Copia de El Sembrador

El SembradorJulio 2026Num 2 DDeellccoonnttrraattooaallaallttaarrddeellccoorraazzóónn Delcontratoalaltardelcorazón Un viaje por el matrimonio hebreo, cristiano y elUn viaje por el matrimonio hebreo, cristiano y el nacimiento del amor romántico en Occidentenacimiento del amor romántico en Occidente Un viaje por el matrimonio hebreo, cristiano y el nacimiento del amor romántico en Occidente En la aldea hebrea, hace tres mil años, un padre entregaba a su hija al novio no con una declaración de amor, sino con una ketubá (carta nupcial) que garanti-zaba su sustento. El amor era un extra, no una condición. Hoy, en cambio, millo-nes de occidentales exigen "sentir mariposas en el estómago" antes de decir "sí, quiero". ¿Cómo se pasó de un pacto de supervivencia a un ideal de plenitud emocional? Este reportaje desgrana la evolución del matrimonio, desde la ley mosaica hasta el romanticismo contemporáneo.

Contenido451013Editorial:Del contrato al altar del corazón.Amar sin necesidadJacob e IsraelDel instinto a la libertad: repensar el "te necesito "Un viaje por el matrimonio hebreo, cristiano y el nacimiento del amor romántico en Occidente.La madurez del amor715EntrevistaEl Sembrador y el nombre nuevo"Cuando decir 'Te necesito' es más instinto que elección"El misterio de un hombre que cambió el destino de una naciónUn mensaje para el creyente de hoyUna vez para siempreEl instante que trasciende la eternidad1721Entre el ApocalipsisL a g l o r i a e s p ar a D i o sEventos resaltantes

EditorialDel instinto a la libertad: repensar el "te necesito" 3 Hoy, en nuestras relaciones, la expresión “Te Necesito” se ha convertido en la medida del amor. La repetimos como un juramento, la sentimos co-mo un latido, y muchas veces la vivimos como una depen-dencia que nos asusta si se rompe. Sin embargo, mirando hacia atrás, descubrimos que du-rante milenios el "te necesito" fue una confesión de super-vivencia material, no de ple-nitud emocional. La mujer hebrea necesitaba al hombre para no quedar desampara- da; el hombre necesitaba a la mujer para perpetuar su lina-je. Era una necesidad real, pero también era una cárcel disfrazada de protección. Por eso, en El Sembrador, queremos invitar a nuestros lectores a una reflexión pro-funda y sencilla: ¿Necesitamos a nuestra pare-ja para ser felices, o la elegi-mos para compartir la felici-dad que ya llevamos dentro? La respuesta a esa pregunta define si nuestro amor es un refugio de dependencia o un encuentro de libertades. El amor maduro no es el que se aferra por miedo a la soledad; es el que se ofrece por deseo de compartir. No es el que dice "sin ti no soy nadie"; es el que dice "conti-go soy más yo".

EDITOR EN JEFEDaniel Romero.4 A lo largo de este número, recorrere-mos un largo viaje: desde el matrimo-nio hebreo como pacto de protección, pasando por el amor sacrificial del cristianismo primitivo, hasta la consa-gración del amor romántico en la mo-dernidad. Veremos cómo la mujer pa-só de ser "protegida bajo autoridad" a "compañera en igualdad espiritual", y cómo el matrimonio dejó de ser un contrato de supervivencia para con-vertirse en un altar dedicado al senti-miento. Esta es la semilla que queremos sembrar en cada relación, en cada hogar, en cada corazón. Que, al final, el amor más profundo no es el que necesita, sino el que elige.

5 E Un viaje por el matrimonio hebreo, cristiano y el nacimiento del amor romántico en Occidente Del contrato al altar del corazón: n la aldea hebrea, hace tres mil años, un pa-dre entregaba a su hija al novio no con una declara-ción de amor, sino con una ketu- bá (carta nupcial) que garantiza-ba su sustento. El amor era un ex-tra, no una condición. Hoy, en cambio, millones de occi-dentales exigen "sentir mariposas en el estómago" antes de decir "sí quiero". ¿Cómo se pasó de un pacto de supervivencia a un ideal de plenitud emocional? Este re-portaje desgrana la evolución del matrimonio, desde la ley mosaica hasta el romanticismo contempo- ráneo. La unión conyugal era, ante todo, un contrato de protección inclinado a favor de la mujer... pero a cambio de su libertad. Mecanismo de seguridad: La dote (mohar) funcionaba como un fondo que el marido debía devolver en caso de divorcio o viudez. Esto disuadía el aban-dono y garantizaba la manutención de la esposa. Autoridad masculina: El hombre era el tutor legal, pero con deberes: alimen-tar, vestir y mantener relaciones conyugales. Si fallaba, la mujer podía exigir el divorcio ante un tribunal. El amor, ausente en la base: El Cantar de los Cantares exalta la pasión, pero el matrimonio no se fundaba en ella. Era un pacto funcional para perpetuar el linaje y asegurar la estabilidad social. El amor era un bono, no el pilar. El matrimonio hebreo: ¿Un escudo o una jaula? Comparar con la cultura árabe preislámica revela matices: Hebrea: Mayor protección legal y previsibilidad, pero con nula autonomía. Ismaelita: Más insegura y violenta en el ámbito común, pero con excepciones en la élite, donde la dote se pagaba directamente a la novia y podía tener poder económico (como Jadiya, la esposa de Mahoma). Conclusión: Ambas eran patriarcales, pero la hebrea ofrecía una "jaula do-rada" con garantías, mientras la ismaelita era un entorno más brutal pero con rendijas para la independencia femenina. La mujer ismaelita: Similitudes y contrastes

6 El ideal de matrimonio en la sociedad hebrea Para los rabinos y el pueblo, el matri-monio perfecto debía cumplir seis pa-rámetros: Procreación: "Sed fecundos" era el mandato principal. Santidad: Pureza ritual y fidelidad ab-soluta. Jerarquía funcional: El esposo como cabeza, pero con obligaciones de pro-veedor. Estabilidad social: La célula básica para transmitir la fe y evitar el caos. La esposa como "corona": Valorada como compañera y guardiana del hogar (Proverbios 31). Compasión: Los profetas condena-ban la opresión, aunque no abolían la subordinación. El vuelco cristiano: Igualdad espiritual, sumisión sacrificial El cristianismo primitivo no eliminó el patriarcado, pero lo reinterpretó radi-calmente. Cambios clave: Finalidad: De la procreación a la santi-ficación mutua y la unión simbólica con Cristo. Autoridad: "Maridos, amad como Cris-to amó a la Iglesia" (Efesios 5), convir-tiendo el poder en servicio sacrificial. Divorcio: Prohibición absoluta (excep-to adulterio), protegiendo a la mujer del abandono pero atándola al vínculo. Estatus espiritual: "Ya no hay varón ni mujer" (Gálatas 3:28), un principio re-volucionario de igualdad ante Dios. Continuidades: En la práctica, se mantuvo el silencio fe-menino en los púlpitos y se heredó la visión de la mujer como "tentadora" (influencia de Eva). El gran giro: Cuando el amor romántico conquistó Occi-dente El matrimonio por amor es un invento de los últimos 250 a-ños, fruto de tres revoluciones: Cultural (siglo XVIII): El Romanticis-mo y la Ilustración pusieron la felici-dad individual por encima del deber social. Novelas como Werther convir-tieron la pasión en un derecho sagra-do. Económica (siglo XIX): La Revolución Industrial liberó a los jóvenes del yugo paterno: al ganar su propio salario, pu-dieron elegir cónyuge sin necesidad de herencias o alianzas. Social (siglo XX): El psicoanálisis, la revolución sexual y el feminismo hori-zontalizaron la relación, haciendo del amor y el placer mutuo el nuevo están- dar. Del pacto al sentimiento El matrimonio hebreo fue un escudo legal bajo tutela mas-culina; el cristiano, un pacto de amor sacrificial con igual-dad espiritual pero práctica desigual; el occidental mo-derno, un altar dedicado al a-mor romántico. Hoy damos por hecho que sin amor no hay matrimonio, pero esa idea es una excep-ción histórica. Durante mile-nios, la unión fue un contrato de supervivencia, y la mujer, una protegida a cambio de su libertad. Comprender este viaje nos ayuda a no idealizar ni el pasado ni el presente, y a preguntarnos: ¿qué tipo de matrimonio queremos cons-truir para el futuro?

"Cuando decir 'Te necesito' es más instinto que elección" Director general, Daniel Romero (DR), conversa con el historiador y sociólogo Firulencio Churrieles (FC) sobre el origen, la evolución y el verdadero significado de la frase más usada (y menos enten- dida) en las relaciones de pareja. 7 DR: Firulencio, bienvenido a El Sembrador. Hemos repasado en estudios anteriores la evolución del matrimonio desde la época hebrea hasta el ro-manticismo moderno. Hoy queremos afinar la lupa sobre una frase coti-diana: "Te necesito". Usted que ha estudiado las relaciones humanas des-de la antropología y la historia, ¿qué hay detrás de esa expresión? FC: Gracias, Daniel. Esa frase es un fósil viviente. Encierra capas de nues-tra biología, nuestra historia y nuestra cultura. Para ser precisos, cuando alguien dice "te necesito" está expresando, sin saberlo, tres instintos que vienen de la prehistoria: apego, validación y supervivencia compartida. Pero la forma en que la decimos y la interpretamos ha cambiado radical-mente según la época. Iglesia Evangélica Libre Pentecostal "Arca de la alianza" Pastor: Gregorio Saavedra Vista Alegre, Caracas.

8 DR: ¿Entonces no es lo mismo decir de el Antiguo Israel que es una serie de televisión? FC: (Ríe) Exactamente. En la cultura hebrea que analizamos, el "te necesi-to" tenía un sentido práctico y comunitario. La mujer necesitaba al hom-bre para no quedar desamparada económicamente; el hombre necesitaba a la mujer para per-petuar su linaje y tener un hogar. Era una necesidad de supervivencia física y social, no de realización personal. La frase implícita era: "Te necesito para cumplir mi rol en la tribu". DR: Esa visión suena fría, incluso utilitaria. Pero en el Cantar de los Cantares hay pasión... FC: Sí, pero esa pasión era un extra, no el fundamento. El amor podía florecer, pero no era el motor. En la mentalidad hebrea, la necesidad era de orden y protección, no de plenitud emocional. La mujer, al ser jurídicamente menor, necesitaba al varón como su "tutor legal". Decir "te necesito" era admitir que sin el otro no se podía sobrevivir en un mundo hostil. Era una necesidad vertical: el fuerte protegía al débil. DR: Y luego llega el cristianismo y, según vimos, introduce el amor sacrificial. ¿Cambia ahí el significado? FC: Cambia el tono, pero no la estructura. El cristianismo añade la idea de que el esposo necesita a la esposa para santificarse, para aprender a amar como Cristo amó a la Iglesia. El "te necesito" se vuelve espiritual y ético. El marido necesita a su mujer para ser mejor persona, y la mujer necesita al marido como cabeza visible. Sigue siendo una relación jerárquica, pero ahora la necesidad se envuelve en un discurso de entrega y servicio mutuo. Es un avance, pero la dependencia legal sigue ahí. DR: Entonces, ¿cuándo la frase se convierte en el grito romántico que conocemos hoy, ese que suena a "sin ti no soy nadie"? FC: Eso es un invento muy reciente. Ocurre en el siglo XVIII con el Romanticismo, pero se consolida en el siglo XX. Hay dos fenómenos clave: La industrialización: los jóvenes empiezan a ganar su propio dinero y ya no necesitan casarse por herencia. Eligen por amor, no por pacto. La psicología y el cine: La industria del cine y el psicoanálisis venden la idea de que la pareja es la solución a todas las carencias. Entonces el "te necesito" deja de ser práctico y se vuelve existencial: "Te necesito para sentir que valgo, para llenar mi vacío, para no estar solo frente al espejo". DR: ¿Y eso es sano o es una trampa? FC: Es una trampa dorada. Porque cuando la necesidad se vuelve dependencia, la relación se convierte en un hospital. La frase ideal sería "Te necesito, pero te elijo". La necesidad pura es biológica e instintiva; la elección es madurez y libertad. En la antigüedad, la necesidad era de protección material; hoy, de validación emocional. Ambas pueden ser sanas si son conscientes, pero la moderna suele ser más ansiosa y exigente.J e s u c r i s t o v i e n e p r o n t o

Iglesia Evangélica Libre Pentecostal "Jesús, Puerta al cielo" Pastora: Liliana Montañez. Catia, Caracas. 9 DR: En su libro El amor y sus máscaras, usted habla de "necesidades genuinas y necesidades fantasma". ¿Puede explicarlo para nuestros lectores? FC: Claro. Una necesidad genuina sería: "Te necesito para compartir mi vida, porque tú alegras mi camino y me sostienes en los momentos duros, pero si te vas, yo sigo en pie". Una necesidad fantasma sería: "Te necesito para sentir que existo, porque sin tu mirada me desvanezco". En la primera hay autonomía; en la segunda, fusión tóxica. La cultura moderna nos ha hecho creer que la segunda es amor, cuando en realidad es carencia disfrazada. DR: Volviendo a la historia: ¿en la época de Herodes, una mujer podía decir "te necesito" con la misma carga que hoy? FC: No, ni remotamente. Para la mujer hebrea de esa época, decir "te ne-cesito" era una confesión de vulnerabilidad absoluta. Ella no tenía derechos civiles, ni herencia, ni oficio. Si su marido moría y no tenía hijos varones, quedaba a merced de la caridad. Entonces "te necesito" significaba: "Sin ti, soy un objeto sin dueño, desprotegida y expuesta al abuso". Era una necesidad desesperada, no romántica. DR: Qué contraste con hoy, donde una mujer puede tener su propia profesión, su cuenta bancaria y aún así decir "te necesito" con un sentido más emocional. FC: Exacto. El hecho de que hoy podamos decir "te necesito" sin que sea una cuestión de supervivencia física es un logro de la civilización. Pero también es un desafío: al no necesitarnos para sobrevivir, la necesidad se vuelve psicológica, y eso es más complejo. Ahora necesitamos al otro porque queremos ser vistos, reconocidos, amados. Pero cuidado, esa necesidad es legítima, siempre que no se convierta en la única razón de nuestra existencia. DR: Para cerrar, Firulencio: si pudiera dar un consejo a una pareja que se dice "te necesito" a diario, ¿cuál sería? FC: Les diría: Aprendan a decir "te elijo" más que "te necesito". La necesidad es biológica y temporal; la elección es un acto de libertad y compromiso. Una pareja madura es la que reconoce que el otro no es un salvavidas, sino un compañero de viaje. Y cuando el amor se basa en la elección, la frase "te necesito" se convierte en un regalo, no en una deuda. DR: Firulencio Churrieles, gracias por esta claridad histórica y humana. Sus palabras nos invitan a revisar lo que decimos y, sobre todo, lo que sentimos al decirlo. FC: Gracias a usted, Daniel, y a El Sembrador, por sembrar conciencia en todo lugar.

LLaa MM aadduurreezzddeellAAmmoorr La M adurezdelAmorAMAR SINAMAR SIN NECESIDADNECESIDAD AMAR SIN NECESIDADPor Daniel Romero 10 Se puede amar sin necesidad, pero no es lo natural ni loSe puede amar sin necesidad, pero no es lo natural ni lo instintivo. Amar sin necesidad es el nivel más alto deinstintivo. Amar sin necesidad es el nivel más alto de madurez emocional, porque transforma el amor de unmadurez emocional, porque transforma el amor de un instinto de supervivencia a un acto de libertad y eleccióninstinto de supervivencia a un acto de libertad y elección consciente.consciente. Se puede amar sin necesidad, pero no es lo natural ni lo instintivo. Amar sin necesidad es el nivel más alto de madurez emocional, porque transforma el amor de un instinto de supervivencia a un acto de libertad y elección consciente. Para entenderlo, hay que distinguir entre dos tipos de amor:Para entenderlo, hay que distinguir entre dos tipos de amor:Para entenderlo, hay que distinguir entre dos tipos de amor:

Existe un gran peligro: confundir "no necesitar" con "no importar" No necesitar no significa no implicarse. Puedes no depen- der de alguien y aún así entregarte profundamente. El error moderno es pensar que si no necesitas a tu pareja, entonces no la amas. Al contrario: la necesidad es bioló- gica; la elección es humana. Lo que distingue al amor ver- dadero es que eliges quedarte a pesar de poder irte. 11 Es el que nace del apego, del miedo a la soledad, de la búsqueda de seguridad y validación. Es el amor que dice: "Te necesito para sentirme completo/a, para calmar mi ansiedad, para no enfrentar mi vacío". Características: dependencia, posesividad, ansiedad ante la distancia, y una sensación de que "sin ti no soy nada". Es normal en las primeras etapas del enamoramiento y en relaciones inmaduras, pero se vuelve tóxico si no evoluciona. 1.- El amor por necesidad (el instinto) Es el que nace de la autonomía emocional. La persona ya se siente completa por sí misma, y elige compartir su plenitud con otro, no porque lo necesite, sino porque lo desea. Es el amor que dice: "No te necesito para vivir, pero elijo vivir contigo porque mi vida es más bella a tu lado". Características: libertad, respeto, capacidad de estar solo sin angustia, y una conexión que no exige ni controla. Este es el amor que los filósofos estoicos y los místicos han llamado ágape (amor desinteresado) o amor maduro. 2.-El amor sin necesidad (la elección) Sí, pero requiere un trabajo interior que la cultura occidental romántica no enseña: Autoconocimiento: Saber quién eres y qué necesitas sin depender de otro para definirlo. Aceptación de la soledad: Reconocer que estar solo no es estar vacío, sino estar en paz contigo mismo. Desapego activo: Amar sin aferrarse, sin exigir que el otro sea tu salvación. ¿Es posible mantenerlo en el tiempo?

12 En la época hebrea, amar sin necesidad era casi imposible porque la mu-jer necesitaba al hombre para sobrevivir. El amor estaba atado a la depen-dencia material. En la época cristiana, se empezó a esbozar el i-deal de amar por elec- ción, pero la estructura social seguía siendo je-rárquica. En el Occidente moder-no, por primera vez en la historia, tenemos la posi-bilidad real de amar sin necesidad: económica-mente podemos ser au-tónomos, legalmente so-mos iguales. Pero la cul-tura del cine y las redes sociales nos sigue ven-diendo la dependencia como prueba de amor. En síntesis final: Sí, se puede amar sin necesi-dad, pero es una con- quista personal, no un estado natural. Es el pa-so de la dependencia in-fantil a la interdepen-dencia adulta: donde na-die es un salvavidas, sino una compañía de viaje con quien caminas por-que quieres, no porque no puedas hacerlo solo. La expresión "Te necesi-to" dicha entre parejas es una de las frases más cargadas de significado y, a la vez, más malinter-pretadas de nuestra cul-tura romántica. Hay que desnudarla de idealis-mos y verla desde la psi-cología, la biología y la historia. En esencia, cuando una pareja dice "Te necesito", no se refiere a una sola cosa, sino a una mezcla compleja de tres necesi-dades profundas las cuales giran en torno a la supervivencia emocio- nal. 1. La necesidad biológica: El instinto de "apego". Somos mamífe-ros. Nuestro cerebro está cableado para no estar solos. La oxitocina (la hormona del abrazo) y la dopamina (la del placer) se activan con la presen-cia de la pareja. Cuando dices "te necesi-to", en el fondo estás di-ciendo: "Tu presencia re-gula mi sistema nervioso" La pareja se convierte en un ancla emocional que calma la ansiedad, redu-ce el estrés y da seguri-dad fisiológica. Es la misma necesidad que un niño tiene de su madre, pero trasladada al plano adulto. Buscamos en el otro un "hogar se- guro" donde bajar la guardia. Cuando dices "te nece-sito", estás diciendo: "Ne-cesito que me mires para saber que existo". La pa-reja es el espejo donde nos vemos como desea-bles, importantes y dig-nos de amor. También es una necesi-dad de pertenencia: sen-tir que hay un lugar en el mundo donde eres insus-tituible. Sin eso, la vida se vuelve gris y vacía. 2. La necesidad psico-lógica: Validación y es-pejo. El ser humano no se conoce a sí mismo en soledad. Necesita que o-tro le devuelva su ima-gen para sentirse real y valioso. 3. La necesidad existen-cial: Compartir el peso de la vida Vivir es difícil, y el ser humano es frágil ante la enfer-medad, la muerte y la incertidum-bre. "Te necesito" significa: "No quiero cargar solo con mi muerte, mi miedo, mi fracaso". La pareja se convierte en un compa-ñero de trinchera, al-guien que testifica tu vi-da y te sostiene cuando flaqueas. Esta necesidad está muy cerca del concepto he-breo de ezer kenegdo ("ayuda idónea"): alguien que está frente a ti para sostenerte, pero también para confrontarte.

JACOB E ISRAEL:EL MISTERIO DE UN NOMBRE QUE CAMBIA EL DESTINO DE UNA NACIÓNPor Daniel Romero.13 13Jacob Wrestled with an Angel (1897 Bible Pictures and What They Teach Us by Charles Foster) Jacob e Israel: dos nombres, un mismo pueblo, dos realidades espirituales que los profetas supieron usar para revelar el corazón de Dios

14 En las páginas del Antiguo Testamento, especialmente en los libros proféti-cos de Isaías, Jeremías, Oseas y Miqueas, encontramos un fenómeno literario y teológico que desconcierta a muchos lectores. El profeta menciona en el mismo versículo a Jacob y a Israel, como si fueran dos personas o dos naciones distintas. Y sin embargo, todo estudiante de la Escritura sabe que Jacob e Israel son el mismo patriarca… y también la misma nación. ¿Por qué esta dualidad? ¿Acaso es un simple recurso poético hebreo para no repetir el mismo nombre? La respuesta es mucho másprofunda. En la cosmo-visión hebrea, el nombre no es una etiqueta, sino una declaración de esencia. Y el Espíritu Santo, al inspirar a los profetas, usó esta herramienta para mos-trarnos el contraste entre el hombre natural y el hombre espiritual, entre la na-ción rebelde y el pueblo del pacto, entre el exilio y la restauración. Acompáñenos en este reportaje bíblicoteológico para descubrir por qué el Señor sigue llamando “Jacob” a su pueblo, incluso después de haberlo lla-mado “Israel”.1. EL ORIGEN DE LOS DOS NOMBRES: UNA LUCHA QUE LO CAMBIÓ TODO Todo comienza en Gé-nesis 32, junto al vado del arroyo Jaboc. Allí, Ja-cob, cuyo nombre signi-fica“suplantador” o “el que toma por el talón” se enfrenta sólo, en la oscu-ridad de la noche, a un misterioso varón. Tras u-na larga y agotadora lu-cha, el ángel de Jehová le pide su nombre. Al oír “Jacob”, le responde: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Is- rael; porque has luchado con Dios y con los hom-bres, y has vencido” (Génesis 32:28). Este cambio de nombre no es un simple apodo. Es una nueva identidad ontológica: Jacob ya no vivirá de sus propias ar-timañas; ahora vivirá de la bendición divina. Y sin embargo, la Escritura si-gue llamándolo Jacob en muchos pasajes pos-teriores. Los profetas (especial-mente Isaías, Jeremías y Oseas) utilizan esta dua-lidad de nombres de ma-nera deliberada y estraté-gica para comunicar los mensajes teológicos mas complejos. No se refieren a dos entidades diferen-tes, sino a dos aspectos o estados de la misma enti-dad. 2.¿Por qué se Usan Ambos Nombres en las Profecías? Aquí, en un solo versí-culo, Dios usa ambos nombres para abrazar la totalidad del pueblo. Los llama Jacob para recor- darles que Él los creó desde su origen más hu-milde; los llama Israel pa-ra recordarles que Él los formó con un propósito divino. “Ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: No te-mas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1) En el pensamiento bíbli-co, el universo fue crea-do por medio de la pa-labra de Dios: “Dijo Dios, y fue hecho”. El nombre no describe la realidad: la crea. Cuando Dios puso nombre a la luz, al día, a la noche, al cielo y a la tierra (Génesis 1), estaba asignando función y pro-pósito a cada elemento del cosmos. De la misma manera, cuando Dios cambia el nombre de una persona, cambia su destino. Pero el hecho de que Dios cambie el nombre no borra automáticamente la naturaleza caída. La ambivalencia del nom-bre refleja la ambivalen-cia espiritual del pueblo: son Israel por elección, pero viven como Jacob por rebeldía.3.LA POTENCIA DEL NOM- BRE ¿Por qué? Porque aun-que su identidad fue cambiada, su carne se-guía presente. No es un error, es una declaración de gracia: Dios no reniega del “Ja-cob” que hay en ellos, pero los llama a vivir co-mo el “Israel” que Él di-señó.

15 UN MENSAJE PARA EL CREYENTE DE HOYUN MENSAJE PARA EL CREYENTE DE HOY ¿Qué tiene que ver esto con nosotros, la iglesia del Señor, en el siglo XXI? Mucho más de lo que imaginamos. Como¿Qué tiene que ver esto con nosotros, la iglesia del Señor, en el siglo XXI? Mucho más de lo que imaginamos. Como creyentes, hemos sido hechos “nuevas criaturas” (2 Corintios 5:17). Hemos recibido un nombre nuevo en Cristocreyentes, hemos sido hechos “nuevas criaturas” (2 Corintios 5:17). Hemos recibido un nombre nuevo en Cristo (Apocalipsis 2:17). Ya no somos esclavos del pecado, sino hijos de Dios. Sin embargo, en nuestro caminar diario, a(Apocalipsis 2:17). Ya no somos esclavos del pecado, sino hijos de Dios. Sin embargo, en nuestro caminar diario, a menudo volvemos a vivir como el “Jacob” de antaño: luchamos con artimañas, confiamos en nuestra propia astucia,menudo volvemos a vivir como el “Jacob” de antaño: luchamos con artimañas, confiamos en nuestra propia astucia, caemos en la incredulidad y nos quejamos como el pueblo en el desierto.caemos en la incredulidad y nos quejamos como el pueblo en el desierto. Los profetas nos enseñan que Dios nos llama por nuestro nombre nuevo, pero no ignora nuestras caídas. Cuando elLos profetas nos enseñan que Dios nos llama por nuestro nombre nuevo, pero no ignora nuestras caídas. Cuando el Señor nos confronta en nuestra debilidad, no nos desecha. Nos recuerda quiénes somos en Él. Y con paciencia divina,Señor nos confronta en nuestra debilidad, no nos desecha. Nos recuerda quiénes somos en Él. Y con paciencia divina, nos dice: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1).nos dice: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1). Esa es la gran noticia de la profecía: el “Jacob” que hay en nosotros no es el final de la historia. El final es “Israel”: unEsa es la gran noticia de la profecía: el “Jacob” que hay en nosotros no es el final de la historia. El final es “Israel”: un pueblo transformado, perseverante en la fe, vencedor con Dios.pueblo transformado, perseverante en la fe, vencedor con Dios. UN MENSAJE PARA EL CREYENTE DE HOY ¿Qué tiene que ver esto con nosotros, la iglesia del Señor, en el siglo XXI? Mucho más de lo que imaginamos. Como creyentes, hemos sido hechos “nuevas criaturas” (2 Corintios 5:17). Hemos recibido un nombre nuevo en Cristo (Apocalipsis 2:17). Ya no somos esclavos del pecado, sino hijos de Dios. Sin embargo, en nuestro caminar diario, a menudo volvemos a vivir como el “Jacob” de antaño: luchamos con artimañas, confiamos en nuestra propia astucia, caemos en la incredulidad y nos quejamos como el pueblo en el desierto. Los profetas nos enseñan que Dios nos llama por nuestro nombre nuevo, pero no ignora nuestras caídas. Cuando el Señor nos confronta en nuestra debilidad, no nos desecha. Nos recuerda quiénes somos en Él. Y con paciencia divina, nos dice: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1). Esa es la gran noticia de la profecía: el “Jacob” que hay en nosotros no es el final de la historia. El final es “Israel”: un pueblo transformado, perseverante en la fe, vencedor con Dios. EL SEMBRADOR Y EL NOMBRE NUEVOEL SEMBRADOR Y EL NOMBRE NUEVOEL SEMBRADOR Y EL NOMBRE NUEVO Querido lector, el Antiguo Testamento no es un libro de historia seca ni de leyendas antiguas. Es un manual de laQuerido lector, el Antiguo Testamento no es un libro de historia seca ni de leyendas antiguas. Es un manual de la transformación divina. En el nombre de Jacob e Israel, Dios nos ha dejado una lección magistral:transformación divina. En el nombre de Jacob e Israel, Dios nos ha dejado una lección magistral: Dios no llama a las cosas como son, sino como deben llegar a ser. Y cuando Él te llama, te capacita. Cuando te renombra,Dios no llama a las cosas como son, sino como deben llegar a ser. Y cuando Él te llama, te capacita. Cuando te renombra, te redime.te redime. Si hoy te sientes atrapado en tu “Jacob” —con miedos, fracasos, engaños o cansancio—, escucha la voz del Profeta queSi hoy te sientes atrapado en tu “Jacob” —con miedos, fracasos, engaños o cansancio—, escucha la voz del Profeta que te dice: “Así dijo Jehová, el que te creó, oh Jacob, el que te formó, oh Israel: No temas”.te dice: “Así dijo Jehová, el que te creó, oh Jacob, el que te formó, oh Israel: No temas”. Él no te ha desechado. Te está formando. Y la profecía no es un veredicto de condena, sino una promesa deÉl no te ha desechado. Te está formando. Y la profecía no es un veredicto de condena, sino una promesa de transformación. Porque el mismo Dios que hizo de Jacob un Israel, puede hacer de tu historia un testimonio de gracia.Eltransformación. Porque el mismo Dios que hizo de Jacob un Israel, puede hacer de tu historia un testimonio de gracia.El Sembrador invita a sus lectores a no leer las profecías como adivinanzas del futuro, sino como espejos del alma. Hoy, elSembrador invita a sus lectores a no leer las profecías como adivinan

2 Cro 6:12-13; Sal 63:4; 1 Tim 2:816 Sentado Parado Caminando1 Cron 17:16-27Neh 9:5; Mcs 11:252 Rey 4:35 MANERAS DE ORACIONESCara a tierraManos alzadasArrodilladoPostradoExo 34:8; Neh 8:6 Sal 72:111 Rey 8:54; Luc 22:41Jos 7:6; Mat 26:39; Mar 14:35

UNA VEZ PARA SIEMPREPor Daniel Romero El instante que trasciende la eternidad 17 En el ámbito del lenguaje humano, pocas cosas ge-neran tanta controversia como el uso preciso de las palabras. Somos, como pueblo de fe, llamados a ser diligentes en el hablar, pues la Escritura nos re- cuerda: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Sin embar-go, también somos here- deros de un Dios que se revela en la poesía de los salmos, en el misterio de las parábolas y en la con-tundencia de los profetas. Es en este marco que surge una expresión aparentemente incor-recta, pero espiritualmente fecunda: “una vez para siempre”. La gramática la señala como impropia; el corazón creyente, en cambio, la percibe como un eco de verdades eternas. Debemos partir de una base clara: la expresión consagrada por el uso y la norma es “una vez por siempre”, la cual denota finalidad, conclusión y definitividad. Es la frase que empleamos cuando un asunto ha quedado zanjado sin posibilidad de revisión. Es, si se quiere, la expresión del carácter inmutable de ciertas decisiones divinas.

18 No obstante, al decir “una vez pa-ra siempre”, aunque la preposi-ción “para” sugiera dirección o destino en lugar de duración nos adentramos en un terreno distin-to. Si forzamos su validez, descu- brimos que no habla de un cierre, sino de una consagración: un mo-mento único que se ofrece con rumbo a la eternidad. No es el punto final de un proceso, sino el inicio de una trascendencia. Perspectiva teológica: el instante que no pasa La fe cristiana nos enseña que el tiempo y la eternidad se tocan en el corazón de Dios. Nuestro Señor Jesucristo, en una sola ocasión, entregó Su vida en la cruz del Cal-vario. Aquello fue una vez, pero sus efectos son para siempre. El autor de la carta a los Hebreos lo expresa con claridad meridiana: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12). Notemos que la versión Reina-Valera emplea precisamente la expresión “una vez para siem-pre” para traducir el griego epha-pax. Lejos de ser un error, esta construcción cobra legitimidad en el lenguaje litúrgico y doctri-nal, pues subraya que el sacrificio de Cristo no fue un acto repetible ni sujeto al tiempo, sino un suce-so único que trasciende los siglos y alcanza a toda la humanidad. En este sentido, la expresión que la norma desaconseja halla su más alta consagración en las Es-crituras. No es una rareza lin-güística, sino una joya teológica. Aplicación pastoral: sembrar en eternidad Como pastores, maestros y o-breros de la viña del Señor, esta-mos llamados a sembrar semillas de verdad en los corazones. Pero, ¿qué clase de semilla es aquella que se siembra una vez para siempre? Es la palabra de testi-monio, el acto de amor, la oración ferviente que, aunque pronuncia- da en un solo momento, produce frutos que perduran más allá de nuestra comprensión. Cada sermón predicado con un-ción, cada consejo dado en el nombre del Señor, cada lágrima derramada por un hermano, cada mano extendida al necesitado: to-das son obras realizadas una vez, pero que resuenan para siempre en el reino de Dios. El salmista de-claró: “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de a-yer, que pasó” (Salmo 90:4). Dios no mide el tiempo como noso-tros; para Él, un instante de obe-diencia es eterno en su memoria y en su recompensa. Reflexión doctrinal: el peso de lo irrepetible La cultura contemporánea nos ha acostumbrado a la repetición, a la inmediatez y al consumo de lo efí-mero. En contraste, el Evangelio nos presenta lo irrepetible como sagrado: la conversión, el bautis- mo, la consagración al ministerio, el matrimonio cristiano, la partida de un ser amado a la presencia del Señor. Cada uno de estos hi-tos sucede una vez, pero su signi-ficado permanece para siempre en la economía divina.

19 No debemos temer a lo único. Al contrario, debemos valorarlo, por-que lo único refleja el carácter de Dios: único, santo, eterno. La frase “una vez para siempre” nos invita a dejar de lado la ansiedad por multiplicar experiencias y a con-centrarnos en la profundidad de cada encuentro con el Señor y con nuestro prójimo. Hacia una vida de instantes eternos Querido lector de El Sembrador, al cerrar estas líneas, le animamos a no desechar la expresión “una vez para siempre” como un simple error de len-guaje. Recíbalo, más bien, como una enseñanza viva: todo lo que hacemos por amor a Cristo, aunque sea un solo gesto, queda grabado en la eterni-dad. El agricultor siembra la semilla una vez, pero la cosecha es para siempre. El misionero predica una vez, pero el alma rescatada vive para siempre. El creyente ora una vez, pero el cielo responde para siempre. Que el Señor nos conceda vivir con tal conciencia: que cada día, cada pa-labra, cada acto de servicio sea ofreci-do como aquella ofrenda del incien-so, que sube una vez ante el trono de Dios, y permanece para siempre en su fragancia. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Porque lo que se siembra una vez para siempre, da fruto para la vida eterna.

El Sembrador 20 Iglesia Evangélica Libre Pentecostal "Los discípulos de Jesucristo " Pastor: Leonardo Díaz. Catia, Caracas.

Eventos resaltantes Entre el Apocalipsis Libro tan maravilloso e incomparable es la Biblia, y dentro de ella nada como el Apoca-lipsis. Misterio no reve- lado sino a los que a-man a su autor e inspi-rador de toda sabidu-ría, el Altísimo. Es cuando aparece otra bestia prove-niente de la tierra pero con dos cuer-nos parecidos a los de un cordero pe-ro su hablar era de dragón. En Éxodo los hebreos adoraron un cordero de oro tras la petición general de la boca de su falso mensajero, Coré (Núm 16:3). Está es la sombra de lo que pa-saría en tiempos del Señor Jesucristo hecho carne. El sumo sacerdocio esta-ba corrompido por la doctrina romana y sus costumbres. Anas no debía estar en ese cargo pues se lo dieron los ro-manos, lo cual lo compartió y luego se lo legó al esposo de su hija, Caifas (Luc 3:2; Jn 18:13). Era un supuesto sacer-dote de Jehová, pero hablaba de muerte, dirigía instigaciónes y buscaba los favores de los romanos para su supervivencia. Entre los capítulos 12 a 14 de Apocalipsis, se habla siete visiones recibidas por el apóstol Juan. Ellas son las partes de una historia que viaja a través de los tiempos.Daniel Romero Torin La primera se menciona que viene del mar, el cual es el Mediterráneo, y es de la misma especie del dra-gón del capítulo 12. Ese dragón era Herodes y éste estaba dominado por el César de Roma. La diferencia estriba en que la que viene del mar tiene una descripción que nos re-cuerda las cuarto bestias que vio el profeta Daniel (Dn 7:3-8), pero en éste pasaje se habla de un cuerno que derriba a otros tres. Nerón, tras la misteriosa muerte de Claudio, su tío quien lo adoptó, toma el reina-do. Presuntamente quita del cami-no al verdadero hijo de Claudio y mata de una patada en el estómago a su segunda esposa estando ebarazada de su propio hijo. Nerón es esa bestia. Las dos bestias del capítulo 13. T i p i n t e r p r e t a t i v o El Sembrador 21INTERPRETACION BIBLICA

Parado en el monte de Sion, se encuentra con otros ciento cuarenta y cuatro mil per-sonas que cumplen con unos requisitos específicos entre las multitudes de aquel momento, primicias para Dios y el Cordero. Éstos serán sellados por un ángel antes de que el séptimo sello fuera roto, entre las tri-bus deIsrael,comoloexplicaenelcapi-tulo7. Entre el ApocalipsisEVENTOS RESALTANTES Luego que hallan cantado un cántico exclusivo de ellos a Dios, Aparecen tres án-geles: el primero se refiere al anuncio del evangelioeterno;elsegundo,anuncialacaídadeBabilonia;yel último, anuncia una advertencia. Éstos ángeles son tres even- tos: la evangelización que hoy en día se sigue llevando a cabo; la caída de Babilo-nia, la cual aún no ocurre, y por último es para los que se quedaron en el rapto, la séptima iglesia. Es donde unavozhabladelasegundadelassietebienaventuranzas. DANIEL ROMERO TORIN n el capítulo 14 del Apocalip-sis, ya el niño que fué arrebata-do para Dios en el cielo es co-nocido ahora como el santo Cordero.Los 24 ancianos son de las 24 ordenes de del principado sacerdotal. Se puede consi-derar que son los elegidos de Dios alolar-godelahistoriaparatalresponsabilidad(1Cro24:7-18.) E Entre los versículos 14 al 20 encontramos dos siegas muy significativas las cuales aun no se cumplen. La primera es del trigo y la segunda es de las uvas. Estudiando las Escrituras sabemos que el trigo es refe-rencia de la iglesia y las uvas a los Israelíes. Es por eso que se debe entender que los escogidos son los descendientes de la justicia de fe en Abraham, y la iglesia son los redimidos por la sangre del Señor Jesucristo en la fe de salvación . Ya el Cor-dero es reconocido como el Hijo delHom-bresentadoenunanube.Hayquenotarquelasmies estarán en el cielo, pero la vid se hallará en la viña de la tierra: Jerusalén. (Isaías5:1) 22 INTERPRETACION BIBLICA

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