La tortuguita que buscaba un lugar seguro Un cuento sobre encontrar la seguridad en ti mismo

2 • ❤ Había una vez una pequeña tortuga marina que nació en una playa muy, muy lejos del mar.

3 • ❤ Cuando salió de su huevo, miró a su alrededor. La noche era enorme y el océano brillaba bajo la luna.

4 • ❤ ¡Tengo que llegar al mar! —pensó. Y comenzó a caminar.

5 • ❤ Caminó y caminó. A veces tenía miedo. A veces se sentía cansada. A veces miraba a las otras tortuguitas y pensaba: —Quizá si voy junto a ellas estaré más segura.

6 • ❤ Así que durante mucho tiempo buscó compañía. Buscó otras tortugas con quienes nadar y sentirse protegida. Pero, aunque nunca estaba completamente sola, había algo extraño: seguía sintiéndose insegura.

7 • ❤ Un día, una tortuga vieja le preguntó: —¿Qué estás buscando? —Estoy buscando un lugar donde sentirme segura —respondió la pequeña tortuga.

8 • ❤ La tortuga vieja sonrió. —¿Y has buscado dentro de tu propio caparazón? La pequeña tortuga se quedó pensando. —Pero mi caparazón es muy pequeño... —No necesitas que sea grande —dijo la tortuga vieja—. Necesitas aprender que es tuyo.

9 • ❤ Entonces la pequeña tortuga comenzó a conocer su caparazón. Descubrió que podía esconderse allí cuando tenía miedo. Que podía descansar allí cuando estaba cansada.

10 •❤ Que podía salir cuando quería explorar. Y que, aunque el océano fuera enorme y hubiera muchas otras tortugas nadando alrededor... ella siempre llevaba consigo un pequeño lugar. seguro.

11 • ❤ Pasaron muchos años. La tortuguita creció y recorrió mares enormes. Conoció otras tortugas. Algunas se quedaron un tiempo. Otras siguieron su camino.

12 • ❤ Y un día ocurrió algo maravilloso. La tortuga adulta regresó a la misma playa donde había nacido.

13 • ❤ Miró la arena y recordó a la pequeña tortuga que había salido de un huevo buscando un lugar donde sentirse segura. Entonces comprendió: El lugar que había estado buscando no era una playa, ni otra tortuga, ni siquiera el océano. Era ella misma.

14 • ❤ Y desde entonces siguió nadando. Ya no porque tuviera miedo de estar sola. Sino porque había descubierto que podía ir a cualquier lugar... sin dejarse atrás.

Para quien a veces se siente pequeño en un océano enorme. Recuerda: siempre llevas tu lugar seguro contigo. ❤