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ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 2 Introducción a familia constituye el corazón de la sociedad y uno de los mayores dones que Dios ha confiado al ser humano. Es en el seno del hogar donde aprendemos los primeros valores, descubrimos el significado del amor, la solidaridad, el respeto y el servicio, y encontramos un espacio donde crecer humana y espiritualmente. Por ello, dedicar un tiempo especial a la familia significa reconocer su dignidad, fortalecer sus vínculos y renovar el compromiso de construir hogares cimentados en la fe y en el amor de Dios. En este Mes de la Biblia, nuestra comunidad católica se une con alegría para redescubrir el valor de la Palabra de Dios como fuente de vida, esperanza y transformación. La Sagrada Escritura nos invita a escuchar la voz de Dios, meditar su mensaje, reflexionar y llevarlo a la vida cotidiana de nuestros hogares como verdaderas iglesias domésticas, lugares donde la fe puede vivirse, transmitirse y fortalecerse de generación en generación fortaleciendo nuestra fe y nuestro compromiso como discípulos de Cristo. La Sagrada Familia de Nazaret, conformada por Jesús, María y José, constituye para nosotros un modelo de amor, obediencia, humildad, trabajo y confianza plena en Dios. En ella encontramos el ejemplo de un hogar que, aun enfrentando dificultades, permaneció unido y fiel a la voluntad divina. Que este Mes de la Familia sea una oportunidad para renovar nuestros hogares, fortalecer nuestros vínculos y recuperar el valor de momentos tan sencillos como conversar, compartir la mesa, acompañarnos y orar juntos. Que, bajo la protección de Jesús, María y José, nuestras familias puedan convertirse cada día en espacios donde se experimente el perdón, la comprensión, la fraternidad y la presencia viva de Dios. Que la Sagrada Familia de Nazaret sea siempre nuestro modelo y que cada hogar sea un reflejo del amor de Dios. L
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 3 una historia de renovación matrimonial Somos los Córdova-Juan Carlos y Biby Nos casamos en el año 2003 tenemos 23 años de casados y tres hijas. Vivimos nuestro fin de semana de Encuentro Matrimonial Mundial en febrero de 2014. Hace ya más de 12 años en los que Dios nos ha venido sosteniendo de su mano, siendo el centro de nuestra relación y nuestro hogar. Llegamos al Fin de Semana (FDS) de Encuentro Matrimonial Mundial con un matrimonio destrozado por la falta de comunicación, heridas abiertas, falta de perdón, en una sola palabra; con desilusión. Para nosotros vivir ese fin de semana significaba darnos la última oportunidad para seguir con nuestro matrimonio, íbamos con muchas expectativas una de ellas que tal vez el otro escuchara algo que lo hiciera cambiar, o que alguien nos diría quien hacia lo malo y quien lo bueno, llenos de dudas, incertidumbre, pero más que todo miedo que todo ya tuviera fecha final. Pues pensábamos ¿Qué nos podrían decir allí que nos pudiera ayudar o que no nos hayan dicho antes? Pues la cita para nuestro divorcio estaba ya a la vuelta de la esquina, llegamos con un protocolo casi terminado en nuestras manos, pero decidimos que había que hacer un último intento, por nosotros, por nuestras hijas, por nuestro hogar; en el fondo creyendo que al menos era lo menos que nos merecíamos. En nuestro fin de semana Dios nos hizo ver que no todo era culpa propia o del otro, reconocimos que habíamos llegado a nuestro fin de semana cargados de patrones de comportamientos, costumbres, ideas y pensamientos que lastimaban al otro. Que vivíamos en una lucha constante y sin sentido por ver quien tenía la razón o la última palabra, sacrificando nuestra paz por ego. Conocimos un método de comunicación efectiva que para nosotros fue un regalo, y logramos mejorar en nuestra comunicación lo que no habíamos podido lograr en 12 años. El romance entre nosotros resurgió y salimos más enamorados que hace muchos años atrás, valorando al ser con el que estábamos compartiendo el proyecto más importante de nuestras vidas… ¡nuestro hogar! Y con la convicción de decidir amarnos y elegir diariamente ser felices uno con el otro.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 4 Lo que vivimos ese fin de semana no lo vamos a olvidar mientras vivamos, fueron las 44 horas más hermosas que decidimos regalarle a nuestro matrimonio. Encuentro Matrimonial Mundial es un regalo que Dios tiene para cada relación conyugal que comparte un proyecto de vida ya sea en unión libre, matrimonio por lo civil o matrimonio sacramentado, no hace distinción…su principal objetivo es fortalecer el amor, mejorar la comunicación y profundizar la relación íntima entre los esposos, dando a conocer que existe un método de comunicación eficaz, que el amor y la ilusión de los primeros años de matrimonio se pueden recobrar. Que amar es una decisión y que se toma día a día, hora tras hora. Hoy ni nuestro matrimonio ni nuestra familia son perfectos, pero hemos decidido elegirnos día a día en esa imperfección, hemos aprendido a valorar más las virtudes que los defectos y cerrar las puertas a la menor amenaza para nuestra relación. No concebimos no compartir a otros sobre lo que un fin de semana de Encuentro Matrimonial Mundial puede hacer en sus vidas, relación conyugal y familia. El FDS de Encuentro matrimonial Mundial no es solo para matrimonios que están viviendo un momento de desilusión, o que están iniciando su matrimonio…es para todo matrimonio que desee estar mejor, sin importar si vienen iniciando su proyecto de vida o ya están experimentando la etapa del nido vacío. Para nosotros Encuentro Matrimonial Mundial, es sinónimo de esperanza y renovación.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 5 Somos Eduardo y Angela Osorio. Tenemos 34 años de consagración matrimonial, dos hijos, Andrea Montserrat y Oscar Lizandro, y somos abuelos de dos hermosas niñas gemelas, hijas de Andrea. Durante muchos años estuvimos juntos como esposos, pero llegó un momento en que nuestra relación estaba profundamente lastimada. Había amor, pero también muchas heridas que no habíamos sabido sanar. El diálogo prácticamente había desaparecido de nuestra relación y, cuando intentábamos hablar, terminábamos en discusiones, reclamos y ofensas. Angela se sentía muy lastimada y había perdido el deseo de seguir luchando por la relación. Reconoce que tampoco estaba dedicando tiempo a su matrimonio ni encontraba espacio para la oración de esposos. Por mi parte, yo, Eduardo, reconozco que había provocado muchas de esas heridas. Aunque estábamos casados, llevaba una vida que no dedicaba a mi esposa ni a mi familia el tiempo que necesitaban. Dios tampoco ocupaba un lugar verdaderamente importante en nuestra vida. Incluso asistiendo ocasionalmente a misa, la oración no formaba parte de mi vida cotidiana. Llegamos a pensar que el amor entre nosotros se había terminado. Sin embargo, el FDS nos permitió descubrir que todavía había mucho amor y que nuestro matrimonio podía ser restaurado. Descubrimos que sí podíamos volver a hablar sin terminar en una pelea y que el diálogo podía convertirse nuevamente en un puente entre nosotros. Angela descubrió que el amor siempre había estado dentro de ella y que, al poner a Dios nuevamente en el centro de nuestra relación, las heridas podían comenzar a sanar poco a poco. Comprendió también que escuchar y dialogar son fundamentales para mantener una relación matrimonial sana. Yo, Eduardo, descubrí una manera extraordinaria para expresar nuestras incomodidades, molestias y dudas sin convertirlas en reclamos u ofensas. Comprendí que nuestro matrimonio sacramentado es mucho más que una simple relación entre dos personas: Dios debe ser el centro de nuestras vidas y mi manera de actuar como esposo debe estar cada día más apegada a la palabra de Jesucristo.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 6 También descubrí algo que para mí fue fundamental: el amor entre nosotros nunca había desaparecido, a pesar de todo el daño que había causado. Comprendí que vale la pena luchar por el matrimonio y que las herramientas y enseñanzas del FDS nos dan una manera concreta de hacerlo. El FDS nos enseñó que la comunicación no consiste solamente en hablar, sino también en saber escuchar. Nos enseñó a dialogar desde el amor, a no acostarnos enojados y a buscar siempre el momento para resolver nuestras diferencias. Sobre todo, nos enseñó que Dios debe estar en el centro de nuestro matrimonio y de nuestra vida. Hoy podemos decir que nuestra relación matrimonial ha mejorado. No creemos que un matrimonio se transforme de la noche a la mañana ni que después del FDS desaparezcan todas las dificultades. Hemos comprendido que el matrimonio requiere trabajo diario, decisión y compromiso. El amor se fortalece cada día porque amar también es una decisión. Hemos aprendido a utilizar las herramientas que recibimos en el FDS y hemos vuelto a integrarnos y participar activamente en una comunidad de Encuentro Matrimonial Mundial. Para nosotros, esto representa una manera de mantenernos en comunión con Cristo y continuar fortaleciendo nuestro matrimonio. También hemos procurado acercarnos más a Dios en nuestra vida cotidiana. Eduardo ha aumentado su participación en las actividades de la Iglesia y su asistencia a misa. En sus viajes escucha las lecturas del Evangelio del día, reza el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia. Cuando el viaje es compartido, ambos procuramos dedicar ese momento a Dios. Hoy entendemos que no existen matrimonios perfectos. Existen matrimonios que, a pesar de sus dificultades y heridas, deciden seguir caminando juntos y buscar en Dios la fuerza para continuar. Nuestro FDS nos ayudó a volver a encontrarnos como esposos, pero también nos enseñó que este camino no termina allí. Cada día tenemos la oportunidad de elegirnos nuevamente, de escucharnos, de dialogar, de perdonarnos y de acercarnos más a Dios. Hemos descubierto que, en la medida en que nos acercamos a Dios con amor, también nos acercamos con más amor el uno al otro.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 7 Por eso hoy podemos decir que nuestro matrimonio no solo continúa: estamos aprendiendo a vivirlo de una manera diferente, con Dios en el centro, con más diálogo, con más escucha y con la decisión de seguir luchando por nuestro amor. Y también hemos comprendido que, aunque nuestro matrimonio está lejos de ser perfecto, Dios puede utilizar nuestra propia historia para ser luz y esperanza para otros matrimonios que quizás hoy estén atravesando momentos difíciles. Nuestro mensaje para ellos es sencillo: vale la pena luchar por el matrimonio. Vale la pena volver a dialogar. Vale la pena perdonar. Y, sobre todo, vale la pena poner a Dios en el centro, porque cuando Él vuelve a ocupar su lugar en nuestra vida, también comienza a transformar nuestra manera de amar. aprender a decidir amar cada día. Nosotros somos Los Di Giannantonio Joseph y Ruth, cariñosamente conocidos como "Los DiGi", tenemos 13 años de casados y dos hermosas hijas, Ginesia de 11 años y Giovanna de 7. Tenemos 9 años de pertenecer al Encuentro Matrimonial Mundial, San Pedro Sula, vivimos nuestro FDS#70 en octubre del año 2017. Nuestra relación antes del FDS estaba "Bien", o por lo menos eso creíamos. Pensábamos no necesitábamos nada porque nos entendíamos y nos llevábamos bien. Para ese entonces teníamos 3 años de casados y juzgo nos estábamos conociendo y descubriendo todavía. Pero aquí vino lo bonito, cuando vivimos nuestro FDS fue una sacudida bárbara, como sacudir una alfombra que no se ve sucia y sale más polvo de lo que uno espera. Descubrimos la Paz Barata en la que vivíamos, no tocábamos temas en específico por no alterar la estabilidad emocional del otro. Supimos que teníamos una comunicación superficial a pesar que nos dimos cuenta que en verdad nos amábamos más de lo que nos demostrábamos.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 8 El FDS nos enseñó a conocernos a nosotros mismos, a conocer a nuestro cónyuge, a comprender el porqué de sus comportamientos, y nos ayudó a desarrollar e implementar un método de comunicación profunda entre nosotros. Pero la riqueza de lo aprendido es tan grande que las personas a nuestro alrededor también se han visto beneficiadas con nuestros cambios, nuestras hijas, familiares, amigos y colegas lo han podido notar. Aparte que caminar en el Encuentro nos ha retado a tener un crecimiento en nuestra espiritualidad muy importante. Nuestra relación hoy es un sueñe hecho realidad, tenemos un hogar donde reina la paz, a pesar de los desacuerdos, de los retos que se nos presentan a diario, la rutina, los afanes... hemos aprendido que lo más importante en nuestro día a día es: DECIDIR AMAR. descubriendo la riqueza del Encuentro Matrimonial Mundial en la vida de las familias. Soy el padre José I. Guardado. Mi familia y la mayoría del pueblo que me conoce me llaman popularmente y con cariño. Padre Chabelo. Tengo 27 años de pertenecer a este movimiento de familia de emm de la Iglesia Católica. Fui invitado a vivir la experiencia del fds de emm en mayo de 1999. A ese fds me presenté por cumplirle mi palabra a dos matrimonios y un sacerdote que me invitó a vivir esa experiencia, la cual considero que me marcó entre un antes y un después. Antes de vivir esa experiencia, de emm me experimentaba lejano y distante a los matrimonios y las familias, pensaba que formar a los matrimonios solo era en unas pocas charlas prematrimoniales y seguidamente los matrimonios quedaban ya hechos y derechos era como la magia de soplar y hacer botellas; Sin imaginar la riqueza que ya nos regala este movimiento de emm que es todo un abanico de valores del Reino de Dios. Para mí fue algo novedoso con los testimonios y las premisas de una teología del matrimonio y la familia con las anécdotas y testimonios reales
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ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 10 ¿QUE ES UN FDS? ¿Y QUÉ SE HACE DURANTE 44 HORAS? El Fin de Semana de Encuentro Matrimonial es una experiencia de 44 horas que permite a matrimonios, sacerdotes y religiosas reflexionar sobre su vida y relaciones, compartir sentimientos y redescubrir el sentido de su vocación. No es un retiro, ni terapia, sino un espacio donde Dios revitaliza el amor y la entrega. Incluso el Papa Francisco vivió esta experiencia en Argentina, considerándola una medicina eficaz para las familias. ¿LOS MATRIMONIOS TIENEN QUE SER CATÓLICOS? Encuentro Matrimonial es un movimiento de la Iglesia Católica, abierto a todos los matrimonios que deseen fortalecer y mejorar su relación. ENCUENTRO MATRIMOMIAL ¿QUÉ ES? Es un movimiento católico surgido en los años 60, inspirado en el Concilio Vaticano II. Ofrece un Fin de Semana para que matrimonios, sacerdotes y religiosas renueven la alegría, la ilusión y su compromiso, impulsando así la renovación de la Iglesia y la sociedad. ¿PARA QUIÉN ES EL FIN DE SEMANA? El Fin de Semana está dirigido a matrimonios sacramentados, parejas casadas por lo civil o en unión libre que no tengan impedimento para sacramentarse en el futuro y que desean fortalecer su relación y renovar su ilusión, así como a sacerdotes y religiosas que buscan enriquecer su vocación y su relación con los demás. FIN DE SEMANA PARA NUESTRO MATRIMONIO El amor verdadero es esencial en el matrimonio, pero no basta cuando hay rutina o desilusión. Para mantener viva la relación, es necesario un esfuerzo especial, luchando por conservar el amor y la felicidad, sirviendo juntos a la familia, la comunidad y la Iglesia. ENCUENTRO MATRIMONIAL MUNDIAL EMM Ofrece un fin de semana inolvidable para fortalecer la relación de pareja, descubrir nuevos motivos para permanecer unidos y mejorar el matrimonio, con la bendición de Dios.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 11 SAN PEDRO SULA Octubre: 16 al 18 Para mayor información Contactar a los teléfonos: 9515 8501 9536 4901 FIN DE SEMANA PARA NUESTRO MATRIMONIO El amor verdadero es esencial en el matrimonio, pero no basta cuando hay rutina o desilusión. Para mantener viva la relación, es necesario un esfuerzo especial, luchando por conservar el amor y la felicidad, sirviendo juntos a la familia, la comunidad y la Iglesia. ENCUENTRO MATRIMONIAL MUNDIAL EMM Ofrece un fin de semana inolvidable para fortalecer la relación de pareja, descubrir nuevos motivos para permanecer unidos y mejorar el matrimonio, con la bendición de Dios. PROXIMOS FDS TEGUCIGALPA Septiembre: 25 al 27 Para mayor información contactar al teléfono: 3342 3721 https://forms.gle/1wttHTTfcFc9HNhe8 CHOLUTECA Noviembre: 27 al 29 EXTENCIONES San Marcos de Colon: septiembre 26 y 27 Para mayor información Contactar a los telefonos: 9729 6961 / 8981 5994 3262 0711 / 9626 5409
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 12 UN MATRIMONIO SANTO LUIS Y CELIA MARTIN Los santos Luis Martin (1823-1894) y Celia Guérin (1831-1877) fueron un matrimonio francés, padres de Santa Teresita del Niño Jesús, canonizados juntos en 2015 por el Papa Francisco como modelo de santidad conyugal. Destacaron por su profunda fe, misa diaria, trabajo honesto (relojero y encajera) y crianza cristiana de sus cinco hijas, a pesar de sufrir la muerte de cuatro hijos pequeños y la enfermedad de Celia. Vida y Matrimonio: • Juventud: Ambos buscaron inicialmente la vida consagrada, pero fueron rechazados: Luis por no saber latín para ser monje y Celia por problemas de salud para ser monja. • Encuentro: Se conocieron en Alençon, Francia, y se casaron el 12 de julio de 1858, solo tres meses después de conocerse. • Familia: Tuvieron nueve hijos; cuatro murieron a temprana edad. Las cinco hijas sobrevivientes se hicieron religiosas, siendo la menor Teresa de Lisieux. Santidad en lo cotidiano: Vivieron una fe intensa: misa diaria a las 5 a.m., confesión frecuente, oración, ayuda a los pobres y vida parroquial activa. • Pruebas: Celia murió en 1877 de cáncer de mama. Luis, viudo, se trasladó a Lisieux para estar cerca de la familia de ella y educar a sus hijas. Más tarde, sufrió enfermedades y pérdida de facultades mentales, aceptándolo con paciencia hasta su muerte en 1894. Legado: • Fueron los primeros esposos en ser canonizados juntos en la misma fecha (18 de octubre de 2015). • Santa Teresita escribió que tuvo unos padres "más dignos del Cielo que de la tierra". • Su vida demuestra la santidad en la vida familiar cotidiana y el trabajo. Matrimonio Santo: Celia Guérin y Luis Martin ..
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 13 Hay noches en que el silencio de la casa pesa más que el cansancio del día. Noches en las que miramos al cónyuge al otro lado de la cama y, aunque compartimos el mismo techo y los mismos hijos, sentimos una distancia invisible, un frío sutil que se ha ido metiendo entre los dos. Es el desgaste de los años, el peso de las palabras que se dijeron sin pensar, o el dolor de los abrazos que se quedaron congelados en el orgullo. Es ahí, en la intimidad de nuestras imperfecciones, donde el matrimonio suele preguntarse en secreto: ¿Sigue habiendo vino en nuestra mesa? ¿Vale la pena seguir intentándolo? En esa misma oscuridad, cuando las fuerzas humanas parecen haber tocado fondo, el Creador del universo no se queda observando desde la distancia. Él desciende. Camina por el pasillo de tu casa, se detiene al pie de tu cama y, con una ternura que estremece el alma, les susurra al oído: «Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia» (Jeremías 31:3). Detente un segundo a respirar esta verdad. Dios no dice que te amará si logras cambiar tu carácter, ni dice que los ama porque son el matrimonio perfecto. Él los ama con un amor que ya era eterno antes de que ustedes nacieran. Un amor que conoció sus debilidades y sus días grises antes de que aparecieran, y que aun así decidió bendecir su unión. El pacto que hicieron en el altar no descansa sobre la fragilidad de sus fuerzas humanas, sino sobre el suelo firme de la fidelidad de Dios. Él los amó primero, los ama hoy en medio de su crisis, y los amará mañana más allá de sus caídas. Su misericordia es la cuerda que los sostiene cuando sienten que se están hundiendo.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 14 Por eso, el profeta no se detiene ahí. En los versículos subsiguientes, Dios hace una promesa que parece imposible para un corazón herido: «Aún te edificaré, y serás edificada... todavía tocarás tus panderos, y saldrás en alegres danzas» (Jeremías 31:4). Dios les está diciendo hoy: «Yo sé que hay áreas caídas, sé que la comunicación se ha roto, pero déjenme entrar. Yo no he terminado con ustedes. Yo los voy a reconstruir». No importa cuántas veces sientan que han fracasado como esposos; en las manos del Divino Alfarero, cada grieta es el lugar perfecto para que entre su luz. Él promete devolverles la música que creían perdida, la risa que la rutina apagó y la alegría de volver a mirarse con los ojos del primer amor. Y añade el Señor: «Todavía plantarás viñas... y los que las planten las disfrutarán» (Jeremías 31:5). Esas viñas son sus hijos, su hogar, los sueños que construyeron juntos. A veces nos desgastamos protegiendo a la familia desde el miedo o el control, olvidando que la mayor protección que les podemos dar a nuestros hijos es el amor que nos tenemos como esposos. Cuando un matrimonio se deja amar por Dios y se atreve a perdonarse, el suelo del hogar se vuelve fértil. Los hijos ya no respiran tensión, sino la seguridad de ver a sus padres sostenidos por algo más grande que ellos mismos. Esposos, no se conformen con sobrevivir en el matrimonio. No permitan que la "tiendita" de la comodidad les robe la grandeza de su sacramento. Mírense hoy con los ojos del alma. Detrás de las heridas y los cansancios del cónyuge que tienes al lado, hay un alma que Dios ama con amor eterno. Atrévanse a romper el hielo. Dejen que el perdón limpie el pasado, dejen que la oración cure el presente y permitan que el Espíritu Santo sople un viento nuevo sobre su hogar. Dios está a la puerta, listo para edificar de nuevo lo que el tiempo ha desgastado. Solo hace falta que le abran la llave. Cuadro de Reflexión Conyugal Paso del Diálogo La Pregunta para Compartir Enfoque Espiritual y Actitud 1. El Reencuentro ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste profundamente amado(a) y valorado(a) por mí en los pequeños detalles cotidianos? Gratitud: Enfóquense en rescatar lo positivo y los frutos buenos de su rutina actual. 2. La Reconstrucción Jeremías dice: «Aún te edificaré». ¿En qué área de nuestra comunicación o relación sientes que necesitamos reconstruir la confianza o sanar una herida? Humildad: Escucha los sentimientos de tu cónyuge sin defenderte ni justificarte. 3. Dios en el Centro ¿Qué nos está impidiendo hoy, como esposos, abrirle la puerta de par en par a Dios para que sea el centro de nuestro hogar y decisiones? Sinceridad: Identifiquen juntos los distractores (cansancio, trabajo, redes sociales). 4. El Fruto Familiar ¿Qué testimonio de amor e intimidad conyugal le estamos heredando hoy a nuestros hijos y seres queridos en el día a día? Trascendencia: Recuerden que la estabilidad de los hijos nace de la solidez de los padres.
ENCUENTRO CRECIENDO JUNTOS 15 Muchas parejas caen en el grave error de pensar que el matrimonio es una meta estática o un contrato que se sostiene solo por los sentimientos del principio. La Madre Verónica María nos recuerda una verdad profundamente liberadora y llena de esperanza para los esposos: ¡Dios nos sigue haciendo y puliendo cada día! El amor conyugal no es un sentimiento pasajero, sino una vocación activa y una obra en constante construcción que requiere gracia divina y esfuerzo humano. Inspirados en las sagradas enseñanzas de la Iglesia y en el famoso himno de la caridad de San Pablo, podemos descubrir tres claves fundamentales para renovar el compromiso en el hogar. En primer lugar, el amor es paciente. La paciencia cristiana no es una resignación pasiva ante los defectos del cónyuge, sino una esperanza activa. Significa tener la delicadeza de dar tiempo al otro para que crezca y madure, de la misma manera que Dios nos da tiempo a nosotros y nos perdona continuamente. En segundo lugar, la crisis de realismo es una auténtica bendición. Amar de verdad implica aceptar a la persona real que tienes a tu lado, con sus luces, sus sombras y sus debilidades, despojándote del ideal imaginario que creaste al principio. Es precisamente cuando se cae la venda de la idealización cuando empieza el amor maduro, el que se decide voluntariamente cada mañana. Finalmente, el centro absoluto de la vida conyugal debe ser la Sagrada Eucaristía. La estabilidad y la fidelidad de un matrimonio católico no pueden depender de los estados de ánimo variables de los esposos, sino de la roca firme que es Cristo. Hacer de la vida diaria una Eucaristía viviente, alimentada por los sacramentos, es lo que permite que el amor todo lo crea, todo lo espera y todo lo soporte. Llevar adelante una familia santa es un camino de santificación diaria. Al poner el matrimonio bajo el amparo de la Virgen María y el auxilio divino, las dificultades se convierten en peldaños para subir juntos hacia el Cielo. ¿Qué cualidad del amor te cuesta más vivir hoy en tu hogar: la paciencia o la aceptación de la realidad? Comparte tu reflexión en los comentarios para que podamos orar unos por otros en comunidad.
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