Designed byNo es lo que todos conocen como un pueblo corriente, es exactamente donde nace más que recuerdos, nacen experiencias. Con la refinada y delgada linea entre lo elegante y lo sublime, aparece San Mareo, un pueblo costero del que se sabia poco pero siente todo.Ubicado en la proximidad de una costa, un Pueblo devuelto por el océano, del cual se llega a decir “la costa que se dejó encontrar”...
D E V U E L T O P O R E L O C É A N O
O R I G E NCuando la tierra no se siente bien, cuando el ser humano tiene inquietudes, cuando la mente tiene otro plan, cuando tu te sientes mal. San Mareo se creó para aquello que no se tiene medicamento propio, nace para curar lo que se siente dentro, lo que crees llamar interior. Curar tu ser, hacerlo renacer, crear tu nuevo ser.
+Cultura TainaAtlantida+Wellness+Italia/mosaicos+Folclore=San MareoEl territorio ya le pertenecio a ellos (Tainos). Respeto por su historia.Su planeación de circuferencias parelelas desde un centro. Su expasión y su intriga sobre el lugar.Que sentir. El sentimiento de llegar a un lugar donde te sientes en calma contigo mismo.Su estilo, su arquitectura y su forma de vivir entre ellos. Su legado y uso.Una historia, un mito, lo que pone el por qué a las cosas, lo que le da la intriga y curiosidad al lugar.La marea que junto y colapsó todo10%5%25%40%20%100%¿Qué se rescata?¿Porqué se rescata?¿Cuánto se rescata?
A N T L A N T I D ALa referencia a Atlántida no aparece como imagen, sino como estructura. El pueblo nace de un centro circular y se expande en anillos incompletos que se abren hacia el mar. Lo que la tierra no cierra, el océano lo completa. S U P L A N E A C I Ó N D E C I R C U F E R E N C I A S P A R E L E L A S D E S D E U N C E N T R O . S U E X P A S I Ó N Y I N T R I G A S O B R E E L L U G A R
Atlántida no entra como decoración; entra como geometría oculta. Un pueblo que nace de un centro y se organiza por anillos, pero que en San Mareo se abre al mar y se completa con él. Un simple mito para muchos pero capaz de despertar la curiosidad en grupos enteros. Todo se conecta, todo llega al agua y tierra.
C E N T R OEl Centro es el punto de origen de San Mareo, una plaza circular donde el pueblo deja de ser solo arquitectura y empieza a tener memoria. Desde ahí nacen los recorridos, los anillos, las calles y la relación con el mar, no como una composición decorativa, sino como una forma de ordenar la experiencia.
Su diseño combina piedra clara, mosaicos de agua y una pieza escultórica central que no explica demasiado, solo insinúa. La fuente, los círculos y las curvas funcionan como señales silenciosas de una historia mayor: algo cayó, algo quedó, algo todavía no se termina de entender. Por eso el centro no es únicamente una plaza; es el primer indicio del misterio de San Mareo, el espacio donde el visitante entiende que el pueblo no se recorre solamente con los pies, sino también con la intuición.
A N I L L O C O N T I N U O La idea principal era que el pueblo no se organizara como calles sueltas, sino desde un centro circular. Desde ese centro salían varios anillos o medias circunferencias, como una reinterpretación muy sutil de la lógica de Atlántida, pero sin hacerlo temático. No era “hacer Atlántida”, sino usar esa idea de ciudad circular para ordenar el pueblo. El “anillo azul” que se extiende hacia el océano y se completa con él.
L O S T A I N O SP R I M E R O Q U E V A R I O S , Ú L T I M O S D E M U C H O S E L T E R R I T O R I O Y A L E P E R T E N E C I O A E L L O S ( T A I N O S ) . R E S P E T O P O R S U H I S T O R I A .
L A C R E A C I Ó NDeminán Caracaracol cargaba en su cuerpo un dolor que no entendía. Tras el gesto de Bayamanaco, su espalda ardió y se abrió como una herida de origen; de ella salió una tortuga, silenciosa y viva, camino al agua. No era solo castigo ni enfermedad: era transformación. En su dolor, la tierra encontró una forma de nacer hacia el mar.IIIIII
M O S A I C O SNo son un adorno decorativo, sino una memoria fragmentada: piezas mínimas que parecen guardar algo del mar sin decirlo por completo. En Masanta, el mosaico no busca llamar la atención; aparece como una huella discreta, elegante y silenciosa, conectando la sensación de descanso con esa idea de búsqueda interior que atraviesa al pueblo.D E V U E L T O P O R E L O C É A N O
Los mosaicos de Masanta toman sus colores del agua, pero no la imitan de forma literal. Sus azules más profundos hablan de calma y misterio; los tonos petróleo y verde mar sugieren aquello que permanece bajo la superficie, quieto, antiguo, casi secreto. Los turquesas y aguamarinas aparecen como destellos de luz, como pequeños momentos de claridad dentro de una paleta más serena.S I G N I F I C A D O
A N I L L O A Z U L Después apareció el anillo azul, que era un recorrido especial dentro del pueblo. Ese anillo iba a tener un suelo diferente: mosaicos azules, turquesas, verde mar y azul profundo, como una presencia del océano dentro de la arquitectura. No como una piscina, no como un dibujo literal de olas, sino como una textura elegante de agua traducida en azulejos.
La idea es que el mar no esté solo al final del camino, sino que ya empiece a sentirse bajo los pies. Cada pieza del mosaico funciona como una huella mínima del océano dentro de San Mareo: no como decoración, sino como una presencia contenida, elegante y casi intuitiva. Los caminos del anillo azul no retratan el océano de forma literal; lo traducen en movimiento. Su forma ondulada acompaña el recorrido del pueblo como una corriente silenciosa, haciendo que el suelo parezca avanzar hacia la costa antes de tocarla.M O S A I C O S Y O C É A N O
T I E R R A Y A G U ALa tortuga aparece al final del recorrido como una presencia discreta, casi encontrada, no como un símbolo impuesto. Su sentido está en la transición: nace desde el suelo, acompaña el camino azul y termina orientándose hacia el mar, recordando que San Mareo no separa la tierra del agua, sino que las une en un mismo gesto.
No iluminan para llamar la atención, sino para acompañar; son una guía baja, discreta, pensada para quienes caminan sin prisa, para quienes todavía no encuentran lo que los inquieta o no saben bien qué están buscando. aparecen cuando San Mareo se queda en silencio y el mar ya no se ve con claridad. De día parecen solo fragmentos azules incrustados en la piedra, pero de noche empiezan a encenderse con una luz tenue, casi neón, como si el océano siguiera respirando debajo del suelo.M O S A I C O S N O C T U R N O S
I T A L I AItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse. S U E S T I L O , S U A R Q U I T E C T U R A Y S U F O R M A D E V I V I R
Italia aparece como una forma de habitar antes que como una imagen para copiar. Su influencia está en la piedra clara, los arcos, las terrazas, las calles peatonales y esa relación íntima entre casa, comercio y plaza. No se trata de reproducir Positano o Amalfi, sino de tomar su manera de construir en pendiente, de abrir cada espacio hacia el mar y de permitir que la vida ocurra afuera: en una mesa bajo sombra, en una escalera, en un balcón, en el recorrido lento entre una tienda y otra. E N T R E E L L O S . S U L E G A D O Y U S O .
P U E R T OLa referencia a Atlántida no aparece como imagen, sino como estructura. El pueblo nace de un centro circular y se expande en anillos incompletos que se abren hacia el mar. Lo que la tierra no cierra, el océano lo completa.
La referencia a Atlántida no aparece como imagen, sino como estructura. El pueblo nace de un centro circular y se expande en anillos incompletos que se abren hacia el mar. Lo que la tierra no cierra, el océano lo completa.
R E S T A U R A N T Etalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
I N T E R I O Rtalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
B O U T I Q U E Stalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
Italia aparece como una forma de habitar antes que como una imagen para copiar. Su influencia está en la piedra clara, los arcos, las terrazas, las calles peatonales y esa relación íntima entre casa, comercio y plaza. No se trata de reproducir Positano o Amalfi, sino de tomar su manera de construir en pendiente, de abrir cada espacio hacia el mar y de permitir que la vida ocurra afuera: en una mesa bajo sombra, en una escalera, en un balcón, en el recorrido lento entre una tienda y otra.
A H O G A D Otalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
R E S P I R A T O R I Otalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
G I M N A S I Otalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
B A R / P L A Y Atalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
talia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
V E S P Atalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
talia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
F A R M A C I AItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
A R T E S A N Í A SItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
M E R C A D OItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
M I N I - M E R C A D O Después apareció el anillo azul, que era un recorrido especial dentro del pueblo. Ese anillo iba a tener un suelo diferente: mosaicos azules, turquesas, verde mar y azul profundo, como una presencia del océano dentro de la arquitectura. No como una piscina, no como un dibujo literal de olas, sino como una textura elegante de agua traducida en azulejos.
I G L E S I Atalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
I N T E R I O Rtalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
I T A L I Atalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
talia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
H O T E LItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
Italia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.R E S O R T
W E L L N E S S S P O T Después apareció el anillo azul, que era un recorrido especial dentro del pueblo. Ese anillo iba a tener un suelo diferente: mosaicos azules, turquesas, verde mar y azul profundo, como una presencia del océano dentro de la arquitectura. No como una piscina, no como un dibujo literal de olas, sino como una textura elegante de agua traducida en azulejos.
Después apareció el anillo azul, que era un recorrido especial dentro del pueblo. Ese anillo iba a tener un suelo diferente: mosaicos azules, turquesas, verde mar y azul profundo, como una presencia del océano dentro de la arquitectura. No como una piscina, no como un dibujo literal de olas, sino como una textura elegante de agua traducida en azulejos.
M I R A D O RItalia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
Italia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
Italia no entra como ornamento, sino como una disciplina de vida: caminar, mirar, conversar, comer despacio y permanecer. Es esa calma construida la que conecta el estilo mediterráneo con el concepto wellness del pueblo, haciendo que San Mareo no se sienta como un escenario turístico, sino como un lugar diseñado para quedarse.
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