San Francisco de Asís PEQUEÑOS (sencillo)

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S A N F R A N C I S C OS A N F R A N C I S C O D E A S Í SD E A S Í S S A N F R A N C I S C O D E A S Í S

‘‘La naturaleza es el hogar de todas las criaturas de Dios, y debemos respetarlas y protegerlas.’’ San Francisco de Asís

Había una vez un hombre de corazón muy grande llamado Francisco. A Francisco le gustaba mucho caminar por el campo y saludar al sol cada mañana.

Francisco amaba a todos los seres vivos. Un día, se sentó bajo la sombra de un gran roble y llamó a sus amigos los pajaritos.

El pajarito Pío se puso en la mano de Francisco. Francisco le hablaba con una voz muy dulce.

En el bosque vivía un lobo que siempre estaba solo. Algunos le tenían miedo, pero Francisco sabía que ese lobo solo necesitaba un amigo.

Francisco buscó al lobo y, al encontrarlo, le dijo con calma: -Ven aquí, Hermano Lobo". El lobo, al sentir tanto amor, se acercó despacio.

El Hermano Lobo puso su pata en la mano de Francisco. Desde ese día, se hicieron los mejores amigos y siempre caminaban juntos por el bosque.

Cuando llegaba la tarde, Francisco miraba al cielo. Él decía que la luna era como una hermana de plata que cuidaba sus sueños.

Francisco también cuidaba a las flores. Les pedía a las nubes que les dieran agua para que siempre estuvieran llenas de colores y alegres.

El pajarito Pío y el Hermano Lobo descansaban felices cerca de Francisco. En su mundo, todos vivían en paz porque se querían mucho.

Francisco nos enseñó que los animales, las plantas y las estrellas son nuestra familia. Si los cuidamos con amor, nuestro corazón siempre estará contento.

Material realizado por el equipo de PASTORAL EDUCATIVA