Hace mucho tiempo, Nabgwana, la Madre Tierra, sufría grandes huracanes, tifones y tempestades. Ibeler y sus ocho hermanos, preocupados por lo que estaba sucediendo, decidieron descubrir cuál era la causa de aquellos terribles fenómenos.

Durante su búsqueda encontraron un gigantesco árbol llamado Ibiwala o Baluwala. Ibeler quería saber qué había en lo más alto del árbol, así que envió a un pequeño piojo para investigar.

El pequeño piojo logró llegar hasta la copa del árbol. Al regresar, contó que allí había grandes plantaciones de plátanos, yuca y cacao. También descubrió que en aquel lugar vivían seres poderosos que provocaban los ciclones y las tempestades.

Al conocer lo que ocurría, Ibeler y sus hermanos reunieron a muchos aliados. Juntos decidieron derribar el gran árbol Baluwala para acabar con aquello que estaba causando daño a Nabgwana, la Madre Tierra.

Los hermanos comenzaron a cortar el árbol, pero cada mañana descubrían que sus heridas habían desaparecido. Ibeler investigó durante varios días y descubrió que una enorme serpiente de oro, llamada Olo Nagbe, curaba el árbol durante la noche.

Ibeler pidió ayuda a su hermano Bugasí, un gran arquero. Juntos lograron detener a la serpiente. Sin embargo, otros seres aparecieron para seguir protegiendo y sanando el árbol. Ibeler investigó cada obstáculo y, con la ayuda de sus hermanos y aliados, consiguió vencerlos.

Finalmente, después de mucho esfuerzo y permaneciendo unidos, Ibeler, sus ocho hermanos y sus aliados lograron debilitar al gigantesco Baluwala. A pesar de todos los obstáculos, continuaron luchando por devolver la tranquilidad a Nabgwana, la Madre Tierra.