Proyecto Tuyerias.

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TuyeriasDedicado a Cúa en sus 336 años AÑO 1 NÚMERO: 01 MENSUAL Proyecto REVISTA PROYECTO TUYERIAS

Bienvenido a Proyecto Tuyerías Nuestra historia no solo se escribe en los libros de texto, se vive en las calles, en el joropo tuyero y en el recuerdo de nuestra gente. En esta edición compartimos relatos, crónicas y momentos que construyen la identidad de nuestra región. Los convido a recorrer juntos estas páginas llenas de memoria y orgullo tuyero. Juan Vicente Monasterios Gómez Fundador y Editor Dirección General: Juan Vicente Monasterios Gómez Edición y Textos: Proyecto Tuyerías Fotografías: Archivo Histórico de Cúa / Colaboradores Contacto: proyectotuyerias@gmail.com

ÍNDICE Pág. 04 - María Teresa Castillo Biografia de una insigne gestora cultural nacida en tierra cueña. Pág. 06 - Las Fiestas de Octubre en Cúa. Por Juan Orlando Duc. Pág. 08 - La “Dictadura de la Salsa” en Cúa (Parte II): De la Fania a Oscar D’León (1974 - 1990) Pág. 11 - Cuento con Bicho Bicho. Relatos y vivencias de nuestra gente. Pág. 17 - En Cúa inicia el milagro ganadero venezolano. Aportes e historia de la producción ganadera en la región. Pág. 22 - Rincón del Recuerdo: Fotos viejas de Cúa. Un viaje visual por la Cúa de ayer. Pág. 18 - Efemérides Cueñas Resumen de fechas y acontecimientos historicos fundamentales. Pág. 20 - El ferrocarril de los Valles del Tuy El camino de hierro que conecto a nuestra historia y transformo la vida tuyera.

Hablar de la cultura, el periodismo y los derechos humanos en la Venezuela del siglo XX es, de manera inevitable, rendir homenaje a una de las mujeres más ilustres e influyentes de nuestra patria: María Teresa Castillo Terán. Aunque su impacto resonó en escenarios internacionales, sus raíces más profundas y su primer aliento pertenecieron a la fértil tierra de los Valles del Tuy. Orígenes e infancia en tierra cueña Nació el 15 de octubre de 1908 en una hacienda familiar dedicada a la producción de café en Cúa, Estado Miranda. Rodeada del verdor tuyero y de la calidez de su gente, transcurrieron sus primeros años hasta que la temprana 04 muerte de su padre llevó a su familia a trasladarse a Caracas. Sin embargo, la entereza, la dignidad y el amor por lo nuestro que definieron el carácter de María Teresa fueron sembrados en esta tierra. Lucha, periodismo y compromiso social Perteneciente a la célebre Generación del 28, María Teresa Castillo no fue una espectadora de la historia, sino una de sus protagonistas. En una época donde la voz femenina era silenciada por regímenes dictatoriales, alzó la suya con valentía. MARÍA TERESA CASTILLO: LA VOZ INVENCIBLE DEL ARTE, NACIDA EN CÚA POR JUAN VICENTE MONASTERIOS GÓMEZ

05 Estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela y se convirtió en una defensora incansable de la democracia, la libertad de expresión y la justicia social. En 1946 contrajo matrimonio con el insigne escritor y periodista Miguel Otero Silva, conformando una alianza fundamental para el desarrollo intelectual del país. El Ateneo de Caracas y el impulso cultural de la nación Su obra cumbre para la vida cultural venezolana fue la refundación y presidencia del Ateneo de Caracas, institución que lideró durante más de cuatro décadas. Bajo su dirección, el Ateneo se transformó en la casa de todos los artistas, poetas, dramaturgos y músicos, albergando el renombrado Festival Internacional de Teatro de Caracas y proyectando el arte venezolano hacia el mundo. María Teresa Castillo falleció el 22 de junio de 2012 a los 103 años de edad. Hoy, a 336 años de la fundación de Cúa, recordar su legado no es solo un acto de justicia histórica, sino un motivo de inmenso orgullo para todo el pueblo de Los Valles del Tuy.

Hablar de la historia de Cúa en la segunda mitad del siglo XX es hablar de Juan Orlando Duc. Nacido el 20 de septiembre de 1945 en la hacienda La Guadalupe, hijo de Don Enrique Duc, pionero al traer el primer automóvil y camión al pueblo entre 1916 y 1917— y de Doña Lola Laseres, recordada por sus famosas hallacas. Orlando creció entre el trabajo en el MOP y la pasión por el deporte. Sin embargo, su nombre quedó grabado en la memoria local por transformar radicalmente las Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Rosario. 06 El impulso juvenil de 1973 Para los años 70, las fiestas venían saliendo de la época del "rematador", una figura donde unos pocos comercializaban los juegos de azar y el licor. Aunque el municipio había tomado las riendas, la juventud sentía que no tenía voz ni voto. El 8 de agosto de 1973, motivado por Don Omar Alberti, Orlando Duc organizó a los jóvenes y presentó la Plancha 2 para competir por la directiva contra la opción oficial (integrada por Israel Pacheco, Néstor Luis Pérez, Luis Angelino Manzo y Oscar Pérez). LA “DICTADURA DE LA SALSA” EN CÚA: CUANDO LAS ESTRELLAS DEL MUNDO TOCARON EN LA CALLE.

La juventud ganó y la nueva junta quedó conformada por: Juan Orlando Duc (Presidente) Federico Seijas (Vicepresidente) Magali Álvarez Lara (Segunda Vicepresidenta) Morelba Álvarez Lara (Secretaria) Randolfo Rodríguez (Tesorero) William Rodríguez, Margot Toro, Carlos Oramas y Freddy Georgerin (Vocales) Jesús María Requena Padrón "Chucho" (Relaciones Públicas) Ese año sacaron la música a la calle: contrataron a la Billo’s Caracas Boys para que el pueblo la disfrutara gratis en la vía pública, junto a Manolo Monterrey, los tradicionistas Los Antaño del Estadio, Los Felinos, Los King y La Dimensión Latina. Además, contaron con la colaboración activa de personalidades locales como Adelmo Bertoni, Luis Lara Carias y el concejal Néstor Luis Pérez, quien donó 5.000 bolívares entregados a Don Luis Ricardo Ramos, encargado de lanzar el tradicional globo con la imagen de la Virgen del Rosario. 07La BillosLos AntañosLa Dimención LátinaLos King

08 La “Dictadura de la Salsa” en Cúa (Parte II): De la Fania a Oscar D’León (1974 - 1990) Tras el éxito alcanzado por la junta de fiestas en 1973, la directiva encabezada por Juan Orlando Duc repitió en 1974. Lo que comenzó como una iniciativa juvenil se convirtió en una trayectoria ininterrumpida de 18 años al frente de las festividades patronales, periodo bautizado popularmente como la “Dictadura de la Salsa”. El debut de Oscar D’León y las estrellas de Nueva York En 1974, Cúa presenció el primer baile público de calle de Oscar D’León y la Dimensión Latina, acompañados por la voz de Vladimir Lozano y los arreglos de César “Albóndiga” Monge, interpretando temas inolvidables como La Piragua y Llorarás. (La Dimensión ya había debutado en el pueblo en 1973, pero esa vez se consolidó la devoción salsera de la comunidad). El 8 de octubre de 1975, en plena Plaza Zamora, ocurrió un hecho histórico: la llegada de Larry Harlow ("El Judío Maravilloso") junto a figuras de la Fania como J.R. González (cantante de La Cartera), el timbalero Leopoldo Pineda y el trompetista Luis "Perico" Ortiz. Pese a una lluvia pertinaz a medianoche, el pueblo no abandonó la plaza y disfrutó de 16 piezas en un ambiente de absoluto civismo. En los años siguientes, las calles de Cúa sirvieron de escenario gratuito para leyendas internacionales y nacionales: Pete "Conde" Rodríguez interpretando Catalina la O. Willy Colón con El día de mi suerte.

09 Roberto Roena y su Apollo Sound tocando Mi Desengaño en la calle Carreño, frente a donde hoy funciona Farmatodo. Orquestas de la talla de la Típica 73 (en el Club Zamora en 1976), la Orquesta Cava (1978), la Banda Show de Panamá (1987), Un Solo Pueblo, La Salsa Mayor y agrupaciones locales de gran renombre como La Nueva Combinación. Tradición, folklore y esfuerzo pionero La salsa no opacó la música folklórica. El lunes posterior al concierto de Harlow en 1975, arrancó el Primer Festival de Música de Miranda y Aragua, organizado por INGEVE con la coordinación de Jesús Pérez Uzcanga, Oscar Pérez, Elías Gómez y Socorro Prim Villegas. Allí se entregaron trofeos y reconocimientos a grandes intérpretes como Margarito Aristiguieta, Don Salvador Rodríguez, El Chirulí de Aragua, Silvino Armas y Juan Martínez ("El Loro de Miranda"). Para 1981, bajo la presidencia festiva de la señora Marina Landaeta y la cooperación de Orlando Duc, se presentó la orquesta cubana Son 14. En 1984, con el Dr. Antonio Requena Padrón en la Presidencia del Concejo Municipal y Omar Vargas en la administración, se presentaron Luigi Texidor y los "Hijos de la Salsa". Para 1985, el Rey del Merengue, Wilfredo Vargas, llenó la calle Carreño desde la Cruz Verde hasta la Plaza Bolívar. Finalmente, en el Tricentenario de Cúa (1990), la organización estuvo a cargo de los profesores Miguel Manrique y Carlos Castillo, bajo la alcaldía del profesor Jesús María Rangel.

10 Un detalle de enorme valor histórico es que, para la época, no existían representantes ni promotores artísticos en el mercado. Orlando Duc actuó como un verdadero pionero: viajaba, contrataba y negociaba directamente con los artistas más cotizados del mundo sin cobrar ninguna comisión, motivado únicamente por llevarle alegría gratuita a su pueblo. Las fiestas se financiaron con la venta de cerveza y valiosos aportes comerciales, dejando en la memoria de Cúa una época de oro que jamás se volverá a repetir. Las Estrellas de la Fania Elías Gómez, Francisco González y otras personalidades Don Juan Martinez Orlando y Rafael Jaen Personalidades cueñas Oscar de León firma un autografo Leticia Mirabal bailando con Oscar Mijares.

11 Gaudencio Santaella “Bicho Bicho” a pesar de la diferencia de edad era mi gran amigo, con él conocí todos los bares de Cùa de aquellos años, probé la maraquita (anís con soda), la cuba libre (ron con Coca-Cola), la cerveza Caracas y Polar, el famoso Zamurito de Oscar Paz y una bebida que combinaba ron con jugo de toronja cuyo nombre no recuerdo. Gaudencio era un experto y con él empecé a conocer la “Delicias Baco”, los buenos establecimientos del centro y los tugurios de los lugares más apartados de la población. “Bicho Bicho” como todos lo llamaban en el pueblo, más por cariño que por burla. Esa era una costumbre de ayer, más se conocía a las personas por el apodo, que por su verdadero nombre. Gaudencio llegó aquel sábado de Caracas donde pasaba la semana como empleado listero del “Plan de Emergencia”, el régimen de empleo urgente que implementó el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto. Bicho Bicho vivía detrás del templo de Cúa en la casa de las hermanas Santaella, conocidas como las mejores costureras de Cúa en aquellos años, era hijo de un ilustre maestro, casi olvidado Don Rafael Luque, de quien nos queda el nombre de una calle en el sector Puerto Escondido. Su rutina de fin de semana era un tours por los principales bares de la población, arrancaba en El Demócrata de los hermanos Delgado, pasaba por El Continental de Don Luciano, seguía con el bar de Miguel Borrajo, ya las 7 de la noche con unas cuantas cervezas entre pecho y espaldas llegaba al Bar El Polo atendido por “Rebulicio” y “Luis Sardina”, pasaba al Bar Caracas y se comía una arepa rellena, de allí tomaba la ruta de la Cruz Verde y exactamente frente a la A Bicho Bicho le dieron un tiro.

12 Bicentenaria ceiba entraba a uno de los bares más famosos de Venezuela, pues a diario le hacía publicidad la emisora más oída de Venezuela: Radio Rumbos, los locutores del noticiero tocaban una marimba Tin Tin y decían por ejemplo. Ultima Hora El ganador de la Elecciones fue el candidato adeco Don Rómulo Betancourt con el 48% de los votos, los adecos se preparan para celebrar, Don Oscar Teodoro Paz el rey del Zamurito envió a Caracas varias cajas del famoso licor cueño. Tremenda fiesta tiene los adecos. Otro ejemplo: Hoy está de cumpleaños el periodista Guido Ramón Bolívar de “Notirumbos” El periódico impreso en la radio”, estamos invitados a su casa de Charallave para celebrar con una parrilla con carne de Santa Bárbara y regada con varias botellas de famoso Zamurito de Oscar Teodoro Paz, de Cúa. Tremenda fiesta. Esa era mejor propaganda que aquel noticiero a un tradicional licor que se venía fabricando en Cúa de los tiempos inmemoriales y que Don Oscar le dio dimensión nacional. “Bicho Bicho” aquel día al llegar a la Cruz Verde cambio la cerveza por “Zamurito”, un licor dulcito, que combinaba en una magistral fórmula aguardiente de El Yagual con unos 50 grados de alcohol, vino dulce de cambur, azúcar agua y ciruelas pasas. Quien lo bebía, lo disfrutaba, pero sin darse cuenta se iba posesionado del cerebro, hasta llegar un momento en que, si se quería caminar hacia adelante, terminaban en retroceso. El “Zamurito” lo compraban para llevarlo a los toros coleados, después de un entierro era el sitio de reunión. En todas las fiestas de Cúa de aquellos años no podía faltar el Zamurito. . Las precesiones de la Semana Santa llegaban al

13 pie de la ceiba y se estacionaban por horas, mientras los cargadores se bajan litros de Zamurito y cerveza. Las muchachas que en esos años no tenían la cultura etílica de hoy, sus primeras experiencias fueron con el divino licor fabricado por Don Oscar Teodoro Paz (Q.E.P.D.). Un licor que llena toda una época y forma parte de nuestra tradición cueña. “Bicho Bicho”, a quien dejamos en el bar de Oscar, un tanto extraviado al caminar, dio varios pasos hasta que pudo llegar a la wirllizer, la famosa Rockola, como pudo le introdujo un bolívar de plata para marcar los cinco discos a que se tenía derecho. “Bicho Bicho” marcó el B-12 y se oyó la voz suave del cantante más famoso de aquellos años, un ecuatoriano que llegó a la Venezuela . de bonanza económica cantando con un dejo de sufrimiento y despecho, los pasillos andinos del Ecuador, los boleros, los valses y los tangos con arreglos especiales entre boleros y pasillos Le decían el “Ruiseñor de América” Julio Jaramillo. El disco G-12 era un tango en tiempo indefinido entre pasillo vals y bolero que él llamó “Mi muchachita”, pero que el tango original era “Mi Mocosita”. “Bicho- Bicho” se queda prácticamente abrazado a la Rockola como quien llega a los pies de una reina, casi la acaricia como si fuese su novia, se queda extasiado oyendo aquello de: “Mi Muchachita no me dejes morir, vuelve te ruego, que no puedo vivir”. Se fue quedando dormido parado oyendo aquella canción y soñando que él era el viejo payador que se suicidaba por amor. Era una evasión sublime, era combinación de la cerveza y el Zamurito que producían ese estado de sopor que permitía hasta dormir parado

14 Apenas terminaba la canción despertaba y volvía a marcar la G-12, arrancaba de nuevo “Mi Muchachita” y se repetía aquel sueño vaporoso arrullado por la voz de Julio Jaramillo, Con los ojos cerrado concentrado como un monje tibetano, se sentía transportado, feliz, soñando con una novia, un amor imposible que le hacía llorar, oyendo aquel desgarrador tango en tiempo de bolero. El acto público, casi un coito con la Rockola, se podía percibir que había en él una combinación extraña de felicidad y dolor, en su cara había un rictus de quien se encuentra en ese momento de la vida con ese aparato con luces de neón importado de USA que llenaba la parte más sensible de la vida, lo único que podía entrar en el corazón de “Bicho Bicho”, moverle su dolor que estaba allí, esperando un pasillo o un bolero para salir de lo más profundo del alma, una catarsis. La Rockola era más efectiva y más barata que un psicólogo, Canciones que eran como un Himno Nacional personal, se asociaba siempre a un recuerdo sentimental, marcaban su vida y de allí en adelante cada vez que oían aquella canción especial sentía una sensación indescriptible, una remembranza, una nostalgia, una combinación entre alegría y dolor que genera profunda felicidad, un grado de masoquismo muy especial. El éxtasis de “Bicho-Bicho” lo cortó Don Oscar, presionado por otros clientes que ya estaban cansados de escuchar a Julio Jaramillo y “Mi Muchachita”. Despertó de ese estado cetónico que producía la rockola, pagó los seis bolívares de debía por 6 Zamurito, se despidió y tomó el camino para la plaza Zamora, las calles estaban solas, pero no había ningún peligro de encontrar algún ladrón, eran años sanos, en que calles eran de la gente buena y las noches se podían disfrutar con libertad.

15 El domingo siguiente se celebraba el día de la patrona 7 de octubre, día de Nuestra Señora del Rosario, entre las campanas que repicaba Don Eladio, tío de Gaudencio, los cohetes que lanzaba Don Avelino Landa, los ventorrillos en ambas plazas con fritangas de todo tipo, dulcería criolla, chicha de arroz y la Banda El Rosario dirigida por don Lope Díaz Milano pasaba la mañana, después de la misa solemne. Pero a “Bicho-Bicho” lo que le gustaba eran las mesas de juego que se ubicaban en la plaza Bolívar, allí estaba la ruleta de animalitos, la batea de blanco y negro, el tiro al blanco, el juego de habilidad para engarzar una argolla en el pico de una botella, el bingo, la venta de cervezas y botellas de Zamurito, la venta de tostadas, unas arepas rellenas cubiertas y fritas, una delicia que desapareció. El bullicio de la gente que venía del campo con sus frutos y amarraban sus burros en las aceras de la casa Rosada o al frente en la bodega de Don Pablo Sierra. Llegaban los muchachos de los pueblos circunvecinos, los “pavos” de Charallave eran los que tenían el control de las muchachas que giraban en la plaza, en un caminar de vueltas ,cuyo único sentido era lucir los estrenos para las “fiestas de octubre”, coquetear, recibir aquellos piropos tan elegantes y decentes, llenos de poesía que enamoraban a las muchachas, quienes solamente aceptaban el brindis de un helado de mantecado o chocolate en la heladería de Don Nicola Odi, ubicada frente la plaza Bolívar. Aquel día, algo raro ocurría en Cúa, el Prefecto tenía la orden del Gobernador del Estado de reforzar la seguridad, informaciones de inteligencia señalaban que las guerrillas podían tomar la jefatura de la Policía de Cúa. El ambiente era tenso todos estaban nerviosos, especialmente los policías, quienes sabían que en caso de un ataque serían las primeras víctimas, pues la consigna de las guerrillas

urbanas procastristas era matar un policía todos los días y así lo venían haciendo en Caracas y otras ciudades. Fue una lucha cruel, sin sentido en que se perdió una generación de jóvenes venezolanos, los cuales hubiesen podido dar mucho al país, pero sacrificaron su vida por una utopía que terminó en fracaso y pesadilla. A las 4 de la tarde se oye una explosión en la plaza Bolívar, la gente corre, se forma un ambiente de confusión. “Bicho- Bicho” no sabe lo que ocurre y sale del juego de bingo pasa frente al busto de El Libertador, toma hacía la esquina del Concejo, los policías nerviosospensaban que “Bicho- Bicho” era uno de los guerrilleros que venía al ataque y disparan. “Bicho-Bicho” cae herido, 16 lo recogen y lo llevan a carrera al viejo hospital Dr. Rafael Osío de la Florida, lo reciben las enfermeras y el Dr. Jaimes, la herida no revestía peligro. “Bicho- Bicho” se recuperó del tiro de un revólver calibre 38, Cúa era un pueblo tranquilo donde nada pasaba, se vivía en paz, cada quien podía salir a las calles a cualquier hora, no había peligro. Esa Cúa se fue, solo nos queda el simpático recuerdo de Gaudencio Santaella “Bicho- Bicho” (Q.E.P.D.), un amigo que también se fue. Nos quedan las anécdotas de aquellos años. Los buenos recuerdos de esa hermosa Cúa, la cual, sin darnos cuenta se nos fue.

17 En Cúa se originó el milagro ganadero venezolano: La Hacienda Buena Vista De la época colonial al carbón de leña La Hacienda Buena Vista, situada en la carretera Cúa– Tácata (Municipio Rafael Urdaneta), perteneció en tiempos coloniales al Marqués del Toro, Don Bernardo Rodríguez del Toro, destacándose por su gran producción de cacao. A finales del siglo XIX, la hacienda cambió su rumbo hacia la ceba de ganado vacuno. Para ello fue necesario deforestar inmensos árboles como mijaos, bucares y caros que antes daban sombra al cacao. Entre finales del XIX y los primeros cuarenta años del siglo XX, los árboles tuyeros terminaron convertidos en carbón para las cocinas caraqueñas a través de los llamados "hoyos de carbón". Esta devastación ecológica llegó a su fin en los años cincuenta con la llegada de las cocinas de kerosene. La era lechera y la modernización (1907-1950) En 1907, la hacienda pasa a manos de Don Rafael Fonseca Fonseca, quien inició la actividad ganadera de doble propósito: ceba de ganado y producción de leche para la elaboración artesanal de queso de mano destinado al mercado caraqueño. Para comienzos de los años cincuenta, con la modernización de los procesos de recolección refrigerada, pasteurización y envasado, un grupo de productores fundó el Sindicato de la Leche (SILSA), conocido más adelante como Leche Sabana. La instalación de dos plantas de enfriamiento en Charallave impulsó la mejora sanitaria de las vaqueras, el uso de ordeñadores mecánicos y la mejora genética de los rebaños.

18 Entre los pioneros tuyeros que impulsaron esta transformación destacan: Don José Antonio Robles Don Guillermo Guerra Don Enrique Lander Johnny Phelps Los hermanos Medina y Anita Arriens de Medina Los Acosta Quiroba Innovación genética: La refundación de Buena Vista Los hermanos Fonseca Buffet (Alfredo, Gustavo y Rafael), herederos de la Hacienda Buena Vista, apostaron por la ganadería de alta calidad. Inspirados por Don Enrique Lander en la hacienda Tazón — quien había contratado al reconocido veterinario suizo de apellido Bury para desarrollar la raza Pardo-Suizo —, le compraron a Lander un lote de vacas mestizas. Con la refundación de Buena Vista, los hermanos Fonseca marcaron un hito en Venezuela: Importación de razas puras: Trajeron desde Brasil ejemplares de las razas Guzerat y Nelore. Inseminación artificial: Crearon en el país un centro de inseminación artificial, democratizando la alta genética para ganaderos de menores recursos a un costo accesible. De Cúa para el mundo Este modelo ganadero posicionó a Venezuela entre los principales productores de la región. La calidad alcanzada permitió a Gustavo Fonseca recibir un reconocimiento del gobierno brasileño como el mejor criador de la raza Nelore y Cebú fuera de Brasil.

19 Además se abrieron mercados en grandes cadenas como Makro y se convirtieron en proveedores de carne para McDonald's de Venezuela. En 1967, un decreto de expropiación para la construcción de una presa en las haciendas Tazón y Buena Vista obligó a los propietarios a llevar sus proyectos a otras regiones del país. Sin embargo, la historia recuerda que en tierras de Cúa se construyó una de las páginas más brillantes de la ganadería nacional.

20El Ferrocarril de los Valles del Tuy: Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora I El Ferrocarril de los Valles del Tuy (oficialmente Sistema Ferroviario Central Ezequiel Zamora I) representa una de las obras de infraestructura más importantes para la integración de nuestra región con la capital. Esta línea de tren de pasajeros, de 41,4 kilómetros de extensión, conecta directamente a Caracas con las poblaciones de Charallave y Cúa. Fue inaugurado el 15 de octubre de 2006, lo que significa que este próximo 15 de octubre de 2026 cumple 20 años prestando servicio ininterrumpido a miles de tuyeros. Trayecto y estaciones El recorrido une la estación Libertador Simón Bolívar en La Rinconada (Caracas) con la estación terminal en Cúa en un tiempo estimado de 36 minutos. El sistema cuenta con cuatro estaciones principales: Libertador Simón Bolívar (La Rinconada, Caracas) – Conexión directa con la Línea 3 del Metro de Caracas. Charallave Norte ("Generalísimo Francisco de Miranda"). Charallave Sur ("Don Simón Rodríguez"). Cúa ("General Ezequiel Zamora").

Una obra de alta ingeniería Para salvar la compleja geografía de la serranía del Interior, la ruta cuenta con 24 túneles y 27 viaductos. Entre estas estructuras destaca el túnel ferroviario de El Tazón, con casi 7 kilómetros de longitud, posicionado como uno de los más largos de Latinoamérica. Horarios y frecuencia de servicio Caracas hacia Cúa (Estación La Rinconada): Lunes a Viernes: 5:00 a.m. a 10:30 p.m. Fines de Semana y Feriados: 5:30 a.m. a 10:30 p.m. Cúa hacia Caracas (Estación Ezequiel Zamora): Lunes a Viernes: 4:30 a.m. a 9:30 p.m. Fines de Semana y Feriados: 5:00 a.m. a 9:30 p.m. Frecuencia de trenes: Horas pico (mañanas y tardes): Sale un tren aproximadamente cada 10 minutos. Horas valle (medio día y menor flujo): El intervalo de espera es de unos 14 minutos. Nota para el viajero: Se recomienda llegar entre 10 y 15 minutos antes del cierre de los accesos a las estaciones, ya que las puertas de ingreso suelen cerrarse poco antes de la última salida del tren. 21

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“Conservar la memoria de nuestros pueblos es mantener viva nuestra propia historia.” Foto de los Valles del Tuy, desde las alturas de la Magdalena. Foto de Manuel Vicente Monasterios Gómez.