Poemario

1

2

3

4

5 Diálogos con el amor © Patricia Vargas, 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio sin autorización de la autora. Primera edición 2026

6

7 Dedicatoria A la mujer que ama sin medida, a la que entrega toda la pureza del amor, a la que fue herida y no permitió que el dolor apague su fe. Que estas páginas la abracen y le recuerden que aún puede y debe levantarse, porque el amor no fue el error, el amor siempre fue su fuerza.

8

9

10

11 Prólogo Y a s í , e n t r e s u s u r r o s y s i l e n c i o s, c o m i e n z a n e s t a s p a l a b r a s q u e e l c o r a z ó n q u i s o e n t r e g a r. Este libro no nace del dolor, sino desde el momento en que el dolor aprendió a hablar con amor. Entre estas páginas, te invito a sentarte conmigo, a escuchar el susurro de lo que fuimos y de lo que pudimos ser. Quédate aquí; tal vez descubras que cada palabra es un pequeño faro que ilumina suavemente el corazón. A q u í n o e n c o n t r a r á s v e r d a d e s a b s o l u t a s , s o l o l a c a l m a d e u n c o r a z ó n q u e e s c u c h a . Abre estas páginas con ternura y deja que cada palabra enamore tu alma. Detente a respirar cada verso, a sentir la ternura que habita en cada línea y ese amor que no exige, que solo espera y permanece. Cada poema es un mur mullo, una conversación silenciosa, un espacio donde las preguntas se sienten escuchadas y donde el corazón puede descansar. No son respuestas ni caminos marcados; son luces suaves que iluminan el instante, como un faro que no guía, sino que acompaña, donde la luz se filtra lentamente entre las hojas después de la tormenta. Siente estos poemas con los ojos del alma y permite que cada verso te abrace, como lo hace el amor que nunca se va.

12

13

14

15 "No fue un comienzo, fue un reencuentro del alma."

16

17 Geografía del reencuentro Voces del alma Creo que te soñé Cuando te escribo Noche sin versos Derroche de amor Tu poetiza Lo que no hablamos Como si el mundo fuera nuestro Qué guapo te ves Primer Bloque

18

19

20

21 Hoy me perdí en tu mirada, en ese torbellino café de tus ojos: café que subyuga, café que intimida, café que acorrala a esta alma perdida. Pero me reencontré en el sendero de tus labios, y ese mágico momento me supo a libertad. Libertad para amarte, para decirte lo que siento, para entregarte en cada beso mis alegrías juntas y todos mis sueños. Geografía del reencuentro

22 Cuando lo decimos nosotros, hay tantas formas de decir te quiero, muchas formas de decir te amo. Anhelo decirlo mirándote a los ojos, y estoy aquí, hablándole a tu retrato. Mas al mirar esa sonrisa cálida y serena, se quiebra mi voz y me quedo temblando. Todos esos te quiero, todos esos te amo, salen de muchas bocas, los pronuncian muchos labios… pero cuando lo dicen los nuestros, salen del alma quemando. Voces del alma

23 Creo que te soñé en algún momento, y en el sueño te amé como un demente. De aquel sueño queda un sentimiento, y lo llevo en el alma muy latente. Apenas llegas a mi vida, ya te amo; por eso lo del sueño y el momento. No sé cuán reciente o cuán lejano, solo sé que para mí es un reencuentro. Me seduces con dulzura por instantes, dominando todos mis pensamientos, y aunque jamás adivines lo que siento, yo deseo tu amor y ser tu amante. Creo que te soñé

24 Ven, voy a explicarte en versos por qué me tiembla el alma cuando te escribo. Porque negar que te amo es como negar que respiro, es negar que habitas en el pecho mío. Porque estás en mis sueños, en mis silencios, en mis latidos. Y es mágico describir cada beso, cada suspiro, cada segundo que no estás conmigo. Por eso me tiembla el alma cuando te escribo. Cuando te escribo

25 Esta noche no hay poema. No he escrito mis versos, porque con solo recordar cuando me miras y aprietas mis manos en silencio, recordar cuando me dices que cada noche estoy en tus sueños, recordar que me quieres tanto y que comprendes cuánto yo a ti te quiero, el poema por sí solo ya está hecho. Por lo tanto, amor mío, no esperes esta noche mis versos. Noche sin versos

26 Quiero escribir el poema más hermoso esta noche en que mis pensamientos de amor hacen derroche. Quiero sentirte mío, quiero sentirme tuya, quiero sentir la magia de tus besos que me arrullan. Quiero arrancarle al céfiro el eco de tu voz y convertirlo en sinfonía de mis versos de amor. Derroche de amor

27 Quiero escribir un poema con los besos que me das, besos que surten mi alma de amor, vida y libertad. Ah, si supieras, amado mío, lo que siento al evocar los momentos de locura que a mi cuerpo hacen vibrar.

28 Si las letras erizan tu piel, te llevan a las estrellas y, delirantes, te envuelven en las sensaciones más bellas, no temas, amor mío, no temas leerlas. Si las letras te sumergen, te tocan, te acarician, te subyugan, te hipnotizan, no te apures, amor mío, pues tan solo es un poema que a tu ser sensibiliza. Son los versos más profundos, sea en prosa o sea en rima, que escribió tu poetisa. Tu poetiza

29 En esta cálida noche, con el silencio rebosante de voces y desvaríos, mientras paseaba por mi memoria me encontré con tu recuerdo, amado mío. Tu cuerpo está a mi lado, desnudo, febril, callado. Tu cabeza en mi pecho reclinada, con los ojos cerrados. Te miro mientras fumo mi cigarro, y esta mortal ternura con que callo va abrazándote mientras tengo inmóviles mis brazos. Lo que no hablamos

30 Enamorada acaricio tu cabello blanco, te beso vehemente como cuando beso tu retrato, y te digo a media voz cosas que invento a cada rato. Tú, sin hablar, miras mi muslo donde descansa tu cansancio, y el lento y suave respirar de mi vientre sin tus labios, como queriendo atesorar de ese momento todo su encanto. Y aprietas junto a ti mis suaves senos blandos, y así nuestras almas juntas se ponen a escuchar todo lo que no hablamos.

31 Caminando de la mano, como si el mundo fuera nuestro, riéndonos por tonterías, burlándonos de nuestros desaciertos. Por calles y veredas jugueteamos cual chiquillos, ligeros, felices, olvidamos la edad y los momentos grises. —¡Preciosos! —nos dice una mujer, quitándose las gafas para vernos mejor. —¡Hermosos! —nos dijo sonriente, y en nuestras mejillas no se hizo esperar el rubor. Como si el mundo fuera nuestro

32 Una anciana, desde su puerta, con entusiasmo murmuró: —¡Qué lindo se los ve a los dos!— Y en nuestro corazón sentimos emoción. Con ternura infinita, alguien más nos preguntó: —¿Cuánto tiempo llevan juntos?— Y nuestra cómplice sonrisa, tímidamente respondió: —Es la magia de las mieles que rodea nuestro amor.— Y mientras caminamos, él, con picardía, me dice entre risas: —La gente pensará que la pícara ancianita lleva a su pollo enamorado a pasear.—

33 Yo, muy seria, le respondo, aunque la risa me traicione: —No te equivoques, mi chiquito, la gente que nos mira ha de pensar que soy la buena nietecita que saca a su abuelito a caminar.— Y así, tomados de la mano, riendo como siempre, seguimos caminando, aunque nos mire la gente.

34 Qué guapo te ves cuando sonríes, cuando suspiras, cuando con ternura me miras y me dices que me amas. Qué guapo te ves cuando llenas de caricias mis pechos, mi espalda, cuando escuchas mis “te amo” desde el mismo lugar del que nacen tus palabras. Qué guapo te ves cuando impulsas mis luchas y el vuelo de mis alas. Qué guapo te ves, amor mío, cuando callas. Qué guapo te ves

35

36

37

38

39 "El amor que abraza, que espera, que arde y que agradece, que es el que habita en el latido de nuestras almas."

40

41 La loca Tu puerto Sin prejuicios Batalla que no mata Gratitud En silencio Aún te espero ¿Quién te escribe? Volver a soñar Cita con la vida Segundo Bloque

42

43

44

45 ¿Qué es lo que tanto escribes? Loca debes estar. No cocinas, no haces nada, solo escribes sin parar. Loca, deja el cuaderno. Los platos, ven a fregar. Hay ropa en el tenderero y se tiene que planchar. ¿Qué es lo que tanto escribes? Loca pareces estar. Y así desapareció la loca. La incomprensión y la ignorancia su inspiración abrazaron con sus alas. La loca

46 No entendieron que en sus letras con dulzura ella plasmaba los sentimientos más profundos que su esencia desbordaba. Al cabo de muchos años aparece un caballero quien con amor y esmero devuelve la loca al mundo con su pluma y su cuaderno, arrancándole de su alma penas y sufrimientos, llenándola de alegría, esperanza y sentimientos. Ahora la loca escribe al amor y su caballero.

47 ¿Hacia dónde diriges tu barco? ¿Cuántos mares te falta navegar? ¿No divisas en lontananza la más brumosa soledad? Navegas viento en popa sobre la fuerza indómita del mar. No te detienen las bravías olas ni el temor a encallar. Ya no busques otros puertos, no navegues sin cesar. Mis brazos son olas al viento, la playa en mi cuerpo está. Los vientos en mis miradas cuando te veo llegar. Caracolas son mis sonrisas, brisa mi respirar. Ancla tu barco en mis manos, soy tu puerto, capitán. Tu puerto

48 Te amo sin prejuicios, sin temores, sin tiempos ni distancias. Amo la ternura con que calmas mis ansias, deshenebras mis sentidos, estremeces mis entrañas. Amo tu sonrisa, aguas profundas donde naufragan mis deseos más sublimes, más excelsos. Amo tu pecho, remanso cristalino donde danzan mis latidos y reposan mis anhelos. Amo tus manos cuando, delirantes de deseo, juguetean en la cumbre de mis senos. Sin prejuicios

49 Amo tus miradas, paisaje donde me extasía la belleza de tu alma. Con la ambivalencia de mi vida amo todo de ti. No me juzgues, enséñame a vivir.

50 El cansancio me acorrala, la soledad me consume. Yo te invito a mi cama, piel y anhelos se funden. Te prometo en un masaje aliviarte por completo. Tú me ofreces un gran viaje por tu cuerpo sin regreso. Y juntos, en el mismo espacio, nuestras almas enlazadas intentan sin complejos que iniciemos la batalla. Tú me atacas con un beso mientras mis muslos te abrazan, y llegas al objetivo que conquistar tú deseabas. Batalla que no mata

51 En tu campo de batalla luchas porque no escape. Yo, de tus brazos prisionera, no pretendo escaparme. ¿Sabes? No te tengo miedo, pues esta guerra no mata. Lo peor que pasaría es que la noche no sea larga. Y justo cuando vas muriendo y yo me voy desangrando, pides: “Invítame de nuevo” y olvidemos el cansancio

52 He escrito poemas de amor, penas, alegrías, decepción, sufrimiento. He encontrado las palabras para cada verso, pero esta noche ni ninguna otra encontraré las que logren expresar la felicidad y gratitud que siento. No hay colores que maticen la nobleza de tu alma, solo mis ojos, el lenguaje preciso guardan, porque en cada lágrima ellos desbordan lo que desde el fondo mi corazón emana. Quiero crear algo nuevo, distinto, a decir gracias, mucho más grande que eso, algo que abarque todas mis ansias para decirte, amor mío, todo lo que mi alma embarga. Gratitud

53 Gracias por borrar las sombras de angustia que a mi ser asedian. Gracias por cubrir con el sol de tu sonrisa cada minuto junto a ti. Gracias por perfumar con tu aroma mi alma, porque no precisas decir te amo para saber que estás aquí.

54 Te amaré en el murmullo de mi silencio, sin que el soplo apacible de mi voz llegue a despertarte de tu sueño. Te amaré en la melodía silente de nuestros corazones, en cada abrazo, en el beso que nadie entenderá. Te amaré en los suspiros que inquietan los días, en la caricia invisible de la felicidad. Te amaré en la poesía escrita en el viento, en la historia que hará eco en la eternidad. Te amaré, amor mío, así de esta manera, aunque traspase la frontera de lo natural. Y aunque tú lo dudes, aunque no lo creas, seguiré amándote hasta el final. En silencio

55 En la quietud del tiempo, en las noches frías, en la apasible mirada de quien escribe un verso, aún te espero. En los recuerdos de un te quiero, allá dentro de mis pensamientos, en las caricias de un momento, mi soledad va diciendo: aún te espero. En los gritos del silencio, que taladran mis sentidos y convierten en penumbra todos mis anhelos, aún te espero. Aún te espero

56 Sé que llegará el momento en que, unidos tu cuerpo y el mío, podré colmarte de besos y llenar este vacío que desangra a mi pecho. Por todo lo que ansío, aún te espero.

57 ¿Quién te escribe, caballero? La que diario piensa en ti, la que con ardientes ilusiones e inefables pasiones araña el destino y, en impetuoso desafío, acorta la distancia que aleja los instintos de besar tus labios con frenesí. La que en delirio por tenerte entre sus brazos con innata dicha vibra en tus latidos, en cada sueño, en cada gemido, en cada amanecer. La que cobija con su piel tu cuerpo y, perdida entre los puntos cardinales de tu alma, brilla en la esperanza de vivir su cielo aquí en la tierra y hacer de este amor su dios, su guía, su estrella. No sería extraño que el infinito eterno se quede mudo ante tan soberbio anhelo de este corazón desnudo, pues tan sólo son anhelos imposibles de vivir. ¿Quién te escribe?

58 La que te escribe, caballero, es la que con profundo amor y sentimiento cada noche, entre sueños, bebe la miel de tus caricias. Es la que sueña que la miras. con pupilas ensoñadoras en esta distancia de dulce amargura. Es la que escribe mil poemas de momentos indelebles, de memorias, de vivencias que a su mente van y vienen, porque tus recuerdos, amor mío, son la beatitud de mi regocijo y tu amor el éxtasis imprescindible para mi existir.

59 Tú le das vida, tú le das fuerza a mi corazón; ya no tengo alternativa más que amarte con pasión. Mi voz sale al encuentro del eco de tu voz, y mi alma busca siempre de tu alma lo mejor. A mi pecho llegan sensaciones de momentos ya vividos, y el dolor de la distancia estremece mis sentidos. Las caricias que lo hacen vibrar ya no están, no hay alegría. Por eso, amado mío, déjame volver a soñar. Volver a soñar

60 Solo tu amor, tu compañía, puede este dolor apaciguar; porque de mis ganas, de mis sueños y de mis desvelos, solo tú eres dueño, solo tú eres mi paz.

61 Con besos blancos de invierno, nuestra cabellera ya blanquea. No lleguemos tarde, cariño, nuestra cita con la vida nos espera. Alborozados, disfrutemos lo que siempre fuimos: risas, alegría y penas. No importa que en el lienzo del paisaje de los años la lozanía de nuestra piel de a poco se nos pierda, pues tenemos los latidos en el pecho aún de vida llena. Ven, no lleguemos tarde, nuestra cita con la vida nos espera. Cita con la vida

62

63

64

65 “En cada latido, en cada sueño, en cada espera, habita el amor que no se olvida.”

66

67 Alma desnuda Tomémonos un vino Memorias inolvidables En cualquier sueño De lejos y nada más Promesa Renacer Te pinté Certeza callada Hagamos un pacto Tercer Bloque

68

69

70

71 Nunca imaginé llegar a amarte tanto, así de esta manera, sin permiso, sin dudas, sin reservas, sin siquiera contemplar el riesgo de que a mí, tal vez, tú no me quieras. Aunque sé que nunca lo pediste, pues dime, ¿qué esperabas que yo hiciera? Si me besaste el alma rota como nunca nadie lo hiciera, si mientras yo te desnudaba para saciar tus ganas, tú desnudabas mi alma, dolorida y enferma. No te estoy reprochando nada, tan solo quiero que tú lo entiendas: que no importa cuánto tiempo pase, por ti esperaría la vida entera, y aunque nunca más quisieras verme, yo te amaré hasta que muera. Alma desnuda

72 Tomémonos un vino Recostados en la cama Tu cabeza y la mía Juntas sobre la almohada... Hagamos el amor, Ese amor que nos embriaga. Yo besándote la frente, las sienes y la cara. Tú, acariciando mis cabellos, rozándome la espalda... Tomándonos las manos Besándonos el alma Mirémonos de frente Y sin decir palabra Abracémonos tan fuerte Hasta el otro día el alba. Tomémonos un vino

73 En la memoria de mis manos están tus ojos, tu boca, tu cuerpo. En la memoria de mis labios están tus besos, néctar de exquisito dulzor. En la memoria de mis ojos está el café delirante de los tuyos, esa mirada infinita que me invita a soñar, que me eleva, me transporta a un mundo sin igual. En la memoria de mi piel está el calor de tu cuerpo, arraigado cual raíz a la madre tierra, arada por tus caricias, vibrando en cada recuerdo, humedecido en tu esencia. Memorias en canciones que cantan nuestra historia, y en cada una reza el paisaje del amor. Memorias que van y vienen, cual ríos de agua viva que corren y no se detienen. Son memorias que me dan vida, son memorias inolvidables de amor. Memorias inolvidables

74 Duerme, amor mío, pero no olvides guardarme en un rinconcito de tus sueños, allí donde no provoque tu insomnio, donde no provoque tu desvelo. Mientras yo, acá en la noche, no me canso de acariciar la piel de tu lejanía, de dibujar sutilmente con mis dedos en tenues trazos la sombra de tu silueta bajo mis sábanas, y en cada recuerdo sentirte mío, en cada respiro besarte el alma. Duerme, amor mío, y aunque estemos lejos, búscame como te busco yo en la luz de mis ojos cuando me miro al espejo. Y encontrémonos allá, como siempre, en cualquier sueño. En cualquier sueño

75 Esta noche también pasarás sacudiendo mis sueños, estremeciéndome el alma, no sé con qué afán, mas yo, en secreta melancolía y muy clara de mi destino, te miro de lejos, te espero por días y nada más. Aunque nunca me hablaste de amaneceres, ni de noches enteras en tus brazos para soñar, yo te amo de esta manera cuando a mis sueños te veo llegar. Y así como las rosas cada día dejan raíces que no se van, seguiré amándote aunque prohibido, más allá de la muerte, si hay más allá, porque en esta vida y si hay otra vida, te amaré de lejos y nada más. De lejos y nada más

76 Te dejaré de amar cuando la lluvia empape mi alma, cuando el atardecer no tenga fin, cuando las aves pierdan su vuelo al no encontrar en el cielo nubes de rojo carmín. Te dejaré de amar cuando el silencio ya no me grite tu nombre, cuando los ríos dejen de fluir, cuando en las paredes del alma el olvido atrape en su telaraña las lágrimas de nuestros sueños en hilos de seda blanca. Mientras tanto, amor mío, te seguiré amando con loco frenesí. Promesa

77 Abrí mi ventana hoy por la mañana. El cielo se vistió del color de la alegría y en místico momento, en finísimas ráfagas de viento, escuché tu nombre en sutil melodía. Hoy vuelvo a vivir, todo tiene sentido. Las tinieblas ahora son luz. Mi corazón en el tuyo encontró su nido. Todo es diferente en este alboroso matutino. Y aunque el sol se esconda y enmudezca el viento, quiero ensayar mi canto, quiero enterrar mis miedos. Recuperaré mis alas, emprenderé el vuelo y, cual ave Fénix, me posaré en tu cielo, porque como el vino existe, nuestro amor es cierto. Renacer

78 En el lienzo del amor plasmé la dulzura de tus ojos, la ternura de tus manos y el lenguaje secreto de tus dedos. Con suaves pinceladas pinté la magia de tu sonrisa, la sinfonía de los latidos de tu corazón enamorado. Matizé tu alma con los más bellos colores y, en tono de luna en plenilunio, escribí tu nombre. Con la luz de mil estrellas le puse fulgor a tu mirar. Te pinté

79 Con el azul del cielo y del mar bosquejé el dulce aroma de tu respirar. Con belleza sin igual, te guardé en mi eternidad.

80 Tu mirar es un misterioso laberinto que esconde los secretos del amanecer. Mi alma, si no estás, se queda ciega. Cuando las aves extiendan sus alas e inicien vuelos en busca de sueños furtivos, allí te quiero conmigo. Cuando la brisa apresurosa susurre a mi oído una canción mágica y sutil, entonada de alivio, diluyendo el olvido, allí te quiero conmigo. Cuando el sol, absorto en arreboles, se muestre cansino en ausencia de copas y vino, allí te quiero conmigo. Certeza callada

81 Cuando el silencio pernocte en mi tristeza y me encuentre necesitada de un abrazo amigo, de un abrazo no fingido, que me llegue hasta el alma y de ti haga presencia eterna en mi destino, allí te quiero conmigo. Te quiero conmigo al término de la distancia; cuando el día galante despierte al mundo con certeza callada, allí te quiero conmigo.

82 Hagamos un pacto, el más sublime pacto de amor. Seamos valientes cuando tengamos que enfrentar el último desafío de nuestras vidas: la partida de uno de los dos. Que cada recuerdo sea refugio en la tormenta, y en cada abrazo, el ancla del amor nos mantenga unidos. Que nuestras risas desafíen la tristeza, y que el tiempo nos encuentre juntos, aun en la distancia. Seamos valientes, no lloremos, porque llorar sería como si no existiéramos. Y tú y yo existimos el uno en el otro, vida mía. Hagamos un pacto

83

84

85

86

87 “Entre la sombra y la memoria, el amor persiste aunque el tiempo se extinga. En la soledad que nos abraza, habitan los recuerdos que no mueren.”

88

89 El tiempo nos busca Campanas de despedida En acecho sigiloso Recuerdos y ausencias Soledad Sin Final Donde ya no duele La tristeza Cuarto Bloque

90

91

92

93 Amigo, compañero mío, no los escuches, no permitas que sus ramas, con hálito de rosas en la madrugada, susurren auroras y sueños de vivido encanto. ¿No percibes que nos buscan sin conocer nuestras cosas? Ellos no ven las coloridas mariposas en mis blancas manos, cómo te devoran. Dicen que tendrán final nuestros encuentros. El tiempo nos busca

94 Dicen que se nos acorta el tiempo. No, no permitas que el rocío de mis lágrimas arremeta contra el cristal de mis ojos en altas olas. ¿O acaso tú también me dirás que llegó la hora? Amado, nuestros besos fueron tantos, que me los sé de memoria; por eso los protejo hasta de mi sombra.

95 Ya comienzan a sonar las campanas de salida del amor en nuestras vidas; ya comienza el final. Con clarines y trompetas se asoma la tristeza; las guitarras y violines sonarán en los confines donde ese amor prohibido habita en sombrío declinar. Y en la memoria de nuestra piel grabadas quedan las caricias, los besos dados con prisa y los “pronto volveré”. Campanas de despedida

96 Náufrago en tus manos fui, en cada verso te anclé; en cada poema te hice existir para sentirme en tus brazos y entre recuerdos vivir. Para perderme en tu mirada, para en tus labios saciar mi sed y hundirme en tu cuerpo, aunque tú aquí no estés.

97 En acecho sigiloso está el inexorable tiempo que no perdona al amor y la imperturbable distancia que no se inmuta frente al dolor. Pero mi corazón, danzando en sinfonías de latidos, atesora tu imagen en el fondo de mi alma, se extasía en tu sonrisa y en tu sempiterna mirada, y en la complicidad de la noche te trae a mis sueños, etéreo, sin prisas, sin miedos, en tácita confirmación que vives en mis recuerdos. En acesho sigiloso

98 Desde el desierto de esta inmensa soledad, donde mi corazón yace yerto, beso tu inseguridad, aplaudo tus miedos y abrazo tu racionalidad, cuando le grita al oído a tus silencios que este amor que nos hizo y deshizo debe vivir tan solo en el recuerdo. Lástima, hoy lo entendí: me enamoré de ti, sí, lo acepto, perdí la libertad, te convertí en mis sueños y te amé así, sin condiciones, aun sabiendo que no estarías junto a mí, aun sabiendo que no había intenciones, aun sabiendo que solo me buscabas cuando tus manos estaban vacías y tu corazón lleno de nostalgia y melancolía. Recuerdos y ausencias

99 Te amé de una manera única, distinta. Gracias por las caricias, los besos, las letras que inspiraste, los versos. Gracias por los momentos que me regalaste, aunque para ti solo eran cubrir ausencias, para mí fueron maravillosos instantes. Gracias por enseñarme a amarte.

100 Soledad, ¿cuántas veces invocada, cuántas veces llamada a gritos en silencios infinitos? Llega silenciosa y rauda, arrancándome de las paredes del alma alegrías, sueños y embelesos, y te vas, sí, te vas, cabalgando estrepitosamente por el sendero de mis sentidos, dejándome enrollar en mi cansancio con mis recuerdos desvanecidos, fantaseando para escribir un verso. Soledad, fantástica viajera, no te vayas aún, no dejes que yo muera sin contarte mil historias, trayectorias y experiencias. No te vayas, soledad, de mi vida, fiel compañera. Soledad

101 Cómo lamento lo ocurrido, me duele la vida, presiento tu olvido. Hay dolor en tus palabras, decepción en tu mirar, frialdad en tus manos cálidas. Tu sonrisa ya no está. Sé que mis palabras ya no abrigan tu alma, ni de tu memoria muchos recuerdos podrás borrar, ni aunque mis lágrimas, cual agua de noria, hoy sean torrentes por este pesar. Aunque mi pecho se desangre cada hora, tú me vas a olvidar. Los colores que tu sonrisa ponía a mi vida hoy son llamas extinguidas, son matices grises en lienzos nuberrados. Sin final

102 Ya no brillan más, pero seguiré amándote como la noche a la luna, como el tiempo a la eternidad. Pues ellos no conocen de despedidas, ellos no conocen de final. Seguiré amándote con la fuerza de los vientos, porque eres la alegría de mi llanto, porque eres mi llanto de alegría, porque eres mi complemento, porque eres mi poesía.

103 Vienes hacia mí, casi imperceptible, me observas con tus ojos huecos, donde sólo veo sombras que danzan alborozadas al viento. Me saludas caballerosamente, llevando tus huesudos dedos a la frente. Sonríes como si coquetearas, muy segura tú te sientes, como si vinieras a mi encuentro, con tu sonrisa trémula, donde reposa el silencio eterno. Parsimoniosamente extiendes tus largos brazos, ofreciéndome ese abrazo frío, como creyendo que también yo te abrazaría en este delirio mío. Y aunque a veces pienso en ti, no lo niego, quizá con altanería y un poco de desconcierto, te digo, no lo quiero, amiga mía, no lo quiero. Donde ya no duele

104 Aún no me ha vencido el hastío, no me tientes con ese abrazo que invita al divino destino. Allá donde el amor se transforma en luz eterna, allá donde el alma vibra y es etérea, allá hacia el infinito.

105 La tristeza, humo pulverizador de la alegría, ha colmado mis miradas del más grande tedio. Mis ojos su brillo van perdiendo día a día, ya no hay luz clara en ellos. El tiempo pasa y esta cadena de eslabones gruesos sigue atando mi alma al desespero. Mi retina teme a la oscuridad y al tiempo y se aferra al paisaje de los recuerdos, pernoctando allí cual guía del pensamiento. Noches heladas recorren mi cuerpo, tiemblan de frío mis manos, mis pies, mis dedos, ya no respiro, reseca mi aliento. Cual puñaladas traspasan mi piel, tiritan mis venas, mi sangre, mis huesos. Experiencia amarga desgarra mi ser, solo la dulce muerte con su lúgubre velo borrará mis desvelos y podré renacer. La tristeza

106 Por eso, si al cerrar mis ojos y en mísero gemido expiro, junta mis manos, caballero, ponlas sobre mi pecho, como quien protege de tu sonrisa su nido. Si una lágrima ves rodar por el escarpado de mis sienes, no la seques, caballero, no la seques, déjalas que rueden, ellas van limpiando mi alma, ya no queman, ya no duelen. Si una sonrisa dulce y desteñida quedó dibujada en mis labios, no la borres, caballero, no la borres, eternízala en tu recuerdo. En ella comprenderás lo feliz que tus besos me hicieron. Y si al mirar mi cuerpo inerte, la duda te asaltó, ten la certeza, caballero, que solo te fui infiel con la muerte que me abrazó. Mas cuando baje a mi sepulcro, todo habrá terminado. Las sonrisas, las caricias, ya no habrán los poemas, pero quedarán en tu mente grabados todos mis te amo.

107

108

109

110

111

112 Sinopsis Diálogos con el amor es un poemario íntimo que recorre las distintas etapas del amor: el encuentro, la entrega, la pasión, la ausencia y la memoria. A través de versos profundos y emocionales, la autora invita al lector a un viaje donde el amor se transforma en palabra, recuerdo y silencio. Es un libro que no solo se lee, sino que se siente en cada latido. Biografía Patricia Vargas es autora del poemario Diálogos con el amor, una obra escrita desde la sensibilidad, la experiencia emocional y la reflexión íntima sobre el amor y sus transformaciones. Su poesía se caracteriza por una voz profunda, cercana y auténtica, que conecta con las emociones más humanas.