AÑO 15 / NO 22 / Julio 2026 ISSN 0719-1235 Publicaciones Pastoral UC SIEMPRE ESPERO QUE VENGAN A MÍ Sophie Berthet Ellsworth Despierta la fe entre los jóvenes Marianne Niklitschek Delgado Brotes verdes: la sutil rebeldía del catolicismo juvenil Cristóbal Karle Fe en tiempos de algoritmo Juan Pablo Pagliero, Ignacia Manterola y Juan Agüero
Directora Carmen Elena Villa Editora Sophie Berthet Comité editorial Alejandra Castro Alejandra Rasse Andrés Covarrubias Cristián Opazo Francisca Arancibia Ingrid Bachmann Jorge Blake P. Jorge Merino José Luis Romero Marcos Singer Mario Faúndez Nicolás García Patricia Imbarack Paula Miranda P. Rodrigo Polanco Sergio Maturana Directora creativa María Soledad Hola Diseño Claudia Brenning Corrector literario Rodrigo Andrade Colaboradora Paulina Bustamante Impresión Atelier Diálogos es una publicación anual. Las opiniones vertidas en los artículos no representan forzosamente el pensamiento de la Pontificia Universidad Católica de Chile o de la revista Diálogos y son responsabilidad exclusiva de su autor | ISSN0719-1235 | ©Pontificia Universidad Católica de Chile, 2026 | Se autoriza la reproducción de artículos y crónicas de esta revista, siempre que se cite la fuente. Si quieres aportar contenidos a nuestro sitio web revistadialogos.uc.cl, escríbenos a dialogos@uc.cl AÑO 15 / NO22 / JULIO 2026 Traducción a la estética contemporánea de El descendimiento de la cruz, de Caravaggio. Esta obra nació de la idea de que en las casas no hay arte sacro —aunque las personas sean religiosas—, por pudor o porque son cosas muy antiguas. Quise “contemporizar” imágenes clásicas de la espiritualidad cristiana con este ejercicio de colores interesantes y vibrantes, como el amarillo y morado que son complementarios, con bits —los circulitos—, agregué figuras geométricas; elementos que son nociones del pop art, estilo al que estamos más acostumbrados y que hace las obras más digeribles. Mandé a imprimir algunos afiches y se veían muy bonitos, casuales, para ponerlos directamente sobre la pared, sin ser enmarcados. Obra casual, pero al mismo tiempo muy dramática. POR_ María Trinidad Montalbán Larraín, licenciada en Artes y Humanidades, major en gestión cultural y máster en Comunicaciones de la Universidad de Tallinn | @trinimontalban
| 1 editorial POR _ Carmen Elena Villa Betancourt, directora | carmen.villa@uc.cl «La fe que está apareciendo en las letras de la música pop, en las estéticas híbridas, en lenguajes no confesionales, las experiencias de voluntariado y la vida académica». AÑO 15/ N° 22 / JULIO 2026 En el paisaje cultural actual observamos que las manifestaciones de la fe están saliendo de los muros de los templos y los discursos netamente doctrinales o moralistas. El anhelo de eternidad sigue latente en el corazón humano cuando algunos creían que la fe debía relegarse al ámbito privado y, en el debate público, esta pretendía ser sepultada por la razón científica, la técnica o la autonomía individual. Y, en medio de un mundo de hiperconexión, inmediatez y donde los niveles de estrés siguen en ascenso, hay jóvenes y adultos que se preguntan por el sentido de la vida e inician un itinerario de búsqueda, hallando en Dios una respuesta a sus inquietudes. Como dijo Antonio Banderas en su discurso ante el Papa León XIV durante su visita a España: “La relación entre la Iglesia católica y el arte no solo ha sido fructífera, sino decisiva para la historia cultural de la humanidad, teniendo en Jesucristo a la figura más representada a través de los siglos, símbolo permanente de amor, paz, sacrificio y misterio”, relación que en pleno siglo XXI repunta y toma un nuevo rostro. ¿Cómo acercamos la fe a las personas? es el tema central de la presente edición, la fe que está apareciendo en las letras de la música pop, en las estéticas híbridas, en lenguajes no confesionales, las experiencias de voluntariado y la vida académica. Otras veces acontece en el silencio y la transformación interior de una peregrinación, en la lectura compartida que abre espacio al diálogo profundo entre académicos. Una fe que florece de manera humilde, encarnada y dialogante. Las investigaciones y columnas de opinión muestran que la fe puede reaparecer en medio de muchos sucedáneos que buscan saciar parcialmente ciertas inquietudes, pero no brindan esa “agua viva” que le ofrece Jesús a la mujer samaritana (Cfr. Jn 4,1-42) y a nosotros para calmar nuestra sed de infinito. También presentamos testimonios de jóvenes que, habiendo crecido o no en hogares creyentes, descubren en la Iglesia un espacio de encuentro y sentido. Resaltamos expresiones artísticas que invitan a una escucha contemplativa y también prácticas espirituales diversas que revelan anhelos como una amistad sincera, una súplica que se eleva hacia lo alto, un llamado a lo trascendente, a servir y hacer el bien. Como universidad —y, en particular, a la Pastoral UC— esta tendencia nos interpela. ¿Cómo acompañar estas búsquedas? ¿Cómo ofrecer una experiencia que no reduzca la fe a una emoción pasajera, que no la encierre en una lógica meramente intelectual ni mucho menos en una propaganda ideológica? ¿Cómo anunciar el Evangelio en un tiempo en el que la Iglesia ha perdido tanta credibilidad tras casos de abusos, clericalismo y endiosamientos a pastores que resultaron más bien ser lobos por la incoherencia entre fe y vida? Este número cuenta con una nueva sección: “Sello UC”, que resalta la identidad católica de nuestra casa de estudios y nos recuerda que la formación universitaria, además de transmitir contenidos, busca complementarse con experiencias de servicio y espiritualidad que dan integridad a los futuros profesionales y, en muchos casos, futuros padres de familia y grandes líderes. Los invitamos, pues, a adentrarse en estas páginas que buscan abrir conversaciones, acercarnos al fenómeno de la fe en la cultura sin triunfalismos, pero con esperanza, y reconocer que Dios sigue manifestándose en muchos corazones que se encuentran con Él y lo transmiten de manera novedosa y creativa.
2 | | 3 contenidos LA LÍNEA DE LO INFINITO En mi primer encuentro con la capilla, hace unos tres años, reinaba una calma casi absoluta en el Campus Oriente. Por un costado entraba la luz que atravesaba el patio de la Escuela de Teatro y, cuando comencé a pintar, los agapantos que veía por la ventana eran apenas botones. Al otro lado, donde está el templo, resonaba la voz del coro. Parecía que el tiempo ahí corría de otra manera. Cada día se acercaba alguien a saludar o comentar sus impresiones. Se percibía un espíritu de comunidad, un espacio pequeño, pero sagrado. Así trasladé al muro la idea original, que se mantuvo casi intacta, salvo un par de elementos como el horizonte que estaba definido a la mitad del mural. Por algún motivo esa línea, dibujada por los árboles, comenzó a elevarse, al punto de difuminarse y fundirse con el cielo. Por otra parte, las flores de agapanto, que vi cambiar, quedaron plasmadas en dos versiones: una antes de brotar, junto a los pies de Cristo; y florecidas en la parte baja del muro, junto al resto de la vegetación. Me gusta imaginar que las flores son más que un escenario, que reflejan el transcurso del tiempo en el Campus, tan cotidiano, tan visible para la comunidad. Otras veces me pregunto si la línea de horizonte perdida fue la manera que encontré para dar forma a la sensación que tenía constantemente en la capilla de estar en un lugar pequeño, pero imposible de medir en el espacio; infinito. POR_ Camila Valenzuela Von Appen, licenciada por la Escuela de Arte. | valenzuelavonappen@gmail.com EDITORIAL 01. SED DE UN DIOS SATURADO Carmen Elena Villa Betancourt OPINIÓN ESTUDIANTE 04. DESPIERTA LA FE ENTRE LOS JÓVENES Marianne Niklitschek Delgado El testimonio íntimo de una estudiante de Medicina: el paso de la inquietud académica al propósito absoluto a través de los sacramentos y la comunidad. 05. ¿POR QUÉ “PEGÓ” EL ÁLBUM LUX DE ROSALÍA? Isidora Aliaga Morán El maximalismo sonoro, la mística multicultural y el espacio de escucha contemplativa que la vanguardia musical ha abierto en el público pop actual. CARA A CARA 06. FE EN TIEMPOS DE ALGORITMO Juan Pablo Pagliero, Ignacia Manterola Domínguez y Juan Agüero Montecino Tres voces jóvenes desmenuzan el ecosistema digital: ¿Se ha vuelto Dios un trending topic o asistimos a una búsqueda interior real fuera de las pantallas? SELLO UC Nueva sección 10. EDUCAR PARA LA ESPERANZA: LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LA UNIVERSIDAD Ángela Parra Martínez Frente a la competencia y las métricas de consumo, ¿cuál es el verdadero norte de la educación católica? Una profunda lectura de las “constelaciones educativas” propuestas por el papa León XIV. ENSAYO ACADÉMICO 12. BROTES VERDES: LA SUTIL REBELDÍA DEL CATOLICISMO JUVENIL Cristóbal Karle S. Claves sociológicas para transformar los incipientes “brotes verdes” de la fe en un utopismo del presente. EN LA ARAUCANÍA 16. DONDE LO COTIDIANO TOCA LO SAGRADO Mariela Cariman Puñalef Una invitación a descolonizar la mirada a través del kimün mapuche, donde la greda, los textiles y la recolección unen lo cotidiano con lo espiritual. INVESTIGACIONES ACADÉMICAS 18. EL RESCATE DEL MITO: FILOSOFÍA PARA UN MUNDO EN CRISIS Gabriel Vidal Q. y Cristián González E. Más allá de la fría cognición racional, una invitación a recuperar el relato mítico y la especulación cosmogónica como espacios legítimos para el encuentro con el misterio. 22. CAMINAR JUNTOS: ÉXITOS Y SOMBRAS DEL SÍNODO EN SANTIAGO Heriberto Cabrera Reyes El balance teológico de la experiencia de escucha en la Arquidiócesis de Santiago: de la consigna institucional a la transformación real de la comunidad. INVESTIGACIÓN ESTUDIANTE 26. EL MISTERIO EN UNA CAJA DE MADERA: EL RETABLO SURANDINO Andrés Tapia Domínguez El altar portátil surandino como encarnación del Misterio. Una investigación-creación que rescata la iconografía popular frente al espacio abstracto contemporáneo. REPORTAJE CENTRAL 28. SIEMPRE ESPERO QUE VENGAN A MÍ Sophie Berthet Ellsworth En la era del scrolling infinito y la inteligencia artificial, la pregunta por Dios se rehúsa a desaparecer. Un viaje por la crisis de fe, el auge de los influencers católicos y un inesperado hilo conductor: las rimas de Rosalía. INVESTIGACIÓN ACADÉMICA 32. HUMANIZAR LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DESDE LA FE Alejandra Marinovic G., Cristián Hodge C. y Rodrigo Mardones Z. Poner en diálogo la DSI con las políticas públicas. Una propuesta interdisciplinaria para que el crecimiento social no olvide los vínculos humanos. OPINIÓN 43. ESPAÑA: DE LA FE HEREDADA A LA FE ELEGIDA Inés San Martín La transición de una fe heredada por inercia social a una religión estrictamente electiva. Claves sociológicas de la juventud ante las visitas papales. EL PESO DE LA PALABRA 44. EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE Diego Miranda Toledo El despliegue programático del papa León XIV y el recordatorio urgente de la opción preferencial por los pobres en la caridad universal. 26 2210 ATRIO 36. EL IMÁN DE LA FE: ¿QUÉ BUSCA LA JUVENTUD EN LA ESPI
4 | | 5 «La música sigue siendo un lugar privilegiado para el encuentro con lo espiritual». E l lanzamiento de Lux ha genera- do buenas impresiones entre un amplio público. Y es de esperarse, pues esta “rareza” en estilo collage maximalista ha llegado a la música para hacer un nuevo llamado a la vanguardia. Mezclando 14 lenguas e inspirán- dose en la historia de diversas mujeres místicas, la cantautora se ha propuesto comprender cómo se concibe la santi- dad en distintas culturas dado que, se- gún sus palabras en una entrevista con Zane Lowe, en el catolicismo “existe una manera muy específica de entender la santidad, pero existen equivalentes en otras religiones”1. De este modo, en su intento de ofrecer una mirada —o, en este caso, una escucha— panorámica, podemos sorprendernos al encontrar referencias a personajes de las religio- nes hindú, tao e islámica, entre otras, además de la católica. Por otro lado, Lux logra abrir un espa- cio de escucha contemplativa en el públi- co pop contemporáneo, así como a una música repetitiva y menos fragmentada. De manera que, con baladas y un fuerte mensaje devocional, logra captar con su sello identitario: la creación de su propio universo sonoro, rico en referencias cul- turales. En esta versión, mezcla múltiples elementos, tales como una colocación de canto operístico junto con sintetiza- dores, al mismo tiempo que la unión de diversas estéticas, como la flamenca, la oriental, la pop e incluso sonidos asocia- dos al fado, desafiando la lógica esperada del mainstream. Finalmente, parece ser que el mayor acierto de esta obra se encuentra en el carácter transversal de su llamado espiritual. Tal como plantea Jean-Luc Nancy, el cristianismo contemporá- neo se expresa de manera fragmenta- ria y no necesariamente institucional2, permitiendo que lo religioso conviva en el mismo sitio que lo secular, el ta- rot o el mindfulness. En este contexto, Lux se presenta como un llamado a la espiritualidad en general. Incluso, pese al catolicismo declarado por la artista, Rosalía cita a Alana Portero, quien sos- tiene que “todos deberían rezar, aunque no crean, aunque sean paganos, tu ora- ción sigue siendo válida, porque estás dirigiéndote hacia algo más allá de ti”3. El impacto del álbum radica en el es- pacio de escucha que logra abrir en un público que parecía haber relegado este tipo de experiencias, recordando que la música sigue siendo un lugar privilegia- do para el encuentro con lo espiritual. Fenómenos recientes, como la masiva circulación de contenidos como el del sacerdote y DJ Padre Guilherme, sugie- ren que lo religioso no solo persista, sino que reaparezca en espacios antes impen- sados, planteando la pregunta de si Lux inaugura —o visibiliza— una nueva for- ma de diálogo entre fe, música y cultura contemporánea. ¿Por qué “pegó” el álbum Lux de Rosalía? Isidora Aliaga Morán igaliaga@uc.cl Intérprete musical en violín por el Instituto de Música OPINIÓN «Experimenté que el amor de Dios no es una idea abstracta, sino una fuerza que impulsa y alegra la vida». V arias publicaciones interna- cionales destacan un aumento en el número de jóvenes cató- licos1, tendencia que aún no se replica en Chile2. Este fenómeno puede ser explicado de distintas formas; entre ellas, que es una respuesta a la crisis de sentido3. Mi historia es ligeramente distinta y quizás proporciona otra fuente de expli- cación: una que nace de la búsqueda de propósito. Aunque creía en Dios, nunca fue central para mí y, sin haber recibi- do ningún sacramento, entré a estudiar Medicina en la UC. Apareció cierta in- quietud y, conforme pasaron los años, se fue volviendo más nítida. A pesar del éxito académico y de lo apasionante que es la medicina, sentía que me faltaba Él. En 2025, decidí ins- cribirme en Sacramentos UC. Quería conocer bien la Iglesia católica y deter- minar, con fundamentos, si quería for- mar parte de ella. Lo que no esperaba era que el proceso fuera mucho más allá de los libros o las charlas. Fue ahí cuando empecé a sentir a Dios presente en mi vida. Como la carrera de Medicina es de- mandante, con horarios poco flexibles y asistencia obligatoria, ante la primera dificultad que tuviese para ir a las cate- quesis yo estaba decidida a rendirme. Me decía que la universidad era la prioridad; pero Dios no me dejó sola. Semana a se- mana, de manera casi inexplicable, me ofreció el tiempo y la facilidad para lle- gar. En ningún momento tuve que faltar por una rotación clínica o evaluación, algo muy poco frecuente en mi rutina. Sumado a eso, la catequesis se volvió el momento favorito de mi semana; cada vez que salía, sentía que mi felicidad se multiplicaba. Empecé a ver a Dios en las cosas pequeñas: en el alivio de un paciente, en el apoyo de un compañero o en un momento de descanso. Cada evento positivo lo recibía como un rega- lo de su parte. Así, la paz se instaló en mi vida al saber que no camino sola. Por supuesto, decidí recibir los sacramentos. Experimenté que el amor de Dios no es una ide
6 | | 7 las cifras, en realidad el catolicismo no ha demostrado ser TT todavía. O sea, los chilenos que dicen ser católicos son mucho menos que hace 20 o incluso 10 años. Estamos en 44% y, entre los jóvenes, es 1/3 de la población (Encuesta Bicentenario 2025). Claro, creemos que podría subir, pero no es el alza que sí se ve en Inglaterra o en Francia. Con la crisis de abusos fue difícil hablar de un resurgimiento religioso en Chile, ¿qué cambió? IMD: En mi primer año de universidad, 2018, creo que más por el clericalismo que por la espiritualidad del catolicismo, la Iglesia era TT, específicamente sus integrantes y no la tradición, la teología o Dios mismo. El argumento era algo así como: “no metan a Dios después de las cochinadas que hicieron”, y daba vergüen- za decir que eras católico, incluso en la UC. Recuerdo que pusieron una pelopin- cho vacía frente a la Iglesia de San Joa- quín, que decía: “La Iglesia está tocando fondo”. Era para invitar a ser voluntario de Misión País. Esa propaganda me daba pena, pero al estar en la mitad del campus, provocó a quienes pasaban por ahí a que se pararan a mirar. Ahora, en cambio, hay una visión más positiva porque se volvió a hablar sobre espiritualidad en lugar de las circunstancias de la Iglesia. JAM: Yo mismo me alejé del catolicismo por las polémicas en la Iglesia chilena y del mundo, pero, con el paso de los años, admito que la espiritualidad es una tendencia sí o sí. Me sorprende mucho la convocatoria de los proyectos de la Pasto- ral que reciben a miles de voluntarios. JPP: Todo lo que pasa —bueno o malo, porque nos hizo libres— Dios lo permite, aunque suene fuerte. Él se las ingenia, a su modo incomprensible, para que haya frutos, incluso a través de estos desastres que lastiman mucho a la Iglesia. Y, a pesar de este mal que no queremos, hoy esta- mos hablando de un Dios, de una fe, de una creencia que está volviendo. Entonces eso nos hace ruido para bien, ver cómo Dios es mucho más fuerte y más grande que el mal que nosotros podemos hacer. FE EN TIEMPOS DE ALGORITMO En redes sociales, en los voluntariados universitarios y en la conversación pública, la espiritualidad parece haber vuelto a aparecer. ¿Se trata de una moda pasajera o de una búsqueda más profunda? Tres voces jóvenes analizan el fenómeno desde la experiencia, los datos y la fe. MODERADO POR_ Sophie Berthet Ellsworth, editora | s.berthet@uc.cl ¿Dios se volvió trending topic? Ignacia Manterola Domínguez (IMD): Ese concepto es muy propio de nues- tro tiempo. Es un diagnóstico cultural, pero basado en redes sociales —viene de Twitter, ahora X—. Con esta pregun- ta me cuestiono: ¿cuál es el trending topic (TT)? ¿Dios, la espiritualidad o el catolicismo? Creo que quien despertó esta premisa en su carta a El Mercu- rio, en realidad, habla del catolicismo. Entonces, si estamos hablando del Dios católico, sí es una tendencia que ya no se cancela en redes o en el debate público, pero hay que considerar que las redes sociales, a veces, son un medio de diag- nóstico cultural engañoso. Juan Pablo Pagliero (JPP): Antes, la expresión estaba limitada, pero hoy las redes sociales permiten la viralización y esa libertad de expresión donde todo lo que se diga está permitido. Es cierto que hay mucho choque en ese compartir de opiniones, creencias, sobre todo la fe y la espiritualidad, y puede encontrar sus límites. Estamos en esa tendencia que no se va. El otro día escuchaba una can- ción: “la creación constantemente grita a su creador”, es decir, siempre vamos a apuntar, incluso con las nuevas actua- lizaciones, indirecta o directamente a ese Dios que también nos busca, así que aprovechemos este momento. Juan Agüero Montecino (JAM): Estoy de acuerdo con la afirmación. Lo vivo de manera distinta porque Dios y el catolicismo fueron cercanos en mi niñez —mis papás tenían una vida de Iglesia muy activa, entonces los acompañaba a misa, me acuerdo del mes de María, etc.— en la Enseñanza media, estuve en un colegio donde muy poca gente era católica y, en la universidad, al contrario, me encontré con personas católicas que sí participan en la Iglesia. Dios nunca ha dejado de ser TT. Ya estoy en sexto año y desde siempre me ha impactado, pero ahora mucho más. IMD: Juan, por tu edad (23), lo que cuentas calza con la crisis de abusos y la visita del papa Francisco a Chile. Fueron años bien duros y, de hecho, si vamos a Juan Pablo Pagliero Licenciado en Kinesiología e influencer @elrincondelcatolico juanpablop85@gmail.com Ignacia Manterola Domínguez Directora ejecutiva de Voces católicas, magíster en Literatura mimanterola@uc.cl Juan Agüero Montecino Vicepresidente de la FEUC y estudiante de Ingeniería juan.aguero@uc.cl CARA A CARA | ILUSTRACIÓN PAULINA BUSTAMANTE
8 | | 9 CARA A CARA | FE EN TIEMPOS DE ALGORITMO «Con nuestro ingenio podemos usar las actualizaciones del mundo para llevar ese mensaje eterno, sin ser herejes, cuidando la forma, sin que el objetivo sean los seguidores o que me “compren” ese mensaje». Juan Pablo Pagliero Si las cifras no acompañan este supuesto “retorno”, ¿cómo se explica el interés que se percibe en los jóvenes? JAM: Cuando uno entra a la universidad se le amplía el mundo y eso cala muy hondo, por eso quiere aportar con su granito de arena. En la UC hay muchas instancias de voluntariado, muchas de ellas son impulsadas por la Pastoral, y ahí uno se encuentra con más estudiantes que tienen ese fervor, propio de la juven- tud, de querer conocer, descubrir e ir a un lugar que nunca haya visitado. En las que tienen un rol evangelizador, se encantan o reencantan con la espiritualidad y la Iglesia. IMD: Los jóvenes tienen mucha fuerza, cuando se comprometen, se nota como por cinco. Desde una lógica católica, da lo mismo el número, lo que importa es que haya gente que realmente vibre y se entre- gue por esto. La idea de que los jóvenes están volviendo al catolicismo es esperan- zadora, aunque la encuesta Bicentenario diga lo contrario. Eso lo mostramos en un webinar que hicimos en Voces católicas y algunos comentaron que no era repre- sentativo de lo que veían en círculos de Iglesia, pero es que hay cinco jóvenes que se entregan y valen por mil. JPP: Siendo fan de las redes sociales, me parece que hoy estamos en una cultura con mucho ruido, que contamina nuestro interior y nos impide escuchar la voz de la conciencia —donde Dios nos interpela—. Una persona puede llegar a tenerlo todo, pero si no logra hacer un espacio de inte- rioridad, aparece un vacío difícil de soste- ner. Por eso se hace necesario un tiempo de contemplación, de agradecimiento y de reencuentro con la propia identidad. Sentirnos amados por Dios sana lo que nosotros no podemos y llena el vacío que ningún ruido exterior logra llenar. Hoy también se habla mucho de salud mental. ¿Existe alguna relación con la búsqueda espiritual? JAM: El tema de la salud mental me toca hondo porque lo veo mucho en mis compañeros. Creo que es más correcto hablar de “bienestar” y hay que tratarlo con harto cuidado porque, para mí, no vivir la fe o una espiritualidad no mejora o empeora el bienestar. Tiene que ver con la cultura en la que se está inserto o problemas multidimensionales que esa persona puede estar atravesando. En relación con la búsqueda de sentido, creo que la fe y la espiritualidad pueden ser un camino importante que ayude a encon- trarlo, sobre todo cuando la gente se deja de lado a sí misma. JPP: Respecto del bienestar, automáti- camente recordé una primera materia que tuve, que uno siempre busca estar bien a nivel biopsicosocial: si los tres están bien, pese a no tener una espiri- tualidad marcada, una persona puede estar bien; pero cuando uno de esos niveles se altera, vivir una espirituali- dad le da sentido a cualquier sufrimien- to. No es que Dios diga: “vos no creés en mí, así que vas a sufrir depresión”, al contrario, Él nos consuela. IMD: Jean Paul Sartre, pensador del existencialismo ateo, decía que, puesto que ya no existe Dios, démosle nosotros un sentido a nuestra vida porque, efecti- vamente, es difícil vivir sin sentido. Sin embargo, al ser una propuesta autorre- ferente, si me caigo yo, el sentido se cae conmigo. Muchas veces la angustia viene de ahí. Cuando, como creyente, tengo claro de dónde vengo —plan mayor que lo sostiene todo–, sana mi capacidad de proyectarme con esperanza. Ahora bien, la depresión es cada vez más común también entre los católicos, amigas de mi parroquia se han suicidado. La espiri- tualidad es una puerta de esperanza, pero existe la debilidad humana y hay contextos muy difíciles. Ojalá ser católico fuera igual a ser sano, pero es un camino con muchas heridas que van sanando de a poco. Si la fe vuelve a circular en redes y cultura pop, ¿todo vale para transmitirla? JAM: La fe es un mensaje que se puede entregar de muchas formas, pero debería haber límites o lineamien- tos, por respeto. Al “cura DJ” (Padre Guilherme, sacerdote portugués que toca en fiestas de tech) yo lo encuen- tro increíble. Son nuevas formas que acercan a otro tipo de público, lejano a una iglesia tradicional, lo mismo con Rosalía. He escuchado hartos podcasts relacionados con el catolicismo que, para mí, son formas más atractivas para entender la historia o lo que te enseñaban en la catequesis. Aunque las encuestas no lo reflejen, yo sí creo que está pegando más. Cuando hablamos gran distancia entre esta plataforma, que funciona con base en algoritmos de consumo, y el alma humana. En la medida en que una expresión artística o una persona pueda traslucir a Cristo, nos puede acercar más a Él. ¿Qué religión profesa? Evolución en población joven Base: Jóvenes 18-34 años Fuente: Encuesta Nacional Bicentenario UC 2025- Universidad Católica «Le tengo muy poca fe a las redes social
10 | | 11 SELLO UC | 2. Juan Pablo II. Constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae. Ciudad del Vaticano, 15 de agosto de 1990 3. Encuentro nacional de las pastorales de educación superior, noviembre de 2025. 4. León XIV. Exhortación apostólica Dilexi te. Ciudad del Vaticano. Octubre de 2025. 5. Cf. Mistral, G., Ocho reflexiones sobre lo que significa educar. Véase en: hogardecristo.cl/noticias. EDUCAR PARA LA ESPERANZA: LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LA UNIVERSIDAD POR_ Ángela Parra Martínez, directora de la Pastoral UC | ajparra@uc.cl indicadores, sino cuando su educación persigue, en palabras de León XIV, “la búsqueda del significado, con el fin de garantizar que los nuevos descubri- mientos sean usados para el auténtico bien de cada persona y del conjunto de la sociedad humana”2. Bajo esa perspec- tiva, Monseñor Álvaro Chordi resume la invitación del Papa con una imagen complementaria: la de los “cartógrafos de sentido”, profesionales capaces de tra- zar mapas de esperanza en medio de la crisis actual, abriendo horizontes donde otros solo ven obstáculos3. ¿Por qué la Iglesia no solo debe estar presente en la educación, sino ser protagonista en ella? La carta apostólica no deja puntos me- dios: “la educación constituye la trama misma de la evangelización”. Educar es anunciar el evangelio, dar testimonio y ejercer la caridad. Como afirma León XIV, “la educación cristiana forma no solo profesionales, sino personas abier- tas al bien, a la belleza y a la verdad”. Y en Dilexi te se añade que la educación de los más vulnerables no es un favor de la Iglesia sino un deber: enseñar es afirmar el valor de cada persona y darle herramientas para transformar su rea- lidad4. La educación, en este sentido, no es un servicio secundario de la misión eclesial, sino su expresión más concreta y cotidiana. Esta visión enlaza con la raíz latina del verbo educar: educere, condu- cir hacia fuera. La educación saca desde el interior de cada persona lo que ya está presente en ella y lo pone en relación viva con el mundo. Gabriela Mistral lo ilustró con la imagen de la madre ave que fuerza a su pequeño a abandonar el nido, posándo- se primero en la rama vecina para que la siga: el buen educador siempre y a la vez, da y toma, aventaja y sigue, obra y deja obrar5. No es un simple trasvasije de contenidos, sino un acto de libertad y dignidad. Cuanto más comprende una persona su relación con el mundo, más es capaz de pensar, decidir, actuar y amar. Y cuanto más consciente es de que vive junto a otros, más capaz es de asu- mir la responsabilidad que eso implica. El peligro que señalaba C. S. Lewis en La abolición del hombre sigue vigen- te: una formación centrada solo en el intelecto, sin afectos ni virtud, produce lo que él llamaba “hombres sin pecho”, personas reducidas a su utilidad técni- ca, incapaces de esperanza. León XIV convoca a lo contrario: “atreverse con un humanismo integral que habite las preguntas de nuestro tiempo sin perder la fuente”. Una universidad no puede ser únicamente un espacio de espe- cialización profesional. Su naturaleza misma, desde sus orígenes medievales y ciertamente desde la fundación de la Universidad Católica, exige integrar el saber técnico con las ciencias humanas, las preguntas de sentido y la formación ética. No se trata de elegir entre exce- lencia académica y formación integral: la excelencia verdadera las supone a ambas. Una institución que cultiva el cono- cimiento sin atender a la persona que lo porta no cumple su misión; tampoco la cumple una que forma el corazón sin rigor intelectual. El desafío es hacer am- bas cosas bien, con el mismo norte: que La carta apostólica Diseñando mapas de esperanza, del papa León XIV, invitó a las instituciones educativas de la Iglesia a revisar su misión a la luz del Año Jubilar. Para las universidades católicas, esa invitación no es nueva: Ex Corde Ecclesiae ya la define como la ardiente búsqueda de la verdad y su transmisión a quienes aprenden a razonar con rigor, a obrar con rectitud y a servir mejor a la sociedad1. Lo que León XIV añade es una imagen precisa y movilizadora: la de las “constelaciones educativas”, una red de instituciones que, como las estrellas, adquieren sentido no de manera aislada sino en su conjunto, en la figura que trazan al servicio de la Iglesia y del mundo. La constelación, en astronomía, no es una realidad física sino una mirada: estrellas distantes entre sí que el observador conecta para orientarse. La Cruz del Sur, por ejemplo, está formada por astros separados por decenas de años luz; lo que la constituye es la perspectiva desde donde se las observa. Así también las universidades, colegios e institutos católicos cobran su verdadero valor cuando comparten una misma orientación: formar personas capaces de pensar, amar y transformar el mundo con esperanza. No cuando solo acumulan rankings o cada estudiante salga no solo más com- petente, sino más humano, más libre y más capaz de servir. Ese norte, para la educación católica, es la e
12 | | 13 H ay algo paradójico, y a la vez expectante, en la revitalización que experimenta hoy la fe cris- tiana en Chile. Si bien hablar de un catholic revival sigue siendo contro- versial, existe consenso en que la crisis institucional de la Iglesia, y su impacto en la identificación sociocultural y re- ligiosa, parece estar llegando a su fin1. Al- gunos, como Emilia García, han ido más lejos: ser católico sería hoy “una forma de insubordinación suave”, una actitud de rebeldía juvenil frente al nihilismo, la soberanía individual y la ingratitud pre- dicada por la cultura dominante2. Con todo, incluso el análisis más optimista debe reconocer que el agnosticismo moral y la secularización siguen ganan- do terreno, y que el renovado interés de nuevas generaciones por la fe son todavía —en lenguaje económico— “brotes verdes”: señales incipientes de recupera- ción que deben ser cuidadas, so pena de retroceder todo lo avanzado. La pregunta es qué deben hacer hoy los cristianos, enfrentados a la posibilidad de recuperar terreno perdido y participar, con renova- dos bríos, en el debate público. Los problemas que enfrentan los valo- res cristianos son de orden estructural. No solo predominan, entre los más jóvenes, conductas, ideas y orientaciones reñidas con algunos de los principios más esenciales de la doctrina cristia- na; también existen instituciones que reafirman y reproducen esos patrones. Las prácticas de la solidaridad, la reci- procidad y el encuentro son difíciles de ejercer en un contexto de desintegración social acelerada. Como afirmó el papa Francisco: “La vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad”3. Fortalecer esas condiciones es una de las tareas más ur- gentes para los cristianos que se mueven en distintos terrenos. La política —entendida como la ac- ción y el diálogo en torno a la búsqueda del bien común— es indispensable para traducir esos brotes verdes en transfor- maciones estructurales que sostengan una orientación virtuosa de la vida colectiva: “La sociedad mundial tiene La incipiente revitalización del catolicismo en Chile coincide con una crisis social y cultural que no admite respuestas sencillas. Este artículo propone una política específicamente cristiana desde la apertura de espacios de esperanza: instancias de organización comunitaria capaces de irradiar los valores en los que descansa una convivencia virtuosa. BROTES VERDES: LA SUTIL REBELDÍA DEL CATOLICISMO JUVENIL POR_ Cristóbal Karle S., sociólogo e investigador social, magíster en Sociología y licenciado en Ciencia Política UC | cakarle@alumni.uc.cl serias fallas estructurales que no se re- suelven con parches o soluciones rápi- das. Hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transfor- maciones importantes. Sólo una sana política podría liderarlo, convocando a los más diversos sectores y a los saberes más variados”4. La revitalización de la fe abre así una oportunidad para des- plegar una política de la esperanza que, bajo la inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia, pueda responder a los principales desafíos sociales e interpe- lar a millones de personas. Esta política consiste en abrir espacios de esperanza —entendidos como formas de organi- zación de base— capaces de articularse con las instituciones existentes y de reproducir en quienes participan de ellos las capacidades inscritas en la naturaleza humana para recuperar el control sobre nuestras vidas, inte- grando a quienes hoy se encuentran marginados —con independencia de su fe— y haciendo del pluralismo un valor fundamental. La crisis de nuestro tiempo El Magisterio ha esbozado, en los últimos años, una aguda crítica a las condiciones de la vida contemporánea. En 2020, Francisco dedicó el primer capítulo de Fratelli tutti a examinar las tendencias que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal5: el resurgimiento de los nacionalismos, el “deconstruccionismo” cultural, el auge de una “cultura del descarte”, la persis- tencia de graves conflictos geopolíticos y las dificultades de la comunicación en la era digital. Es preciso hacer frente a “este mundo masificado que hace prevalecer 1. Blake, J., “Encuesta Bicentenario UC 2025: ¿Hay ‘catholic revival’ en Chile?”, CIPER, 2 de noviembre de 2025. 2. García, E. “Dios es trending topic”, El Mercurio, 9 de diciembre de 2025. 3. Papa Francisco, Carta encíclica Fratelli tutti, 3 de octubre de 2020, n° 87. 4. Ibídem, n° 179. 5. Ibídem, n° 9. «Fortalecer esas condiciones es una de las tareas más urgentes para los cristianos que se mueven en distintos terrenos». ENSAYO ACADÉMICO | Misa de salida Misiones y Trabajos, campus San Joaquín. FOTOGRAFÍA: CÉSAR DELLEPIANE
14 | | 15 los intereses individuales y debilita la di- mensión comunitaria de la existencia”6. La crisis de nuestro tiempo puede leerse así como una crisis de integración social: el deterioro de las condiciones para una vida colectiva cuyas prácticas cotidianas estén informadas por la virtud. Cada vez resulta más difícil encontrar espacios de trabajo común entre pares y hacer de la reciprocidad un valor estable en las relaciones entre personas7. Esos rasgos se expresan también en la política, crecien- temente insustancial y polarizada8. Pero los problemas de nuestra política no son, en rigor, políticos. Descienden de una crisis más profunda en la arquitectura normativa de la vida en común. Una sociedad atomizada, segregada y moralmente fracturada no puede generar instituciones virtuosas; y esas instituciones, a su vez, carecen de la capacidad para irradiar en su po- blación los valores que harían posible el ejercicio de las virtudes cívicas. La corrupción de los valores fundamen- tales de los que depende la democra- cia condena a sus instituciones a la parálisis9. Cualquier proyecto político sin profundidad antropológica está condenado al fracaso: debe partir de una visión del ser humano que le otor- gue consistencia y permita orientar sus propuestas. Es un hecho que solo “recurriendo a las capacidades éticas de la persona y a la perpetua necesidad de conver- sión interior se obtendrán los cambios sociales que estarán verdaderamente al servicio del hombre”10. Pero sería un error igualmente grave dirigir la acción de los cristianos solo hacia la promoción de virtudes en abstracto, sin atender a las condiciones que hacen posible su ejercicio. Así como incurren en un materialismo ingenuo quienes pretenden resolver los problemas de la humanidad solo por la reforma de estructuras, no ENSAYO ACADÉMICO | BROTES VERDES: LA SUTIL REBELDÍA DEL CATOLICISMO JUVENIL hacia el bien común. Si Pío XI señalaba que un orden social cristiano descansa- ba en “la unidad armónica y coherente de todas las asociaciones” orientadas al bien común, hoy la tarea primordial es reconstruir tales asociaciones para proyectar nuevas formas de organiza- ción societal15. Se trata, en palabras de Benedicto XVI, de crear sociabilidad16. La idea de espacios de esperanza no es nueva, pero bajo el lente de la fe cristiana adquiere un sentido particular y distinti- vo. La esperanza es una virtud teologal: proviene de la voluntad divina y orienta a los seres humanos en la búsqueda de la verdad. Su impulso “preserva del egoís- mo y conduce a la dicha de la caridad”17. El ser humano, al descubrirse amado por Dios, “comprende la propia dignidad trascendente, aprende a no contentarse consigo mismo y a salir al encuentro del otro en una red de relaciones cada vez más auténticamente humanas”18. Abrir espacios de esperanza en una sociedad atomizada y vaciada de sentido implica construir instancias en las que las per- sonas puedan reconocerse unas a otras como parte de una tarea común. Eso exige una escala humana, presencial y arraigada en la cotidianeidad. Como los “movimientos populares” que describe Francisco, estos espacios no son comunidades cerradas ni ajenas a su entorno19. No están exentos de di- versidad y pluralismo, pero cuentan con mecanismos pedagógicos y deliberativos para resolver conflictos y adquirir una comprensión más rica del disenso y la tolerancia20. Tampoco son exclusivos de quienes comparten la fe: el cristia- nismo actúa aquí como “fermento de la vida social y política de los pueblos y como portador de la esperanza temporal de los hombres”; no como un cuerpo cerrado de enseñanzas dogmáticas, sino como “energía histórica accionando en el mundo”21. Lo que necesitamos, diría MacIntyre, es un “utopismo del presen- te”: lugares donde las personas puedan descubrir la potencialidad inscrita en la naturaleza social humana al involu- crarse en iniciativas comunitarias, en organizaciones de resistencia frente a las «Abrir espacios de esperanza en una sociedad atomizada y vaciada de sentido implica construir instancias en las que las personas puedan reconocerse unas a otras como parte de una tarea común». basta tampoco con predicar la virtud sin transformar el entorno que la dificulta. Allí donde priman las estructuras de pecado, ellas “se convierten en fuente de otros pecados y condicionan la con- ducta de los hombres”11. Los cristianos tenemos el deber de convertirlas en estructuras de solidaridad, virtud social fundamental, “mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos”12. Frente a esos problemas, la tradición cristiana ofrece lo que Francisco llama un programa “revolucionario”13: orientacio- nes para abordar nuestra crisis y trans- formar las estructuras que, en virtud de la imperfección de la condición humana, sostienen las injusticias y desigualdades que dificultan el encuentro en el amor. Una imaginación transformadora ¿Cómo salir de esta dinámica? Participar en las instituciones tal como es
16 | | 17 del sol y el frío del amanecer; se nutre también de los aromas y sabores de los alimentos, y de momentos de alegría y gratitud. Entre sus expresiones: Llepü, külko (cestería). Maküm, trariwe (textiles). Rütran y llanka (platería y piedras/dornos Metawe, ketru metawe (greda). Tokiruka (adorno de piedra), entre otras. La colección del museo es un fragmento de la identidad del territorio. Los objetos expresan la profunda relación entre el kimün de las personas y el entorno natural que las rodea. Los detalles y sus formas nos transportan a un origen esencial, donde lo cotidiano, lo espiritual y lo social coexisten sin separación. Al recorrer la sala de exposición se experimenta una nueva forma de percibir el mundo. Para quienes se reconocen como parte del Pueblo Mapuche, pero no han tenido conexión con su cultura, el espacio funciona como un puente con su identidad cultural. Para quienes son ajenas a ella, es una invitación a descolonizar la mirada. Detrás de cada pieza del Museo Leandro Penchulef del Campus Villarrica UC residen historias y el kimün (conocimiento mapuche) traspasados entre generaciones; en ellas están impregnadas las manos de personas de diversos territorios que dedicaron su tiempo a la creación. Estos objetos no solo son testimonios El objeto como puente: Donde lo cotidiano toca lo sagrado POR_ Mariela Cariman Puñalef, curadora de la colección del Museo Leandro Penchulef, Campus Villarrica UC | micarima@uc.cl 16 | | 17 del pasado, sino puentes que permiten visualizar la continuidad del trabajo de los cultores y cultoras en la actualidad. La creación de un objeto comienza con la recolección de materiales, atendiendo a las estaciones del año y las fases de la luna. Es un ejercicio de profunda espiritualidad, mediado por el agradecimiento a la ñuke mapu (madre tierra). Se acompaña del nütram (conversación), donde la recolección se convierte en un espacio para relatar experiencias y reactivar las vivencias con los seres queridos que partieron, dejando su enseñanza. El proceso de preparación de los materiales recolectados se entrelaza con los quehaceres del hogar: huerta, crianza y, en algunos casos, el cuidado de los mayores. Cada oficio tiene su propio procedimiento: el widün (trabajo en greda) implica la preparación de la greda; la cestería, el tratamiento de las fibras vegetales; el trabajo con la madera y piedra requiere una selección para reconocer la firmeza y textura del material. Incluso en el güren (trabajo en textiles), la labor comienza antes de la selección de materiales, en el cuidado de las ovejas. Cuando las manos del cultor o cultora comienzan a dar forma a la pieza, se inicia el rakiduam (pensamiento y reflexión), sobre la funcionalidad que tendrá el objeto, en el caso de ser personalizado, sobre quién lo usará y qué elementos del itrofill mogen (biodiversidad) se incorporarán en el diseño. De este modo, cada mapuche küdaw (trabajo mapuche) deja de ser un simple objeto para adquirir una singularidad, un significado y un vínculo con su origen, como el ketru metawe (jarro de greda con diseño de ave), en los diseños de un makuñ o un trariwe (textiles), que simbolizan la conexión del tuwün y küpan (procedencia territorial y familiar) de quien lo usa. En el caso del rütran (trabajo en plata), sus piezas visten tanto a hombres como a mujeres y, antaño, adornaban también a sus cabalgaduras. Y en sus diseños se incorporan elementos del entorno, como el dikil (prendedor), pieza que presenta símbolos vinculados al agua y a la flora. El mapuche küdaw trasciende su creación al llegar a las manos de quien le dará uso; desde ese momento, el objeto se impregna de la esencia de su portador y del sentido que adquiere con el uso. En ocasiones, estas piezas atraviesan un ciclo de vida completo, acompañando la existencia desde el nacimiento hasta la partida. Durante ceremonias espirituales como el llellipun o ngillatun, el objeto se envuelve con las esencias propias de la actividad: con el humo del fuego, los primeros rayos CAMPUS VILLARRICA Sala exposición museo Leandro Penchulef. Makuñ Küdi Rupuwe Ketrümetawe Külko
18 | | 19 U n uso coloquial del término “mito” sugiere que este es sinó- nimo de falsedad, por lo que una actitud adecuada sería “desmitifi- car” su oscuridad fantasiosa para volver a la luz de la evidencia y la ciencia1. En esta línea, si a la vez se asocia a la religión con el pensamiento mítico, parece sensato que la revelación cristiana quiera desligarse de un significado negativo, así como también el paso de una fe eclesiástica, transmiti- da mediante historias simbólicas, a una fe racional, es decir, una que asume la presencia de la razón en conexión con el dominio divino, tal como recoge el papa Benedicto XVI en diálogo con Kant2. De esta manera, la fe racional estaría siempre del lado de la verdad. Sin embargo, tal como menciona Juan Pablo II, existe otro modo de entender el mito, el cual “no designa un conte- nido fabuloso, sino sencillamente un modo arcaico de expresar un contenido más profundo. Sin dificultad alguna, 18 | bajo el estrato de la narración antigua, descubrimos ese contenido, realmente maravilloso por lo que respecta a las cualidades y a la condensación de las verdades que allí se encierran”3. La renovación de los verdaderos mitos, llenos de contenido y sabiduría4, de los cuales tanto la filosofía como la fe racio- nal han buscado escapar, se muestran como una necesidad de nuestra época. Esto último en concordancia con el llamado hecho por Francisco en la Encí- clica Laudato si’, pues una de las razones de la crisis medioambiental contemporá- nea sería, justamente, la desmitificación de la naturaleza y, con ello, su “des-divi- nización”, lo que nos ha hecho creer en la ilusión moderna del progreso material sin límites. El mito y el misterio del mundo Pero ¿en qué reside la importancia del mito y su relación con el misterio del mundo? Dos filósofos de la tradición fe- nomenológica tematizan independiente- mente la cuestión, pero llegan a un hilo común, Jan Patočka y Hans Jonas. Patočka señala que el modo en el que se nos da el mundo natural es un paisaje de acontecimientos en diversas relacio- nes de cercanía/lejanía y transformacio- nes, en las cuales hay algo que sin duda persiste. Es evidente que las cosas no se desvanecen al salir de la percepción y que pueden reaparecer. Por ejemplo, si cierro la ventana y dejo de ver el paisaje, este no desaparece. Esto marca la dis- tinción entre lo presente y lo no-pre- sente5. Sin embargo, la prueba de lo que ‘no está ahí’ no reside en la percepción misma, pues no corresponde a ninguna percepción; es precisamente aquello que ha salido de ella. Además, la percepción solo da cuenta de cosas particulares, pero lo que ha salido, lo que se ha vuelto no-actual, ya no es ninguna cosa en particular. Está ausente, pero persiste su posibilidad de volver a la presencia. Entonces, ¿qué es esto que no se des- vanece? Precisamente es el horizonte de mundo, lo no-presente, pero que hace posible que lo que se dio a la percepción no se desvanezca, es decir, que pueda presentarse6. Como cuando avanzamos por el mar y vemos un fondo inalcan- INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | EL RESCATE DEL MITO: FILOSOFÍA PARA UN MUNDO EN CRISIS POR_ Gabriel Vidal Quiñones y Cristián González Espinoza, licenciados en Filosofía | gtvidal@uc.cl y cgonze@uc.cl Usualmente los mitos son considerados supersticiones antiguas sin validez actual, donde la ciencia reina en el conocimiento y la tecnología en el quehacer cotidiano. Sin embargo, Jonas y Patočka reconocen en el mito algo mucho más profundo, relacionado con verdades existenciales del ser humano y misterios inefables del mundo. Gracias al mito recordamos el carácter inapropiable de lo trascendente, cuyo olvido es parte de las razones que han conducido a las actuales crisis globales. Ilustración de Robert Fludd. 1. Proyecto financiado por el XVIII Concurso de Investigación y Creación para Académicos, organizado por la Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana en conjunto con la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 2. Papa Benedicto XVI, Carta encíclica Spe Salvi. Sobre la esperanza cristiana, Roma, 30 de noviembre de 2007. 3. Papa Juan Pablo II, Audiencia General. El relato bíblico de la creación de la mujer, Roma, 7 de noviembre de 1979, parágrafo 2, https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1979/ documents/hf_jp-ii_aud_19791107.html. 4. Papa Juan Pablo II, Audiencia General. El relato bíblico de la creación del hombre, Roma, 19 de septiembre de 1979, https://www.vatican.va/content/ john-paul-ii/es/audiences/1979/documents/hf_jp-ii_aud_19790919.html. 5. Patočka, J., Ensayo El movimiento de la existencia humana, Madrid, Ediciones Encuentro, 2004, 29, https://books. google.cl/books?id=R5RroQWnKpoC. 6. Ibídem, 30. Figuras de la Grecia Antigua en la Biblioteca Pública de Nueva York.
20 | | 21 zable, pero que siempre permite que aparezcan más paisajes. Ese fondo es precisamente el mundo, y siempre per- mite que aparezcan más cosas. El horizonte es un presupuesto de la percepción, tiene solo una aparición negativa: ser garantía de lo que ahora está ausente y no es susceptible a ser alcanzado. La totalidad del mundo, y no la perspectiva limitada que tenemos de él, es siempre un misterio para nosotros. Siempre podemos avanzar más allá, pero nunca podemos llegar al más allá absoluto que es el mundo. La ciencia li- dia precisamente con percepciones, con cosas que ya han aparecido, y las ordena con una perfección que permite la gran capacidad técnica del hombre contem- poráneo. Sin embargo, el mundo como horizonte, el mundo como fundamento, le es inalcanzable. La impotencia de la ciencia y la hybris de la tecnología Esta misma impotencia de la ciencia para dar con el mundo como fundamento es también notada por Jonas. Dado que la ciencia aborda el mundo como algo me- ramente material, se produce la paradoja de que la razón en sí misma se convierte en incognoscible, puesto que no tiene materialidad. Así, toda cualidad espiritual queda fuera de consideración científica, una vez que esta, sostenida sobre los principios de la constitución matemática y material de la naturaleza, no es capaz de dar cuenta de aquella dimensión. De este modo, la materia en sentido de “cuerpo” pasa a ser más racional que lo correspon- diente al espíritu7. Precisamente, el mun- do no puede ser reducido solo a meros existentes cuantificables de la percepción. Ahora bien, el mundo como lo que está más allá de todo lo objetivable por nuestras capacidades cognitivas es algo Según Patočka, la tentación prometei- ca de querer tematizar el mundo como un explícito es precisamente lo que da origen a la metafísica, entendida como la pretensión de encontrar la totalidad me- diante el acto de trascender las imágenes aparentes de nuestra experiencia sensible para llegar a las formas puras. En este sentido, la dialéctica sería una conca- tenación de proposiciones que permite llegar a una definición última, actuando como una serie de escalones que pueden alcanzar al mundo en su totalidad. Si bien en la actualidad existen interpreta- ciones diferentes de la metafísica, es esta comprensión la que inaugura en Patočka la noción del mundo como una totalidad inabarcable. Es precisamente esta actitud la que da origen a la culminación de las ciencias: la idea de que la empresa metafísica puede desentrañar el meollo de todos los fenó- menos. En palabras de Patočka, que es la “llave definitiva que desbloquea todas las puertas”9. En cuanto a sus resultados teó- ricos, esta ha sido de hecho una empresa bastante exitosa, dado el poder innegable de la tecnociencia contemporánea. Sin embargo, es esta misma pretensión la que según Patočka conduce a una crisis. Si lo extrapolamos a nuestra situación INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | EL RESCATE DEL MITO: FILOSOFÍA PARA UN MUNDO EN CRISIS actual, contemplamos el advenimiento de la crisis ecológica contemporánea10, la cual podría considerarse el resultado de encarnar un presupuesto imposible: la apropiación del mundo en cuanto to- talidad. Al contrario, el mito nos llama a la humildad, a reconocer que el misterio del mundo nos es inalcanzable. Pero, al mismo tiempo, nos acerca al mundo, en cuanto nos pone en relación con un im- plícito que subyace a todo lo manifiesto. Y esta hybris de la tecnociencia y sus efectos han sido ampliamente plasmados por Jonas en su obra más famosa, El prin- cipio de responsabilidad11. Jonas señala que la tecnociencia ha desarrollado un poder tal, que hoy tenemos la capacidad no solo para producir una gigantesca in- fraestructura tecnológica y penetrar en lo más profundo de la materia, sino también para destruir el mundo con el dominio exacerbado de la técnica, de modo que el hombre se convierte casi exclusivamen- te en homo faber, es decir, el desarrollo técnico se vuelve su vocación. El Papa Francisco recogió esta idea en Laudato si’: “Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo”12. Por estas razones, el pontífice inter- pela nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder13. Este llamado a la prudencia parece estar en concordancia con la actitud mítica. En el sentido de que es posible poner límites a la empresa metafísica, al recordar el carácter ina- propiable del mundo y la imposibilidad de conquistarlo. Esto coincide con las indicaciones de Patočka y Jonas sobre el mito, al no caer en la tentación de apro- piarse del mundo, ya sea por la ciencia o por la tecnología. La vuelta al mundo a través del mito: la fe Francisco indica la necesidad de consa- grarnos al “cuidado de las riquezas cultu- rales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales a la hora de a
22 | | 23 CAMINAR JUNTOS: ÉXITOS Y SOMBRAS DEL SÍNODO EN SANTIAGO POR_ Heriberto Cabrera Reyes, profesor de la Facultad de Teología UC | heriberto.cabrera@uc.cl El análisis detallado del proceso sinodal en la Arquidiócesis de Santiago, entre 2020 y 2022, permite identificar los elementos de una práctica sinodal exitosa, además de evidenciar algunas sombras eclesiológicas subyacentes a todo el itinerario. «Sabemos que siempre hubo gente rezando y que cada encuentro sinodal fue precedido, sostenido y acompañado por la oración. Esto nos recuerda que es el Espíritu Santo quien actúa y que escuchamos a Dios a través de nuestros hermanos». El presente proyecto1 surgió por la invitación de la Secretaría General del Sínodo, en octubre de 2022, a investigar los temas relacionados con la sinodalidad, especialmente a las facultades de Teología, dada la relevancia de profundizar en los conocimientos eclesiológicos, cristológicos y pneuma- tológicos inherentes a las experiencias y prácticas sinodales2. Desde entonces, la sinodalidad ha pasado de consigna a criterio de discernimiento eclesial, consolidando un estilo basado en la escucha, la corresponsabilidad y el discernimiento comunitario. Asimismo, la sinodalidad no solo representa una forma de gobernanza eclesiástica, INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | sino también una manera de vivir y testimoniar la fe para todo el Pueblo de Dios, promoviendo la comunión, la participación y la misión —tres palabras clave del sínodo—. Buscar una buena práctica y los elementos subyacentes Este estudio buscó describir un proceso virtuoso y determinar algunos elemen- tos eclesiológicos subyacentes a las prác- ticas sinodales. El interés no está solo en identificar contenidos, sino en reconocer qué imagen de Iglesia, qué compren- sión de la autoridad, qué relación con el mundo y qué ejercicio de la misión emergen del análisis de cuatro docu- mentos producidos por la Arquidiócesis de Santiago3. Se puede decir que esa elaboración es el fruto de los trabajos sinodales, porque ellos recogen y sintetizan las experiencias e intercambios que tuvieron lugar en los encuentros entre 2020 y 2022. El análisis de las dinámicas sinodales El análisis combinó una lectura com- parativa de los cuatro documentos con una codificación temática progresiva, orientada a identificar continuidades, desplazamientos, profundizaciones y silencios significativos. Entre los núcleos emergentes más relevantes destacaron la centralidad de la parti- cipación, la memoria documental del proceso, el lugar del obispo, la relación con el contexto, el uso del lenguaje eclesial, la presencia o ausencia de referentes bíblicos y la comprensión de la corresponsabilidad. Este enfoque permitió una compren- sión de las dinámicas sinodales, así como elementos subyacentes a los discursos y al proceso mismo, lo que llamamos “sombras”. El proceso de discernimiento en el tiempo permi- te confirmar que “los resultados son convergentes, las cosas se repiten con matices y acentos diferentes”4. Esta convergencia no debe interpretarse simplemente como repetición estéril de los mismos temas. Más bien puede leerse como indicio de que ciertas cuestiones fueron reconocidas por la comunidad como especialmente decisivas para la vida eclesial, y que el proceso permitió no solo reiterarlas, sino afinarlas, madurarlas y confirmarlas desde distintos actores y momentos. En este sentido, la reiteración constituye menos un signo de inmovilidad que una forma de profundización discernida. Para el análisis teológico, nos orientamos hacia la perspectiva de la teología práctica, la cual nos pareció ser la más pertinente al tema de investigación, porque según lo decía Marcel Viau: “el método de la teología práctica debe hacer de tal manera que la teoría emerja de la práctica concreta, o al menos dialogue con ella”5. Primer foro de estudio dedicado a la figura del obispo y al pueblo de Dios en el sínodo. Octubre 2024. 1. Proyecto financiado por el XX Concurso de Investigación y Creación para Académicos, organizado por la Dirección de Pastoral y Cultura Cristiana en conjunto con la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Eclesiología, modelos y paradigmas pastorales que emergen de los procesos sinodales de la Arquidiócesis de Santiago. 2.Secretaria General del Sínodo, Documento de trabajo para la Etapa Continental “Ensancha el espacio de tu tienda” (Is 54,2), 2022, N° 80. Disponible en: https://sanpabloerp.cl/descarga-el-documento-de-trabajo- para-la-etapa-continental-del-sinodo/ 3. Documento 1 - “Presentación del informe de síntesis de las jornadas de escucha y reflexión pastoral, 2020” o Documento de Síntesis 2020. Documento 2 - “Compendio de reflexiones con delegados de movimientos y asociaciones laicales del Arzobispado de Santiago” 9 marzo, abril y junio 2021. Documento 3 - “Compendio de las reflexiones en grupo ‘prioridades pastorales Iglesia de Santiago’ 5a reunión delegados del área de movimientos y asociaciones laicales” o
24 | | 25 INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | CAMINAR JUNTOS: ÉXITOS Y SOMBRAS DEL SÍNODO EN SANTIAGO Características de una buena práctica sinodal El camino sinodal nos permite señalar varios elementos clave que explican su éxito. Primero, está la importan- cia del tiempo: el discernimiento no puede ser improvisado ni apresurado. Sin embargo, tampoco debe prolon- garse demasiado. En este contexto, los documentos son fundamentales, dado que sirven como memoria del recorrido realizado y ofrecen continuidad a la reflexión, evitando tener que comenzar desde cero en cada ocasión. Otro elemento de esta buena práctica sinodal fue la participación de un gran número de personas en todas las etapas. Sabemos que siempre hubo gente rezando y que cada encuentro sinodal fue precedido, sostenido y acompañado por la oración. Esto nos recuerda que es el Espíritu Santo quien actúa y que escuchamos a Dios a través de nuestros hermanos. Una actitud esencial que debe acompañar este proceso es la confianza en la propia dinámica sinodal, en las personas con las que compartimos el camino y en los documentos. Sin esta confianza, no es posible aceptar que algunas de nuestras ideas no sean bien retenidas y que, en otras ocasiones, un tema menos valorado sea explorado en profundidad. Recordemos que no se trata de lo que la mayoría piensa, sino de lo que la comunidad discierne. Finalmente, la presencia constante del Obispo es determinante para el éxito del discernimiento, siempre y cuando escuche y se deje interpelar. Solo de esta manera podrá aportar lo que es propio de su carisma6. En términos prácticos, una buena práctica sinodal no se mide únicamente por la amplitud de la consulta realizada, sino por su capacidad de generar memoria, orientar decisiones, consolidar aprendizajes y ofrecer criterios estables para la acción pastoral. La fecundidad del proceso aparece, por tanto, cuando lo compartido no se pierde, sino que se transforma en referencia común para seguir caminando. Elementos subyacentes que reveló este proceso El análisis permitió advertir ciertas ten- siones eclesiológicas que no siempre apa- recen formuladas de manera explícita, pero que se dejan entrever en los énfasis, en los desplazamientos del lenguaje y en algunos silencios. Una de estas tensiones consiste en el progresivo debilitamiento de las referencias al contexto social y eclesial concreto. A medida que el proceso avanza, disminuye la presencia explícita de cuestiones que inicialmente aparecían como decisivas, tales como la crisis de abusos, la desconfianza, la pandemia, la migración, la discapacidad, la solidaridad y otras urgencias. Esta atenuación puede leerse de dos modos: por una parte, como señal de una cierta estabilización del discurso; por otra, como riesgo de abstracción, cuando la reflexión pastoral pierde contacto con las heridas, búsquedas y transformaciones reales de las comunidades. Una sinodalidad madura requiere precisamente lo contrario: mantener la escucha de Dios unida a la escucha del tiempo histórico. La segunda sombra está relacionada con cuestiones de vocabulario. Aquí también aparecen rasgos de una eclesiología más clerical que sinodal. Es paradójico que, por un lado, se critique fuertemente el paradigma clerical y la falta de participación, y que, por otro, el lenguaje empleado tenga precisamente esos sesgos. Cuando persisten expresiones que sugieren dependencia, asistencia o subordinación, en lugar de corresponsabilidad bautismal, se revela que la conversión sinodal todavía no alcanza plenamente el plano simbólico y discursivo. Por eso, la renovación eclesial no exige solo nuevas estructuras o mayores espacios de participación, sino también una conversión del habla eclesial. Otro aspecto de esta sombra más tradicional se evidencia en la ausencia total de la Biblia en los Documentos 2 y 3, con solo una referencia a Romanos 8,26 en el Documento 1. Esto no ocurre en el Documento 4, el cual es rico en citas del Nuevo Testamento: Mt 28,19, Jn 15,4-16, etc., pero sin ninguna del Antiguo Testamento. La ausencia del referente bíblico es muy preocupante, puesto que parece ser que la pastoral se autocomprendiera sin la Palabra o que fuera incapaz de integrarla en su reflexión. La Palabra de Dios ofrece el horizonte teológico desde el cual la Iglesia discierne su identidad, su misión y sus opciones pastorales. Cuando ese horizonte queda debilitado, el riesgo es que el discurso eclesial se vuelva autorreferente, funcional o meramente organizativo. Por último, también es considerada como una sombra la ausencia del aporte de teólogos académicos en los trabajos sinodales —redacción, proposición de metodología, relecturas, evaluación, etc.—, lo que limita la «competencia» teológica a los ministros ordenados o, en caso de estar presentes, su contribución se realizó, únicamente, en calidad de agente pastoral o creyente. Este hecho empobrece el proceso, no porque ellos deban sustituir el discernimiento eclesial, sino porque pueden ofrecer mediaciones críticas
26 | | 27 EL MISTERIO EN UNA CAJA DE MADERA: EL RETABLO SURANDINO POR_ Andrés Tapia Domínguez, licenciado en Arte y en Estética, magíster en Estéticas Americanas por la UC | aatapia1@uc.cl La imagen tiene un rol crucial al momento de experimentar y conocer lo sagrado, ya que permite vincular el contexto presente con nuestra experiencia de fe. ¿Bajo qué lógicas se construye y opera la imagen de culto? Analizaremos el caso del retablo surandino como un modo particular de revitalizar la fe. INVESTIGACIÓN DE ESTUDIANTES | Este proyecto de investigación-crea- ción1 buscó rescatar la tradición iconográfica popular del retablo y ponerla en diálogo con la expe- riencia de fe actual. Una pequeña caja de madera que se abre como un altar portá- til. En su interior hay una virgen, santos, campesinos y animales pintados con colores intensos. Ese objeto es mucho más que una artesanía. Imagen y religión popular Con frecuencia se establecen divisiones entre lo popular y lo culto, lo racional y lo simbólico. Esta investigación propone entender estas dimensiones como com- plementarias dentro de la experiencia religiosa2. Así, lo que denominamos una tradi- ción iconográfica popular hace referen- cia a una serie de prácticas y estrategias para producir imágenes, enmarcadas en un contexto religioso específico de hibri- dación cultural3 en donde se condensan procesos de apropiaciones selectivas4. Esto es relevante porque, tal como se destaca en la Evangelii nuntiandi5, conocer la enseñanza de Cristo implica los maestros campesinos, la mayoría pintores anónimos— se ubicaron en los sectores rurales del sur andino durante gran parte del siglo XIX y principios del XX. El estilo popular fue como un arte reactivo a los estilos oficiales, pero buscando el diálogo con las escuelas más consagradas7. Es a partir de esta tradición que se da origen a una lógica particular de presentar la imagen, la cual es cons- truida mediante estrategias estéticas específicas, presentadas aquí como un sistema plástico surandino. No se trata de un canon rígido, sino de un lenguaje abierto y flexible, cuya estética se va articulando constantemente con su contexto comunitario. Hay un grupo importante de retablos cuya imagen se estructura por niveles horizontales en los cuales yacen las figuras, desde las más sagradas en los niveles de arriba (santos, vírgenes) hasta las más prosaicas en lo bajo (campesi- nos, animales). Otras, en cambio, poseen una sola figura o escena central. Lo principal de este lenguaje plástico es el énfasis puesto en la geometrización de las formas y en el uso de contrastes cro- máticos, transmitiendo una pregnancia de la figura para que sobresalga hacia el espacio del espectador. Este punto es lo que moviliza su función estético-sacra- mental, apuntando por un lado a resaltar la figura del fondo y, por otro, a otorgar vitalidad a las formas, lo que permite ge- nerar un diálogo experiencial y cognitivo entre espectador, imagen y prototipo. Producción de imágenes Si bien existen múltiples artesanos y artistas que continúan con esta tradición iconográfica, uno de los desafíos como comunidad es generar nuevas estrate- gias para traer este tipo de imágenes al presente. En nuestro caso, se creó un retablo acorde con la estética surandina, donde se construyó una estructura de caja con puertas pintadas y dos niveles, en los cuales se dispusieron diferentes figuras tridimensionales hechas con la mezcla de yeso con harina, tal como se realiza tradicionalmente. La imagen de culto no es una simple representación simbólica; ésta encarna un Misterio, que se nos presenta resonando inequívocamente en nuestro espacio. Es una experiencia estética, una experiencia de fe, una experiencia con lo sagrado. 4. Odone Correa, C., “Las cajas de santos y su relación con los circuitos de la memoria”, Chungará 4, 2019, 640. 5. Papa Pablo VI, , Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi sobre la evangelización en el mundo moderno, 1975. 6. Pablo Macera, “Retablos andinos”, Historia andina 4, 1981, 2. 7. Macera, P., Pintores populares andinos, Lima, Ausonia, 1979, 29. Retablo abierto, foto del autor. tener una experiencia de fe a través de la imagen, o del arte en general. Aquí, la experiencia estética asume un rol fundamental. Ahora bien, ¿en qué medida nuestro encuentro con la imagen puede consi- derarse una experiencia de fe? Cuando estamos frente a una imagen de Cristo, por ejemplo, percibimos cómo hasta cierto punto hay algo de su presencia encarnada en ella, pero por supuesto sin llegar a identificarla con Cristo mismo. Esta función de la imagen de culto es estético-sacramental y permite encarnar en el ámbito sensible una verdad teo- lógica, transformando en este diálogo experiencial a quienes la perciben según cada contexto cultural. Esta transforma- ción, cuando es eficaz, resulta un modo idóneo para revitalizar la fe. El retablo surandino Las imágenes estudiadas corresponden a los denominados sanmarcos desa- rrollados en la zona de Ayacucho, que más tarde p
28 | | 29 El desaf ío de creer existe desde siempre: Moisés no entró a la tierra prometida (Dt 32,50–52), Zacarías se quedó mudo (Lc 1,18-20), Jesús no pudo hacer milagros en Nazaret (Mc 1,1-6) y Tomás tuvo que ver y tocar sus llagas (Jn 20,24-29). Cada época tiene sus obstáculos. En 1975, el papa Pablo VI destacó las reflexiones del sínodo del año anterior en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, donde los obispos se preguntaron, entre otras cosas: “¿Con qué métodos hay que proclamar el Evangelio para que su poder sea eficaz?” (n. 4). Medio siglo después, la pregunta sigue abierta, aunque el escenario cambió. Ya no se trata solo de una sociedad seculari- zada, sino de generaciones criadas entre pantallas, hiperconectividad y vínculos frágiles, donde la fe muchas veces no fue rechazada: simplemente nunca fue transmitida. “Soy el laberinto del que no puedes salir” Es una fría mañana de abril, el escrito- rio del profesor Antonio Bentué en la Facultad de Teología de la UC está lleno de libros —todos subrayados, marcados, incluso tachados y corregidos por él mis- mo en lápiz grafito—. Estuvo preparan- do esta entrevista, aunque, después de un rato, se puede intuir que no era nece- sario que repasara nada si se sabe cada línea de estos libros de memoria. Los lee en voz alta incluso antes de encontrar la página donde se encuentran. “En el siglo XIX, la ciencia moder- na descubrió las causas inherentes a la misma naturaleza, desplazando así la hipótesis de causas sobrenaturales para explicarla”, el profesor inicia su respuesta a por qué la gente niega a Dios. “Y el proceso hacia la secularización fue desacralizador, pues desmitificó la explicación de la realidad y sustituyó el mito por la ciencia moderna, empírica- mente verificable”. Es decir, “la ciencia mató a Dios”, resume Bentué, evocando una idea que marcó gran parte de la mo- dernidad occidental. Varios científicos y filósofos apoyaron esta frase durante la historia (ver cuadro 1). Sin embargo, la suposición implícita en frases como “la ciencia mató a Dios” es que Dios sería una hipótesis científica sobre el funcionamiento del universo. La teología clásica, desde Tomás de Aquino, plantea algo distinto: Dios no compite con las causas naturales, porque no sería una explicación puntual de fenómenos, sino el fundamento mismo del ser y del sentido. escenario, la cuestión religiosa reaparece bajo nuevas formas: ¿qué significa ser humano?, ¿qué vale la pena conservar?, ¿puede existir libertad sin un horizonte de sentido? “La libertad necesita algo que valga la pena elegir”, dice Bentué. De lo contrario, la existencia corre el riesgo de reducirse a una sucesión de causas, efectos y deseos individuales. “Doblo contigo todas las esquinas, aunque nunca me verás” Entre los principales resultados del ítem “Religión” en la encuesta Bicentena- rio 2025, se profundiza la caída de la adhesión al catolicismo entre los jóvenes de 18 a 34 años: el 51% de ellos declara no identificarse con alguna religión, y el 33% se identifica como católico. El 74% de los encuestados cree en Dios y la Igle- sia católica sigue mostrando un proceso paulatino de recuperación de confianza, llegando al 22% (ver código QR). Sin embargo, en el resto del mundo las cifras han aumentado (ver cuadro 2). Siguiendo la idea de la trascendencia, desde el otro lado del Atlántico, el profe- sor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Compluten- se de Madrid, Rafael Ruiz Andrés, carac- teriza la inquietud actual de los jóvenes: “El qué de la búsqueda sigue remitiendo a cuestiones propias de toda la historia de la humanidad, especialmente a los 18 o 19 años, se cuestionan las respuestas de la instituciones religiosas, pero se siguen reclamando vínculos fuertes, identidades, experiencias y sentido”. Todo esto en un contexto de creciente inseguridad, vulne- rabilidad y ansiedad, que está afectando mucho a los sectores juveniles. Para Ruiz, la secularización no eliminó la búsqueda espiritual, sino que cambió sus códigos. Y porque muchos jóvenes crecieron lejos del catolicismo, hoy existe Revisa acá los resultados de la Encuesta Bicentenario UC 2025 REPORTAJE CENTRAL | SIEMPRE ESPERO QUE VENGAN A MÍ POR_ Sophie Berthet Ellsworth, editora | s.berthet@uc.cl 1. Monseñor Fernando Chomali Garib, arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la UC, Carta Crisis y misión, Santiago de Chile, 14 de marzo de 2026, p 9. CUADRO 1: Frases de filósofos que apoyan la inexistencia de Dios “Las leyes de la física, como la gravedad, per- miten explicar el origen del universo”. Por tanto, “no es necesario invocar a Dios para encender la mecha”. Usa la cosmo- logía para prescindir de Dios como causa explicativa. Stephen Hawking, El gran diseño, 2010. “Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado”. La modernidad, incluyendo la ciencia, ha erosionado la fe en Dios. Friederich Nietzche, La gaya ciencia, 1882. “La evolución explica la complejidad de la vida. La hipótesis de Dios es innece
30 | | 31 una oportunidad inédita de presentar el cristianismo “desde cero”, sin el peso histórico que cargaban generaciones an- teriores. Por lo que aparece una renovada atracción por el misterio, lo simbólico y lo que parece anticuado —liturgia y rituali- dad—, porque es radicalmente distinto al mundo secular. En ese sentido, las nuevas generaciones no tienen siquiera refe- rencias básicas sobre Jesús, dándonos la oportunidad de dar el primer anuncio. Respecto de los nuevos fenómenos que acercan la fe a los jóvenes, como el grupo musical español Hakuna, Ruiz no lo demoniza ni glorifica, al contrario, reconoce su capacidad de conectar y la importancia de su estética y redes; sin embargo, advierte el riesgo de hablar a mucha gente, pero no a distintos perfiles: “La Iglesia puede dejar de ser católica no por problemas doctrinales, sino porque deja de ser universal”, instalando un pro- blema eclesiológico: ¿la evangelización digital está llegando a todos o solo a jóvenes acomodados y culturalmente homogéneos? “El cristianismo debe ha- blar el lenguaje del siglo XXI sin quedar preso de él”, redondea Ruiz. El arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, invita a ofrecer, creativamente, una respuesta que llene de sentido a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: “Llegó la hora de que la Iglesia, más que disponerse a hacer una nueva misión, tenga alma misionera, es decir, que la evangelización forme parte de su identidad”3. “Detrás de ti, voy” Crisis y misión, un diagnóstico pastoral y cultural sobre la pérdida de la fe católica en Chile, pero también una pro- puesta de “conversión misionera” para la Iglesia; comparte con Ruiz: “Son miles los jóvenes a quienes no se les trasmite la fe en sus hogares (…). Esos jóvenes no han escuchado hablar de Jesucristo y no tienen vínculo alguno con la Iglesia”. Ya no estamos en una época de mantener la fe, sino de anunciarla por primera vez en muchos sectores. El arzobispo anima e interpela: “La crisis también puede representar un momento de gracia. ¿Cuántos eran cató- licos antaño más por tradición que por convicción? ¿Cuántos lo eran más por temor a un dios castigador que por amor al Dios de las misericordias?”, y recuerda que el Concilio Vaticano II planteó que ella, en una religión tan plural como la católica, deberíamos aprovechar más la creatividad y el sentido del humor: “En las redes la gente acaba compartiendo cosas divertidas. Con la enorme creativi- dad que hay dentro de la Iglesia católica, hay que buscar a las personas que sepan dedicarse a esto y no solo a pontificar —hay un exceso de palabrería y de un cierto rigorismo moral que pocas veces acompaña la realidad—”. Las pantallas no son del todo dañinas, pero la periodista también piensa que la desconexión es necesaria: “Estaría bien que los jóvenes aprendieran a hacer algo tan básico como aburrirse. Si te aburres, empiezas a mirar a tu alrededor. Deberíamos hacer retiros, propiciando el aburrimiento para empezar a (re)des- cubrir que no todo está en la pantalla. Hay que mostrarles que se puede hacer una clase sin Powerpoint, que no todo lo van a encontrar en las redes sociales y que ellas se equivocan, y descubrirán espíritu crítico y la curiosidad. Y todo lo que podamos hacer para acompañarles en esa curiosidad va a ser bueno”. Miriam también invita a potenciar la parte artística: “Podría ser un buen catalizador y una buena aportación de lo que la Iglesia católica podría hacer en el mundo digital”. Dio como ejemplo Gènesi.IA, un festival de luces que se desarrolló a principios de año en Barcelona: “De manera absolutamen- te secular, se realizó este festival con imágenes devastadoras o bellísimas de la naturaleza, por las calles de la ciudad, mientras se oían voces que recitaban el Génesis en distintos idiomas —árabe, griego, español, catalán, alemán, etc.—. Lo hizo el fotógrafo Joan Fontcuberta, quien no es creyente. Fue muy bonito”. De esta manera, Diez-Bosch promueve la formación de alianzas con gente que no sea creyente, “pero sí creativa y buena, capaz de expresar lo inefable con su arte, como el atrio de los gentiles. Sería muy interesante”, propone. Sobre la misión de las universidades católicas, agrega que “más allá de la expresión de la jerarquía, la religión se debe entender como algo que permea la vida de cada persona, y las universida- des deben transmitir la experiencia de quienes se dedican a otros, motivados por su fe y no por pura humanidad”. Miriam también invita a conocer el testimonio de quienes trabajan como administrativos y profesionales de las instituciones: “Son los grandes olvida- dos de la educación. Yo les preguntaría más porque son el sustento, quienes se quedan en la universidad y le dan una fuerza que todavía no hemos visibiliza- do lo suficiente”. La pregunta sobre cómo anunciar la fe en la cultura digital no se juega solo en documentos pastorales o debates teóricos. También aparece en fenóme- nos inesperados, como el del sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido i
32 | | 33 INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | El desarrollo es el nuevo nombre de la paz, nos decía el papa Pablo VI en su encíclica Populorum pro- gressio (76). Es un problema global acuciante y multidimensional marcado por la pobreza y la inequidad socioe- conómica y política. En el estudio del desarrollo se han ido incorporando fac- tores de tipo relacional y socioafectivos, logrando miradas holísticas e interdisci- plinarias. Este proyecto1 es un intento de poner en diálogo la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), las ciencias sociales y la dimensión ética del desarrollo. El estudio del desarrollo estuvo por mucho tiempo centrado exclusivamente en su dimensión económica a través de autores que combinaron en sus teorías también factores sociales y políticos. Por ejemplo, Max Weber (1904) y el factor cultural, Walt Rostow (1959) y la convergencia modernizadora global, a la que se oponía la dialéctica norte y sur de Cardozo y Faletto (1969) bajo una estructura capitalista global2. Más tarde, North (1990) propuso que las institucio- nes afectan los costos de transacción de un país, los que a su vez influyen en la competitividad relativa de las naciones3. Más recientemente, Acemoglu y Robin- son (2012) ampliaron esta teoría, para subrayar que la adopción de determina- das instituciones depende de la política; si el subdesarrollo persiste, es porque hay actores que se benefician económica y políticamente de la mantención de tal esquema ineficiente. Las concepciones de desarrollo más recientes han enfatizado diversos adje- tivos —desarrollo económico, humano, sostenible, integral—, pero no siempre son complementarias. Se ha pasado desde un concepto general asociado al bienestar concebido de manera utilitarista, medido por el volumen de la producción hacia el desarrollo humano sostenible4. La Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo en 1986 marcó un hito en su comprensión al encuadrarlo en los de- rechos de tercera generación. Posterior- mente, la promoción del desarrollo fue recogida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y posteriormente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Los fundamentos de la dimensión relacional humana en el Magisterio de la Iglesia El desarrollo es un tránsito hacia un fin, de modo que la discusión se ubica tanto en el fin normativo como en los medios para lograrlo. La publicación de la encíclica Laudato si’, del Papa Fran- cisco, marcó un auge de cercanía entre los conceptos de desarrollo que surgen desde las ciencias sociales y desde el Magisterio, volviendo a poner el foco en la dimensión global. En Populorum progressio, 1967, Pablo VI afirmó que el desarrollo es el paso de condiciones menos humanas a más humanas para cada persona y para todas las personas. Ocho años más tarde, él mismo escribió en Evangelii nuntiandi que “entre evangelización y promoción humana —desarrollo, liberación— exis- ten lazos muy fuertes”. Específicamente respecto de la comprensión del desa- rrollo como desarrollo humano, el Papa agregó que entre evangelio y desarrollo hay “vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evange- lizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y econó- micos” (EN, 31). En el 20° aniversario del documen- to (1987), Juan Pablo II actualizó los aportes de su predecesor señalando las condiciones para un auténtico desarrollo. Este debería centrarse en el ser y hacer, y no solo en el tener. Junto con ello, advirtió sobre las estructuras de pecado que impiden el desarrollo humano a nivel nacional y global. Luego, en 2009, Benedicto XVI publicó la encíclica Caritas in veritate para 32 | volver a contribuir a la discusión sobre la idea del desarrollo ante los desafíos de la globalización. El papa Francisco, por su parte, reforzó lo declarado en Laudato si’ con su exhortación Laudate Deum, que clama por cambios a nivel global para enfrentar la crisis climáti- ca. Se podría pensar que Laudato si’ y sus reverberaciones han generado una oportunidad para que la DSI participe como uno entre varios referentes en la discusión democrática sobre desarrollo, aportando en dichos aspectos norma- tivos, especialmente con sus cuatro principios —dignidad de la persona humana, bien común, subsidiariedad y solidaridad— y concibiendo también al desarrollo como un problema global. Otro aspecto de la concepción hu- mana, contenida en Laudato si’, que la DSI ha reforzado es la centralidad de la dimensión relacional para el desarrollo, entendido como el tránsito intencional y constante hacia el bien común y la plenitud humana. Las preguntas a cuáles son las soluciones para un desarrollo así concebido, cómo se realizan y qué es- quemas de gobernanza se requieren para que tales soluciones sean impulsadas en democracia, son materias que deben ser indagadas. Para la teología, la comprensión de la persona humana como relacional ha sido una herencia del patrimonio del cristianismo, en su maduración, sobre cómo acercarse al mister
34 | | 35 la segunda se paraliza, y la segunda sin la primera pierde horizontes”. Este proyecto consideró como funda- mental la participación de estudiantes. Dos de ellos se integraron como ayudan- tes5. Uno reportó en su informe final: “Este proyecto me ayuda a entender cómo los objetivos que buscan las principales organizaciones en desarrollo humano están relacionados fuertemente con los mensajes que se obtienen de la DSI”. En el taller para estudiantes “Investi- gación multi-inter- y transdisciplinaria y herramientas IA para abordarla”, los estudiantes valoraron poder vislum- brar investigaciones más complejas para analizar los problemas actuales de la sociedad y la posibilidad de inte- grar herramientas de investigación de última generación; asimismo, a través del diálogo con el equipo investigador del proyecto, pudieron acercarse al diálogo fe-razón. Una de las participan- proyecto. La exposición del P. Rodrigo Polanco —Teología UC— “La relacio- nalidad y la Trinidad en la teología de Von Balthasar” permitió vislumbrar los fundamentos de la dimensión relacional del desarrollo desde la teología. Por su parte, el historiador Osvaldo Barreneche —Universidad Nacional de La Plata, Ar- gentina— ofreció la ponencia “Sostenibi- lidad relacional y fraternidad en perspec- tiva etnohistórica. Comprensiones del mundo natural y ecología política de las culturas originarias de América”, y ex- presó: “El diálogo interdisciplinar entre pasado y presente resulta imprescindible para profundizar en la dimensión rela- cional del desarrollo humano integral. Nuevas miradas sobre nuestro presen- te, que incluyan y actualicen el legado ancestral de los pueblos originarios de América, y que nos permitan afrontar problemas acuciantes de la actualidad como la crisis ecológica, nos dan una de las claves de lectura para este cami- no”. Finalmente, Séverine Deneulin, directora de Desarrollo Internacional del Instituto de Investigación Laudato si’, Universidad de Oxford, presentó Integral Human Development and Relationa- lity: Inequality, Care for the Earth and relaciones han sufrido una ruptura de- bido al pecado, pero pueden ser sanadas con la gracia divina. Además, Francis- co va al origen de la relacionalidad en el misterio de la Santísima Trinidad, afirmando que si los seres humanos, y de algún modo las demás creaturas, han sido creados bajo el modelo de las Personas Divinas, entonces las personas humanas tenemos la relacionalidad como un designio (240). La DSI plantea que, al evaluar políticas de desarrollo integral, se considere la dimensión relacional en tres ámbitos: la relación con Dios —a través de la liber- tad religiosa y el vínculo entre religión y desarrollo—; la relación con los demás, reflejada en la vida comunitaria, la cohesión y el capital social; y la relación con la naturaleza, evaluada mediante criterios de sustentabilidad y cuidado de la casa común. Diálogo interdisciplinario entre académicos, con policymakers y con estudiantes Diversos encuentros académicos durante el proyecto enriquecieron la labor de los investigadores responsables de este Mining, donde manifestó la importancia del involucramiento de la ciudadanía y la sociedad civil como condición esencial de sinergia hacia la ecología integral, y destacó cómo la Iglesia Católica puede contribuir a partir de su presencia global y autoridad moral. El proyecto también incluyó intercam- bios con policymakers, en especial en el encuentro internacional “Fraternidad y desarrollo integral”, organizado en conjunto con la Red Universitaria de Estudios sobre la Fraternidad (RUEF) y el Instituto Milenio VioDemos. Juan Es- teban Belderrain, Program Manager de la Fundación Internacional Porticus, co- mentó: “La integración de teoría y prác- tica es hoy imprescindible: la primera sin INVESTIGACIONES ACADÉMICAS | HUMANIZAR LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DESDE LA FE tes, estudiante de Ingeniería Comercial UC, manifestó: “Este seminario me pareció una muy buena instancia para compartir y contrastar ideas con per- sonas de distintos intereses y áreas de estudio. Pudimos abordar temas sobre interdisciplina que seguro estarán muy presentes en discusiones académicas y conocimos herramientas muy intere- santes para la investigación”. El proyecto contó, además, con un ayudante de investigación durante todo su desarrollo: Raúl Villalobos, estudian- te del Magíster en Economía Aplicada UC, quien compartió: “El proyecto de investigación, junto con las diversas actividades desarrolladas, representó un valioso aporte tanto para el fortalecimien- to del conocimiento como para el ejercicio interdisciplinario. Este espacio permitió avanzar en la comprensión y discusión del desarrollo humano integral, así como en la valoración de las distintas perspectivas que se tienen en torno al concepto de de- sarrollo (…), me permitió tomar distancia de ciertas nociones habituales de mi área de formación (economía), lo que abrió la posibilidad de desplegarme con mayor pluralidad hacia otros ámbitos académi
36 | | 37 Marcos Singer González | msinger@uc.cl DIRECTOR MBA, ESCUELA DE ADMINISTRACIÓN ese espacio de encuentro se forjan amistades y se proponen actividades que estimulan la búsqueda espiritual en compañía de otros, incluyendo también espacios lúdicos, artísticos y de entretenimiento. La búsqueda de experiencia personal. Aunque parezca una contradicción con lo anterior, en muchos casos la espiritualidad evangélica enfatiza la búsqueda individual de Dios y releva la propia experiencia mística del vínculo con Él, más allá de la fe transmitida en el hogar. En muchos casos se subraya la importancia de predisponerse para poder encontrar a Dios de manera personal en los lugares de culto juveniles, donde los espacios musicales de calidad tienen una gran centralidad. El énfasis puesto en el acompañamiento. Una de las claves más importantes. En general, la pastoral juvenil de las iglesias evangélicas pone el foco en el acompañamiento individualizado de los adolescentes y jóvenes, tomando en serio el seguimiento y la contención, haciendo énfasis en que las personas no se sientan solas, sino bien recibidas en las actividades, que se las reconozca por su nombre, que se las contacte durante la semana y que se generen vínculos de pertenencia y amistad genuinos. DENTRO DE LOS MÉTODOS DE ESPIRITUALIDAD QUE OFRECE EL ISLAM, la súplica es un contacto más íntimo y directo con Dios. Algunas simplemente nacen del corazón en nuestra propia lengua y y hay otras más elaboradas que reúnen personas en determinados días y meses. El Sagrado Corán y el Profeta Muhammad (Bpd) nos enseñan súplicas recopiladas en libros específicos, como Las llaves del Paraíso u otras obras, dependiendo el madhab1 que se consulte: “Y, cuando al ser humano le toca un mal, nos invoca suplicante. Pero cuando hacemos que le llegue un beneficio que procede de Nosotros, dice: «En verdad, lo he obtenido gracias a mi inteligencia». Pero, en realidad, es una prueba, aunque la mayoría de ellos no saben”2. La Súplica en los Hadices3. Dijo el Imam Ali (P): “La súplica es el escudo del creyente, y cuando se llama a una puerta durante mucho tiempo, finalmente se abrirá”. Dijo el Imam Zainul Abidin (P): “La súplica es el método más seguro para alejar las calamidades”. Cuando una persona suplica a Dios, el cerebro puede experimentar varios efectos medibles desde la neurociencia. Esto no “prueba” lo espiritual, pero sí muestra cómo la práctica influye en la mente y el cuerpo. Los estudios han determinado que suplicar disminuye el estrés y la ansiedad, creando la llamada ‘paz mental’. Mejora la regulación emocional, observándose mayor participación de la corteza prefrontal, reduciendo la rumiación mental al entregarle nuestras preocupaciones a Dios. Las súplicas centradas en gratitud, confianza o esperanza pueden activar neurotransmisores como la dopamina, asociados con motivación y bienestar subjetivo. Dijo el Imam Musa (P): “La súplica es un medio para alejar las calamidades”. Puede ser uno de los métodos más atractivos de la espiritualidad para los jóvenes, pues ayuda a comunicarnos, conocernos, ser justos, sinceros, humildes, protegernos e incluso estabilizarnos químicamente, abriéndonos con sinceridad ante Dios y su refugio, evaluamos nuestras necesidades y es una introspección de lo incapaces que somos como criaturas mundanas, pero con esencias de alma y espíritu sopladas por Dios Todopoderoso. Pablo Vernola | pablo.vernola@uc.cl DOCTOR EN TEOLOGÍA BÍBLICA, PROFESOR DE LA FACULTAD DE TEOLOGÍA Sheij Gustavo Zehnder | gustav.zehnder.s@gmail.com ATRIO | El imán de la fe: ¿Qué busca la juventud en la espiritualidad actual? ES COMPLEJO HABLAR DE UNA SOLA “ESPIRITUALIDAD EVANGÉLICA”, pues las iglesias protestantes son un conjunto de comunidades y tradiciones muy diversas que responden a distintas corrientes teológicas y denominaciones. Pero voy a señalar algunos elementos: El sentido de comunidad y pertenencia. Uno de los aportes que muchas comunidades evangélicas ofrecen a los jóvenes es el sentido de “pertenecer” a un movimiento más grande que el meramente local, el sentido de experiencia compartida y de que esa etapa tan particular puede ser vivida junto a otros. En DECÍA CARL JUNG QUE LA MANERA EN QUE UN JOVEN PUEDE SACAR EL MÁXIMO POTENCIAL DE SÍ MISMO es a partir de una claridad respecto de su propósito. Para descubrirlo, él debe habitar alejado de dos extremos: por un lado, el materialismo y, por el otro, el fanatismo religioso. Para el materialismo, las personas somos un artefacto, sin propósito alguno —más allá del biológico—. No existe la verdad, sino un juego de poder e intereses, tal como lo señalaba Michel Foucault. Por el lado del fanatismo religioso, las personas son meros instrumentos del propósito de Dios. La verdad es absoluta y está revelada. La espiritualidad judía es el amplio espacio entre ambos extremos. La parte más cercana al materialismo es agnóstica. Intuye que sí existen el bien y el mal absolutos, y que estamos llamados a algo trascendente.
38 | | 39 Cuando me avisaron que iba a Roma fue un regalo inespera- do, en todo sentido. Profesio- nalmente era una oportunidad única. Tuve que avisarle a mi señora y mi hija que me iba por 12 días, lo que signi- ficaba dejar la rutina familiar de un día para otro. Lo comparo con lo que vivi- mos cuando vino el Papa a Chile: la in- tensidad, el trabajo y la emoción de estar en medio de algo histórico. Llevo más de 20 años trabajando en la UC y siempre he estado cerca de la vida pastoral. He fotografiado misas, encuen- tros, actividades y en mi familia todos nos reconocemos creyentes, pero lo vi- vimos de manera personal. Por eso esta peregrinación fue distinta. Ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida laboral. El viaje me permitió conocer a personas con las que me había cruzado durante años en los pasillos. Con Sergio Silva, el sacris- tán de Casa Central, compartimos pieza y caminatas por toda Roma. Conversamos de su familia, de su historia, de sus hijos y nietos. Después de eso ya no es solo al- guien que veo en el trabajo: es un hermano en la fe. Con Carlos Montes, administra- dor del edificio Luksic, también nos hici- mos muy cercanos. Él ya conocía Roma y me ayudó mucho: me decía dónde ir, qué lugares valía la pena fotografiar, qué histo- ria había detrás de cada sitio. Llegar a Roma fue impactante. El Va- ticano estaba a 10 minutos caminando desde el hotel, así que muchas noches salí con mi cámara. Durante las misas y peregrinaciones tomaba fotos sin parar. Desde la Vicerrectoría de Comunicacio- nes en Chile me pedían material para re- des sociales y los peregrinos me pasaban sus celulares para que los fotografiara. Sentía que no podía fallar. Hacía mucho calor, la polera roja del peregrino era de un algodón muy grueso y muchas veces me acostaba cerca de las cuatro de la ma- ñana para levantarme a las seis. En algunas misas no se permitían fo- tos, pero logré sacar algunas discreta- mente. Y en las catacumbas —donde está el origen del cristianismo— tomé fotos desde un solo ángulo, el único que no se veía en la cámara de seguridad. Al terminar, todos nos tomamos de las ma- nos. Fue un momento muy potente. Las baterías de las cámaras se volvie- ron casi una obsesión. Tenía seis y no siempre encontraba enchufes para car- garlas. Varias noches ponía el desper- tador cada hora para ir cambiándolas y asegurarme de que todas estuvieran listas para el día siguiente. Fue agotador, pero también me hizo pensar que, de al- guna manera, yo mismo me recargaba para poder seguir. Volví distinto. En medio del cansancio, de la presión y del trabajo, este viaje fue un regalo de Dios para recargar las ba- terías espirituales. Y esa carga —a dife- rencia de las cámaras— dura mucho más que un día. Recargar las baterías en el silencio de las catacumbas César Dellepiane Cortés cesarcortes@uc.cl Fotógrafo Dirección de Comunicaciones OPINIÓN «Las palabras pueden aproximarse al misterio de Dios, pero nunca lo pueden expresar de manera definitiva. Por ello, las maneras de expresar el contenido de la fe deben adecuarse a los nuevos contextos». La recta profesión de la fe cristiana es aquella que custodia la novedad que Jesús ha revelado sobre Dios, su Padre, y sobre los seres humanos. El lenguaje convencional presenta la tradi- ción como un obstáculo para la novedad. Sin embargo, cuando se comprende bien, ella se muestra como un factor de liber- tad al servicio de la novedad cristiana. Al celebrarse 1.700 años del Concilio de Ni- cea, el papa León XIV visitó la ciudad de Iznik, en Turquía, donde, en el año 325, se reunieron cerca de 300 obispos para dis- cutir los temas teológicos y disciplinares que dividían a las Iglesias. Su resultado más conocido fue la redacción del Credo que, reelaborado en Constantinopla (381), se sigue rezando en muchas Iglesias. Los líderes de muchas confesiones cristianas conmemoraron este aniversario como un factor de unidad. En su discurso en la Catedral de Es- tambul, el 28 de noviembre de 2025, el Papa abordó el desaf ío que implica la fidelidad a la tradición: “En un contex- to cultural complejo, el Credo de Nicea expresó la esencia de la fe mediante las categorías filosóficas y culturales de su tiempo. No obstante, apenas unas déca- das más tarde, en el Concilio de Cons- tantinopla I, vemos que el Credo fue profundizado y ampliado. Gracias a este desarrollo, surgió una nueva fórmula de fe, el Credo niceno-constantinopolitano”. El Papa afirma que este proceso ofrece una lección: “La fe cristiana debe expre- sarse siempre en los lenguajes y en las ca- tegorías de la cultura en la que vivimos, tal como lo hicieron los Padres en Nicea y en los demás concilios”. Por consiguiente, la fidelidad al Credo no consiste en repetirlo, sino en buscar las expresiones adecuadas para que la fe siga siendo significativa hoy. De he- cho, según las palabras de San Atanasio, quien participó en Nicea como diácono, dado que los obispos no encontraban una expresión bíblica que fuera capaz de formular la
40 | | 41 LA LECTURA COMO ENCUENTRO ILUSTRACIONES PAULINA BUSTAMANTE Profesor de la Facultad de Teología mhsepul1@uc.cl Mauricio Sepúlveda Iturra 1. Concilio Vaticano II. Constitución apostólica Gaudium et spes 1. Ciudad del Vaticano, 7 de diciembre de 1965. Cartas a poetas y a un artista En un contexto académico predominantemente orientado a la productividad y a las exigencias docentes, las experiencias compartidas se tornan especialmente significativas porque contribuyen al fortalecimiento de la investigación y a la vida académica pero aún más a la dimensión gratuita del “hacer comunidad”. En uno de los encuentros de lectura con otros colegas comenzamos con Cartas a un joven poeta, del escritor checo Rainer Maria Rilke, y luego nos adentramos en la correspondencia del pintor neerlandés Vincent van Gogh con su hermano Theo. Así, en reuniones acotadas, con cierta periodicidad, fue naciendo un espacio de diálogo que pronto desbordó el análisis literario para situarse, más bien, en el ámbito del encuentro. Al calor de la forma íntima que caracteriza la escritura epistolar, la lectura se fue volviendo un acto colectivo, reactivando la dimensión dialógica del pensamiento. Desde una perspectiva profundamente humana y filosófica, aquello que allí acontecía era una forma de presencia, un modo de encontrar sentido con otros. En este territorio común, la lectura deja de ser una metodología pedagógica o un recurso interpretativo y se convierte en un acontecimiento, donde las ideas surgen en un campo nuevo, mediado por voces, trayectorias y biografías que se nutren mutuamente. La elección de textos epistolares no es, en esta iniciativa, un elemento secundario. Tanto en el caso de Rilke, con sus palabras acerca de la paciencia o de la tarea suprema del amor, como en el de Van Gogh, desde cuya escritura emergen poderosas reflexiones sobre la creación, sus certezas, la duda y la vida (“… Trata de comprender lo que dicen en sus obras los grandes artistas, los maestros serios, y verás que Dios está allí dentro…”), tamizado todo por el imaginario de los allí presentes, se reintroduce en el ámbito universitario una forma de relación con el conocimiento distinta de lo habitual, porque se cimenta más en la escucha sensible con sentido compartido que en lo puramente intelectual. En un contexto de creciente individualización, este tipo de experiencias permite constatar que el pensamiento no se agota en sí mismo, sino que se configura en el encuentro con otros. Conversar o leer juntos sigue siendo una práctica convergente que hace posible que una comunidad se construya con sentido compartido. Allí donde las palabras se vinculan y el pensamiento se encuentra, comprendemos mejor el mundo y comenzamos, silenciosamente, a transformarlo juntos. RESONANCIAS ENTRE ACADÉMICOS | A partir de la pregunta sobre el lugar que cumple la fe cristiana en la praxis docente universitaria, un grupo de académicos de la universidad, apoyados por la dirección de la Pastoral, se reúnen para leer y reflexionar sobre el sentido de la experiencia cristiana a partir de diferentes libros. Esta vez dos académicos escriben sobre sus resonancias con las obras La conversión de Aurelio Agustín, de Romano Guardini, Cartas a un joven poeta, del checo Rainer Maria Rilke, y Cartas a Theo, de Vincent van Gogh. Magdalena Amenábar Folch Profesora de la Escuela de Teatro | magdalena.amenabar@uc.cl La conversión de Aurelio Agustín Descubrimos con Guardini que la confesión de Agustín se basa en una profunda experiencia humana, tanto al nivel del autoconocimiento como de las tensiones más elementales de los sentidos y la voluntad. Para el ítalo- alemán, en la experiencia del obispo de Hipona queda de manifiesto que la conversión religiosa supone y exige una primera conversión a la vida racional. Sin ella, la comprensión vital de la experiencia religiosa no es captada en su sentido ni en su profundidad. En efecto, la unidad de la vida que tanto enfatiza Guardini se traduce en la inexorable articulación de las dimensiones de la existencia humana y, por tanto, entre la razón y la fe. Por ello, Agustín nos comunica el deseo de ser habitado por Dios como un deseo que surge de nuestra naturaleza. De manera magistral, Guardini subraya la lucidez de San Agustín al mostrar que el deseo de Dios se ve condicionado por el apego del ser humano al mundo. En este último plano, Guardini destaca la positividad propia de la acción de Dios en la historia que considera al ser humano concreto, sin recortes ni idealizaciones. Por lo mismo, dicha relación está marcada por el amor de Dios que se traduce en orientar nuestra vida, con todas sus tensiones, al Dios de Jesucristo. La fe cristiana es una experiencia de vida y una vida en abundancia. Ser cristiano implica vivir la fe en el mundo concreto que habitamos. Por ello, el acontecimiento cristiano supone y reorienta la trama de la vida histórica humana, sus “gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”1 (GS, 1). Para nuestro tiempo, la interpr
42 | | 43 MAESTRO DE MAESTROS | 42 | Recordar a Adolfo Flores es un desafío que tiene la belleza de poner de relieve y evidenciar el amor por la vida y el desarrollo de la cultura musical que distinguió su existencia al tiempo que da la oportunidad de reconocer el espíritu solidario y justo que, me parece, distinguieron su carácter y forma de ser. Adolfo fue un muy destacado contrabajista y, como tal, tuvo una importante participación en diversas agrupaciones que comprenden desde la orquesta de Cámara de la Universidad Católica en los años 60 y 70 hasta formaciones de cámara, como la agrupación Hindemith 76 o grupos de jazz. De pie junto a su instrumento, pudo mostrar y, sobre todo, compartir su talento como intérprete y espíritu de cuerpo, su sentido de equipo y su vocación de servicio. Adolfo Flores representó con el contrabajo esta función propia de “su” instrumento no solo en la orquesta sino en su vida, ese sonido profundo y esa línea que contribuye a sostener la música que cons- truye el conjunto de los instrumentos. Lo hizo como intérprete y como profesor del Instituto de Música de la UC (IMUC), espacio en el cual se desarrolló la amistad con Fernando Rosas. En ese tiempo sirvió a la universidad desde el cargo de secretario del IMUC, y junto al maestro sirvieron a la cultura nacional y a la música con el exigente trabajo de desarrollo de la Orquesta de Cámara, que luego llevó su sonido extraordinario a diversos países de America y Europa, señalando un hito en la memoria musical de Chile. En los años de intervención de la UC, Adolfo Flores fue cesado en sus funciones y, solidariamente con él y otros profesores que habían sufrido la misma experiencia, Fernando Rosas dimitió. Así, de una gran pérdida surgió algo nuevo y vivificador: la gran aventura de Rosas y Flores. Renunciando a oportunidades de desarrollo profesional fuera de Chile, tomaron conciencia de que su tarea y servicio a la música y la cultura se debía desarrollar en el país, abriendo espacios de libertad de expresión y creación, atendiendo a la necesidad de promover una cultura amplia, libre y pluralista. Así nació la Agrupación Beethoven que, con el apoyo del Cardenal Raúl Silva Henríquez, abrió un espacio para la difusión de la música, a través de la organización de conciertos y otras actividades de promoción de la cultura musical que luego asu- miría la Fundación Beethoven. Allí estaba Adolfo Flores con su gran capacidad de gestión, con su talento para medir y proyectar con audacia y mesura, para saber reconocer oportunidades y las formas de abordarlas. Entonces vino el momento del gran salto, el desaf ío de crear una radio que, por su naturaleza, podía cambiar la vida de los santiaguinos, dándoles una extraordinaria oferta de música y promoviendo la belleza de la creación. Adolfo asumió la tarea de servicio en esta dimensión comunicacional con total entrega, con imaginación y creatividad, persistencia y resiliencia y la mantuvo no solo hasta cuando Radio Beethoven 96.5 FM dejó de transmitir al terminar noviembre de 2019, sino también cuando en el retoñar de la emisora ha echado raíces en la 97.7 FM. Su lealtad, rectitud, espíritu de trabajo, su vocación de servicio y generosidad, distinguieron a Adolfo Flores y todo se canalizó a través de este desaf ío que llegó en sus últimos años, donde dio cuenta de su capacidad de responder a los requerimientos de la sociedad en la que vivió. Adolfo amó la música y la sirvió, amó la vida y la embelleció con sus diversas formas de servir y crear, y por ello celebramos su memoria. La nota profunda de una vida entregada POR_ Claudio Rolle Cruz, director del Instituto de Historia| crolle@uc.cl Adolfo Flores Sayler (1941-2026) Cuando Benedicto XVI visitó Ma- drid en agosto de 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), España atravesaba una etapa muy diferente a la actual. Habían pasado tres décadas desde la transición democrática y, aunque la secularización avanzaba con rapidez, el país conservaba una profunda memoria católica compar- tida. La Iglesia seguía siendo una refe- rencia cultural, incluso para quienes se habían alejado de la práctica religiosa. La España que recibió al Papa León XIV es otra. El cambio no consiste úni- camente en una disminución de la prác- tica religiosa o en la caída de determina- dos indicadores sociológicos; este tiene que ver, más bien, con la manera en que las personas se relacionan con la fe. España ya no tiene una socialización cristiana automática, pero tampoco ha dejado su matriz cultural católica. Si en generaciones anteriores la fe se recibía casi por inercia familiar y social, hoy la relación con la religión es mucho más electiva. La fe se elige más y se hereda menos, cambio percibido especialmente entre los jóvenes. Aparecieron signos de una cierta dese- cularización parcial en algunos ambien- tes juveniles. El interés por la liturgia, las peregrinaciones, las nuevas comunida- des, la música religiosa, los testimonios públicos de fe y la presencia de con
44 | el peso de la palabra Dilexi te: en la senda de la Doctrina Social de la Iglesia POR_Diego Alberto Miranda Toledo, profesor de la Facultad de Teología UC | dlmiranda@uc.cl E l 8 de mayo de 2025 fue un día muy importante para la Iglesia. No solo porque desde la ventana del Palacio Apostólico de la Basílica de San Pedro se asomó el nuevo sumo pontífice, sino también porque el protodiácono lo presentó bajo el nombre de León, el número 14 en la línea de sucesión de los Papas que decidieron llamarse así para liderar a la Iglesia universal en la caridad. Para muchos ese nombre indicó que el nuevo obispo de Roma se hacía heredero de la larga y hermosa tradición de la Doctrina Social de la Iglesia, iniciada en tiempos de la Segunda Revolución Industrial con la publicación de la inmortal encíclica Rerum novarum en 1891, escrita por el anterior papa León. A nadie le extrañó, por lo mismo, que la preocupación de la Iglesia por los pobres fuera el tópico que el nuevo Papa abordó en su primer documento oficial, la exhortación apostólica Dilexi te. El texto magisterial viene, de este modo, a ser un urgente recordatorio de la que se alza como la opción vinculante más decisiva de la Iglesia: la opción preferencial por los pobres, que hunde sus raíces en la revelación bíblica y que se verifica como un compromiso constante a lo largo de toda la historia de la Iglesia.
Espacio de reflexión sobre temas de la vida universitaria y nuestra sociedad, a la luz de la fe. Te invitamos a escucharlo, compartirlo y sumarte a este podcast donde el pensamiento y la fe se encuentran. ESCÚCHALO EN SPOTIFY.
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