!Un Halloween de miedo! Daniela DivertiGuay

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Una nueva aventura... ¡muy divertiguay! espero que la disfrutéis. Gracias por acompañarme en todas mis locuras OceanofPDF.com

Capítulo 1 TODO lo que necesitamos para la fiesta de Halloween Esta mañana me he levantado de muy buen humor. ¿Que por qué estoy tan contenta? ¡Pues porque dentro de siete días se celebra Halloween! Es una de mis celebraciones favoritas con diferencia. ¿A quién no le gusta una fiesta que consiste en disfrazarse y maquillarse? ¡Es lo más! Yo por fin tengo claro de qué quiero ir este año… La verdad es que llevo varios días dándole vueltas y tengo un montón de ideas. Y es que a mí no hay quien me gane a imaginación. Ya lo dice mi madre, que si hubiera un premio a las ideas de bombero, me lo llevaba yo de calle. Pero antes de que os lo cuente, ¡tengo que presentarme! Es que estoy tan emocionada que me había olvidado. ¡Ups! Bueno, allá vamos. Esta soy yo.

Ahora sí, volvamos a lo realmente importante: la fiesta de Haoween. Para que el día de Halloween sea un éxito es muy importante tenerlo todo bien planeado. Aunque a primera vista parezca fácil, hay que tener en cuenta muchas cosas: el disfraz, el maquillaje, las chuches, las galletas, los sustos (ejem, sí, ¡tiene que haber sustos para que sea una fiesta de Haoween DE VERDAD!). Es

muchísimo trabajo, pero como me lo paso genial organizándolo todo, no me importa. Para ordenar las ideas y no olvidarme de nada, lo mejor es hacer lo que yo llamo la LISTA DE HALLOWEEN. LISTA DE HALLOWEEN Es󰈛o󰈪󰇪r un su󰇴󰇪󰈦d󰇯󰇷󰈆ra󰈃 di󰇽󰇪󰈦t󰇯󰇫u󰇧󰈠. Ayu󰈧󰇧󰈦 a mi󰇷 p󰇶i󰈩󰇧s a pe󰇳󰈤󰇧r en un su󰇴󰇪󰈦d󰇯󰇷󰈆ra󰈃 pa󰇶󰇧 el󰇰󰇧󰈤 ta󰇲󰇩󰇮én. Pen󰇷󰇧󰈦 mu󰈂 bi󰇪󰇳 cómo vo󰈂 a ma󰈙󰇻󰇯󰇱la󰇶󰈩󰇪, po󰇶󰈚󰇻󰈥 ne󰈛󰇪󰈤󰇯to co󰇳󰈤󰇪g󰇼i󰇶 un lo󰈢󰈫 re󰇧󰇰󰈩󰈥n󰇹e ho󰇶󰈦󰇮p󰇯󰇰a󰈡t󰇪 (en Yo󰇻󰈓󰇼be ha󰈂 un󰈢󰇷 tu󰇹󰈢󰈦󰇯al󰇪󰇷 c󰇬u󰇱ísi󰇲󰈢󰈤 qu󰇪 pu󰇪󰈧󰈥󰈡 se󰇶󰇾󰇮r󰇲󰈥 de in󰇷󰇵󰇮r󰈜󰈛ión y le pe󰈧󰇮󰈦é a mi ti󰇹󰇧

qu󰇪 me ay󰇻󰈧󰈥, c󰇰a󰈦󰈢). Con󰇷󰇪󰈪󰇼ir un󰇧󰇷 c󰇬u󰈝h󰇪󰇷 te󰇶󰈦󰈢rífica󰇷 pa󰇶󰇧 la fies󰇹󰇧 y co󰇲ér󰇳o󰈤l󰇧󰇷 to󰈧󰇧󰈤. Dec󰇮󰈧󰇯󰈦 el ti󰇴󰈢 de ga󰇰󰇱󰇪t󰈜󰇷 qu󰇪 va󰇲󰈢󰈤 a p󰇶e󰇵󰇧r󰈜󰇶 co󰇳 mi󰇷 p󰇶i󰈩󰇧s y mi ti󰇹󰇧 (es󰇹󰇪 año te󰇳󰈪󰈢 pe󰇳󰈤󰇧d󰈣 añad󰇮󰇶 un in󰇫󰈦󰇪d󰇯e󰇳󰇺󰇪 flip󰇧󰇳󰇺󰈥). Pre󰇴󰇧󰈦󰈜r al󰇫󰇻󰈡󰈜 av󰇪󰇳󰇺󰇼ra es󰇴󰇪󰈝󰇯al pa󰇶󰇧 es󰇧 no󰈛󰇭󰇪: un󰇧 yi󰇳󰈝󰇧n󰈜 de󰇰 te󰇶󰈦󰈢r, un túne󰇰 de lo󰇷 ho󰇶󰈦󰈢r󰈥󰇷, un ju󰇪󰇫󰈣 es󰇴󰇪󰇱󰇼z󰇳a󰈡t󰇪… al󰇫󰈢 qu󰇪 es󰇹é a la al󰇹󰇻󰈦󰈜, va󰈂󰇧. Es󰈛o󰈪󰇪r co󰇳 qu󰇮én vo󰈂 a co󰇲󰇵󰇧r󰇹󰇯󰈦 es󰇪 día ta󰇳 es󰇴󰇪󰈝󰇯al: ¡es󰇹󰇪 año Cla󰇶󰇧 va a ha󰈛󰇪󰈦 un󰇧 fies󰇹󰇧 en su ca󰇷󰇧 y no󰇷 ha in󰇽󰇮󰇺󰈜do a to󰈧󰇧󰈤! Con mi lista preparada, ¡ya puedo ponerme manos a la obra! Tengo casi todo el plan pensado, aunque no ha sido nada fácil. De hecho, el otro día CASI me las cargo por culpa de mis planes... Fue en clase de lengua. No es que no me guste. De hecho, la profe me cae bastante bien, pero la verdad, entre pensar en mi disfraz de Halloween o concentrarme en aprender el listado infinito de normas ortográficas, me quedo con lo primero. Estaba tan ensimismada en mis cosas que no me enteré de que la profe acababa de hacerme una pregunta. Mi amiga Olivia, que este mes se sienta a mi lado, me dio un codazo por debajo de la mesa, con

tan mala suerte que me asusté y pegué tal grito que TODA LA CLASE se giró. La profe se me quedó mirando en plan «¿Qué le pasa a esta loca?», pero por suerte conseguí reaccionar justo a tiempo… Le dije que me encontraba mal y puse mi cara de niña buena (ya sabéis, ojitos de cachorro abandonado combinado con morritos). La cuestión es que, tras darle muuuchas vueltas y barajar distintas posibilidades, por fin tengo claro de qué voy a disfrazarme este año… Al principio pensé en vestirme de vampiresa gótica zombi. El

problema fue que no conseguí encontrar ningún disfraz que me convenciera. ¡Y eso que me harté de buscar! También descarté el de Miércoles, ya sabéis, la niña de la familia Adams, porque me parecía demasiado simple en general y el maquillaje era muy aburrido. Empezaba a desesperarme cuando, buscando inspiración, encontré un tutorial que me encantó. Fue como una revelación, lo vi CLARÍÍÍSSSIMO:

Es superoriginal, da mucho miedo y, además, es imposible que coincida exactamente con el disfraz de cualquiera de mis amigas porque lo puedo personalizar y poner todos los adornos que quiera. Ayer me pasé la tarde buscando fotos para inspirarme y materiales y creo que quedará genial. ¡Por eso estoy de tan buen humor! Sin embargo, ahora que lo tengo todo pensado, no puedo aguantarme más, ¡tengo que contárselo a mis primas! Suerte que es sábado y hemos quedado en que iría a comer a casa de mis BCF, mis BEST COUSINS FOREVER: Martina y Valeria. Valeria tiene siete años. Además de ser mi prima es mi mejor amiga porque nos gustan las mismas cosas y nos reímos un montón juntas. Martina tiene solo tres años, pero siempre está con nosotras y parece nuestro peluche gigante. Cuando me echa los bracitos con los ojos abiertos como platos soy incapaz de resistirme. En cuanto suena el timbre, salen disparadas a recibirme. Como todavía falta un rato para la hora de comer, vamos directas a su habitación y les cuento todo lo que he decidido.

—¡Ya tengo disfraz para Halloween! —¿QUUUÉÉÉ? ¡Ya has escogido tu disfraz? —¡Sí! Voy a ir de… Martina me mira emocionada. —¡De BRUJA! —¡Halaaa!, ¡qué pasada! —dice Valeria. Y les enseño las fotos con todos los detalles.

Bueno, Martina me pregunta si seré una bruja mala y la convertiré en un sapo, pero Valeria la calma diciéndole que eso es imposible ¡y que ya le gustaría a ella convertirla en sapo cuando se pone pesada! (¡Qué bruta!) Siempre Casi siempre sabe cómo tranquilizarla (para algo son hermanas). Ahora falta decidir otra cosa: de qué van a disfrazarse ellas dos, porque todavía no lo tienen claro y es la segunda cosa apuntada en mi lista, o sea que es MUY IMPORTANTE. Lo que más me gusta de estos planes es que nos sentamos las tres juntas y nos lo pasamos genial solo con imaginar todo lo que vamos a hacer. Nos ponemos a mirar por internet. Martina ve uno de princesa y empieza a gritar: Nos lleva un buen rato convencerla de que tiene que elegir un disfraz relacionado con Halloween. Entonces encontramos uno que nos hace tanta gracia… ¡que nos entra un ataque de risa! Valeria y yo no podemos parar de reírnos imaginando a Martina disfrazada nada más y nada menos que de… ¡calabaza!

Lo mejor de todo es que logramos que se olvide del disfraz de princesa. ¡Misión cumplida! Ya solo nos queda el de Valeria, aunque ella lo tiene bastante claro desde el principio y, después de ver varios vídeos, no duda en ponerse de pie, saltar y anunciar de qué irá disfrazada:

Solo nos falta convencer a mi tita, que es la hermana gemela de mi madre, para que compre los disfraces por internet y asegurarnos así de que llegarán a tiempo, ¡y lo tendremos solucionado! Una vez resuelto el tema del disfraz, podemos empezar a pensar en el maquillaje, que ese día es también IMPORTANTÍSIMO. Mientras buscaba inspiración para mi disfraz en internet vi un tutorial y lo guardé en favoritos para poder usarlo el GRAN DÍA. Me refiero al que me hizo decidir por el disfraz de bruja. Ah, claro. Es que se me ha olvidado contar que en el tutorial se veía paso a paso, y con todo lujo de detalles, cómo maquillaban a una niña hasta convertirla en una bruja de lo más espeluznante. ¡Y me encantó! Ahora que sabemos cómo queremos disfrazarnos, lo único que nos queda por hacer es una lista con las cosas que a necesitaremos. Y pedirle a mi tita que nos acompañe a mis primas y a mí a comprarlas a nuestra tienda de maquillaje favorita (y, puestos a pedir,

que practique para maquillarnos el día de Halloween). Las tres estamos contentísimas y emocionadísimas. Estoy segura de que vamos a causar sensación. ¡Qué nervios! Ahora sí que estoy deseando que llegue el día. ¡Va a ser la fiesta de Haoween más espeluznante del mundo mundial! COSAS PARA NUESTROS SUPERDISFRACE Pin󰇹󰇻󰈦󰈜 al ag󰇻󰈜 az󰇻󰇰 y g󰇶i󰈤 (y es󰇴󰈢󰈡j󰇯󰇹a󰈤 pa󰇶󰇧 ex󰇹󰇪󰈡d󰈥󰇶󰇱a) Pin󰇹󰇻󰈦󰈜 b󰇰a󰈡c󰇧 y ne󰇫󰈦󰇧 Som󰇨󰈦󰇧 az󰇻󰇰 y ne󰇫󰈦󰇧 Lápi󰈃 de oj󰈢󰇷 ne󰇫󰈦󰈢 Lápi󰈃 de la󰇨󰇮󰈣󰈤 ne󰇫󰈦󰈢 Pur󰇴󰇻󰈦󰇯na. Muc󰇬󰇧 pu󰇶󰇵󰇻r󰇯󰇳a. Kil󰈢󰇷 de pu󰇶󰇵󰇻r󰇯󰇳a. ¡Ton󰇪󰇰󰈜󰈨as de pu󰇶󰇵󰇻r󰇯󰇳a! Pin󰈛󰇪󰇱 fino, pi󰇳󰈝󰇪l de p󰇶e󰈝󰇮s󰇯ón, pi󰇳󰈝󰇪l g󰇶u󰇪󰈤󰈣 y pi󰇳󰈝󰇪l di󰈇󰇻󰈩󰇯na󰈧󰈢󰈦 OceanofPDF.com

Capítulo 2 Unas galletas nunca dieron TANTO MIEDO Ya hemos comido y es hora de ponernos manos a la obra… ¡literalmente! Hemos He convencido a mi tita para que nos ayude a hacer una hornada de galletas de Halloween, que llevaremos a casa de Clara el día de la fiesta. Yo he sido la más convincente, usando una técnica que nunca falla (y útil tanto para madres como para titas): —¿Ahora queréis poneros a hacer las galletas? ¡No nos dará tiempo! —¡Sí! Será un momento, así ya las tendremos para la fiesta. Si las hacemos con prisas será peor… —Bueno, ¿habéis mirado si tenemos todos los ingredientes? Porque si falta alguno no podemos preparar las galletas. Entonces Martina ha gritado supermotivada:

Y la tita se ha partido de risa y nos ha dado permiso para prepararlas hoy. La verdad es que yo he sido convincente, pero... Tengo que decir que tenía pensado un plan B por si no conseguíamos convencerla: recordarle que la última vez que Valeria entró en la cocina se produjo un desastre culinario ENORME. Hace unas semanas mis primas intentaron hacer unas magdalenas siguiendo la receta secreta de la madre de una amiga y estas habían terminado EXPLOTANDO literalmente en el horno. Martina se puso a dar palmas gritando: «¡Palomitas, palomitas!».

Finalmente no ha podido resistirse a nuestros ruegos y ha aceptado. ¡Yupi! Pero antes de mancharnos las manos, es importante que tengamos claros los pasos que vamos a seguir. PASOS PARA HACER UNAS SUPERGALLETAS DE HALLOWEEN 1. Pen󰇷󰇧󰈦 la fo󰇶󰈩󰇧 qu󰇪 qu󰇪󰇶󰈥󰈩os qu󰇪 te󰇳󰈪󰇧n. 2. Dib󰇻󰈅󰈜󰈦 en un pa󰇴󰇪󰇱 cómo va󰇲󰈢󰈤 a de󰈛󰈢󰈦󰈜r󰇰a󰈤. 3. Pon󰇪󰇶󰈡󰈣s un de󰇰󰇧󰈡t󰈜󰇰 pa󰇶󰇧 no ac󰇧󰇨󰈜󰈦 cu󰇨󰇮󰈥󰈦ta󰇷 de ha󰇶󰇮󰈡󰈜 de pi󰇪󰇷 a ca󰇨󰇪󰈄󰈜.

4. Pre󰇴󰇧󰈦󰈜r to󰈧󰈢󰈤 lo󰇷 in󰇫󰈦󰇪d󰇯e󰇳󰇺󰇪s ne󰈛󰇪󰈤󰈜ri󰈢󰇷. 5. Med󰇮󰇶 y pe󰇷󰇧󰈦 bi󰇪󰇳 lo󰇷 in󰇫󰈦󰇪d󰇯e󰇳󰇺󰇪s. 6. Seg󰇻󰇯󰇶 la re󰈛󰇪󰇺󰈜 pa󰇷󰈢 a pa󰇷󰈢: si no󰇷 sa󰇰󰇺󰇧m󰈣󰇷 al󰇫ún pa󰇷󰈢 es mu󰈂 po󰇷󰇮󰇩l󰈥 qu󰇪 en ve󰈃 de ga󰇰󰇱󰇪t󰈜󰇷 no󰇷 sa󰇰󰈪󰇧n ob󰇳󰇮󰈤, ya sa󰇨󰇪󰈤, ¡ob󰈅󰇪󰇺󰈣s de bo󰇰󰇱󰇪ría no id󰇪󰇳󰇺󰇯fica󰈧󰈢󰈤! (Com󰈢 co󰇳 el ac󰈛󰇮󰈨󰈥n󰇹e de la󰇷 ma󰇫󰈨󰇧l󰈥󰇳a󰈤…) 7. Y… ¡li󰇷󰇺󰇧s pa󰇶󰇧 em󰇴󰇪󰈄󰈜r! Cuando tenemos los pasos claros, nos sentamos en la mesa de la cocina con papel, lápices y rotuladores de colores. Antes de empezar la casa por el tejado, vamos a diseñar cómo queremos que sean las galletas. Queremos que tengan motivos de Halloween, así que al final decidimos que la mitad tendrán forma de calabaza y la otra mitad, de fantasmas. Mientras mi tita y Martina van a por los delantales, Valeria y yo nos ponemos a dibujar, pero al cabo de un minuto, nos damos cuenta de que no tenemos ni idea de por dónde empezar. Cuando la tita vuelve, echa un vistazo a nuestros diseños y suelta: —Pero ¿y ese bicho?, ¿no queríais hacer fantasmas y calabazas? —Sí, esa era la idea, pero es más difícil de lo que pensábamos — contesto un poco frustrada. —Bueno, por lo menos parecen monstruos… Si es para Halloween tiene sentido —se defiende Valeria. La tita se empieza a reír mientras busca en uno de los cajones de la cocina. —¡Ay, niñas! Menos mal que tenemos esto… —Y saca ¡unos moldes con las formas de calabaza y fantasmas! Si es que mi tita vale su peso

en ORO. Usando los moldes que tiene mi tita, empezamos a dibujar las siluetas. Y luego damos rienda suelta a nuestra imaginación. Martina se encarga de ir rellenando de naranja las formas de calabaza. Yo lo intento también; la verdad es que me estoy esforzando bastante, pero de repente veo que Valeria empieza a reírse

Lo malo es que TIENE RAZÓN. Menos mal que a Valeria se le da bastante bien eso de dibujar y aporta el toque artístico que nos faltaba. Bueno, y que está mi tita para rematar nuestra obra maestra. Cuando terminamos de diseñar las galletas, pasamos al paso siguiente: preparar los ingredientes. Le pido a mi tita que imprima la receta que vamos a utilizar y la pongo en el centro de la mesa. Luego distribuimos las funciones: Valeria se ocupará de leer los ingredientes (¡no es morro, es que se le da muy bien la lectura!); Martina se encargará de marcarlos con una señal, y yo, de coger todo lo necesario del armario (sí, necesitaré la ayuda de mi tita porque ¡NO LLEGO!).

¿Que por qué voy a ponerle un ingrediente sorpresa? Pues porque en Halloween nada puede ser normal. ¿Que cuál es el ingrediente sorpresa? ¡La pimienta! ¿Acaso no es verdad que las brujas siempre añaden unos polvos mágicos en sus pociones? ¡Pues yo también! De lo contrario no sería una bruja de verdad. Una vez que están todos los ingredientes encima de la mesa, mi tita saca la báscula de cocina y algunos cuencos para que podamos medir las cantidades exactas. Mientras Valeria y yo andamos atareadas con el azúcar, suena el teléfono que tienen en el recibidor. Mi tita se marcha a ver quién llama y nos quedamos las tres solas. Decido que es el momento ideal para añadir nuestro ingrediente sorpresa, pero antes quiero pedirles la opinión a mis primas.

—¿Una idea? —pregunta Valeria. —¿Y si… echamos pimienta en la masa? —digo susurrando entre risas. —¿ESTÁS LOCAAA? —grita Valeria. —¡¡¡Chisss!!! ¡Que nos van a pillar! —Pero ¿cómo vamos a poner pimienta en las galletas? ¡Van a quedar horribles! —Imagínate la cara que pondrán mis amigas del cole cuando se coman una galleta de estas… ¡será genial! Valeria se imagina ese momento y automáticamente le cambia la expresión. ¡Es que en el fondo pensamos de la misma manera! —Venga, va, pero tenemos que hacerlo rápido o llegará mi madre y, como vea esto, ¡nos castiga hasta Halloween del año que viene! Así pues, cojo el bote de la pimienta y una cucharilla ¡y echamos los polvos mágicos ESPECIALES! En el momento en que estamos terminando de añadir el ingrediente sorpresa, Martina se pone a gritar para avisarnos de que entra mi tita.

A Valeria, que se ha asustado y se ha puesto nerviosa a la vez, se le cae el paquete de harina al suelo (si es una técnica para despistar a mi tita, CLARAMENTE lo ha conseguido), así que aprovecho el momento de distracción para dejar la pimienta en su sitio.

Bueno, excepto porque parece que ha nevado en la cocina. Está todo blanco. La mesa, el suelo, la encimera, las paredes… Cuando lo ve, mi tita nos pega la bronca a Valeria y a mí por el desastre que hemos organizado en la cocina y nos manda recogerlo ¡a las tres! —Es que me giro un segundo y ya estáis armando un jaleo descomu… Un momento… ¿dónde está Martina? De repente vemos a Martina completamente cubierta de harina. ¡Parece un muñeco de nieve!

Mi tita sigue un poco enfadada. Pero bueno. Lo importante es que hemos conseguido añadir el ingrediente secreto a las galletas. ¡Misión cumplida! OceanofPDF.com

Capítulo 3 Una película de miedo ÉPICA Por fin las galletas están listas para hornear. Nos ha llevado más tiempo del que pensábamos, pero es que preparar una buena masa no resulta tan fácil como parece. ¡Me duelen los brazos de tanto amasar! Mi paso favorito ha sido el de usar los moldes para cortar las galletas. Se colocan sobre la masa extendida, se presionan con cuidado y... ¡TACHÁN! Yo le he dado forma a los fantasmas y Valeria se ha encargado de las

calabazas. Mientras tanto, Martina jugaba a hacer bolitas con la masa que iba sobrando. Después se ha dedicado a recoger la masa que quedaba y ha hecho con ella una PELOTA ENORME DE MASA. Luego la hemos aprovechado para hacer más galletas. La tita se ha encargado de meterlas en el horno: una bandeja repleta de calabazas y otra, de fantasmas. Y a esperar... Como se ha hecho un poco tarde, mis primas y yo le preguntamos a la tita si puedo quedarme a dormir con ellas. —¡Claro que sí! Voy a llamar a tu madre para decírselo. ¡Ahora todas a la ducha! Y no quiero más líos hoy… Las tres nos ponemos a saltar como locas por la cocina y el salón gritando.

Realmente necesitamos un baño porque al abrazarnos nos damos cuenta de que estamos bastante PRINGOSAS. Después de cenar, una vez limpias y con el pijama puesto, propongo ver una película tumbadas en el sofá. Si estuviera con mis amigas, la elección del título podría llevarnos horas. ¡Nos cuesta siglos ponernos de acuerdo! Pero con mis primas la cosa es mucho más sencilla. Martina a veces se pone un poco cabezota con los dibujos que ella quiere ver, pero la verdad es que resulta bastante fácil convencerla. Y a Valeria todo casi todo lo que propongo le parece buena idea. Lo único que pide es que sea una película de miedo. Al final la película ganadora es:

A mí me encanta. Es de dibujos, para que a Martina también le guste, pero la verdad es que da muchísimo miedo. Así que es un plan perfecto para ambientarnos y coger ideas para la fiesta de Halloween. Va de una casa abandonada que en realidad es un monstruo viviente que está preparándose para comerse a todo aquel que se acerque el día de Halloween… Martina está asustada ¡antes de que la peli empiece! Para que se le pase un poco el susto y conseguir una supersesión de cine, preparamos unas palomitas. Luego mi tita conecta el ordenador a la tele, para que lo veamos en una pantalla grande, y nos acurrucamos en el sofá.

Martina está tan cansada que a los diez minutos ya está completamente dormida. Valeria sigue despierta. De hecho, tiene los ojos abiertos como platos y está blanca como un ¡fantasma! Y es que cuando la miro me doy cuenta de que ¡está muerta de miedo! Me da un ataque de risa al verla así, tapada entre las mantas como un gatito, y no puedo parar. Me río tan fuerte que despierto a Martina, que dormía tranquilamente. Martina me mira divertida sin entender muy bien qué pasa, pero se empieza a reír y, antes de que Valeria pueda terminar la frase, empieza

a reírse ella también y las tres acabamos con dolor de barriga de tanto reírnos. Mi tita, que nos debe de haber escuchado desde la cocina, entra asustada. Y nos encuentra a las tres tiradas en el suelo riendo.

Cuando se nos pasa el ataque de risa, la tita nos dice que vayamos a acostarnos. Nada más meternos en la cama, Martina y Valeria se quedan dormidas. Yo estoy tan emocionada con los planes de Halloween que no puedo dormir, así que aprovecho para escribir en mi

diario todas las ideas que hemos tenido hoy, lo que hemos hecho, la lista de lo que nos falta preparar para la fiesta… y mientras estoy escribiendo ¡me quedo dormida! OceanofPDF.com

Capítulo 4 ¡Que empiece la fiesta! ¿O no…? Al día siguiente me despierto emocionada, ¡tengo tantas ganas de celebrar la fiesta! Voy con mis primas a la cocina a desayunar. Cuando estamos preparando los cereales, me fijo en las galletas que mi tita sacó del horno mientras mirábamos la peli. ¡Qué bien han quedado! Se me ocurre gastarle una broma a Valeria, que todavía sigue medio dormida.

—Ay, sí, ayer por la noche estuve a punto de comerme una de postre, pero al final pensé que era mejor reservarlas para la fiesta y la dejé. Uuufff. ¡Por poco nos pia! Valeria me mira con ojos de seloqueestáshaciendoymeestáscayendofatal, pero yo me estoy divirtiendo un montón. —No, tenemos que guardarlas para la fiesta —me contesta muy seca. —Pero por una no pasa nada… —le digo. —Venga, niñas, ¿por qué no os partís una entre las dos? —propone mi tita. —¡Vale! —contesto antes de que note que pasa algo raro. Valeria me mira con cara de odio, pero satisfecha de que yo también tenga que probar mi propia medicina. Así que cojo una galleta de calabaza, la parto por la mitad, y antes de pensármelo dos veces, me la como.

En cero coma, la boca me arde como si tuviera fuego dentro. Miro a mi prima y veo que ella está sintiendo lo mismo que yo. Tiene las mejillas más rojas que he visto nunca. Le hago un gesto para que no diga nada. ¡No queremos que la tita se entere de nuestro pequeño SECRETO! Pero Valeria se atraganta y empieza a toser sin parar. Tose tanto que un trozo de galleta con forma de calabaza le sale disparado de la boca y aterriza en el suelo. Menos mal que tenemos a mano uno de los zumos que tanto le gustan a mi tita. Se lo bebe de un trago y consigue que se le pase el sofoco. Su madre no se ha dado cuenta de NADA. Así que suspiro tranquila. Nuestro secreto está a salvo y, lo mejor de todo, sabemos que nuestro experimento FUNCIONA. Estamos tan ensimismadas tratando de disimular que no nos damos cuenta de que Martina también ha cogido una galleta. Hasta que oímos un grito.

Nos giramos de golpe y vemos cómo empieza a correr por la casa tan rápido que parece que esté montada en un cohete. Parece un fantasma levitando (sí, ahora solo puedo pensar en cosas de Haoween). Antes de que mi tita pueda darse cuenta, salgo corriendo detrás de Martina. Cuando por fin consigo atraparla, la tiro sobre el sofá y disimuladamente le obligó a escupir los restos de la galleta. Ella se

queda mucho más tranquila después de sacarse la galleta de la boca. ¡UFFF! Y, por si acaso, la llevo a la cocina otra vez para que se tome un vaso de agua tamaño XL. Una vez pasado el susto, terminamos de desayunar tranquilamente y nos preparamos para dar el toque final a las galletas: ponerles el glaseado para acabar de decorarlas. Hay una masa naranja, otra blanca y otra negra. Nos repartimos el material y empezamos a cubrir las galletas: Glaseados para las galletas Gla󰇷󰇪󰈜󰈨o de co󰇰󰈢󰈦 b󰇰a󰈡c󰈢: pa󰇶󰇧 lo󰇷 fa󰇳󰇺󰇧s󰇲󰈜󰈤. Gla󰇷󰇪󰈜󰈨o de co󰇰󰈢󰈦 na󰇶󰇧󰈡j󰈜: pa󰇶󰇧 la󰇷 ca󰇰󰇧󰇩󰈜za󰇷. Gla󰇷󰇪󰈜󰈨o de co󰇰󰈢󰈦 ne󰇫󰈦󰈢: pa󰇶󰇧 lo󰇷 de󰇹󰇧󰇱l󰈥󰇷 co󰇲󰈢 oj󰈢󰇷, bo󰈛󰇧󰈤, et󰈛. Escojo el blanco y con una cuchara recubro los fantasmas. Pero antes le doy a Martina un trozo de la masa negra y le pido que haga muchas bolitas diminutas que serán los ojos. Mientras, Valeria se ocupa de recubrir las calabazas de glaseado de color naranja. La parte más difícil son los complementos de las calabazas. Los ojos son triangulares y la boca es completamente irregular. Intento hacer una, pero me sale fatal. —¡Esto es muy difícil! —se queja Valeria. —¡No podemos rendirnos! Antes o después saldrá —digo mientras voy a buscar los bocetos que hicimos en el papel. Los dejo encima de la mesa para que podamos seguir el modelo. Hago otra boca y la verdad es que tampoco queda muy bien…

—¡Parece una sierra en lugar de una boca! ¡En vez de dar miedo, da pena! —suelta Valeria. Pero no desisto. Como dice siempre mi madre: «El que la sigue la consigue». Así que yo sigo intentándolo hasta que, por fin, me queda como quería. ¡YUPI! Objetivo conseguido, han quedado... Hemos trabajado mucho, pero lo cierto es que ha valido la pena.

¡Tenemos un montón de galletas espectaculares! A mis amigas de clase les van a encantar. Estamos contemplándolas muy orgullosas cuando oigo que la tita pega un grito. Me giro y veo que tiene en la mano un trozo de galleta con forma de fantasma. Antes de que pueda decir nada, le doy un vaso de agua (pienso en qué más puedo hacer para calmarla y que no nos castigue… ¿le preparo uno de sus zumos?).

Cuando puede volver a hablar la tita nos interroga a Valeria y a mí. Intento con todas mis fuerzas escurrir el bulto, pero solo resisto dos asaltos. —Pero ¿qué habéis hecho? Estas galletas son ¡INCOMIBLES! O me decís qué ha pasado o… No queríamos oír cómo terminaba esa frase, así que al final nos ha sonsacado los detalles de nuestro pequeño secreto. ¡Qué rabia! Este Halloween la bruja tenía que ser yo, y resulta que es ella la que tiene superpoderes y ¡siempre acaba enterándose de todo! Entonces nos dice las peores palabras que podíamos imaginar:

Intento protestar, buscar alguna explicación o suplicarle que no nos castigue…, pero antes de que pueda decir nada, me suelta: —Hablaré con tu madre, ya sabes que ella estará de acuerdo conmigo. ¡No es justo! Claro, como son TWINS (ya sabéis, gemelas), siempre se ponen de acuerdo. Ganar a un adulto ya es difícil, pero a dos… ¡es prácticamente IMPOSIBLE! ¡No puede ser! Con la ilusión que me hacía ir a la fiesta. Estarán todas mis amigas. Y tenía tantas ideas. Estoy tan triste que tengo ganas de llorar. Pero entonces me acuerdo de mi superdisfraz y de mi supermaquillaje y de las supergalletas que hemos preparado. Y decido que tenemos que hacer algo para que nos perdonen. No podemos rendirnos ahora. Mientras la tita habla con mi madre por teléfono, Valeria, Martina y yo comentamos la situación. —Tenemos que conseguir que nos perdonen, ¡no podemos quedarnos sin ir a la fiesta! —digo. —Pero ¿cómo vamos a hacerlo? Ya has visto a mi madre, nos ha pillado de pleno… —Elaboraremos un plan ¡y lo conseguiremos! OceanofPDF.com

Capítulo 5 Plan casi perfecto para que nos levanten el castigo La hemos liado y nos quedaremos sin fiesta de Halloween... ¡Qué desastre! Tras poner a trabajar las neuronas y exprimirnos los sesos al máximo. Se nos ha ocurrido una idea. Está bien, no es un SUUUPERPLAN de aquellos que salen perfectos casi sin despeinarse, pero con el tiempo que tenemos, creo que ha quedado bastante bien y, lo más importante, CREO QUE FUNCIONARÁ (¡o eso espero!). Y si no funciona... pues ¡ya pensaremos algo! El plan es el siguiente: MISIÓN: PERDÓN

Pri󰇲󰇪󰈦󰈜 fa󰇷󰇪: de󰈅󰇧󰈦󰈥mo󰇷 la co󰈛󰇮󰈡󰈜 li󰇲󰇵󰇮󰈜, b󰇶i󰇱l󰇧󰇳󰇺󰈥 y re󰇰󰇻󰈝󰇯en󰇹󰇪. ¡Ti󰇪n󰈥 qu󰇪 qu󰇪󰈧󰈜󰈦 co󰇲󰈢 si fu󰇪󰇶󰈜 pa󰇶󰇧 es󰇹󰈦󰇪n󰈜󰇶! Bu󰇪n󰈣, más o me󰇳󰈢󰈤. Seg󰇻󰇳󰈨󰈜 fa󰇷󰇪: lu󰇪󰇫󰈣 le p󰇶e󰇵󰇧r󰈜󰇶e󰈩󰈢s a mi ti󰇹󰇧 un󰈢 de su󰇷 zu󰇲󰈢󰈤 t󰇶o󰇵󰇮c󰈜󰇰e󰈤 fa󰇽󰈢󰈦󰇯to󰇷, po󰇶󰈚󰇻󰈥 el qu󰇪 se ha󰇨ía p󰇶e󰇵󰇧r󰈜󰈧o el󰇰󰇧 se lo ha be󰇨󰇮󰈨󰈣 Val󰇪󰇶󰇯a an󰇹󰇪󰈤. Ter󰈛󰇪󰈦󰈜 y úl󰇹i󰈩󰇧 fa󰇷󰇪 (us󰇧󰇶󰈥󰈩os un󰇧 téc󰇳i󰈝󰇧 in󰈇󰇧󰇱󰇯b󰇰e): si to󰈧󰈢 lo an󰇹󰇪󰈦󰇯or no ac󰇧󰇨󰈜 de fu󰇳󰈝󰇮󰈣na󰇶, pa󰇶󰇧 as󰇪󰇫󰇼󰈦ar qu󰇪 la mi󰇷󰇮ón pe󰇶󰈨ón se co󰇲󰇵l󰇪󰇹󰈜 co󰇳 éxi󰇹󰈢, no󰇷 ti󰇶󰇧󰈦󰈥mo󰇷 la󰇷 t󰇶e󰈤 en p󰇰a󰈡c󰇬󰇧 a da󰇶󰇱󰇪 un ab󰇶󰇧󰈄󰈣 de os󰈢 (sí, de es󰈢󰇷 fu󰇪󰇶󰇺󰈥s, en󰈢󰇶󰈩󰈥s y qu󰇪 du󰇶󰇧󰈡 mu󰈛󰇭󰈢 ra󰇹󰈢) y pe󰈧󰇮󰈦l󰈥 qu󰇪 no󰇷 pe󰇶󰈨󰈢n󰈥 po󰇳󰇮󰈥󰈡do la ca󰇶󰇧󰈨󰈥niñab󰇻󰈥󰇳a󰈢󰈞󰇯to󰇷󰈨󰇪c󰈜󰈛󰇭or󰇮󰇰󰇱󰈣más󰇲o󰈦r󰇮󰇹󰈣󰈤 (qu󰇪 ya em󰇴󰇮󰈥󰈄a a co󰇳󰈢󰈝󰈥r, pe󰇶󰈢 qu󰇪 es󰇴󰇪󰈦󰈥mo󰇷 qu󰇪 si󰇫󰇧 fu󰇳󰈝󰇮󰈣na󰇳󰈨󰈢 bi󰇪󰇳). La cocina está hecha un verdadero desastre. ¡No sabemos ni por dónde empezar! —Mmm… ¿se puede saber cómo vamos a limpiar todo esto?

Valeria tiene cara de pánico. —¡Entre todas será un momento! ¿Tú quieres que nos perdonen? Pues a limpiar. —Pero es que nos costará un montón limpiarlo todo nosotras solas. La fiesta vale la pena, pero no sé si tanto… —¡Será un momento! Ya lo verás. Va, entre todas podemos. —Tengo que animarla, pero es que realmente el panorama es desolador.

—Es verdad... —dice Valeria. —¡Pues vamos a por ello! —exclamo yo. Así que pongo un poco de música, ¿quién dijo que limpiar tiene que ser aburrido? Le doy al Play, cojo la escoba (sí, mi experiencia con las aspiradoras en mi última fiesta de cumpleaños no fue muy buena… ¡casi se me traga!) y me pongo a barrer. Parece que Valeria se anima con la música y mis bailoteos y coge un trapo para ir limpiando la encimera. Nos coordinamos perfectamente, ella va pasando el trapo y yo voy barriendo todo lo que cae, ¡vamos superrápidas!

Seguimos un rato más así, al ritmo de la música y, antes de que podamos darnos cuenta, la cocina está casi perfecta. Además, Martina, que está sentada en el suelo, nos anima haciendo gestos y movimientos (creo que para ella eso es bailar). Una vez completada la primera fase del plan, pasamos al siguiente nivel: preparar el zumo de frutas favorito de mi tita. Nos sabemos de memoria los ingredientes porque lo hemos preparado mil veces con ella, así que lo tenemos todo controlado:

ZUMO TROPICAL PREFERIDO DE LA TITA Pláta󰇳󰈢 Man󰇫󰈢 Pap󰇧󰈂󰈜 Piña Nar󰇧󰇳󰈞󰈜 Por suerte, en la nevera están todas las frutas peladas y cortadas (cuando digo que la tita es una PROFESIONAL de los zumos es por algo). Lo metemos todo en la batidora de jarra, lo batimos y luego lo vertemos en un precioso vaso de cristal y le colocamos una pajita de color morado, su color favorito. Una vez listo, vamos a buscarla y le pedimos que cierre los ojos hasta llegar delante de la cocina. —¡Ya puedes mirar! —grito yo SUPERNERVIOSA, esperando su reacción. —¡Pero bueno, niñas! ¡Qué cocina me habéis dejado!

—Nos hemos esforzado mucho… —empieza a decir Valeria. —¡Está perfecta! Ni yo la hubiera dejado tan limpia, está de revista. Para terminar de rematar el plan, le ponemos el zumo en la mano y aprovechamos para decirle que es la mejor del mundo. ¿Demasiado peloteo? Nunca es demasiado, ¡sobre todo cuando está en juego una fiesta de Haoween!

—Bueno, gracias, chicas. Y, además, mi zumo favorito, ¡qué niñas más increíbles tengo! Pero… Con esto… ¿no estaréis intentando que os levante el castigo, ¿verdad? —Bueno… la verdad… es que… nosotras...

A mi tita, como he dicho varias veces, no se le escapa una. Pero a ver, es que siendo sincera, ¡ha quedado TODO PERFECTO! Nos lo hemos ganado… Viendo que mi tita estaba dudando, no hemos esperado más para pasar a la tercera y última fase del plan. He mirado a mis primas y ellas han entendido perfectamente lo que quería decir: preparar posiciones para el ataque achuchón.

Cuando la hemos soltado se ha puesto a reír y…

Tengo un GIF en mi cabeza de un gatito bailando. ¡Qué alegría! —Bueno, no pensaba llevaros a la fiesta porque antes me la habéis liado, pero… la verdad es que tengo una sorpresa preparada para vosotras. —¿SOOORPRESAAA? —gritamos las tres a la vez. ESTO MEJORA POR MOMENTOS. Entonces nos hemos puesto tan contentas que hemos empezado las tres a saltar y bailar. Martina se movía igual que el GIF del gatito que yo me había imaginado. Vamos hasta el coche haciendo la conga. La gente que pasa por la calle nos mira sorprendida, pero no dejamos de bailar. Hay una chica que pone cara de querer unirse a la fiesta y una mujer que mueve la cabeza en señal de reproche. Me cae mejor la chica.

Mientras mi tita abre la puerta del coche y coloca a Martina en la sillita, le pregunto cuál es la sorpresa. Pero ella responde que si nos lo dijera ya no sería una sorpresa. Sé que tiene razón, pero odio que me salgan con eso. Aunque reconozco que cuando soy yo la que da la sorpresa, hago lo mismo. ¡Vamos, que me callo como una bruja mala malísima! (Es que ya estoy metida en mi papel. No basta con el disfraz y el maquillaje. ¡Hay que creérselo!)

Por fin subimos al coche y nos ponemos en marcha. Le pregunto a mi tita si la sorpresa está lejos. Como responde que un poquito, le digo si podemos poner música y así nos distraemos grabando algunos vídeos. ¡A musers no nos gana nadie! Los ensayamos durante un rato y luego le pido el móvil a mi tita para grabarlos. No resulta nada fácil grabar mientras el coche está en movimiento, pero somos unas expertas. ¡La verdad es que nos quedan FENOMENAL! Cuando nos hemos puesto el filtro del unicornio ha sido el mejor momento. Martina estaba taaan mona. Además, pensaba que tenía el unicornio en su cara y no paraba de tocarse los mofletes buscándolo. ¡Qué risa! Para variar, nos ha dado uno de esos ataques y no hemos podido parar de reír durante el resto del trayecto.

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Capítulo 6 Próximo destino: ¡sorpresa! Por fin el coche se detiene. Parece que hemos llegado a nuestro destino sorpresa. Nada más bajar del vehículo, la tita nos dice que cerremos los ojos y nos cojamos de las manos. Entonces ella se coloca delante y nos va guiando. ¡Qué nervios! Lo primero que noto cuando nos detenemos es que huele muy bien requetebién. La cosa promete. Entonces mi tita cuenta hasta tres... Y abro los ojos. ¡No puedo creerme lo que estoy viendo! ¡Estamos en la tienda de chuches ¡MÁS ESPECTACULAR DEL PLANETA! Hay tantas cosas y tan chulas, que no sé por dónde empezar. ¡Es enorme! Si existe el paraíso, debe parecerse mucho a esta tienda. ¿De dónde sacará mi tita estos sitios tan increíbles?

Empezamos a pasear por el primer pasillo, todavía recuperándonos de la sorpresa. Y entonces la veo. ¡Hay una sección entera dedicada a Haoween! —¡Esto es un sueño hecho realidad! —grito de la emoción. —Es perfecto para la fiesta. ¡Vamos a causar sensación con estas chuches! —exclama Valeria.

—¿Podemos coger lo que queramos? —le pregunto a mi tita. —Podéis escoger unas cuantas, pero no os paséis, ¡a ver si vais a coger la tienda entera! Podría quedarme a vivir en esta tienda. Va a ser muy difícil decidirse. ¡Me lo evaría TODO!

Le pido a Valeria que me ayude. Tardamos más de media hora en escoger las chuches que queremos, pero finalmente lo conseguimos. ¡A mis amigas les van a encantar!

Alucinante, ¿verdad? Estoy segura de que vamos a arrasar en la fiesta. Una vez tenemos todas las chuches, salimos de la tienda para volver a casa. Estoy deseando probar una de las golosinas. Y mis primas también, claro. A Martina le damos una nube naranja sin picante que ha comprado la tita. Está claro que ya ha tenido bastantes experiencias fuertes con las galletas de pimienta.

Valeria escoge una calavera ácida de cola. Abre mucho la boca y se da aire con la mano, pero cuando se la traga nos dice que está buenísima. Por fin llega mi turno. Quiero demostrar que soy la más valiente y que no le temo a nada, así que elijo uno de los dedos recubiertos de cosa rara. Como no es demasiado grande, me lo zampo de un bocado. ¡ÑAM! En cero coma, no me siento la boca. Menos mal que la tita va siempre preparadísima y lleva una botella de agua de medio litro en el bolso. La cojo y me la bebo de un trago. Entre las galletas y las chuches, ¡nos vamos a quedar sin lengua!

Cuando se me pasa el efecto, me doy cuenta de que mis primas y mi tita se están muriendo de la risa. Me uno ellas risas porque estoy encantada. ¡Estas chuches SON LO MÁS! OceanofPDF.com

Capítulo 7 ¡Por fin ha llegado el gran día! Cuando me despierto tardo unos segundos en reaccionar. Pero, de repente, me doy cuenta de que es sábado y me invade una sensación de absoluta felicidad. Ha llegado el gran día. ¡Hoy es HALLOWEEN! En mi cara se dibuja una enorme sonrisa. Me pongo tan nerviosa que me enredo con las sábanas y casi me caigo al salir de la cama. ¡Parezco una momia!

Pero ¿cómo salgo yo de aquí? El truco está en deshacer lo hecho y volver a empezar. Respiro hondo un par de veces y giro hacia el lado contrario. ¡Sí, he logrado desenroarme! Aparto las sábanas con mucho cuidado y salgo de la cama. ¡Por fin libre! Mi madre me ayuda a preparar el desayuno. —¿Qué te pasa? Pareces un bumerán, todo el rato de un lado para otro. —La fiesta de Halloween es hoy y estoy impaciente, quiero que lleguen YA las primas.

Estoy deseando disfrazarme de bruja. Así que le pregunto a mi madre dónde está el vestido y voy a por él mientras las espero. ¡Es precioso! Es de color negro y lila y lleva un lazo enorme en la cintura. Además, tiene un sombrero a juego que es lo más. En cuanto lo vi me encantó y le supliqué a mi madre que me lo comprara por internet. ¡Suerte que egó a tiempo! Me lo pongo y me miro en el espejo de la entrada. ¡Me queda GENIAL! Estoy deseando que lleguen Valeria y Martina para enseñárselo. Y de que sea la hora de ir a casa de Clara para que lo vean también mis amigas. Sé que les encantará.

Después de comer, llegan mis primas con mi tita. Valeria está INCREÍBLE con el disfraz de zombi roquera. ¡Es superoriginal! Y Martina es una calabaza monísima. Realmente parece un peluche. Solo nos falta el maquiaje. Valeria y yo hemos visto tantos vídeos que tenemos clarísimo cómo queremos maquillarnos. Con la ayuda de mi madre nos pintamos unas a otras.

—Ponme mucha purpurina de sombra de ojos —me pide Valeria. —¡Pero es que si te echo más parecerás un chaleco reflectante! —¡Que se note que soy una zombi roquera! La verdad es que no me está quedando demasiado bien, y encima Valeria quiere que le ponga aún más sombra de ojos, así que esto VA A TERMINAR MAL. Suerte que mi madre y mi tita están aquí. Se nota que han estado practicando porque nos ayudan a arreglarlo y el resultado es espectacular. Cuando me están maquillando a mí, también les pido que me pongan mucha purpurina, pero la mía es lila, a conjunto con mi disfraz, y mi tita me hace un rayo en cada mejilla. ¡Queda genial! Una vez listas, cogemos las galletas y las chuches, nos montamos en el coche y vamos a la fiesta.

La casa de Clara está SUPERGUAY. Totalmente decorada para la ocasión. Hay calaveras y calabazas por todas partes. En la entrada nos recibe un esqueleto de tamaño natural rodeado de murciélagos. Es de lo más tenebroso. Y al llamar al timbre, en vez de la musiquita normal, suena una risa maléfica. ¡Cómo mola! ¿Cómo lo habrán hecho? Clara nos abre la puerta vestida de animadora zombi. ¡Me encanta su suéter con una enorme C en el centro! Nos felicita por nuestros disfraces y nos dice que el resto de las invitadas ya están casi todas allí.

Cuando entramos en el salón vemos al resto de la panda. Tatiana va disfrazada de vampira, ¡con colmillos y todo! Olivia va de momia, me recuerda a mí esta mañana saliendo de la cama. Paula, de esqueleto fluorescente que brilla en la oscuridad,

Julieta lleva un traje de mujer lobo ¡con una máscara y todo! Y Alejandra es la novia cadáver, ¡el velo negro es total! Mientras nos enseñamos los disfraces, llegan Carlota, que va de princesa de las tinieblas, y Valentina, que se ha disfrazado de gato negro. La verdad es que juntas quedamos genial. Como ya estamos todas, nos vamos a la cocina a merendar. ¡Bieeen! Pero lo mejor está aún por llegar. Valeria y yo vamos a por las galletas que hemos traído y colocamos la bandeja en el centro de la mesa. Es nuestra original aportación. Cuando ven los fantasmas y las calabazas, mis amigas aplauden entusiasmadas. Ya sabía yo que iban a triunfar. ¡Y eso que todavía no las han probado! —Estas galletas tienen una pinta increíble, ¡voy a comer una! —¡Sí! Están buenísimas —digo yo para intentar animar al resto a que las prueben. Estoy metida en mi papel de malísima.

Lo que Clara no sabe es que nuestras galletas esconden una sorpresa. En cuanto se lleva una a la boca, empieza el festival. Primero abre los ojos como platos. Los abre tanto que parece que se le van a salir de las órbitas. Luego se pone roja como un tomate. Y entonces se pone a correr por toda la casa. Mis amigas no comprenden lo que sucede. —Pero ¿qué le pasa ahora? —pregunta de pronto Julieta. —¡Se ha vuelto loca la noche de Halloween! —exclama Carlota. —Igual se le ha metido un espíritu en el cuerpo… —Olivia siempre con sus teorías raras. —¡Pero qué decís! ¿No veis que se ha puesto así justo después de comer la galleta? —suelta Paula. Nadie entiende nada, las únicas que sabemos lo que está pasando somos Valeria, Martina y yo. Nos entra un ataque de risa tan fuerte que

no podemos parar. Y claro, tampoco podemos explicárselo. Al final, es la propia Clara la que lo aclara: Mientras lo dice, abre la boca de par en par y se abanica con la mano. Carlota pone cara de no entender nada de nada, pero Tatiana y Julieta, que son superbromistas, intuyen enseguida lo que está pasando. Tatiana coge una de las calabazas y empieza a olisquearla.

Ha llegado el momento de revelar nuestro pequeño secreto, así que cuando consigo calmarme, les cuento que las galletas llevan un ingrediente sorpresa: Todas se parten de risa. Paula, que es muy buena, decide que Clara se ha ganado una chuche para que se le pase el mal sabor de boca (y nunca mejor dicho). El problema es que no se le ocurre otra cosa que darle una de las gominolas que hemos traído Valeria, Martina y yo. Concretamente, uno de los dedos recubiertos de cosa rara que ahora sabemos es SUPERHIPERULTRAMEGAPICANTE. Intento detenerla, pero no lo consigo. Cuando llego a su lado, ya se la ha tragado entera. Así que hago lo único que puedo hacer: voy corriendo a por una botella de agua. Clara ya no puede más de tanto picante y se la bebe de un trago para aplacar el ardor de su boca; todavía no se había recuperado de la pimienta y ahora esto… ¡suerte que ea es muy bromista y no se enfada nunca! Cuando se le pasa el ardor, les cuento a todas que las chuches también tienen

secreto, y no pueden aguantarse de la risa. Pero entonces Tatiana dice que ella quiere probar una de las galletas. Mi amiga Tatiana es la más atrevida de todas, así que no me extraña. Lo gracioso es que el resto también se apuntan. ¡Es una noche especial y hay que hacer cosas diferentes! Al final todas cogemos una y nos retamos a comerla enterita. Todas menos Clara, que ya ha tenido bastante. Así que escojo la mía, espero a que todas tengan la suya y grito: ¡A LA DE TRES! Acabamos tronchándonos de la risa y rodando por el suelo. ¡Y con un picor de muerte en la boca!

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Capítulo 8 El juego más espeluznante de la historia Cuando se acaban las galletas y las gominolas, y se nos pasa el efecto picante, decidimos por unanimidad cambiar de actividad. Hemos comido tanto que lo mejor que podemos hacer es mover un poco el ESQUELETO. ¡Para algo es la noche de los muertos vivientes! Olivia, que siempre tiene ideas ingeniosas, nos propone el juego de LAS TUMBAS MUSICALES. ¿Conocéis el juego de las sillas? Pues es muy parecido, solo que en versión terrorífica y especialmente pensada para Halloween. En lugar de sillas se usan toallas, así que saqueamos uno de los armarios de la madre de Clara. Sin que se dé cuenta, claro. Para que el juego funcione, hay que poner una toalla menos del número de participantes, ponerlas en círculo e ir andando alrededor. Cuando para la música, hay que tumbarse en una de las toallas como si fuera una tumba. La que se queda sin está eliminada; entonces se quita otra toalla y ¡vuelta a empezar!

Estamos tan emocionadas que al principio no conseguimos organizarnos y se monta un auténtico lío con las toallas y todas arriba y abajo con nuestros disfraces, hablando y contando cómo se juega a las Tumbas Musicales. —¡Orden! Que si no, no conseguiremos jugar nunca —dice Valeria de golpe. Suerte que Valeria pone un poco de orden y conseguimos que quede todo bien. ¡Cómo se nota que es la mayor! Luego buscamos música adecuada para la ocasión. Cuando empieza a sonar, Martina se asusta. Claramente le da mucho miedo. Para evitarle otro susto —ya son muchos los que lleva últimamente; además, yo he sido responsable de varios de ellos, así que me siento culpable—, cojo un trozo de tela que le sobra a Olivia de su disfraz de momia y se la envuelvo alrededor de las orejas para que no oiga nada. Está supergraciosa.

En la primera ronda gana Olivia y en la segunda, Carlota. ¡Pero yo quedo finalista en las dos! Cuando nos cansamos de dar vueltas alrededor de las toallas, Clara le pregunta a su madre si ya está preparada la Mesa Espeluznante. Nos cuenta que tendremos que vendarnos los ojos y adivinar cuál es el alimento que hay en el plato tocándolo solo con las manos. Julieta pregunta qué tiene eso de espeluznante, pero Clara le dice que ya lo descubriremos. Hacemos dos equipos. El que más cosas adivine, gana. La madre de Clara coloca un montón de platos tapados encima de la mesa. Estamos todas expectantes. ¡Qué emocionante!

Me ofrezco a ser la primera, así que me atan un pañuelo alrededor de los ojos y se aseguran de que no vea nada de nada. Enseguida descubro a qué se debe el nombre del juego. ¡¡¡Los alimentos que Clara ha seleccionado tienen un tacto de lo más raro!!! El que me toca a mí es viscoso, pequeño y redondo. Ahora SÍ que estoy asustada. Mientras lo estoy tocando, Tatiana empieza a contar la historia de un pobre muerto viviente que va perdiendo los ojos por todas partes porque se le desencajan de las cuencas y no puedo evitar pensar que lo que tengo entre los dedos es uno de esos ojos.

Resulta realmente espeluznante, pero a la vez es divertido. ¡La verdad es que Tatiana cuenta las historias muy bien! Al final consigo quitarme la imagen de los ojos de la cabeza y adivino lo que es: una uva pelada. Luego le toca el turno a Carlota. En su plato hay un montón de pan mojado en agua fría. ¡UGH! Tatiana, que está supermotivada imaginando historias, se pone a hablar de un día que fuimos de excursión y Diego, el chico más guapo de la clase, se puso a vomitar. Uf, es verdad, ese día hacía mucho calor en el autobús, y ¡había un montón de curvas! A Carlota le da una arcada, pero consigue dominarla y adivina el alimento.

Le toca a Olivia. En su plato hay gelatina roja. —Y entonces, cuando pensábamos que ya no podía vomitar más, Diego se volvió a marear y siguió vomitando… Olivia apenas ha empezado a tocar el plato y Tatiana ya está retomando la historia del vómito. PUUUAAAJ. Pero Olivia no se deja impresionar. Tras unos segundos, sonríe y dice:

Entonces le toca a Alejandra, que mete la mano bajo la sábana y adivina su plato (chocolate derretido) tan rápido que Tatiana ni siquiera tiene tiempo de empezar su historia. La última es Clara, que ha pedido a su madre que no le diga lo que hay en cada plato. De ella depende que quedemos empatadas o que ganemos nosotras. Le vendamos los ojos y le metemos la mano en un cuenco lleno de espaguetis. Esta vez Tatiana se pone a contar que una vez, estando de campamento, se encontró un nido enorme de gusanos. Asegura que había miles de bichos arrastrándose unos por encima de los otros, todos muy negros y viscosos. En cuanto lo oye, Clara deja escapar un grito:

¡Está claro que se está imaginando el nido y se muere de grima! Le impresiona tanto que no consigue controlar la angustia. Noto que cada vez está más blanca. Su equipo no para de animarla, pero ella finalmente se quita la venda de los ojos y dice que se rinde. ¡Es que las historias de Tatiana son MUY FUERTES! Cuando ve que no son más que unos inocentes espaguetis, suspira aliviada. —¡Qué susto! Tatiana, tus historias dan muchísimo miedo… —le digo. —¡Es verdad! Yo estaba cantando mi canción favorita por dentro para concentrarme, pero me ha costado mucho —dice Olivia. —¡Ha sido genial! ¡Así hemos terminado de ambientarnos definitivamente en Halloween! —exclama Carlota. Veo que Tatiana se siente muy orgullosa de haber aportado esa actividad tan original y de que todas la felicitemos y nos lo hayamos pasado tan bien. ¡Es que le encantan las cosas escabrosas!

Lo cierto es que ha sido una experiencia escalofriante y divertidísima. Perfecta para un día de Halloween. OceanofPDF.com

Capítulo 9 La casa del terror ¿No habéis notado que cuando estáis disfrutando el tiempo pasa mucho más rápido? Pues eso es lo que nos ha sucedido hoy a mis amigas y a mí. Nos lo hemos pasado tan requetebién con las galletas y las chuches picantes y con los juegos y las historias que se nos ha ido la tarde volando. La verdad es que a mí me ocurre siempre, con mis amigas o con mis primas. Poco a poco, empiezan a aparecer nuestros padres y madres, que vienen a buscarnos. Pero antes de despedirnos, nos colocamos todas en el salón y nos hacemos una foto para inmortalizar el momento.

Mi tita no ha entendido exactamente el disfraz de momilabaza de Martina, y le ha quitado la venda nada más verla. v

Ya en el coche, mis primas y yo empezamos a contarle lo que hemos hecho en la fiesta y lo bien que nos lo hemos pasado. —Es que ha sido buenísimo. ¡Clara ha entrado tanto en la historia de Tatiana que ha tenido que parar y quitarse la venda para ver que no eran gusanos de verdad! —Ay, niñas, pero qué juegos son esos que hacéis… ¡qué desagradable! —Pues sí, pero es que al final nos hemos partido de risa todas —le contesta Valeria. —Además, es Halloween, ¡había que hacer algo que diese miedo de verdad! —añado. Seguimos contándole cómo ha ido la fiesta cuando, de repente, el coche se para en seco. Le pregunto a mi tita qué ocurre y me dice que parece que el motor se ha averiado. Se baja para ver qué sucede y nosotras hacemos lo mismo. La verdad es que estamos en medio de la nada. Está todo muy oscuro y sopla un viento helado que me provoca un escalofrío. Martina dice que quiere irse a casa y Valeria pone cara de susto. Yo me pongo bastante muy nerviosa. ¿Qué vamos a hacer ahora?

Quedarnos quietas no sirve de nada, de modo que empezamos a inspeccionar el lugar. Mi tita dice que no tiene batería en el móvil para llamar. Cerca solo hay una casa vieja que parece abandonada. La verdad es que desde fuera da bastante miedo. Me recuerda mucho muchísimo a la casa de la película que estuvimos viendo en casa de mis primas, ¡la

de Monster House! De pronto, lo único que quiero es marcharme cuanto antes. ¿Y si nos engue a las cuatro? No quiero ni pensarlo. —Mamá, ¿qué vamos a hacer ahora? —pregunta Valeria preocupada. —Miedooo —dice Martina agarrada a la pierna de su hermana. —¡Tranquilas, niñas! Vamos a esa casa a pedir ayuda, a ver si encontramos a alguien que nos preste el teléfono y llamamos al mecánico, a la grúa o a quien sea.

A mí no me hace ni pizca de gracia, y a mis primas claramente tampoco, pero mi tita insiste. De hecho, coge a Martina y empieza a andar hacia la casa con paso firme. Por un momento no sé qué hacer. Además, parece que mis pies no quieren moverse. Pero la alternativa, quedarme allí sola, en medio de la oscuridad, sin duda es peor. Mucho peor. Miro a Valeria. Creo que está pensando lo mismo que yo. Así que nos cogemos de la mano y seguimos a mi tita y a Martina. Recorremos el camino que nos separa de la casa con pasos vacilantes. Una vez delante de la puerta, buscamos un timbre o algo parecido, pero no encontramos nada, así que mi tita toca un par de veces con el puño. Los golpes retumban de un modo siniestro, pero la puerta cede ligeramente. No está cerrada. Mi tita la empuja y esta chirría, como si se quejara. Me parece que no le gusta nada que estemos allí... Valeria y yo dejamos que su madre y Martina entren primero. Luego las seguimos titubeantes, muy pegadas la una a la otra. Supongo que así nos sentimos un poco más seguras.

Dentro está bastante oscuro y huele a humedad. Menos mal que hay luna llena, porque así se filtra un poco de luz. Aunque, pensándolo bien, en las películas cuando hay luna llena siempre pasan cosas extrañas… ¡Y MALAS! —Tita, ¿qué hacemos en esta casa? No hay luz, así que está claro que no vive nadie.

—Espera, Daniela. Vamos a ver si encontramos un teléfono por aquí. —No sé vosotras, pero yo me estoy muriendo de miedo… — Valeria está a mi lado temblando como una maraca. Me pongo todavía más nerviosa. Avanzamos un poco. La madera chirría bajo nuestros pies y los pocos muebles que hay desperdigados por la habitación parecen figuras fantasmagóricas.

Tengo que tranquilizarme. Las figuras fantasmagóricas son muebles tapados con sábanas y NADA MÁS. Intento calmarme un poco. A ver, mirando el lado positivo: es Halloween, estaba loca por vivir una

aventura inolvidable y de miedo. Esta experiencia encaja con lo que quería vivir… Pero igualmente me muero de mieeedo. —Niñas, va, no os quedéis atrás –nos llama mi tita mientras deja a Martina en el suelo para que ande un poco. Aunque solo tiene tres años, la verdad es que después de tenerla un rato en brazos empieza a pesar. Mi tita tiene razón, mejor mantenernos juntas. —Venga, Valeria, que no pasa nada, vamos a mirar si hay un teléfono y nos vamos. Cuanto antes entremos, antes saldremos. —Estoy intentando sonar convincente, sobre todo para convencerme a MÍ, que sigo sin poder moverme, de que no sucede nada. De repente, se oye un ruido pavoroso, como si alguien estuviera susurrando con una voz de ULTRATUMBA.

Martina deja escapar un grito y se va corriendo hacia Valeria para que la coja alguien en brazos otra vez. ¡No sabe nada la momilabaza! A mí también me asusta, pero me puede más la curiosidad que el miedo. ¡Tengo que ser valiente! Así que decido seguir adelante para tratar de averiguar de dónde viene ese ruido. Está claro que del piso de arriba, así que arrastro a mis primas hacia allí. —Que no, que no… —va diciendo Martina, cada vez más agarrada a Valeria. —Ve tú, Daniela, y cuando vuelvas nos cuentas lo que era… —sugiere Valeria. —Bueeeenooo, vaaaleee, pero rápido —contesta Valeria. Subo por la escalera agarrándome a la barandilla y muy despacito, escalón a escalón. Mis primas me siguen a una distancia prudencial. Cuando llego al final de la escalera, veo una ventana abierta en el pasillo. ¡Claro! Es el aire que se cuela por ella el que hace ese ruido espeluznante. ¡Ufff! Menos mal.

Les digo a Valeria y a Martina que no pasa nada, que solo es una ventana abierta, y la cierro enseguida para que se tranquilicen. Martina parece un poco más tranquila, pero todavía está asustada, así que le doy un achuchón bien grande. Valeria se une al abrazo y Martina, la muy maligna, ¡empieza un ataque de cosquillas a traición! Doy un salto enorme y ella se pone a reír. ¡Qué suerte pasar del miedo a la risa con esta facilidad! Ahora que ya estamos más tranquilas, damos una vuelta por la casa. Me fijo en todos los rincones y me doy cuenta de que sería un sitio genial para celebrar una fiesta de Halloween terrorífica. Entonces Martina, que ya está en el suelo porque Valeria también se ha cansado de llevarla en brazos, me tira de la falda del disfraz y me doy cuenta de que mis primas están deseando salir de allí cuanto antes. ¡Está claro que a eas todavía no se les ha quitado el susto del

cuerpo! Por eso les digo que ya nos podemos ir. Bajamos la escalera trotando y gritando, para librarnos de tanta tensión. Ya estamos a punto de abandonar el caserón cuando nos damos cuenta de algo. ¡Hace mucho rato que no vemos a mi tita! Empezamos a llamarla con todas nuestras fuerzas corriendo de un lado a otro, pero no aparece por ningún lado. Y llegamos a una fatídica conclusión: ¡hemos perdido a mi tita! ¿Dónde se habrá metido? Y, lo peor de todo, ¿QUÉ VAMOS A HACER AHORA? OceanofPDF.com

Capítulo 10 ¡Un Halloween DE MIEDO! Esto empieza a parecerse DEMASIADO a una pesadilla. ¿Cómo no nos hemos dado cuenta antes? Creo que entre los nervios, la tensión, nuestras conversaciones absurdas para tranquilizarnos… ¡nos hemos despistado y LA HEMOS PERDIDO! Pero ¿dónde puede estar? De repente, me viene a la cabeza lo que suele ocurrir en las historias de miedo. Si alguien se separa del grupo, siempre termina mal. Así que les digo a mis primas que no debemos separarnos bajo ningún concepto. Martina me mira con los ojos llorosos. ¡Está asustadísima! Valeria intenta hacerse la fuerte, pero está claro que la situación no le hace ninguna gracia. Yo, por mi parte, procuro mantener la calma. Pero lo cierto es que estamos las tres con el corazón en un puño. ¿Acaso tenemos otra opción?

Aunque estamos muertas de miedo, convenzo a mis primas para retomar la búsqueda de mi tita. Martina se coge de mi mano y se pega mucho a mí. Sigue con los ojos llorosos. Intento no perder la esperanza, seguro que está en algún rincón de la casa y no nos puede oír. Empiezo a andar a ver si conseguimos acercarnos más a donde sea que esté mi tita, pero a los pocos pasos me doy cuenta de que Valeria no nos sigue. Parece que tiene los pies pegados al suelo. Tengo que tirar de ella para que se ponga en marcha.

Por fin lo consigo. Justo hemos empezado a andar las tres juntas por el salón cuando, de pronto, se oye un ruido de lo más siniestro: ¡Crac, crac, crac!

Valeria deja escapar un grito ahogado. Martina quiere salir corriendo. Tengo que sujetarla con fuerza para que no lo haga. No hay que separarse bajo ningún concepto, pero a Martina le da igual mi norma rara sacada de las pelis de miedo. Tras el susto inicial, y cuando por fin consigo que Martina se calme, intento averiguar de dónde viene el ruido. Parece que sale de detrás de una puerta que da al desván. Señalo en esa dirección para que mis primas comprendan y les indico con la mano que me sigan. Valeria niega con la cabeza, pero yo le digo que confíe en mí. Empezamos a subir muy despacito por las

escaleras. Intentamos no hacer el más mínimo ruido, pero uno de los escalones cruje cuando lo pisamos. Nos paramos en seco y agudizo el oído. No ocurre nada. El sonido sigue igual al otro lado de la puerta: ¡Crac, crac, crac! Continuamos subiendo muy pegadas las unas a las otras. Desde lo alto de la escalera, el sonido se oye todavía más fuerte. Miro a mis primas. Martina se esconde detrás de mí. Valeria sigue con su temblor habitual. Respiro hondo varias veces, apoyo la mano sobre el picaporte y abro la puerta de golpe. Un gato negro sale disparado por la puerta, pega un enorme salto, se escabulle entre nuestras piernas y se dirige escaleras abajo como una flecha. ¡QUÉ HORROR!

Casi me sale el corazón por la boca. Pero al menos ahora ya sé de dónde procedía el ruido misterioso. ¡Era el gato arañando la puerta! En cualquier caso, tanto mis primas como yo estamos deseando encontrar a mi tita e irnos a casa de una vez. Pero está claro que las sorpresas todavía no han terminado. Porque justo cuando vamos a bajar corriendo las escaleras…

Tengo tanto miedo, que soy incapaz de moverme y a mis primas les ocurre lo mismo; nos quedamos las tres ahí paradas. Martina esconde la cabeza detrás de mí. Supongo que piensa que si no la ven está a salvo. Valeria se tapa la cara con las manos para no verlos y no deja de

gritar. Yo, en cambio, tengo los ojos abiertos como platos, porque no puedo creerme lo que estoy viendo. Me parece fascinante descubrir que los fantasmas no son solo criaturas inventadas que salen en los cuentos, sino que ¡existen de verdad! Entonces los fantasmas nos miran y empiezan a avanzar hacia nosotras mientras hacen unos ruidos muy extraños. Las tres nos ponemos a gritar histéricas. Sí, yo también. Yo la primera. Yo la que MÁS. Y entonces, justo cuando estamos a punto de desmayarnos, los fantasmas encienden unos farolillos que llevan en la mano y… ¡SE QUITAN LAS SÁBANAS! NO ME LO PUEDO CREER…

Nos quedamos las tres sin palabras. Por un momento no entendemos nada. —Pero ¿esto qué es? —pregunta chillando Valeria. —¡SORPRESA! —gritan mi tita y mi madre a la vez. Son gemelas

hasta para esto. Cuando me doy cuenta de lo que ha ocurrido, de que nos acaban de gastar una broma descomunal, estoy a punto de enfadarme con ellas mucho muchísimo. —¡Casi nos morimos del susto! —digo todavía alterada entre el miedo y el enfado. —Pero, niña, ¿no me dijisteis que queríais vivir una auténtica fiesta de Haoween? —responde mi tita con una sonrisa. Martina hace rato que está tranquila, desde que ha visto que los fantasmas no eran de verdad, y está contenta otra vez y pasándoselo bomba. Valeria también tiene otra cara, no se puede creer que el peligro haya terminado y que todo haya vuelto a la normalidad. —Pues tienes razón, mamá, ha sido sin duda el día de Halloween más flipante DE LA HISTORIA —dice Valeria. Y Martina empieza a reírse cada vez más. ¡Cómo se nota que ya estamos a salvo! Y poco a poco consigue contagiarnos a todas.

Al cabo de poco rato me estoy riendo a carcajada limpia. Y me doy cuenta de varias cosas importantes: ZOSAS IMPORTANTES QUE HE DESCUBIERTO HOY Pri󰇲󰇪󰈦󰈣: qu󰇪 si󰇪󰇳󰇺󰈣 un g󰇶a󰈡 al󰇮󰇽󰇯o ah󰈢󰇶󰈜 qu󰇪 sé qu󰇪

no er󰇧󰇳 fa󰇳󰇺󰇧s󰇲󰈜󰈤 de ve󰇶󰈨󰇧d (ha󰇨󰈦ía si󰈧󰈢 to󰈧󰈢 un de󰇷󰈝󰇻b󰇶󰇯󰈩i󰇪n󰇹󰈣, sí, pe󰇶󰈢 p󰇶efi󰇪󰈦󰈣 qu󰇪 so󰇰󰈢 ex󰇮󰇷󰇺󰈜n en lo󰇷 cu󰇪󰇳󰇺󰈣s). Seg󰇻󰇳󰈨󰈣: qu󰇪 ha si󰈧󰈢 un día ge󰇳󰇮󰈜󰇱 y me lo he pa󰇷󰇧󰈨󰈣 su󰇴󰇪󰈦d󰇯󰇽e󰈦t󰇮󰇫󰇼a󰈠 co󰇳 mi󰇷 am󰇮󰇫󰈜󰈤 y mi󰇷 p󰇶i󰈩󰇧s. Y te󰇶󰈝󰇪r󰈣: qu󰇪 he co󰇳󰈤󰇪g󰇼i󰈧󰈢 ju󰇷󰇺󰈢 lo qu󰇪 qu󰇪󰇶ía… ¡Dis󰈇󰈦󰇻t󰈜󰇶 de󰇰 día de Hal󰇰󰈢󰈟󰈥en más es󰇴󰇪󰇱󰇼z󰇳a󰈡t󰇪 de󰇰 mu󰇳󰈨󰈢! OceanofPDF.com

LAS RECETAS MÁS LOCAS OJOS ESPELUPICANTES Ingredientes: agujeros de rosquilla de chocolate blanco, chispas de chocolate y colorante rojo (y, por supuesto, ¡el ingrediente secreto! Un poco de pimienta…). Preparación: cogemos los agujeros y colocamos una chispa de chocolate en el centro de cada uno de ellos. Con ayuda de un pincel de cocina, mezclamos el colorante con pimienta, pintamos venitas alrededor del ojo con el colorante y ¡ya tenemos ojos comestibles! PIRULETAS DE MOMIA Ingredientes: galletas, chocolate blanco para fundir, ojos de azúcar y tabasco. Preparación: fundimos el chocolate blanco y lo mezclamos con un poco de… ¡tabasco! Bañamos las galletas una por una y las dejamos secar. Una vez secas, colocamos los ojos de azúcar y dejamos caer un poco de chocolate blanco fundido de un lado a otro de la galleta para hacer la forma de tela que envuelve una momia. Lo dejamos secar todo, ¡y ya tenemos las piruletas de momia! Y A TI, ¿QUÉ RECETAS SE TE OCURREN? APUNTA LAS IDEAS MÁS LOCAS PARA COCINAR

DISFRACES ¿YA TIENES EL TUYO? ESQUELETO CASERO Materiales: una camiseta blanca, otra negra, unos leggins blancos y otros negros. Preparación: Cogemos la camiseta y los leggins negros y les hacemos varios cortes con la forma de las costillas, los huesos del brazo, la pelvis y otros huesos de las piernas. La camiseta blanca irá debajo para que se vea a través de los cortes, ¡así parecerán huesos! Un truco: es mejor usar una plantilla para asegurarnos de que hacemos las formas bien y así nos será más fácil recortar. MOMIA: Materiales: camiseta y leggins blancos y papel higiénico, vendas, sábanas o trapos viejos… Preparación: enrollamos las vendas y la tela alrededor de la camiseta y los leggins y lo pegamos con cola. Solo hay que dejarlo secar y ¡listo! Para la cabeza, si nos apetece, podemos usar un gorro de natación y pegarle vendas. GORRO DE BRUJA Materiales: cartulina negra, pegamento, tijeras y un trozo de tela. Preparación: cogemos una cartulina negra grande y la enroscamos

sobre sí misma para hacer la forma de un cono. Lo pegamos con cola y grapas para que mantenga esta forma y cortamos la parte restante por debajo. Con la parte de cartulina que sobra, lo pegamos alrededor del borde para que sea el ala del gorro y lo dejamos secar. Una vez listo, enrollamos alrededor de la base del gorro el trozo de tela y hacemos un lazo y ya tenemos un supergorro de bruja casero para combinar con nuestro disfraz.

MI FIESTA DE HALLOWEEN FAVORITA Escribe todo lo que te gustaría que tuviera la mejor fiesta de Halloween: comida, disfraces, decoración, maquillaje, juegos, música... OceanofPDF.com

A Daniela le encantan las fiestas y si es con sus primas Valeria y Martina, y con todas sus amigas, ¡MEJOR QUE MEJOR! ¡Prepárate para la aventura más tenebrosa... y DivertiGuay! Se acerca Halloween y es la mejor oportunidad para montar una celebración INOLVIDABLE. Hay que pensarlo bien para que todo salga perfecto: los mejores disfraces del mundo, todo el maquillaje necesario y un montón de chuches con MUCHO MISTERIO... OceanofPDF.com

Daniela DivertiGuay tiene 9 años y una imaginación que no cabe en su canal de Youtube. Lo que más le gusta es divertirse con su familia y sus amigos, haciendo videos de retos y enseñando sus rutinas de lo más entretenidas. OceanofPDF.com

Edición en formato digital: octubre de 2019 © 2019, Daniela DivertiGuay © 2019, Ana Riera, por la edición © 2019, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U. Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona © 2019, Diana Mármol, por las ilustraciones Diseño de portada: Penguin Random House Grupo Editorial / Paola Timonet Ilustración de portada: © Diana Mármol Penguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright. El copyright estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyright al no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra. ISBN: 978-84-17773-95-3 Composición digital: leerendigital.com www.megustaleer.com OceanofPDF.com

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Índice ¡Un Halloween de miedo! Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Kit para preparar el mejor Halloween del mundo Sobre este libro Sobre Daniela DivertiGuay Créditos OceanofPDF.com