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Agosto 2026 AZORESPORTUGAL
AZORES
Las Azores son un pequeño archipiélago portugués perdido en medio del Atlántico, formado por nueve islas muy diferentes entre sí. Son conocidas por sus paisajes verdes, sus volcanes, sus lagunas, sus aguas termales y una naturaleza que está presente prácticamente en cualquier rincón. El origen volcánico de las islas se puede ver en muchos de sus paisajes: cráteres convertidos en lagos, fumarolas, aguas calientes y costas formadas por roca volcánica. Entre todas ellas, nosotros elegimos São Miguel, la isla más grande del archipiélago y también conocida como la Isla Verde. La elección tenía bastante sentido para lo que buscábamos: una isla en la que poder encontrar un poco de todo y descubrir lugares muy diferentes sin tener que cambiar de isla constantemente.
Sabias qué . . . Las Islas Azores poseen las únicas plantaciones de té de Europa, ubicadas específicamente en la isla de São Miguel (en Gorreana y Porto Formoso), donde el cultivo se desarrolló a finales del siglo XIX
Otra de las razones para elegirla fue precisamente esa variedad. En un mismo viaje podíamos pasar de caminar entre enormes campos verdes a bañarnos en aguas termales, visitar una plantación de té, recorrer un antiguo cráter volcánico o terminar el día junto al mar. Y, además, estaba Ponta Delgada, una ciudad con un ambiente diferente al del resto de la isla y que nos permitía combinar naturaleza y algo de vida urbana.
Al final, São Miguel resultó ser mucho más que el lugar que habíamos elegido para pasar unos días. Fue descubrir una isla en la que el verde, el agua y los volcanes están presentes en prácticamente todo. Un sitio donde cada día podía llevarnos a un paisaje completamente distinto y que, precisamente por eso, nos pareció la elección perfecta para nuestro viaje.
El color blanco es el gran protagonista y representa la espuma de las olas, siguiendo la temática marítima de la fiesta. Lo curioso es ver cómo, durante unas horas, una ciudad normalmente tranquila cambia por completo y se convierte en una enorme celebración al aire libre. Es una forma diferente de conocer Ponta Delgada y de vivir São Miguel más allá de sus paisajes y naturaleza.
Ponta Delgada White Ocean El Ponta Delgada White Ocean es una de las fiestas más conocidas del verano en São Miguel. Durante una noche, las calles del centro histórico de Ponta Delgada se llenan de personas vestidas de blanco, música, luces y decoración inspirada en el océano.
El color blanco es el gran protagonista y representa la espuma de las olas, siguiendo la temática marítima de la fiesta. Lo curioso es ver cómo, durante unas horas, una ciudad normalmente tranquila cambia por completo y se convierte en una enorme celebración al aire libre. Es una forma diferente de conocer Ponta Delgada y de vivir São Miguel más allá de sus paisajes y naturaleza.
Distanciakm7,31Velocidad media2h 38m Salto do Cabrito e Presa de Gramas
Sabias qué . . . La escalinata fue construida en 1968 y tiene 100 escalones y 10 descansillos, representan diferentes escenas religiosas y la escalera está pensada además como una representación de parte del Rosario, por lo que subir hasta la ermita tiene también un significado religioso. Praia da Pedreira
Sete Cidades es probablemente uno de los paisajes más conocidos de São Miguel y también uno de esos lugares que, cuando se ven en persona, resultan todavía más impresionantes que en las fotografías. Se encuentra en el interior de un enorme cráter volcánico, en la parte oeste de la isla, y allí aparecen dos grandes lagunas que prácticamente se han convertido en el símbolo de esta zona: la Lagoa Azul y la Lagoa Verde. Sete Cidades
Sabias qué . . . Según la leyenda, la princesa Antília, de ojos azules, se enamoró de un pastor de ojos verdes. Su padre, el rey, prohibió su amor y los separó. Antes de despedirse, ambos lloraron tanto que sus lágrimas formaron las dos lagunas de Sete Cidades: una azul y otra verde, como sus ojos.
La primera impresión al llegar es la de encontrarse ante un paisaje completamente verde. Las laderas del antiguo volcán están cubiertas de vegetación y, en el fondo, las dos lagunas ocupan buena parte del cráter. Entre ellas hay un pequeño puente que las separa y que permite ver cómo dos masas de agua que están prácticamente juntas pueden tener colores tan diferentes.
Para disfrutar realmente del paisaje hay varios lugares desde los que se puede contemplar Sete Cidades. Uno de los más conocidos es el mirador de Vista do Rei, desde donde se obtiene la imagen más característica de las dos lagunas dentro del cráter. El nombre del mirador tiene además su propia historia: hace referencia a la visita del rey Don Carlos y la reina Doña Amelia a São Miguel en 1901. Desde allí se entiende mucho mejor la dimensión del lugar. La caldera tiene unos 5,3 kilómetros de diámetro y en su interior se encuentran, además de las lagunas Azul y Verde, otras más pequeñas como las de Santiago y Rasa.
Todo el conjunto forma parte del Paisaje Protegido de la Cuenca de Sete Cidades y fue elegido en 2010 como una de las Siete Maravillas Naturales de Portugal. Aunque el mirador es el punto más famoso, Sete Cidades no se queda solo en una panorámica. También merece la pena bajar hasta el pueblo y acercarse a la orilla de la Lagoa Azul. Allí el paisaje cambia completamente. Después de contemplar las lagunas desde lo alto, encontrarse al nivel del agua permite apreciar mejor la tranquilidad del lugar y la enorme cantidad de vegetación que rodea el cráter. Lo que hoy parece un enorme valle verde fue en realidad un volcán, y las lagunas ocupan el interior de su antigua caldera. También es un lugar que cambia mucho dependiendo del tiempo. Las nubes y la niebla son bastante habituales en São Miguel y pueden aparecer rápidamente, cubriendo parte de las montañas y haciendo que las lagunas desaparezcan casi por completo. Pero cuando el cielo está despejado, los colores del agua y el verde de las laderas hacen que el paisaje tenga una intensidad difícil de pasar por alto.
Sete Cidades es, en definitiva, uno de esos lugares que resumen bastante bien lo que hace especial a São Miguel. Hay volcanes, lagunas, vegetación por todas partes y un paisaje que parece diseñado para ser fotografiado. Pero, sobre todo, hay una sensación de tranquilidad que hace que apetezca quedarse un rato mirando el paisaje, sin necesidad de hacer mucho más.
Y quizás lo más bonito sea que, después de conocer la historia y la leyenda de las dos lagunas, es difícil volver a mirarlas exactamente de la misma manera. Desde arriba siguen siendo dos lagos dentro de un antiguo cráter volcánico, pero durante un momento también pueden parecer las lágrimas de aquellos dos personajes que, según cuenta la leyenda, nunca pudieron estar juntos.
La Praia do Fogo es una de las playas más singulares y acogedoras de la costa sur de São Miguel. Se encuentra en Ribeira Quente, un pintoresco pueblo de pescadores, rodeada de imponentes laderas verdes que descienden con fuerza hasta el mar y que abrazan la bahía. Su arena oscura es de origen volcánico, una huella inconfundible de las Azores, y contrasta de manera mágica con el verde intenso de las montañas y el azul profundo del Atlántico. Lo que la hace verdaderamente especial es que cuenta con fuentes hidrotermales submarinas, lo que convierte sus aguas en un baño sorprendentemente templado en pleno océano. Cuando hace buen tiempo, el paisaje resulta inolvidable, con el vapor y el calor de la tierra fundiéndose con la belleza salvaje del entorno. Praia do Fogo
Ponta da Ferraria Ponta da Ferraria es uno de esos lugares de São Miguel que sorprenden por la mezcla de mar y actividad volcánica. En este punto de la costa, una fuente de agua termal caliente llega hasta el océano y se mezcla con el agua del Atlántico, creando una piscina natural en la que es posible bañarse con agua templada, especialmente cuando la marea está baja.
El contraste es bastante curioso: por un lado, las rocas volcánicas y los acantilados negros; por otro, el océano abierto. Y entre ambos, el agua caliente que sale de la tierra. La temperatura puede superar los 30 °C, aunque depende mucho del estado de la marea
La zona tiene además una historia volcánica bastante interesante. Las aguas termales de Ferraria ya eran conocidas desde el siglo XVI y se han utilizado desde hace siglos por sus propiedades terapéuticas. Lo más especial de Ponta da Ferraria es precisamente esa sensación de estar bañándose en el Atlántico mientras el propio suelo de la isla calienta el agua.
Distanciakm7,80Velocidad media2h 38min Janela do Inferno
Distanciakm4,44Tiempo2h 28min Salto do Prego e Sanguinho
Miradouro da Ponta do Sossego El Mirador Punta del Sosiego está rodeado de unos jardines impecables repletos de flores coloridas, cuidados senderos y rincones de descanso que transmiten una paz absoluta, haciendo honor por completo a su nombre.
Es mucho más que un simple punto panorámico; es un auténtico oasis de paz concebido para disfrutar sin prisa de la naturaleza salvaje de São Miguel. Se encuentra estratégicamente dispuesto en terrazas escalonadas sobre los acantilados de Nordeste, integrando miradores naturales, zonas de descanso perfectamente equipadas con merenderos y barbacoas, y un entorno pensado para el disfrute al aire libre.
Sus cuidados jardines botánicos están repletos de una gran variedad de flores coloridas, hortensias y árboles endémicos que crean un contraste bellísimo con la inmensidad del océano Atlántico que se abre a sus pies. Cuando el día acompaña, el lugar invita a detener el tiempo, permitiendo contemplar cómo las olas rompen con fuerza contra la costa rocosa mientras se respira una absoluta tranquilidad en un entorno idílico.
Cascata da Ribeira dos Caldeirões
La cascada es probablemente el rincón más llamativo del parque, pero lo bonito es que el agua está presente durante todo el recorrido, con pequeños saltos, canales y puentes entre la vegetación. Es un lugar bastante tranquilo y agradable para pasear, y uno de esos sitios en los que cuesta creer que se esté tan cerca de la carretera.
El Parque Terra Nostra es un jardín enorme, lleno de árboles, plantas y caminos que van pasando de una zona a otra. Lo mejor es recorrerlo tranquilamente, sin intentar verlo todo deprisa, porque siempre aparece algún rincón diferente entre la vegetación. Parque Terra Nostra
Al recorrerlo se entiende enseguida por qué es uno de los lugares más conocidos de la isla. Hay árboles enormes, helechos, camelias, hortensias y plantas que probablemente no se habían visto antes. Algunas zonas tienen un aspecto casi selvático, mientras que otras están más cuidadas y ordenadas, con caminos, pequeños estanques y puentes. También hay una colección de helechos especialmente llamativa, con ejemplares que alcanzan un tamaño considerable gracias a las condiciones de la isla.
Pero si hay una imagen que probablemente se queda en la memoria después de visitar Terra Nostra es la de su gran piscina termal. Está alimentada por las aguas calientes de la zona y tiene una temperatura agradable durante todo el año. Su color, entre naranja y marrón, puede resultar bastante sorprendente la primera vez que se ve. Se debe principalmente a la cantidad de hierro que contiene el agua, que también puede dejar algunas manchas en el bañador o en la piel. No es precisamente la típica piscina de color azul que uno espera encontrarse en un jardín, pero forma parte del encanto del lugar.
Además de la piscina, el parque tiene varios estanques y zonas de agua que hacen que el paseo sea todavía más agradable. En algunos lugares el agua está completamente rodeada de vegetación y apenas se escucha nada más que el sonido de los árboles y de los pájaros. Es fácil quedarse un rato simplemente mirando alrededor, especialmente cuando se llega a las partes más tranquilas del jardín. Una de las cosas curiosas de Terra Nostra es que, aunque muchas de las plantas que se encuentran allí no son originarias de las Azores, llevan tanto tiempo formando parte del paisaje que parecen completamente integradas en él.
La plantación de Chá Gorreana lleva funcionando desde 1883 y está considerada la más antigua de Europa. Allí se producen principalmente té negro y té verde, siguiendo métodos tradicionales que se han mantenido durante generaciones. La fábrica conserva además parte de su maquinaria antigua, que todavía se utiliza para elaborar el té. Fábrica de Chá Gorreana
Una de las cosas que más llama la atención es que se puede recorrer la propia plantación a pie. El camino pasa entre las plantas de té y permite ver de cerca cómo crecen antes de llegar de nuevo a la fábrica. Después del paseo, también se puede entrar y conocer cómo se recoge y se transforma la planta hasta convertirse en el té que finalmente llega a la taza.
El té llegó a São Miguel en el siglo XVIII y, durante el siglo XIX, se convirtió en una actividad económica importante para la isla. La industria llegó a tener numerosas plantaciones y fábricas, aunque con el tiempo fueron desapareciendo hasta quedar únicamente unas pocas. Gorreana consiguió mantenerse y continúa siendo una empresa familiar.
Hotel Monte Palace El Hotel Monte Palace es uno de esos lugares que llaman la atención incluso antes de conocer su historia. Se encuentra junto al mirador de Vista do Rei, frente a las lagunas de Sete Cidades, y hoy es un enorme edificio abandonado que contrasta bastante con el paisaje verde que lo rodea.
Pero no siempre fue así. El hotel abrió sus puertas en 1989 como el primer hotel de cinco estrellas de las Azores. Era un proyecto muy ambicioso, con 88 habitaciones, dos restaurantes, bar, discoteca, salas de confere ncias e incluso una suite presidencial. Más de cien personas llegaron a trabajar allí y todo estaba pensado para convertirlo en uno de los hoteles más lujosos de la isla.
Sin embargo, el proyecto no tuvo el éxito esperado. En aquella época las Azores todavía recibían pocos turistas y la ubicación, aunque tenía unas vistas increíbles, estaba bastante alejada de los principales núcleos de la isla. El hotel terminó cerrando en 1990, después de apenas un año y medio de funcionamiento. Lo curioso es que ese mismo año llegó a recibir el premio al Mejor Hotel de Portugal.
A partir de entonces comenzó su abandono. Durante años estuvo vigilado, pero con el tiempo fue quedándose vacío y sufrió numerosos robos y actos de vandalismo. Lo que queda hoy es principalmente la estructura del edificio, que poco a poco ha ido siendo ocupada por la vegetación y las pintadas.
Praia do Areal de Santa Bárbara La Praia do Areal de Santa Bárbara es una de las playas más extensas e impresionantes de la costa norte de São Miguel. Se encuentra en el municipio de Ribeira Grande, destacando por un kilométrico y amplio manto de arena oscura que contrasta con la imponente fuerza del océano Atlántico.
Al estar completamente abierta a la fuerza del océano Atlántico, recibe un oleaje potente y constante que la ha consagrado como uno de los mejores escenarios para el surf en las Azores y en toda Europa. Aquí se celebran habitualmente competiciones internacionales de surf y bodyboard, atrayendo a deportistas de todo el mundo que buscan exprimir al máximo sus desafiantes crestas.
Cuando cae la tarde, el paisaje se transforma por completo, regalando atardeceres mágicos que se pueden disfrutar relajadamente desde sus bares a pie de playa mientras el sol se esconde en el horizonte norteño.
Santuário de Nossa Senhora da Paz El Santuário de Nossa Senhora da Paz se encuentra en lo alto de una colina, sobre Vila Franca do Campo, y es uno de esos lugares donde la propia subida ya forma parte de la visita. Desde allí se obtiene una de las vistas más bonitas de esta parte de São Miguel, con el pueblo, el océano y el famoso Ilhéu de Vila Franca al fondo.
Sabias qué . . . La escalinata fue construida en 1968 y tiene 100 escalones y 10 descansillos, representan diferentes escenas religiosas y la escalera está pensada además como una representación de parte del Rosario, por lo que subir hasta la ermita tiene también un significado religioso. La ermita actual fue construida en 1764 sobre una pequeña capilla que ya existía desde el siglo XVI. Según cuenta la tradición, un pastor encontró una imagen de la Virgen dentro de una cueva durante una tormenta. La imagen fue llevada varias veces a la iglesia del pueblo, pero, según la leyenda, volvía a aparecer en la misma cueva. Se interpretó que aquel era el lugar donde la Virgen quería permanecer y allí se construyó la ermita.
En 2025, la antigua ermita fue elevada oficialmente a Santuario Diocesano de Nossa Senhora da Paz, convirtiéndose en el primer santuario mariano de la isla de São Miguel.Más allá de su importancia religiosa, merece la pena acercarse por el lugar en el que está y por las vistas que ofrece. La combinación de la escalinata, los azulejos, la pequeña ermita en lo alto y el paisaje de Vila Franca del Campo hace que sea uno de los rincones más característicos de esta parte de la isla.
Las Caldeiras das Furnas son uno de los lugares donde más se nota la actividad volcánica de São Miguel. P or toda la zona salen columnas de vapor del suelo y se pueden ver pequeñas piscinas de agua hirviendo y fumarolas, acompañadas por el característico olor a azufre. Es curioso caminar por allí y ver cómo la tierra desprende calor de forma natural. Caldeiras das Furnas
Este calor también se utiliza para preparar uno de los platos más típicos de la isla, el cozido das Furnas. Las ollas se entierran directamente en el suelo y se dejan cocinar durante varias horas aprovechando el calor volcánico
Sabias qué . . . Las aguas calientes de Furnas ya se utilizaban con fines medicinales desde hace siglos. De hecho, el primer establecimiento termal de la zona se construyó en 1615, aunque fue destruido en 1630 por el terremoto y la erupción volcánica que afectaron al valle.
Justo al lado de las calderas se encuentra la Lagoa das Furnas, rodeada de vegetación y montañas. El contraste entre la tranquilidad del lago y el vapor que sale de la tierra hace que toda la zona sea especialmente característica y uno de los mejores lugares para apreciar el origen volcánico de la isla.
Ilh a d e São Miguel