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SOJOURNJ U N I O 2 0 2 6Bacalar/Xcaret “ U N A C R Ó N I C A V I S U A L E N T R E E L A Z U L D E L A L A G U N A Y L A A R Q U I T E C T U R A D E L D E T A L L E . ” 1 8 . 6 7 ° N , 8 8 . 3 9 ° W
ÍNDICE COORDENADAS DE UN COMIENZO Pág. 04 PERSPECTIVA Pág. 09 SOBRE EL OLVIDO Pág. 20 VIVE CON GRATITUD Pág. 16 | P Á G . 2 FORTALEZA Pág. 06
Si estás leyendo esto, probablemente estás sentado en mi sala, con esta revista entre las manos, quizás de visita, quizás solo de paso. Quiero que sepas algo antes de seguir pasando las páginas: esto no es una revista de viajes cualquiera. Es la primera vez que viajé sin mis papás, solo con mis tíos, que además son mis padrinos — las personas que eligieron acompañarme desde antes de que yo pudiera elegir nada. Fuimos a Xcaret Arte y a Bacalar. No sabía, cuando armé la maleta, que iba a regresar con esto adentro: una certeza tranquila de que el mundo es enorme, de que hay lugares que te cambian la forma de mirar, y de que no todos tienen la fortuna de comprobarlo. Esta revista es mi manera de guardarlo. Y si al hojearla se te ocurre un viaje que llevas tiempo posponiendo, mejor todavía. JESÚS EDUARDO MILLA GARDUÑONOTA DEL EDITOR | P Á G . 3
"MOVE FORWARD. GOOD THINGS ARE UP AHEAD."– @REALLYGREATSITECOORDENADAS DE UN COMIENZO Hay una primera vez para todo, y esta fue la mía: la primera vez que hice una maleta sabiendo que no iba a estar ni mi mamá ni mi papá cerca, solo mis tíos, mis padrinos, los que llevan toda mi vida cuidándome desde un lugar distinto al de mis papás, pero igual de cercano.
"Believe in the magic of the season."– @reallygreatsiteNo sabía bien qué esperar. Sabía que íbamos a Xcaret Arte y después a Bacalar, sabía los nombres de los lugares, pero no tenía idea de lo que se siente pararte frente a un agua de ese color, o reírte hasta que te duela con las personas que te vieron crecer. | P Á G . 5
Fortaleza | p. 3FORTALEZA "RESISTIRSE A QUEDARSE QUIETO: ESA ES LA VERDADERA INQUIETUD DEL VIAJERO." Si tú, que sostienes esta revista, todavía no has vivido algo así — un viaje que te descoloca un poco, que te hace ver que hay mundo más allá de lo que ya conoces — esto es una invitación. Muévete. Empieza donde puedas. Hay algo raro en crecer: uno no se da cuenta del momento exacto en que empieza a pasar. No fue este viaje el que me hizo sentir más grande, pero sí fue el primero en el que noté que ya estaba pasando. Que ya podía hacer una maleta yo solo, tomar mis propias decisiones pequeñas del día, extrañar mi cama y aun así no querer que el viaje terminara. Crecer, creo, es eso: sostener dos cosas contradictorias al mismo tiempo y no romperse. | P Á G . 6
EXPLORANDONo hicimos senderismo de manual, ni caminamos rutas balizadas — hicimos lo que hace cualquier familia que se anima a explorar: nos metimos por donde nos llamó la curiosidad. Encontramos un columpio colgado entre árboles, sobre agua verde y quieta. Vimos un puercoespín entre las plantas, tan cerca que se sentía irreal. Son esos momentos pequeños, no planeados, los que terminan siendo los que más se recuerdan. Nadie te avisa que el mejor recuerdo del viaje va a ser un animal que te cruzaste por accidente, o un columpio que ni sabías que existía. Creo que eso también dice algo de la vida en general, no solo de los viajes: uno puede planear todo el itinerario, tener todo agendado, y aun así lo que más se queda es lo que no estaba en ningún plan. Quizás la lección no es dejar de planear, sino dejar espacio para que algo se salga del plan. | P Á G . 7 " D E J A R S E L L E V A R P O R L A C O R R I E N T E E S , A V E C E S , L A F O R M A M Á S I N T E L I G E N T E D E A V A N Z A R ."
ESPÍRITU VIAJEROE s c r i t o p o r J e s ú s E d u a r d o Hay algo distinto en viajar con quienes te eligieron ser tus padrinos. No son mis papás, pero han estado ahí en cada etapa importante de mi vida, y este viaje se sintió como una etapa más: la primera vez que viajamos solos, sin nadie más de la familia, solo nosotros tres. Los vi relajados de una forma en la que casi nunca los veo en su día a día. Nos subimos a la lancha, hicimos bromas todo el camino, y en algún punto nos quedamos en silencio viendo el agua, y ese silencio también dijo mucho. Creo que uno no siempre nota, en el momento, lo importante que es un recuerdo. Pero mientras escribo esto, sé que esta va a ser una de esas fotos que voy a seguir viendo dentro de veinte años, pensando: ahí estábamos, los tres, tan tranquilos, tan agradecidos de estar ahí. G R A C I A S P A P Á S P O R D A R M E L A O P O R T U N I D A D Y T Í O S , P O R L L E V A R M E C O N U S T E D E S . Hay un tipo de cariño que no viene con obligación. Mis padrinos no tenían que llevarme a este viaje, no tenían que hacer un lugar para mí en sus vacaciones, y aun así lo hicieron. Creo que ahí está la diferencia entre el amor que se da porque toca, y el que se da porque se elige. Este viaje fue, sobre todo, la prueba de que a mí me tocó de los segundos. | P Á G . 8
Llegamos a la laguna y adquirimos un mayor sentido de lo afortunados que somos. No todos los días uno se detiene a pensar en lo raro que es, en realidad, poder viajar. Requiere tiempo, dinero, salud, y sobre todo, la oportunidad — algo que no todas las personas tienen, por más que la merezcan igual que cualquiera. Viendo el agua desde la lancha, pensé en eso. En cuánta gente conozco que nunca ha salido de su ciudad, no porque no quiera, sino porque la vida no le dio el espacio para hacerlo. Y ahí estaba yo, con la fortuna enorme de estar viendo uno de los lugares más bonitos que existen, gracias a mi familia. Escribo esto para no olvidarlo. Para recordar, cada vez que tenga la oportunidad de viajar, que es un privilegio y no un derecho garantizado, y que vale la pena vivirlo con los ojos bien abiertos. P E R S P E C T I V A V E R E L M U N D O D E S D E U N N I V E L M Á S A L T O | P Á G . 9
Número 27 | 234 Hay lugares que uno visita y hay lugares que se quedan viviendo en uno. Xcaret y Bacalar fue de los segundos. Sé que la memoria le hace trampas a uno. Con el tiempo, el color exacto del agua se me va a ir olvidando, el calor exacto de esa tarde también. Se me va a quedar la sensación, no el dato. Y quizás por eso hice esta revista: para intentar quedarme también con el dato, aunque sepa que ninguna foto, ningún texto, alcanza para guardar un lugar completo. Solo alcanza para no dejarlo ir del todo. | P Á G . 1 0 " O L V I D A R E L D A T O N O E S P E R D E R E L V I A J E ; E S D E J A R Q U E E L R E C U E R D O S E C O N V I E R T A E N P A R T E D E L O Q U E S O M O S ."
Lo que más me sorprendió de Xcaret Arte no fueron las cosas grandes, sino los detalles: los panes recién horneados por la mañana, las lámparas artesanales colgando del techo como si flotaran, un vitral que parecía sacado de otro tiempo. Es fácil ir de viaje y solo recordar los lugares grandes — la alberca, la playa, el hotel completo. Pero terminé quedándome con las cosas pequeñas: el olor a canela en la cafetería, la luz filtrándose entre las lámparas de mimbre, la sensación de que alguien pensó cada rincón con cuidado. Viajar también es eso: aprender a fijarse en lo pequeño. X C A R E T A R T E | P Á G . 1 1
E N L A C O S T A No sé si hay una forma de contar un viaje sin hablar de lo que se comió. Tacos frescos, sabores que no había probado, mesas puestas con mantas de colores. Cada comida se sintió parte de la experiencia, no solo un trámite entre actividad y actividad. Hay algo en compartir la mesa con la gente que quieres, en un lugar nuevo, que hace que hasta la comida más sencilla sepa distinta. Mejor, quizás. Creo que fue en una de esas comidas cuando noté que llevaba horas sin revisar el teléfono. No fue una decisión consciente, simplemente no hizo falta. Y pensé en cuántas comidas en mi vida normal transcurren con la mitad de mi atención puesta en otro lado. Viajar, entre otras cosas, me recordó que estar realmente en un lugar — sin la mitad de la cabeza en otro sitio — es una sensación que se me había olvidado. Hubo algo más que noté, casi sin querer: la forma en que cada persona que nos atendió parecía genuinamente contenta de compartir su comida con nosotros. No era solo un trabajo para ellos, o al menos no se sentía así. Había orgullo en cómo describían cada platillo, en cómo explicaban de dónde venía cada ingrediente. Aprendí que la hospitalidad, cuando es real, se nota — y que uno, como visitante, tiene la responsabilidad de recibirla con la misma generosidad con la que se ofrece. También aprendí a probar cosas sin preguntar demasiado antes. A veces uno se pierde la mitad de un viaje por miedo a que algo no le guste. Terminé probando sabores que no sabía que existían, y la mayoría terminaron siendo de lo mejor que comí en mucho tiempo. Creo que ese pequeño acto — decir que sí antes de saber del todo qué es lo que se está aceptando — resume bastante bien lo que fue todo el viaje. | P Á G . 1 2 " A T R E V E R S E E S E L E S P A C I O E X A C T O D O N D E E L P L A N T E R M I N A Y E L V I A J E D E V E R D A D C O M I E N Z A ."
NOTA DEL EDITORJ E S Ú S E D U A R D OXcaret Arte está construido de una forma que parece querer abrazarte: techos de palapa altísimos, piedra, madera, luz que entra justo donde debe entrar. No es un hotel que se impone sobre la naturaleza — se acomoda a ella. Cada espacio parece pensado para que te detengas un momento antes de seguir caminando. Y eso hicimos, muchas veces: detenernos, ver hacia arriba, notar cómo la luz atravesaba las lámparas tejidas, y seguir caminando con una sensación distinta a la de cinco minutos antes. Me quedé pensando en cuánto trabajo hay detrás de algo que parece simple. Cada lámpara de mimbre, cada muro de piedra irregular, cada techo de palma, requirió manos que sabían exactamente lo que estaban haciendo. Hay un tipo de belleza que no grita, que no busca impresionar a la fuerza — solo está ahí, bien hecha, esperando a que alguien se tome el tiempo de notarla. Eso me hizo pensar también en lo poco que solemos fijarnos en los espacios que habitamos todos los días. Casas, oficinas, calles enteras que cruzamos sin mirar de verdad. Xcaret Arte me devolvió, aunque fuera por unos días, la costumbre de mirar hacia arriba, de preguntarme por qué un lugar se siente de cierta manera y no de otra. Es un tipo de atención que no cuesta nada y que, sin embargo, casi nunca practicamos. Si algo me llevo de la arquitectura de ese lugar, es la idea de que los espacios bien pensados no solo se ven bien: te cambian el ánimo sin que te des cuenta. Entrabas a ciertos rincones y automáticamente bajabas la voz, caminabas más despacio. Eso no es casualidad. Alguien lo diseñó para que pasara exactamente así. | P Á G . 1 3
Hay lugares diseñados para impresionar, y lugares diseñados para hacerte sentir en casa. Xcaret Arte, de alguna manera, logra las dos cosas a la vez. Eso me hizo pensar en qué es, en realidad, sentirse en casa. Siempre pensé que tenía que ver con un lugar fijo, con las mismas cuatro paredes de siempre. Pero ese viaje me enseñó que "sentirse en casa" tiene menos que ver con el lugar y más con quién está a tu lado. Estuve a cientos de kilómetros de mi cuarto, de mi cama, de todo lo conocido, y aun así, con mis tíos cerca, no sentí ni un solo momento de extrañeza. Eso también es un tipo de hogar. Creo que todos cargamos, sin saberlo, una definición de "hogar" heredada de la infancia, y que rara vez la cuestionamos hasta que algo la pone a prueba. Para mí, ese algo fue este viaje. Descubrí que el hogar no es una dirección, es una sensación de seguridad que uno puede llevar consigo si tiene la suerte de tener a las personas correctas cerca. También pienso que hay algo generoso en construir un espacio — como hicieron con Xcaret Arte — pensado para que un extraño se sienta bienvenido. No es poca cosa lograr que alguien que nunca ha estado ahí se sienta, desde el primer minuto, como si tuviera permiso de estar tranquilo. Ese tipo de cuidado, aunque venga de un hotel y no de una casa familiar, se agradece igual. Quizás por eso, al volver a mi cuarto real, sentí una mezcla rara de alivio y nostalgia. Alivio de estar en lo conocido, nostalgia de un lugar que, por unos días, también aprendí a sentir como propio. | P Á G . 1 4
SIGUE VIAJANDOSIGUE VIAJANDOSIGUE VIAJANDOSIGUE VIAJANDO"EL MUNDO NO SE ACABA DONDE"EL MUNDO NO SE ACABA DONDE"EL MUNDO NO SE ACABA DONDE TERMINA LO QUE YA CONOCES."TERMINA LO QUE YA CONOCES."TERMINA LO QUE YA CONOCES." "EL MUNDO NO SE ACABA DONDE TERMINA LO QUE YA CONOCES."@JESUS_MILLAG | P Á G . 1 5
VIVE CON GRATITUDEse letrero lleno de flechas, cada una apuntando a un lugar distinto del hotel, se quedó en mi cabeza como un símbolo de algo más grande: hay tantos caminos posibles, tantos lugares por conocer, y una sola vida para intentar ver algunos de ellos. No todos van a poder recorrer los mismos caminos que yo recorrí este viaje. Lo sé, y por eso no doy por sentado ni un solo día de este viaje. Si tú, que lees esto, tienes la oportunidad de viajar — a donde sea, aunque no sea lejos — tómala. No siempre va a estar ahí esperando. | P Á G . 1 6
"El agua quieta también tiene historias que contar."Recuerdo los kayaks guardados bajo las ramas, esperando a que alguien los usara. Recuerdo pensar que ese sería un buen día para no hacer nada más que remar despacio y ver la laguna desde ahí abajo. Y ASÍ FUE. UNO DE LOS DÍAS MÁS SIMPLES DEL VIAJE TERMINÓ SIENDO UNO DE LOS QUE MÁS DISFRUTÉ. | P Á G . 1 7
EL AMANECER DESDE EL MARNunca había visto un amanecer así de cerca. El sol saliendo sobre el agua, la sombra de las palmeras alargándose, y yo ahí, recostado en una hamaca sin ninguna prisa por moverme. Me tomé un momento para simplemente quedarme quieto y ver subir la luz, sin hacer nada más que estar ahí. Hay pocas veces en la vida en las que uno se siente completamente presente. Esa fue una de ellas. | P Á G . 1 8
LO QUE APRENDÍ EN ESTE VIAJE Aprendí que viajar no es solo cambiar de paisaje. Es cambiar, un poco, la forma en la que uno ve todo lo demás — incluida la propia vida cotidiana, a la que uno regresa distinto, aunque sea un poco. Aprendí también que los recuerdos más importantes casi nunca se planean. Se dan solos, en medio de todo lo demás. Y aprendí algo más incómodo: que las cosas buenas también se terminan, y que eso no las hace menos buenas. El viaje tuvo un último día, como todo lo tiene. Hubo un momento exacto en el que dejamos de estar ahí y empezamos a estar de regreso. No sé si algún día deje de sentirse raro eso — que el tiempo no se detenga ni siquiera cuando uno está viviendo algo que no quiere que termine. | P Á G . 1 9
"No le tengo miedo a olvidar los detalles. Le tendría miedo a olvidar que fui feliz." Hay una idea que me incomodó un poco al principio, pero que terminé por aceptar: voy a olvidar la mayor parte de este viaje. No todo, pero sí casi todo. El nombre exacto del platillo que más me gustó, la hora exacta en la que llegamos a Bacalar, el orden de las cosas que hicimos cada día — todo eso se me va a ir borrando, aunque ahora mismo me parezca imposible. Durante mucho tiempo pensé que eso era una tragedia pequeña. Que la única forma de que un viaje "valiera la pena" era recordarlo entero, con lujo de detalle, como si la memoria fuera un archivo que uno pudiera consultar completo años después. Pero no funciona así. La memoria no guarda hechos, guarda sensaciones. Guarda una versión resumida, editada, casi siempre injusta con la mayoría de los minutos que uno vivió — y sorprendentemente fiel a los pocos que de verdad importaron. Así que ya no me preocupa tanto olvidar. Lo que sé, con una certeza que no tenía antes de este viaje, es que el olvido no borra lo que uno fue en ese momento. No borra que ahí, en ese instante exacto, fui completamente feliz. Eso ya pasó, ya es mío, y ningún olvido futuro puede quitarme que sucedió. Por eso hice esta revista, entiendo ahora. No para ganarle al olvido — eso es una batalla perdida de antemano — sino para dejar una señal, un mapa aproximado, de que algo bueno pasó aquí. El resto, lo que se me olvide, está bien que se vaya. Ya cumplió su función mientras estuvo. | P Á G . 2 0 S O B R E E L O L V I D O
Bacalar es un municipio pequeño de Quintana Roo, conocido por su laguna de agua dulce y los distintos tonos de azul y turquesa que la caracterizan — de ahí el nombre "laguna de los siete colores". Navegarla en lancha o kayak es, sin exagerar, una de las experiencias más bonitas que he vivido. No hace falta ser experto en nada para disfrutarlo. Solo hace falta estar dispuesto a soltar el teléfono un rato y ver.NAVEGAR BACALAR | P Á G . 2 1 " E L A M A N E C E R N O T E P I D E Q U E H A G A S N A D A , S O L O T E I N V I T A A P R E S E N C I A R C Ó M O T O D O V U E L V E A C O M E N Z A R ."
"A veces el mejor plan del día es no tener ninguno."| P Á G . 2 2
S O B R E M ÍS O B R E M ÍSoy Jesús Eduardo, y esta es la primera revista que hago. La hice después de mi primer viaje sin mis papás, solo con mis tíos, que también son mis padrinos, a Xcaret Arte y Bacalar. No soy editor de nada, ni fotógrafo profesional — solo alguien que quiso guardar este viaje de una forma distinta a como se guardan las fotos en el celular, donde se pierden entre cientos de otras. | P Á G . 2 3 " L A V E R D A D E R A F O R T U N A N O S E M I D E E N L O Q U E A C U M U L A S , S I N O E N L A C A P A C I D A D D E D E T E N E R T E A C O N T E M P L A R L O A F O R T U N A D O Q U E E R E S E N E L I N S T A N T E P R E S E N T E ."
Todo lo que se vive termina. Pero termina siendo tuyo para siempre. Bacalar/Xcaret