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El control del tabaco para mejorar la salud y el desarollo de los niños y las niñas ¿En qué consiste el cuidado cariñoso y sensible? Lo que sucede durante la primera infancia (del embarazo hasta los 8 años) sienta las bases para toda la vida. Hemos hecho grandes progresos en la mejora de la supervivencia infantil, pero también tenemos que crear las condiciones adecuadas para ayudar a las niñas y niños a prosperar a medida que crecen y se desarrollan. Esto requiere proporcionar a los niños cuidados cariñosos y sensibles, especialmente en sus primeros años de vida (desde el embarazo hasta los 3 años). El cuidado cariñoso y sensible comprende cinco componentes interrelacionados e indivisibles: buena salud, nutrición adecuada, seguridad y protección, atención receptiva y oportunidades para el aprendizaje temprano. El cuidado cariñoso y sensible protege a las niñas y niños de los peores efectos de la adversidad y produce beneficios intergeneracionales y de por vida para la salud, la productividad y la cohesión social. El cuidado cariñoso y sensible ocurre cuando se aprovecha al máximo cada interacción con la niña o el niño. Cada momento, breve o largo, estructurado o no estructurado, es una oportunidad para garantizar que los niños estén sanos, reciban alimentos nutritivos, se mantengan seguros y aprendan sobre sí mismos, sobre los demás y sobre su mundo. Lo que hacemos importa, pero la forma en que lo hacemos todavía importa más. El tabaco entraña riesgos para la supervivencia, la salud y el desarrollo de las niñas y los niños. Proteger a las niñas y los niños contra el humo de tabaco ajeno es fundamental para ayudarlos a sobrevivir y prosperar. Crédito de la foto: © WHO/Luca Passerini ¿Por qué es importante proteger a las niñas y los niños del tabaco? Las niñas y los niños expuestos al humo ajeno corren mayor riesgo de sufrir múltiples enfermedades y es más probable que también ellos empiecen a fumar. Hacer posible que las niñas y los niños crezcan a salvo de los peligros de la exposición al tabaco es un aspecto clave de garantizar unos entornos limpios, seguros y protegidos. También es primordial para ofrecer cuidados afectivos y para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 sobre buena salud y bienestar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dispuesto un conjunto de medidas de probada eficacia, denominado MPOWER (1), con el fin de reducir el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno (véase recuadro 1). Muchas de estas políticas de control del tabaco han contribuido claramente a reducir la exposición de las niñas y los niños al humo ajeno y, en consecuencia, a mejorar los resultados obstétricos y la salud y el desarrollo infantiles. R E S U M E N T E M ÁT I C O 01
El presente documento resume los riesgos para la salud de las niñas y los niños que comporta el tabaco, en particular en los bebés y las niñas y los niños pequeños, y el importante efecto protector de las medidas de control del tabaco. Su propósito es sensibilizar a los médicos y los planificadores de políticas acerca de la importancia de establecer medidas firmes de control del tabaco para proteger la salud y el desarrollo infantiles, y proporciona ejemplos de disposiciones necesarias para avanzar en la lucha contra el tabaco en entornos locales y armonizar los objetivos en materia de salud infantil y control del tabaco. Medidas MPOWER M: vigilar las políticas de consumo y prevención del tabaco P: proteger del humo de tabaco a la población (por ej., legislación sobre entornos sin tabaco) O: ofrecer ayuda para el abandono del tabaco W: advertir de los peligros del tabaco E: hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio R: aumentar los impuestos al tabaco Los hechos Tabaco y desarrollo en la primera infancia El humo ajeno, formado por la combustión de los cigarrillos y otros productos de tabaco y exhalado por el fumador, anualmente se cobra la vida de aproximadamente 1,2 millones de personas; 65 000 de esas muertes prematuras y evitables corresponden a menores de 15 años (2). El consumo de tabaco también es un factor determinante de las desigualdades en la primera infancia. En un estudio llevado a cabo en Escocia se puso de manifiesto que el hecho de fumar durante el embarazo es responsable de cerca de una tercera parte de las muertes fetales y de bebés adicionales en los hogares más desfavorecidos (3). La exposición materna al humo ajeno durante el embarazo también aumenta el riesgo de dar a luz un niño o una niña fallecido (4). El consumo de tabaco afecta de distintos modos la salud y el desarrollo infantiles. El humo de tabaco contiene sustancias carcinogénicas y otros componentes perjudiciales, como el formaldehído, el benceno y el plomo. Esas sustancias se han relacionado con múltiples dolencias y son particularmente perjudiciales para los no natos y las niñas y los niños pequeños (5). Las niñas y los niños pequeños son particularmente vulnerables porque tienen una mayor frecuencia respiratoria y sus pulmones y su organismo aún se están desarrollando. A pesar de que la exposición al tabaco en la primera infancia principalmente se debe al humo ajeno, algunos niñas y niños también consumen de manera intensiva tabaco desde una edad muy temprana, con las consiguientes graves repercusiones para su salud y desarrollo. A diferencia de los adultos, las niñas y los niños son incapaces de regular su propio nivel de exposición al humo de tabaco, en particular antes de nacer y en la primera infancia. Además, las familias con fumadores tienen muchas más probabilidades de sufrir incendios domésticos y lesiones conexas. Las niñas y los niños merecen y requieren unos entornos limpios, seguros y protegidos, por lo que es evidente que estos deben estar exentos de humo, incluso antes de su nacimiento. A menudo los peligros relacionados con el tabaco para una crianza adecuada se subestiman. El consumo de tabaco por los adultos entraña un costo considerable para las familias, lo que tanto en los países muy industrializados como en los de ingresos bajos contribuye a agudizar el hambre y a crear inseguridad alimentaria para niñas, niños y adultos. Asimismo, contribuye al dolor y a las consecuencias de por vida de perder a un familiar a causa del tabaquismo. Aun cuando no sufran la pérdida de un familiar, muchos hogares se empobrecen como resultado del dinero desviado de las compras domésticas básicas para la adquisición de tabaco, así como por los riesgos cada vez mayores de incurrir en gastos de salud catastróficos (6). Crédito de la foto: © WHO/SEARO/Anubhav Das R E C U A D R O 1 02
El consumo de tabaco por los padres y la exposición al humo ajeno durante el embarazo repercuten negativamente en el desarrollo fetal y en los resultados perinatales y causan una mayor mortalidad infantil. La exposición de las niñas y los niños no natos al tabaquismo materno o al humo de tabaco ajeno está relacionada con los defectos congénitos, las muertes fetales, los partos prematuros y las muertes de bebés. El consumo de tabaco por la madre durante el embarazo entraña la duplicación del riesgo de muerte súbita infantil y de defectos congénitos, mientras que la exposición al humo ajeno durante el embarazo conlleva un riesgo un 23% mayor de dar a luz un hijo muerto y un 13% mayor de malformación congénita (4,7,8). La exposición al humo ajeno durante el embarazo afecta particularmente a los países de ingresos bajos y medianos, donde fuman pocas mujeres pero sí lo hacen muchos hombres. Aunque se consuma tabaco sin humo, aumenta igualmente el riesgo de dar a luz un hijo no nato o de tener un parto prematuro o un hijo con bajo peso al nacer. Cuando menos algunos de estos efectos, como los que dañan el desarrollo cerebral del feto, parecen estar relacionados con la nicotina. La incidencia negativa de la exposición al humo de tabaco en la primera infancia también se extiende a problemas de desarrollo y a consecuencias a largo plazo. El consumo de tabaco por los padres antes y después del embarazo repercute negativamente en la salud de la niña y el niño, pues aumenta el riesgo de que padezca leucemia linfoblástica aguda (9) y se asocia a tasas más altas de otros tipos de cáncer. Nuevas pruebas indican que el hábito de fumar durante el embarazo puede afectar a distintas generaciones; por ejemplo, los nietos de mujeres que fumaban durante el embarazo corren mayor riesgo de tener asma. El consumo de tabaco por los padres durante la infancia está relacionado con problemas de salud infantil, desde enfermedades respiratorias hasta muerte súbita del bebé. Los recién nacidos y las niñas y los niños pequeños que están expuestos al humo de tabaco en su entorno inmediato tienen mayor riesgo de padecer asma, infecciones respiratorias y enfermedad meningocócica, que dan lugar al aumento de la mortalidad (10). Por ejemplo, la exposición de las niñas y los niños al humo ajeno está vinculada a la duplicación del riesgo de padecer enfermedad meningocócica y síndrome de muerte súbita del bebé (5,11). Las niñas y los niños que viven con fumadores están más expuestos a padecer bronquiolitis, neumonía y otras infecciones respiratorias, tienen más probabilidades de desarrollar asma y requerir hospitalización, de sufrir enfermedad del oído medio y de fallecer antes de cumplir los 5 años de edad (5,12). El hábito de fumar también es un factor de riesgo conocido de quemaduras accidentales e incendios domésticos. La exposición al humo de tabaco está relacionada con el riesgo de obesidad o sobrepeso durante la infancia (13), así como de sufrir efectos inflamatorios que causan el síndrome metabólico, la dislipidemia, la resistencia a la insulina y la diabetes, la alteración de la función cardíaca autónoma y cardiopatía ateroesclerótica prematura, que contribuyen a la mortalidad prematura y evitable en adultos por enfermedades no transmisibles (14). La infancia y la adolescencia son períodos en los que se adoptan comportamientos asociados con el riesgo de contraer enfermedades no transmisibles, como el hábito de fumar. El consumo de tabaco en el hogar se relaciona con una mayor probabilidad de que las niñas y los niños también empiecen a fumar. Las niñas y los niños atendidos por cuidadores que fuman tienen casi un 70% más de probabilidades de probar el tabaco antes de cumplir los 15 años de edad (15). Además, las niñas y los niños que experimentan con el tabaco a una edad más temprana es más probable que sigan fumando y en la edad adulta sean fumadores. Las actividades relacionadas con el tabaco tienen múltiples efectos negativos para la salud infantil. La industria tabacalera promueve y comercializa tabaco y otros productos que contienen nicotina directamente entre niñas, niños y jóvenes, con el fin de lograr su adicción temprana y para toda la vida promoviendo imágenes y mensajes engañosos que esconden o falsean la verdadera repercusión del tabaco en la salud e interfiriendo con las iniciativas de lucha contra el tabaquismo (16,17). Por otro lado, esa industria usa sistemáticamente a niñas y niños en la cadena de suministro de tabaco, en particular en los cultivos de tabaco. Esto los expone al riesgo de múltiples afecciones y enfermedades, incluida la enfermedad del tabaco verde, una forma de intoxicación por nicotina, además de impedir que asistan a la escuela (18,19). Se estima que la huella ambiental debida a las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la cadena mundial de suministro de tabaco equivale prácticamente a la de países enteros, como el Perú o Israel (20). Esta carga recae sobre los países con menos capacida
Las políticas integrales que propician entornos sin tabaco son fundamentales para que las niñas y los niños reciban cuidados afectivos y tengan el mejor comienzo posible en la vida. Los datos recopilados en todo el mundo indican que la legislación para crear unos espacios públicos sin humo de tabaco contribuye a lograr importantes reducciones en los partos prematuros, las hospitalizaciones por asma y las visitas hospitalarias por infecciones graves de las vías respiratorias. Estos resultados son todavía más positivos cuando las políticas que propician entornos sin tabaco son integrales y se aplican adecuadamente, es decir, prohíben fumar en todas las zonas sin excepción de los espacios públicos cerrados en contraste con las políticas parciales que permiten excepciones, como una sala de fumadores en un restaurante. En el Brasil, la legislación integral que prohíbe fumar en todos los espacios públicos cerrados redujo sustancialmente la mortalidad infantil, pero si el Gobierno hubiera implantado antes leyes de carácter integral se habrían podido evitar otras 10 000 muertes de bebés (véase recuadro 2) (21). Además de las leyes, las campañas en los medios de comunicación pueden ayudar a aumentar el número de hogares sin tabaco y, de este modo, proteger a las niñas y los niños contra resultados muy perjudiciales para la salud. La figura 1 ilustra la adopción de políticas que propician unos espacios públicos sin tabaco en diversos países. Las políticas integrales para promover entornos Las políticas integrales para promover entornos sin humo de tabaco establecen que todos los espacios públicos cerrados, todos los lugares de trabajo interiores, todos los medios de transporte público y posiblemente otros lugares públicos (exteriores o cuasi exteriores) estén libres de la exposición al humo de tabaco. La prohibición del consumo de tabaco y del humo de tabaco debería ser total a fin de crear un entorno 100% libre de humo de tabaco. Otros enfoques distintos, como los que propugnan los sistemas de ventilación, los dispositivos de filtración del aire y el uso de zonas destinadas a los fumadores (dispongan o no de sistemas independientes de ventilación), han demostrado repetidamente no ser eficaces, y existen pruebas concluyentes de que los enfoques basados en soluciones técnicas no protegen contra la exposición al humo de tabaco. Para proteger a las personas de la exposición al humo de tabaco es necesario adoptar y aplicar medidas legislativas, ejecutivas y administrativas eficaces, entre otras, ya que en repetidas ocasiones se ha demostrado que la adopción voluntaria de políticas encaminadas al logro de unos entornos sin tabaco es ineficaz y no ofrece una protección adecuada. Figura 1. Adopción de políticas integrales relativas a entornos libres de humo (2018) Países con mejores prácticas Otros países No se aplica Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, por parte de la OMS, juicio alguno sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o límites. Las líneas discontinuas en los mapas representan de manera aproximada fronteras respecto de las cuales puede que no haya pleno acuerdo. R E C O R D A R R E C U A D R O 2 04
El tabaco es una cuestión de derechos de la niña y el niño. Los tratados internacionales, incluida la Convención sobre los Derechos del Niño, establecen claramente que los Estados deben velar por la supervivencia y el desarrollo de las niñas y los niños (22). El consumo de tabaco entraña un riesgo para la supervivencia, la salud y el desarrollo infantiles. Habida cuenta de que las niñas y los niños dependen de las decisiones que adopten los adultos en cuanto a su propio hábito de fumar, las políticas de control del tabaco que informan al público sobre los peligros de fumar cerca de niñas y niños son vitales. La prevención del comienzo de ese hábito a través de las medidas MPOWER, incluidos el aumento de los impuestos, la prohibición de la publicidad, la ayuda a los fumadores para que dejen de fumar y el control de unos entornos sin humo de tabaco, son requisitos para realizar los derechos de la niña y el niño. El control del tabaco es una intervención costoeficaz para la salud infantil. La serie completa de medidas MPOWER protege del humo de tabaco ajeno a las niñas y los niños de todas las edades y a las mujeres embarazadas, es muy costo efectivo y ayuda a promover la igualdad. Por ejemplo, es conocido que los impuestos al tabaco y los aumentos del precio de ese producto reducen la prevalencia del hábito de fumar en adultos y tienen el potencial de hacer disminuir el consumo de tabaco entre los diversos grupos de ingresos (23,24). Las leyes que promueven entornos sin humo de tabaco benefician la salud infantil en todos los países, independientemente de su nivel de ingresos. Actualmente hay más de cinco mil millones de personas a las que se aplica por lo menos una medida nacional MPOWER al más alto nivel recomendado (25), aunque solo 293 millones están cubiertas por todas las medidas MPOWER a ese nivel. A pesar de los compromisos políticos mundiales en materia de control del tabaco, manifestados en el ampliamente adoptado Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (26) y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es preciso hacer mucho más para fortalecer la aplicación de las medidas MPOWER con el fin de proteger a las niñas y los niños de los efectos devastadores del tabaco. Hacer cumplir las leyes que propician entornos sin humo de tabaco porque tienen efectos positivos para la salud de la población, incluidas importantes mejoras en la salud infantil. A pesar de existir pruebas sólidas, en 2019 solamente 62 países, que albergaban al 22% de la población mundial, habían puesto en práctica leyes integrales sobre entornos sin humo de tabaco (25). Una idea errónea común es que las salas para fumadores protegen del humo ajeno a las personas; en realidad, cualquier excepción debilita el efecto de estas leyes. La plena aplicación de la legislación sobre entornos sin humo podría evitar miles de partos prematuros, muertes de bebés, crisis asmáticas e infecciones respiratorias graves en todo el mundo. Las investigaciones llevadas a cabo en diversos países ponen de manifiesto que los resultados de estas leyes se optimizan cuando son integrales y no permiten excepciones (21). La prohibición de fumar en espacios públicos también favorece la propagación de esa norma, lo que da lugar a una menor exposición al humo de tabaco ajeno en los hogares, un riesgo importante para las mujeres embarazadas y las niñas y los niños de todas las edades que viven con fumadores. Los gobiernos deberían imponer y aplicar con determinación medidas estrictas. Aumentar el precio de los productos de tabaco mediante impuestos. Esta medida reduce drásticamente la prevalencia del hábito de fumar. No obstante, solo el 14% de la población mundial vive en países con impuestos que gravan el tabaco a los niveles recomendados por la OMS (25,27). Incluso en esos lugares, la industria tabacalera manipula el precio del tabaco con el fin de mantener la disponibilidad de cigarrillos más baratos o económicos, de modo que los fumadores puedan «gastar menos» en productos más asequibles cuando suben los impuestos y precios (28). El aumento de los impuestos para reducir la accesibilidad y minimizar las diferencias entre los cigarrillos baratos y los de precio más alto dentro de cada país puede prevenir anualmente muchos miles de muertes infantiles (23). Tener en cuenta el contexto local a la hora de aplicar políticas para proteger a las niñas y los niños contra el tabaco. En muchos países de ingresos bajos y medianos existen disparidades de género en el hábito de fumar, pues es mucho más probable que fumen los hombres que las mujeres. Si bien comparativamente en algunos de esos países hay pocas mujeres que fumen durante el embarazo, tanto ellas como sus hijos por nacer corren mucho mayor riesgo de exposición al humo ajeno en comparación con los países de ingresos elevados. Las políticas basadas en el aumento de los impuestos y las leyes que promueven entornos sin humo han demostrado su eficacia en países con diferentes niveles de ingresos y pueden tener
El consumo continuado de tabaco, en particular entre los jóvenes, comporta riesgos importantes para la salud de las generaciones actuales y futuras. La carga adicional que supone para las familias y los sistemas de salud afecta al desarrollo económico, pone en peligro las metas de supervivencia infantil y agudiza las desigualdades. Los responsables de formular las políticas deberían vigilar constantemente los posibles efectos de los productos nuevos y emergentes, como los cigarrillos electrónicos, que se comercializan entre las niñas, los niños y adolescentes pero se ha demostrado que causan daño y pueden derivar al consumo de productos de tabaco en esos grupos (29). Proteger la salud de las niñas y los niños es un argumento sólido para el control del tabaco, pues la reducción del hábito de fumar mejora claramente la salud y el desarrollo infantiles. Incorporar el asesoramiento sobre los peligros del tabaco en todos los servicios de infertilidad, atención prenatal y salud maternoinfantil. Las repercusiones del hábito de fumar en las posibilidades de dar a luz a un hijo con vida después de la fertilización in vitro son equiparables a un aumento de diez años en la edad de la madre (30). Dejar de fumar durante el primer trimestre del embarazo puede atenuar la mayor parte de los daños del tabaquismo y, entre otras cosas, normalizar el crecimiento fetal y reducir el riesgo de parto prematuro (31). Las mujeres embarazadas o que planean un embarazo y sus parejas deberían poder acceder adecuadamente a los servicios de ayuda al abandono del tabaco, y todos los trabajadores de la salud de primera línea tendrían que recibir formación sobre el abandono del tabaco y la reducción de la exposición al humo ajeno. Los padres fumadores con niñas y niños pequeños deberían recibir el apoyo de trabajadores de la salud para dejar de exponer a sus hijos al humo ajeno y reducirlo al mínimo. Además, los servicios de planificación familiar y de asesoramiento pregestacional deberían incluir orientaciones sobre los efectos negativos del tabaco en las posibilidades de concepción y sobre sus otras consecuencias perjudiciales. Llegar a los jóvenes tempranamente por medio de la promoción de la salud en la escuela y de servicios de salud escolar. El hábito de fumar suele adoptarse temprano, al final de la infancia o en la adolescencia. Cada vez más se están usando las plataformas escolares para mejorar los conocimientos sobre la salud entre los jóvenes y para disuadirlos de que consuman tabaco. En los Países Bajos, la integración de estas actividades, así como la protección de las mujeres embarazadas, los bebés y las niñas y los niños pequeños contra el tabaco en el marco de una «generación libre de humo», ha demostrado ser eficaz para lograr un amplio respaldo a las políticas de control del tabaco (32). Los mensajes convincentes sobre los efectos a largo plazo del consumo de tabaco en la salud de los padres y en la de sus hijos pueden aumentar la toma de conciencia sobre la necesidad de actuar. Las medidas más persuasivas serán el apoyo entre pares y la acción colectiva para decir «no» al tabaco. Las autoridades de salud deberían permanecer vigilantes ante los planes de la industria tabacalera para divulgar mensajes falsos, contradictorios y promocionales en los centros escolares; debería prohibirse a las partes interesadas de la industria y a quienes reciben su financiación que intervinieran en la elaboración de mensajes. Una «generación sin humo de tabaco» puede ser más que un sueño. Ante las contundentes pruebas de los beneficios del control del tabaco para la salud infantil, algunos países están impulsando la multiplicación de las zonas sin humo de tabaco y encaminándose hacia el logro de una «generación sin humo de tabaco». Además de los espacios públicos y los lugares de trabajo cerrados, los gobiernos están empezando a reglamentar el consumo de tabaco en los espacios exteriores, como los recintos escolares, los parques infantiles y las zonas de comida al aire libre, así como en lugares privados, como los vehículos. Diversas evaluaciones han demostrado que las políticas que prohíben el consumo de tabaco en los vehículos reducen significativamente la exposición de las niñas y los niños al humo de tabaco ajeno (33,34), y los países que ya han implantado políticas integrales sobre entornos sin humo deberían tener en cuenta la ampliación de esas disposiciones más allá de los espacios públicos y los lugares de trabajo. La aplicación de políticas integrales encaminadas al logro de unos entornos sin humo repercutirá positivamente en múltiples metas del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (véase recuadro 3). A menos que ahora se adopten medidas estrictas, la salud y el bienestar de las niñas y los niños se verán afectados, hoy y en las futuras generaciones. Crédito de la foto: © WHO/NOOR/Sebastian List Incluir explícitamente la salud y el desarrollo infantiles en los planes nacionales de control del tabaco y los planes nacionale
Objetivos de Desarrollo Sostenible y metas clave relacionados con el tabaco y la salud infantil Meta 3.2 Para 2030, poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos hasta 12 por cada 1000 nacidos vivos Meta 3.4 Para 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar Meta 3.8 Lograr la cobertura sanitaria universal, en particular la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas seguros, eficaces, asequibles y de calidad para todos Meta 3.a Fortalecer la aplicación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco en todos los países, según proceda Meta 8.7 Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas Meta 8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios Objetivo 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo Objetivo 10. Reducir la desigualdad en los países y entre ellos La implantación de entornos libres de humo de tabaco tendrá un impacto positivo en el logro de múltiples metas del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. R E C U A D R O 3 07
¿Lo sabía? Más del 80%del cerebro humano se forma en los tres primeros años de vida. 0-3El cerebro humano se desarrolla más rápido entre la concepción y los tres años de edad que en cualquier otro momento. El cuidado y el apoyo que el padre, la madre y otros cuidadores brindan a las niñas y los niños en sus primeros años es fundamental para el desarrollo saludable del cerebro. Cuidar, proteger y apoyar a los cuidadores y las niñas y los niños es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible En los países de ingresos bajos y medianos, 250 millones de niñas y niños menores de 5 años – más del 40% de las niñas y los niños– están más expuestos a no alcanzar su potencial de desarrollo debido a la pobreza y el abandono. 40% Cada US$1 adicional invertido en el desarrollo de la primera infancia puede producir una rentabilidad de entre US$6 y US$17 (35). $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ En los primeros años de vida, los padres, los familiares cercanos y otros cuidadores son los que están más cerca de la niña o del niño pequeño y, por tanto, los mejores proveedores de cuidados cariñosos y sensibles. Con el fin de proporcionar a los cuidadores tiempo y recursos para proporcionar cuidados cariñosos y sensibles, deben establecerse políticas, servicios y mecanismos de apoyo a la comunidad. El cuidado cariñoso y sensible mejora la salud, la productividad y la cohesión social a lo largo de la vida, y sus beneficios persisten en la próxima generación. 08
A U T O R E S : Filippos Filippidis, Anthony Laverty y Christopher Millett, del Imperial College de Londres, Reino Unido, y Jasper Been, del Erasmus MC Sophia Children’s Hospital, en Rotterdam, Países Bajos, en colaboración con Anshu Banerjee, A’isha Alison Louise Commar, Bernadette Daelmans, Hebe Gouda, y Vinayak Mohan Prasad, de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza. C O L A B O R A D O R E S : Raoul Bermejo (UNICEF), Katie Dain (Alianza de ENT), Anne Detjen (UNICEF), Jonathan Klein (Asociación Pediátrica Internacional), Elizabeth Lule (Red de Acción para el Desarrollo del Niño en la Primera Infancia) y Sheila Manji (Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño), y Nina Renshaw (Alianza de ENT). Recursos para promover entornos sin humo How to make your campus smoke-free https://apps.who.int/iris/bitstream/ handle/10665/330766/WHO-NMH- PND-2019.8-eng.pdf?ua=1 Clean air: a basic human right https://cdn.who.int/media/docs/ default-source/tobacco-hq/en-tfi- mpower-brochure-p.pdf?sfvrsn=- d5cf16b4_4 Otros recursos normativos WHO technical manual on tobacco tax administration https://www.who.int/publications/i/ item/9789240019188 Gender, women and tobacco epidemic monograph https://www.who.int/publications/i/ item/9789240004849 Programme guidance for early-life prevention of non- communicable diseases https://www.unicef.org/media/61431/ file Recursos para dejar de fumar Training for tobacco quit line counsellors: telephone counsellors https://www.who.int/publications/i/ item/training-for-tobacco-quit-li- ne-counsellors-telephone-counse- lling Mobile health for tobacco cessation (mCessation) https://www.who.int/publications/i/ item/mobile-health-for-tobacco-ces- sation-(mtobaccocessation) Strengthening health systems for treating tobacco dependence in primary care https://www.who.int/publications/i/ item/strengthening-health-sys- tems-for-treating-tobacco-depen- dence-in-primary-care A G R A D E C I M I E N T O S 09
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El control del tabaco para mejorar la salud y el desarollo de los niños y las niñas: resumen temático [Tobacco control to improve child health and development: thematic brief] ISBN 978-92-4-006102-6 (versión electrónica) ISBN 978-92-4-006103-3 (versión impresa) © Organización Mundial de la Salud 2022. Algunos derechos reservados. Esta obra está disponible en virtud de la licencia CC BY-NC-SA 3.0 IGO. nurturing-care.org ecdan.org E N T R E E N L A C O N V E R S A C I Ó N #CuidadoCariñoso @CuidadoCariñoso C O N TA C T O NurturingCare@who.int mncah@who.int PA R A M Á S I N F O R M A C I Ó N Crédito de la foto: © WHO/Sergey Volkov El Marco del cuidado cariñoso y sensible para el desarrollo en la primera infancia: un marco para ayudar a los niños a SOBREVIVIR y PROSPERAR a fin de TRANSFORMAR el potencial humano se basa en las evidencias más recientes sobre el modo en que se produce el desarrollo infantil y sobre las políticas e intervenciones eficaces que pueden mejorar el desarrollo en la primera infancia. La OMS, el UNICEF y el Grupo del Banco Mundial elaboraron el Marco en colaboración con la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, la Red de Acción para el Desarrollo del Niño en la Primera Infancia y muchos otros asociados a fin de proporcionar una hoja de ruta para alcanzar los Objetivos de Marco para los cuidados afectivos durante la primera infancia Desarrollo Sostenible y los objetivos de sobrevivir, prosperar y transformar de la Estrategia Mundial sobre la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente. Presentado durante la 71.ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo del 2018, describe: a) por qué los esfuerzos para mejorar la salud, el bienestar y el capital humano deben empezar en los primeros años de vida, entre el embarazo y los 3 años de edad; b) las principales amenazas para el desarrollo del niño en la primera infancia; c) cómo el cuidado cariñoso y sensible protege a las niñas y niños pequeños de los efectos de la adversidad y promueve el desarrollo físico, emocional y cognitivo; y d) lo que las familias y los cuidadores necesitan para proporcionar cuidados cariñosos y sensibles a las niñas y niños pequeños.