Esta cartilla educativa es el resultado del proyecto Generación BAQ, una iniciativa juvenil en Barranquilla, Colombia, que busca recuperar espacios públicos afectados por residuos sólidos mediante educación ambiental, participación juvenil y muralismo. Está dirigida a estudiantes, docentes, líderes comunitarios y Juntas de Acción Comunal que quieran replicar el modelo en sus territorios. El…
Esta cartilla educativa es el resultado del proyecto Generación BAQ, una iniciativa juvenil en Barranquilla, Colombia, que busca recuperar espacios públicos afectados por residuos sólidos mediante educación ambiental, participación juvenil y muralismo. Está dirigida a estudiantes, docentes, líderes comunitarios y Juntas de Acción Comunal que quieran replicar el modelo en sus territorios.
El documento presenta al equipo organizador, con perfiles de jóvenes líderes como Juan David Hernández, Yenifer Suárez, Jose Tejada, Malcom Romero, Juan David Rueda y Juan C. Fuentes, todos vinculados al liderazgo ambiental y comunitario en Baranoa, Santo Tomás y Barranquilla.
Se explica el origen del proyecto: la pregunta "¿Cómo nos imaginamos una Barranquilla más limpia, más cuidada y más nuestra?" llevó a observar el entorno, escuchar a la comunidad y buscar formas creativas de actuar. La cartilla se presenta como una herramienta de aprendizaje y réplica, no solo como un registro de la experiencia.
La metodología se organiza en cinco momentos: Conocer para transformar (socialización inicial), Antes de transformar, necesitamos entender (diagnóstico participativo), Aprender para Actuar (educación ambiental sobre residuos sólidos, contaminación y separación), Ahora es momento de actuar y Del papel al muro (muralismo).
Se incluyen secciones sobre investigación conceptual, temas abordados, la cartilla educativa como herramienta, cartas, emblemas, un sistema de insignias y postcards. El primer encuentro se realizó en la Institución Educativa COTEDIBA, donde los jóvenes fueron presentados como protagonistas del proceso.
El diagnóstico busca identificar las condiciones de los espacios públicos, las prácticas de deterioro y la percepción comunitaria, antes de pasar a la acción. La educación ambiental se plantea como un proceso participativo donde los jóvenes conversan, analizan y proponen alternativas, no solo reciben información.