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Hace muchos años, en un pueblo de nuestra Guatemala, vivía un gran rey con su familia. La hija menor del rey nació una noche de luna llena. Desde ese momento fue cuidada con esmero. Tenía los ojos rasgados, grandes, que iluminaban toda su cara. Además, sus dientes eran blancos y brillantes. El rey estaba muy orgulloso de su hija menor y muchos principes de otros pueblos la pedían en matrimonio, pero el rey no se decidia por ninguno. A la joven le gustaba pasear por el bosque. Le encantaba mirar las altas montañas y el río que caía en cascadas formando pozas, donde solía bañarse cuando brillaba el sol.
Un día, la joven salió de madrugada y fue a bañarse a una de las pozas del rio. Estaba jugando con el agua cuando de pronto, escuchó una voz que venía de los matorrales. A la joven le encantó la voz y, curiosa siguió sus huellas... Caminó un rato hasta que, cansada, pensó en volver. Pero la voz se dejó oir de nuevo en el monte.Doncella, si quieres conocer a un alto varón, sal de la poza y sigue las huellas que dejaron sus pies al otro lado de las rocas.Doncella, sigue las huellas hasta que llegues a la entrada de la cueva.Si te quedas conmigo, tu hijo será fuerte como estas rocas que nos rodean, hermosos y bellos bosques que nos rodean.La joven caminó y llegó a la cueva. Entró y encontró un hombre cubierto con una capa brillante. Era el Señor de los Murciélagos, que le dijo:
La joven ya no regresó a su casa. Después de unos meses, dió a luz a un niño muy hermoso. Tenía la nariz respingona de su padre, los dientes blancos y brillantes de su madre.Por aquellos dias, hubo una gran hambruna en el pueblo. Una plaga de ratones había devorado el corazón del maíz, la semilla para sembrar.Cuando la joven se enteró de las desgracias de su pueblo, decidió regresar. Su padre, muy enojado, le dijo que era la culpable de lo que estaba pasando.Anda, ve y busca semillas de maíz para que nuestro pueblo no sufra más. Si no lo consigues, muy pronto los ancianos y niños comenzarán a morir, debilitados y enfermos.La joven fue en busca de semilla de maíz. Caminó muchos días y noches.Una noche agotada, se quedó dormida en medio de la selva. Al despertarse se dió cuenta de que estaba en el interior de la cueva del Señor de los Murciélagos. Estalló en llanto y le contó su pena.Mañana, al salir el sol, volverás a tu pueblo. Que los hombres trabajen la tierra, y cuando llegué la época oportuna, ¡arráncate los dientes y siémbralos!.
La joven regresó a su pueblo y contó lo que habia diho el señor de los Murciélagos.Hicieron todo como él había dicho. Los hombres trabajaron la tierra y, cuando llegó la época oportuna, la joven se arrancó sus dientes y los sembró en la milpa.Con el tiempo, las milpas dieron fruto.¡Los granos de maíz de las mazorcas eran blancos y brillantes como dientes de mujer!Desde entonces, el maíz de color blanco es tan valioso y se considera un regalo de los dioses, en honor a aquella valiente joven que sembró sus dientes por amor a su pueblo.