MANIFIESTO CIERRE DE MODULO GRUPO 7 (2)

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA RIQUEZA AGRÍCOLA DE LA REPÚBLICA En que se exponen las razones que justifican las reformas destinadas al fortalecimiento de la riqueza agrícola y de la prosperidad de la República. GUATEMALA 1885 IMPRENTA DE LA PAZ

PREÁMBULO A LOS HABITANTES DE LA REPÚBLICA: No puede desconocerse que la prosperidad de los pueblos depende del trabajo, de la protección de la propiedad y de la recta administración de los intereses públicos. Allí donde el Estado favorece la producción, asegura el libre comercio y dirige sus esfuerzos al aumento de la riqueza pública, florecen la agricultura, el comercio y la fortaleza de la República. Los que suscribimos la presente declaración, propietarios y productores dedicados a la agricultura, estimamos llegado el momento de manifestar las convicciones que inspiran nuestra conducta. Declaramos que la riqueza de Guatemala no debe permanecer limitada por instituciones que ya no favorecen el aumento de la riqueza pública, sino fortalecerse mediante leyes que protejan la producción, el comercio y la prosperidad de la República. Con este propósito hacemos público el presente manifiesto, para exponer el juicio que nos merecen los principales acontecimientos del siglo que concluye y las razones que nos han llevado a sostener las reformas que juzgamos indispensables para el engrandecimiento de Guatemala. I DEL RÉGIMEN QUE PRECEDIÓ A LA INDEPENDENCIA Sostenemos que no podía prosperar una agricultura cuyos frutos permanecían sujetos al régimen económico entonces establecido. La riqueza del Reino hallaba su principal sustento sobre el trabajo de la tierra; mas el sistema vigente no permitía que aquella producción alcanzara todo el provecho de que era capaz. Mientras tales condiciones subsistieran, el aumento de la riqueza permanecería limitado. No aspirábamos a trastornar el orden por el simple deseo de la novedad. Nosotros sosteníamos que la agricultura debía recibir mayores medios para desarrollarse y contribuir con mayor eficacia a la riqueza del Reino. Estimábamos que el trabajo de la tierra merecía condiciones más favorables para producir con mayor abundancia y servir con mayor provecho al bien común.

II DE LA EMANCIPACIÓN POLÍTICA Estimamos que la Independencia solo alcanzaría su verdadero provecho si favorecía la agricultura y el comercio de Guatemala. Saludamos aquel acontecimiento porque permitió al país disponer de sus propios intereses; pero comprendimos desde entonces que la emancipación política sería estéril mientras las nuevas instituciones no protegieran la propiedad, estimularan el trabajo y favorecieran la producción. Reconocimos en la Independencia el principio de una obra mayor. No bastaba sustituir una autoridad por otra; era preciso crear las condiciones para que la riqueza de la tierra encontrara el impulso que durante largo tiempo había esperado. Solo entonces la libertad política produciría verdadero beneficio para Guatemala y para quienes encontrábamos en la agricultura el fundamento de nuestra riqueza. III DE LAS REFORMAS QUE RECLAMABA LA REPÚBLICA Sostenemos que no podía prosperar Guatemala mientras la riqueza de sus campos permaneciera detenida por instituciones incapaces de favorecer la producción. Respaldamos resueltamente aquellas reformas que fortalecían la propiedad, afirmaban el libre comercio y confiaban al Estado la misión de promover el desarrollo de la riqueza agrícola. Largos años de discordia habían detenido el progreso del país. Estimábamos que solo un gobierno decidido a proteger la producción, favorecer el establecimiento de capitales extranjeros y abrir nuevos caminos para el comercio podía devolver a Guatemala la prosperidad que durante tanto tiempo había permanecido postergada. En tales principios encontramos la razón de nuestro respaldo a las reformas liberales, convencidos de que en ellas descansaba el porvenir de la agricultura nacional.

IV DE LA TRANSFORMACIÓN DE LA REPÚBLICA POR EL CULTIVO DEL CAFÉ Afirmamos que el cultivo del café hizo posible la transformación que Guatemala reclamaba. Vimos que la riqueza agrícola encontró un nuevo impulso cuando el Estado favoreció la apertura de caminos, la construcción de ferrocarriles, el establecimiento de bancos y la incorporación de capitales extranjeros destinados al fomento de la riqueza agrícola. Solo entonces el principal fruto de nuestra tierra pudo alcanzar los mercados del mundo. Sostenemos que una empresa de tal magnitud exigía tierras apropiadas para el cultivo, bancos y capitales que sostuvieran las cosechas, caminos que condujeran la producción hacia los puertos y una fuerza de trabajo suficiente para sostener las labores del cultivo. Por ello estimamos indispensables las reformas que fortalecieron la propiedad y permitieron consolidar la riqueza agrícola sobre la cual descansa la prosperidad de la República. Reconocemos en el café el mayor fruto de las reformas que hemos sostenido. Su cultivo fortaleció el comercio, aumentó la riqueza de Guatemala y aseguró a nuestra agricultura el lugar que justamente le corresponde entre las naciones productoras. Tal es la obra que dejamos a las generaciones venideras y el fundamento de la prosperidad que hoy disfruta la República. DECLARACIÓN FINAL Tal es el juicio que nos merece el siglo que concluye. Declaramos, finalmente, que la riqueza de Guatemala descansa en el trabajo, en la protección de la propiedad, en el libre comercio y en una agricultura vigorosa capaz de sostener la prosperidad de la República. Persistimos, pues, en sostener aquellas reformas que aseguren la riqueza agrícola y fortalezcan el comercio, convencidos de que en ellas descansa el verdadero porvenir de Guatemala. ¡Por la riqueza de la República, por el engrandecimiento de Guatemala y por la prosperidad de su agricultura!