UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA CENTRO UNIVERSITARIO DE CHIMALTENANGO ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL LÓGICA Universidad Mariano Gálvez de Guatemala Escuela de Trabajo Social Catedrático: M.A. Pedro Francisco Chicol Itzol ________________________________________________________ Tarea: LA LÓGICA Y EL TRABAJO SOCIAL Jennifer Mishell Perobal Turcios 7021-26-17188 Chimaltenango, 31 de octubre de 2026

Índice Resumen ......................................................................................................................3 Introducción ..................................................................................................................4 Capítulo I. Marco teórico: la lógica como fundamento del razonamiento profesional ...5 1.1 Concepto de lógica y su relación con el pensamiento crítico ............................5 1.2 Tipos de razonamiento: deducción, inducción y abducción ..............................5 1.3 La estructura del argumento en la intervención social ......................................6 Capítulo II. Evolución histórica del razonamiento en el Trabajo Social ........................6 2.1 Los orígenes científicos: Mary Richmond y el diagnóstico social ......................6 2.2 Del positivismo a la reflexividad: paradigmas epistemológicos .........................6 2.3 La influencia del pragmatismo: John Dewey y el pensamiento reflexivo ...........6 Capítulo III. Aplicación práctica: falacias, ética, comunidad y estrategias de rigor .......6 3.1 El proceso de intervención como razonamiento lógico .....................................6 3.2 Falacias y sesgos cognitivos más frecuentes en la práctica profesional...........7 3.3 Lógica, ética y derechos humanos ....................................................................7 3.4 La lógica en la intervención comunitaria ...........................................................7 3.5 Retos actuales: razonamiento lógico ante la sobrecarga laboral y la burocracia ...............................................................................................................7 3.6 Estrategias para fortalecer el razonamiento riguroso ........................................7 Conclusiones ................................................................................................................8 Anexos .........................................................................................................................9 Anexo 1. Cuadro de falacias informales más frecuentes ........................................9 Referencias ................................................................................................................ 10

Resumen El presente artículo analiza los fundamentos lógicos del razonamiento profesional en el Trabajo Social y su incidencia en la toma de decisiones ante personas, familias y comunidades. Mediante una revisión documental de carácter hermenéutico, se examinan el concepto de lógica y su relación con el pensamiento crítico, los tipos de razonamiento, la estructura del argumento y la evolución histórica del razonamiento en la disciplina, desde el diagnóstico social hasta el pensamiento reflexivo. Asimismo, se identifican las falacias y sesgos cognitivos más frecuentes en la práctica y su vinculación con la ética, los derechos humanos y la intervención comunitaria. Se concluye que el rigor lógico es una exigencia técnica y ética, y que la formación explícita en pensamiento crítico, junto con la supervisión reflexiva, fortalece la calidad de la intervención.

Introducción El ejercicio profesional del Trabajo Social se desarrolla en escenarios complejos, donde las decisiones inciden directamente en la vida de personas, familias y comunidades; por ello, el rigor del razonamiento es un asunto ético y político, además de académico. La lógica, como disciplina que estudia los principios del razonamiento válido, es un pilar de la práctica profesional, aunque su presencia suele ser más implícita que explícita. El problema radica en la tendencia a reducir el razonamiento a la intuición o a la aplicación mecánica de protocolos, pues, como advierte Gambrill (2012), las falacias y los sesgos pueden convertirse en fuente de errores sistemáticos en la evaluación y la intervención. El propósito de este artículo es analizar los fundamentos lógicos del razonamiento profesional, identificar las principales falacias y sesgos, y explorar su vinculación con la ética y la intervención comunitaria. La metodología es una revisión documental de carácter hermenéutico, organizada en tres capítulos.

Capítulo I. Marco teórico: la lógica como fundamento del razonamiento profesional 1.1 Concepto de lógica y su relación con el pensamiento crítico La lógica, en su definición clásica, es la disciplina filosófica que estudia las formas y los principios del razonamiento válido. Irving Copi (1971), en su texto clásico Introducción a la lógica, la define como el estudio de los métodos y principios que se utilizan para distinguir el razonamiento correcto del incorrecto. Esta distinción no se reduce a un ejercicio abstracto: en el ámbito de las profesiones de ayuda, un razonamiento defectuoso puede derivar en diagnósticos errados, intervenciones inoportunas o daños a las personas atendidas. Por ello, la lógica deja de ser una materia exclusiva de los filósofos para convertirse en una competencia profesional esencial. Es importante distinguir dos dimensiones de la lógica. La lógica formal se ocupa de la estructura de los argumentos con independencia de su contenido; la lógica informal analiza los argumentos en el lenguaje natural, atendiendo al contexto (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1958/1989). El Trabajo Social se nutre principalmente de la lógica informal, sin renunciar al rigor. La relación entre lógica y pensamiento crítico es estrecha. Ennis (1987) define el pensamiento crítico como el razonamiento reflexivo centrado en decidir qué creer o qué hacer. Paul y Elder (2006) señalan que se apoya en estándares como claridad, precisión, relevancia y equidad, muy necesarios para justificar decisiones ante usuarios e instituciones. 1.2 Tipos de razonamiento: deducción, inducción y abducción El razonamiento humano se presenta en tres formas principales. La deducción parte de premisas generales hacia conclusiones particulares; se usa al aplicar leyes o marcos teóricos a casos concretos. La inducción va de observaciones particulares hacia patrones generales; aparece al reunir información de entrevistas y visitas para interpretar una situación. La abducción, formulada por Peirce, busca la mejor explicación posible ante los indicios observados; es central en el diagnóstico social (Richmond, 1917/1983). Para Dewey (1933/1983), todo este movimiento forma parte del pensamiento reflexivo, que pone a prueba las hipótesis frente a la evidencia.

1.3 La estructura del argumento en la intervención social El modelo argumentativo de Toulmin (1958/2001) permite desglosar cada decisión profesional: datos, afirmación, garantía, respaldo, calificador y refutación. Aplicarlo a los informes sociales obliga a explicitar por qué se llega a una conclusión, haciendo visible el razonamiento y facilitando el diálogo con las personas atendidas. Capítulo II. Evolución histórica del razonamiento en el Trabajo Social 2.1 Los orígenes científicos: Mary Richmond y el diagnóstico social Mary Richmond (1917/1983) propuso una metodología basada en recolección contrastada de hechos, diagnóstico y tratamiento. Defendió la necesidad de cruzar fuentes para evitar juicios apresurados, sentando las bases de un razonamiento con evidencia en la disciplina. 2.2 Del positivismo a la reflexividad: paradigmas epistemológicos Durante el siglo XX, el positivismo buscó aplicar modelos de ciencias naturales; luego surgieron enfoques interpretativos y críticos. Schön (1983/1992) desarrolló la idea del profesional reflexivo, mientras que en América Latina Iamamoto (2009) resaltó que todo razonamiento profesional está atravesado por posicionamientos ético-políticos. Ambos paradigmas requieren coherencia lógica, aunque con criterios distintos (Anta Félez y Martínez Rodero, 2025). 2.3 La influencia del pragmatismo: John Dewey y el pensamiento reflexivo La filosofía pragmatista de Dewey (1933/1983) entiende el pensamiento como un proceso de indagación que surge ante problemas prácticos y se corrige con la experiencia. Sheppard (1995) retoma esta idea para explicar que la práctica profesional rigurosa no es intuición pura, sino razonamiento en acción sujeto a revisión. Capítulo III. Aplicación práctica: falacias, ética, comunidad y estrategias de rigor 3.1 El proceso de intervención como razonamiento lógico Las etapas clásicas de valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación se pueden leer como una secuencia argumentativa: se reúnen datos, se formula una hipótesis, se deducen acciones y se comprueban resultados. Detectar errores lógicos en cada fase ayuda a evitar informes desconectados de la realidad.

3.2 Falacias y sesgos cognitivos más frecuentes en la práctica profesional Los estudios de Kahneman et al. (1982) y los trabajos aplicados de Gambrill (2012) señalan riesgos como el sesgo de confirmación, la generalización apresurada, la falacia ad hominem y la falsa causa (véase la Tabla 1 en el Anexo 1). No son fallas personales, sino tendencias cognitivas que pueden afectar negativamente a las personas atendidas si no se reconocen. 3.3 Lógica, ética y derechos humanos Para Iamamoto (2009), el razonamiento lógico no es neutro: debe articularse con principios éticos y derechos humanos. Una buena argumentación permite justificar por qué una medida protege o vulnera derechos, evitando decisiones basadas solo en prejuicios. La lógica se convierte así en una herramienta de defensa de poblaciones vulnerables. 3.4 La lógica en la intervención comunitaria En el trabajo con comunidades predominan la inducción y la abducción: se recogen relatos locales para identificar problemas colectivos. Sheppard (1995) advierte que sin rigor lógico se suelen construir estereotipos que dificultan los procesos participativos. La lógica ayuda a organizar información, contrastar necesidades y fundamentar proyectos comunitarios. 3.5 Retos actuales: razonamiento lógico ante la sobrecarga laboral y la burocracia Muchos profesionales operan con poco tiempo y abundantes formularios, lo que impulsa juicios rápidos (Gambrill, 2012). Aunque las condiciones laborales son un factor estructural, adoptar pequeños hábitos como registrar fuentes o revisar hipótesis contribuye a mantener cierto rigor. Es un reto tanto para personas profesionales como para las instituciones empleadoras. 3.6 Estrategias para fortalecer el razonamiento riguroso La literatura propone tres líneas principales: formación explícita en lógica informal y pensamiento crítico; práctica basada en evidencia entendida como proceso indagatorio; y espacios de supervisión reflexiva y análisis colegiado de casos. Además, escribir informes con estructura argumentativa clara ayuda a hacer visible el razonamiento propio.

Conclusiones 1. La lógica formal e informal constituye el soporte fundamental del razonamiento profesional en Trabajo Social, guiando las fases de valoración, diagnóstico, planificación y evaluación; sin ese soporte, la intervención corre el riesgo de basarse principalmente en intuiciones o prejuicios (Copi, 1971; Richmond, 1917/1983). 2. Las falacias y sesgos cognitivos como el sesgo de confirmación o la generalización apresurada aparecen frecuentemente en la práctica; reconocerlos mediante el pensamiento crítico reduce errores y favorece el respeto por la voz y los derechos de las personas atendidas (Gambrill, 2012; Kahneman et al., 1982). 3. La formación en razonamiento lógico-crítico, junto con la supervisión reflexiva y el análisis colectivo de casos, mejora la calidad ética y técnica de la intervención individual y comunitaria, siendo clave para construir prácticas más transparentes y ajustadas a los derechos humanos (Dewey, 1933/1983; Sheppard, 1995).

Anexos Anexo 1. Cuadro de falacias informales más frecuentes Tabla 1 Falacias informales más frecuentes en el Trabajo Social Nota. Elaboración propia a partir de Copi (1971, cap. 3), complementado con Gambrill (2012).

Referencias Anta Félez, J. L., & Martínez Rodero, A. (2025). Primeros materiales para una filosofía del trabajo social. Revista de Treball Social, (228), 139–161. https://doi.org/10.32061/RTS2025.228.06 Copi, I. M. (1971). Introducción a la lógica (10.ª ed.). EUDEBA. Dewey, J. (1983). Cómo pensamos. Paidós. (Obra original publicada en 1933) Ennis, R. H. (1987). A taxonomy of critical thinking dispositions and abilities. In J. B. Baron & R. J. Sternberg (Eds.), Teaching thinking skills: Theory and practice. W. H. Freeman. Gambrill, E. D. (2012). Critical thinking in clinical practice (3rd ed.). John Wiley & Sons. Iamamoto, M. V. (2009). O Serviço Social na cena contemporânea. Em CFESS & ABEPSS (Orgs.), Serviço Social: Direitos sociais e competências profissionais. CFESS/ABEPSS. Kahneman, D., Slovic, P., & Tversky, A. (1982). Judgment under uncertainty: Heuristics and biases. Cambridge University Press. Paul, R., & Elder, L. (2006). Critical thinking: Tools for taking charge of your learning and your life (2nd ed.). Pearson Prentice Hall. Perelman, C., & Olbrechts-Tyteca, L. (1989). Tratado de la argumentación: La nueva retórica. Gredos. (Obra original publicada en 1958) Richmond, M. E. (1983). El diagnóstico social. Narcea. (Obra original publicada en 1917) Schön, D. A. (1992). El profesional reflexivo. Paidós. (Obra original publicada en 1983) Sheppard, M. (1995). Social work, social science and practice wisdom. British Journal of Social Work, 25(3), 265–293. https://doi.org/10.1093/oxfordjournals.bjsw.a056180 Toulmin, S. E. (2001). Los usos de la argumentación. Península. (Obra original publicada en 1958)