San Francisco de Asís PEQUEÑOS (flipbook)

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S A N F R A N C I S C OS A N F R A N C I S C O D E A S Í SD E A S Í S S A N F R A N C I S C O D E A S Í S

‘‘La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos.’’ San Francisco de Asís

Había una vez un hombre llamado Francisco que vivía en Italia. Tenía un corazón muy grande y siempre llevaba una sonrisa en su cara.

A Francisco le encantaba caminar por los campos, sintiendo el aire fresco y mirando el cielo azul. Él sabía que todo lo que existía, desde la hormiga más pequeña hasta la montaña más alta, era un regalo maravilloso de Dios.

Un día, mientras descansaba en un árbol, se encontró con un viajero que caminaba cansado. Francisco, al verlo, compartió su pan con mucha alegría. Para él, todas las personas eran como sus hermanos y hermanas, y siempre buscaba la forma de que todos se sintieran cuidados y felices.

Francisco quería mucho a la naturaleza y a los animales. por eso, cuando paseaba por el bosque siempre se paraba a escuchar el canto de los pajaritos.

Cerca de un pueblo vivía un lobo muy grande que asustaba a todos, pero Francisco no tenía miedo. Él sabía que hasta el animal más fiero puede ser bueno si se le trata con mucho amor. Por eso, decidió caminar hacia el bosque para buscar al gran lobo, a quien llamó Lupo.

Francisco llamó al lobo: -Hermano Lupo, por favor, no hagas daño a nadie". El lobo, al sentir la bondad y el cariño en la voz de Francisco, bajó las orejas y dejó de gruñir. Caminó lentamente hacia Francisco y, para sorpresa de todos, levantó su pata y la puso sobre la mano de su amigo como una promesa de amistad eterna.

A Francisco le gustaba dar las gracias por todo lo que veía. Cada mañana saludaba al sol brillante porque nos regala luz y calor para jugar. Al llegar la noche, miraba la luna y le daba las gracias porque brilla como una lamparita que nos cuida mientras dormimos.

También cuidaba de las flores y las plantas. A veces, junto a un niño llamado Mateo, regaban unos brotes verdes que apenas salían de la tierra. Francisco le explicaba a Mateo que debemos cuidar nuestro planeta porque es nuestro hogar, tratandolo con mucho respeto y delicadeza.

Cada 4 de octubre celebramos el día de San Francisco de Asís, el gran amigo de los animales. Francisco nos enseñó que el secreto de la felicidad es amar a todos los seres vivos. Tú también puedes ser como él: cuida a los animales, no arranques las flores sin necesidad y ayuda siempre a los demás con una sonrisa.

“Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” San Francisco de Asís

Material realizado por el equipo de PASTORAL EDUCATIVA