Este documento es una carta de amor y un recuento de aniversario. Narra cómo la pareja se conoció en el colegio Luis Hernández Vargas, gracias a Fabio y Laura, y cómo el autor siguió a su pareja en bicicleta para pedirle su Facebook. A partir de ahí, la historia avanza con detalles de su noviazgo, llamadas nocturnas, discusiones sobre un gato llamado Michi, y el primer encuentro con la madre de…
Este documento es una carta de amor escrita para celebrar el cuarto aniversario de una relación. Está dirigida a la pareja del autor y narra los inicios de su historia, desde el primer encuentro en Hato Corozal, Casanare, en el colegio Luis Hernández Vargas. El autor recuerda cómo conoció a su pareja gracias a Fabio y Laura, y cómo la siguió en bicicleta para pedirle su Facebook, un gesto que marcó el comienzo de todo.
El texto repasa los primeros meses de conversación por WhatsApp, las llamadas nocturnas y los momentos compartidos, como la discusión sobre el sexo de un gato llamado Michi. También menciona el nerviosismo del autor al conocer a la madre de su pareja. Estos recuerdos se presentan como pequeños tesoros que el autor guarda con cariño, destacando la evolución de su relación desde la amistad hasta el amor.
La carta continúa con una lista de las cosas que el autor ama de su pareja, como su forma de ser, su humor, su reserva, sus ojos, sus cachetes y su olor. También valora el esfuerzo y la fortaleza de su pareja, así como sus cartas y manualidades. El autor subraya que, sobre todo, ama que su pareja sea auténtica y no pretenda ser alguien que no es, y menciona que sigue descubriendo nuevas razones para amarla.
El documento también reflexiona sobre los cuatro años de relación, incluyendo los momentos difíciles y las discusiones, pero también las risas y el cariño. El autor destaca cómo han aprendido y crecido juntos, y cómo han superado la distancia sin dejar de quererse. Concluye con una declaración de amor eterno y una posdata en la que promete un regalo pendiente para su próxima cita, cerrando con la cuenta de los días, meses y el infinito que representan su historia.
En las últimas líneas, el autor expresa su gratitud por los cuatro años compartidos y su deseo de seguir construyendo una historia juntos. Menciona que aún hay muchas páginas por escribir y que espera seguir amando a su pareja cada día. El tono es íntimo y emocional, con un toque de promesa y esperanza hacia el futuro.